jueves, 25 de mayo de 2017

El sueño de los justos






“Y el mayor bien es pequeño:

que toda la vida es sueño,

y los sueños, sueños son”.

- Calderón de la Barca -



Es justo, valiendo la redundancia, que el justo sueñe.  Soñar, aparte de necesario, es muchas veces imprescindible. No la ensoñación del bobalicón que mira la luna mientras no se percata de que le están robando la cartera. Cuando ya se lo han llevado casi todo que no nos quiten también la capacidad de soñar. Los flamencos de Utrera sueñan con Lebrija y los de Lebrija viven soñando con Utrera. Sueña el pato silvestre con ayudar en el aire a la cigüeña que porta niños en su pico. Soñando está el enamorado con pillar a su amante al resguardo de un pajar.  Sueña el enfermo con la salud perdida y sueña el verso suelta en verse atrapado amorosamente en un poemario. “Eres el triste palacio / donde cien príncipes soñaron con la gloria / donde cien reyes soñaron con el amor y se despertaron llorando”.  ¿Soñamos para eludir la realidad de realidades o para vivir con un plus sentimental? ¿Qué son las Artes y la Cultura más que una hermosa y palpable posibilidad de soñar?  Soñar, soñar, soñar....es gratis y, además, necesario. El sueño de los justos cruzando la barrera de los tiempos....”y los sueños, sueños son”.





Juan Luis Franco – Viernes  Día 26 de Mayo del 2017





miércoles, 24 de mayo de 2017

Extraños en un Bloque






Comparto vivienda dentro de un Bloque de 9 plantas (36 pisos) con el añadido de cuatro locales comerciales.  Con la mayoría de los vecinos me relaciono a través de los saludos de rigor al tomar el ascensor, en alguna reunión de comunidad o en algún breve encuentro callejero. Los Bloques de pisos, para lo bueno y lo malo, son una forma de vida donde prima el individualismo y la falta de sociabilidad. Tengo una cierta relación afectiva con siete u ocho vecinos de los llamados “antiguos del Bloque”.  Afortunadamente aquí todo gira en torno a las buenas costumbres y, a que negarlo, vivir bajo estas premisas me resulta bastante agradable.  Los que bien me conocen saben que la gran ilusión de mi vida hubiera sido terminar mis días allí donde transcurrió mi infancia y juventud pero, al final, las circunstancias imponen su férreo dominio. Por mi inveterada curiosidad recuerdo a un vecino que consiguió llamar poderosamente mi atención.  Este hombre ya algo mayor, de aspecto muy pulcro y de extremada educación, vivía solo y poco más ofrecía que los saludos protocolarios que marcan las reglas del civismo.  Sobre las ocho de la mañana solía bajar en chándal y daba un largo paseo por el parque aledaño. Luego antes de cambiarse de ropa subía a su casa y bajaba con un pincho y una gran bolsa recogiendo todos los desperdicios que la gente tiraba en los aledaños del Bloque. Después depositaba la bolsa en un contenedor y desaparecía del mapa.  Vivió entre nosotros unos tres años y un día desapareció tan fugaz como nos llegó. Su buzón de comunidad solo tenía el nombre del piso y ninguna alusión a la persona que lo ocupaba.  Nadie sabía como se llamaba y los vecinos de su planta me dijeron un día que dentro del piso se escuchaba una “música muy rara” (música de jazz para entendernos). De tarde en tarde lo visitaba una muchacha joven tan hermética como la persona a la que iba a ver.  ¿Quién era este hombre?  ¿De donde vino y hacia donde se fue?  Preguntas que no nacen del chismorreo sino de la curiosidad por desentrañar los vericuetos del alma humana. Por esas casualidades que la vida nos depara un Lunes Santo lo vi en la cola del besamanos del Señor de Sevilla.  Estaba acompañado de la muchacha que lo visitaba y de una niña de unos diez años de edad. Cuando se percató de mi presencia se acercó a saludarme cortésmente y se reincorporó a la fila. Extraños unidos en la Plaza de San Lorenzo.  La vida creando y despejando incógnitas.





Juan Luis Franco – Miércoles Día 24 de Mayo del 2017



martes, 23 de mayo de 2017

Volver, volver, volver......



Existen días en nuestras vidas que se nos presentan insípidos y carentes de acontecimientos dignos de ser tenidos en cuenta. Otros, sin embargo, vienen cargados de noticias que a la postre serán carne (con tomate) de tertulias en bares y centros de trabajo (para los que afortunadamente lo conserven todavía).  Este pasado domingo fue uno de esos días donde lo noticiable se adentró de sopetón en nuestra manera de pensar y sentir.  En lo político se celebraron las Primarias para ocupar la Secretaría General del PSOE. Como socialdemócrata converso y confeso (aunque sin militancia activa ni carnet de ningún partido a lo largo y ancho de toda mi vida) no podía dejar de interesarme por el desenlace de este proceso socialista donde, entre los tres candidatos, solo tenían posibilidades reales dos de ellos. Para muchos con los que estos días he tenido ocasión de cambiar impresiones estas dos opciones se debatían entre lo malo y lo peor. Sinceramente poco o nada me interesan los/as políticos/as “de laboratorio” que hacen de la política su única profesión y del –su- “Partido” una herramienta para lograr sus ¿legitimas? ambiciones personales. Tampoco los “aventureros” que cambian de opinión de la noche a la mañana y se dejan cortejar poniendo a la socialdemocracia española en las interesadas redes del “populismo”. Me lo decía mi añorado y recordado  abuelo Félix...”Niño, cuídate de las malas compañías que más vale solo que mal acompañao”. Los militantes socialistas han hablado de una manera absolutamente libre y democrática (excelente lección de libertad individual) y han elegido como Secretario General a quien ellos creen que mejor puede representar los intereses del socialismo español en horas tan extremadamente complicadas. La otra candidata a pesar de contar con el total beneplácito y apoyo de la “vieja guardia” (más vieja por obsoleta que guardia de saber guardar las esencias) y de una actuación, teñida de favoritismo por parte de la... (bueno, vosotros mismos), ha perdido clamorosamente. Su actuación en la noche de su descalabro fue absolutamente lamentable. Les habló a los allí congregados rodeada de no menos de catorce personas (un telón de fondo para corporativizar la derrota) y fue incapaz no solo de felicitar al ganador sino siquiera de citar su nombre (cosa, que en un gesto que le honra, si hizo Patxi López). Tengo la impresión de que estas dosis de soberbia política poco, o nada, van a ayudar para restañar las heridas abiertas en el Partido Socialista.  Pero, ¿y Andalucía? ¿Por qué en todos los frentes abiertos en este país siempre le toca “quedarse con los muertos” y retirar la  que no les sirve a los demás?  En fin, este domingo también pasaron otras cosas dignas de resaltarse.  El Madrid ganó la Liga (creo que es la treinta y tres).  Sampaoli se ha ido a su Argentina natal cantando el tango de Gardel....”Volver, volver, con la frente marchita” (no se olvide que ha dejado 72 puntos en el saco)  y, en lo personal,  ya dispongo de tres Lorenzo. Primero el de la Plaza donde reside Quien todo lo puede. Después, “uno de los nuestros” que nos ha llegado desde Mallorca para intentar arreglar el desastre verdiblanco y el otro es uno que llegará cuando, en agosto, las calores lleguen a su apogeo y un servidor cumpla 71 tacos.  Volver, lo que se dice volver, todos y todas terminan volviendo.


Juan Luis Franco – Martes Día 23 de Mayo de 2017