domingo, 19 de abril de 2015

Uno de los nuestros





Intenté de niño no hacer nada de lo que mis abuelos se avergonzaran. Intenté de adolescente llevar un comportamiento del que mis padres se sintieran satisfechos. Intenté como persona madura que nada de cuanto hiciera fuera motivo de vergüenza para mis hijas. Intento de abuelo que mi manera de actuar sea recordada por mis nietos de manera placentera. Tengo sobradas razones para creer que en las distintas etapas de mi vida esto ha sucedido así.  Mis amigos han representado y representan el mayor soporte de mi existencia. Con algunos reconozco que no terminé de la manera más adecuada. Nuestra relación terminó en muchos casos no por lo pudiera hacerles sino por dejar de hacer lo que ellos pretendían que hiciera. Siempre he actuado de acuerdo con mi conciencia y a través de una serena reflexión. ¿Errores cometidos? Seguramente para llenar un barco. Pero, eso si, todos desde la decencia, la solidaridad y con el convencimiento de que aquello era, en ese momento, lo que tenía que hacer. El pasado solo me interesa como un interminable proceso de madurez pues, para lo bueno y lo malo, lo vivido ya no tiene vuelta atrás. Lo importante y fundamental para mí es el nuevo día que se me ofrece. La vida es tan breve como una puesta de sol y perderse en divagaciones insustanciales es literalmente dejar de vivir. El libro leído, la película visionada, la música escuchada, la copa o la comida degustada o el amor resuelto ayer entre sabanas de seda forman parte del pasado. Lo importante siempre será el próximo libro, la próxima película, el próximo disco, la nueva copa por tomar, la nueva comida por degustar y el nuevo amor por explorar (en esto ultimo es conveniente saber retirarse a tiempo).  Intenté, por y para siempre, ser “Uno de los nuestros” pero al final la vida me enseñó que “los nuestros” varían según las distintas etapas de tu vida. Nada es para siempre y todo queda supeditado al ejercicio de vivir.  Uno de los nuestros.


Juan Luis Franco – Domingo Día 19 de Abril del 2015

viernes, 17 de abril de 2015

Flamenco en la encrucijada





Gente que conoce mi gran vinculación sentimental y cultural con el Flamenco me preguntan de continuo que como veo el Arte Jondo en la actualidad. Se sienten sorprendidos cuando les digo, en un necesario ejercicio de sinceridad, que no sabría contestarles con certeza.  Existen nuevos valores artísticos que, sin ningún género de dudas, hubieran sido figuras en cualquier etapa del Flamenco. No daré nombres por no omitir alguno de verdadera importancia. No ha sido una tarea fácil vestir al Flamenco de smoking y que se les abra de par en par las puertas de los grandes y mejores teatros del mundo. El Flamenco del presente y del futuro será lo que quieran las nuevas generaciones de artistas y aficionados.  Hace ya bastante tiempo que no acudo a actuaciones de Flamenco en directo y le tengo perdida la onda al pulso flamenco de la calle (caso de que todavía lo tenga). Me duele que templos sevillanos del Arte Jondo como “La Carbonería” o la “Peña  Flamenca Torres-Macarena” hayan sido clausuradas por nuestras autoridades. Ignoro los motivos que condicionaron tales cierres pero no creo que sea algo que no se hubiera podido subsanar con buena voluntad por todas las partes.  Soy un aficionado de corte clásico y mi educación flamenca giró en torno a todos los grandes Artistas de este Arte parido y amamantado en Andalucía. Tuve a los mejores maestros posibles (mi padre, Manolo Alonso, Manolo Centeno, Luis Caballero, Pepe Blas Vega….) y noto con un profundo pesar instalado en la nostalgia sus eternas ausencias. Me faltan sus necesarios consejos tanto en lo humano como en lo flamenco. Intento estar al día de cuanto interesante acontece en el Flamenco. Observo con gran preocupación que los medios audiovisuales ya no tienen al Flamenco en sus programaciones. Cuesta un trabajo infinito sacar un nuevo producto discográfico flamenco al mercado pues los costos se presentan ya como algo inasumible. Tenemos a excelentes cantaores/as con una discografía cortísima  y esto, cultural y sentimentalmente, es bastante grave pues ¿como valoraremos el día de mañana sus aportaciones cantaoras?  Afortunadamente la Bienal de Sevilla está perfectamente enraizada y con el futuro entiendo que asegurado. La vertebración de la misma en la Ciudad sigue siendo una asignatura pendiente. Pero ¿cualquier forastero que llegue a Sevilla fuera de la época de la Bienal  preguntando por el Flamenco hacia donde lo mandamos?  El Centro Cívico de la “Casa de las Sirenas” situado en la Alameda de Hércules debía ser un “Centro de Interpretación, Documentación y Análisis del Flamenco”. En Triana sería obligatorio que existiera algún museo donde nativos y foráneos pudieran comprobar in situ la extraordinaria importancia que tuvo el arrabal trianero en la configuración del Flamenco. Pero no podemos negar lo evidente: a nuestros políticos actuales no les interesa la esencia fundamental del Arte Jondo. Por otra parte creo que es muy peligrosa la enorme brecha que se ha abierto entre el pueblo llano y el Flamenco.  Recuerdo que de niño era casi imposible que alguien desconociera en Sevilla –y en España- quien era Manolo Caracol o Antonio”El Bailarín”. Hoy solo se conoce a aquellos artistas que salen en la tele. Miguel Poveda, Estrella Morente, Farruquito y poco más. Son tiempos difíciles y lamentablemente la Cultura en general y el Flamenco en particular están orillados. No les genera votos a nuestros políticos y todo se queda en proyectos y promesas incumplidas.  Flamenco en la encrucijada y en manos de mercaderes que ni lo quieren ni lo entienden.  Así nos va.


Juan Luis Franco – Viernes Día 17 de Abril del 2015

miércoles, 15 de abril de 2015

Tiempo





Tiempo sin horas ni medida
tiempo pasado y consumido,
paloma que voló en ancho cielo
buscando la libertad de los mares.

Un minutero que avanza  lentamente
cruzando el día y la noche plateada,
puerta hoy cerrada a cal y canto
de un jardín con flores ya marchitas.

La caricia del viento en la mejilla
es tan solo un soplo de melancolía,
un murmullo del viento que te trae
el eco del ayer y una vana promesa.

Hijos del desosiego y de la rabia
enredados en noche de luna llena,
los hijos del rock andaluz  dormidos
en la cuna de Beethoven y de Mozart.

Tiempo consumido y ya gastado.
Como la falsa moneda que de mano
en mano va y ninguno se la queda.



Juan Luis Franco – Miércoles Día 15 de Abril del 2015