miércoles, 28 de septiembre de 2016

Justicia divina





El orden natural del ciclo de la existencia humana es nacer, crecer, madurar, envejecer, enfermar y morir. Cuando ese orden se ve alterado aparece la tragedia y la vida se endurece hasta límites insospechados. En bastantes ocasiones la Justicia divina se muestra caprichosa y con bastantes similitudes a la Justicia de los hombres. He visto como la vida ha tratado a patadas a excelentes personas y también como canallas integrales morían placidamente de viejos en habitaciones privadas de clínicas para gentes muy pudientes.  Lo de quien la hace la paga en no pocas ocasiones se queda como un latiguillo que el tiempo deja en el aire. Una vez tuve que asistir al entierro del hijo de un amigo mío. Fue una de las peores experiencias que me ha tocado vivir. Este pobre muchacho rondaba los treinta y cinco años de edad y pasó un auténtico calvario antes de fallecer. Doy fe de que padre e hijo eran dos de las mejores personas que he conocido en mi vida.  La Justicia divina en casos como este podemos decir que se mostró cualquier cosa menos justa.  No fue Justicia y mucho menos divina. Soy un hombre creyente pero, afortunadamente, enmarañado en no pocas dudas existenciales.  Adjudicar al Dios Padre cuanto de bueno vemos a nuestro alrededor y culpar a Lucifer de todos los males y perversidades de este mundo es de un supino infantilismo.  Recuerdo que en mi infancia nos metían en el cuerpo (y sobre todo en el alma) el miedo a un Dios todopoderoso e implacable y al fuego de los infiernos (salvo a la gente adinerada que con una hipócrita confesión semanal y un jugoso donativo conseguían salvarse en un futuro de las llamas). Los años te enseñan que a Dios, como a cualquier buen padre, no se le teme sino que se le quiere, respeta y adora. Tenemos al libre albedrío para transitar por la senda del bien o del mal y el fantasma de las circunstancias agazapado por las esquinas.  Debemos buscar a Dios con los ojos del alma y también con el intelecto libre de ataduras y prejuicios.  Busquemos en la Filosofía y en la Teología fundamentos intelectuales antes que hacerlo en una bucólica Justicia divina. Dios se  fundamenta en el buen, solidario y noble sentido que demos a nuestra propia existencia. Ningún buen Padre renegará nunca de un buen hijo. Puede que al final sea verdad que quien mucho te quiere mucho te hará llorar. La Justicia divina librada en los tribunales de la pena y el gozo. Busquemos a Dios en nuestros actos y nunca con vanos propósitos de enmiendas.





Juan Luis Franco – Miércoles Día 28 de Septiembre del 2016



lunes, 26 de septiembre de 2016

José Mercé






El cantaor jerezano José Mercé (José Soto Soto para los registros oficiales) se me configura como uno de los máximos y más firmes exponentes del Cante Flamenco contemporáneo.  Para entendernos: “un Cantaor como la copa de un pino”.  En él y con él se funde armoniosamente el Flamenco más tradicional con la vanguardia más creativa.  Han sido ya muchas las veces que lo he visto encima de un escenario y siempre me ha dado “las cinco pesetas del duro”.  Recuerdo un verano, hace ya algunos años, que junto con tres amigos de sentires flamencos íbamos a verlo en todos los festivales (que eran bastantes) donde actuaba (llegamos a ir hasta un pueblo de la provincia de Almería).  Su madurez como persona y artista han sido realmente excepcionales y ha sabido desligarse de aquellos puristas que solo entienden el Flamenco enmarcado dentro de un color y en una sola dirección.  Los mismos que quieren encerrar el Cante (a modo de pájaro) en una jaula dorada y darle de comer cuando ellos estimen oportuno.  José Mercé ya forma parte de la Cultura con mayúscula de este país y eso lo ha conseguido a base de talento, imaginación, perseverancia y respeto. Recuerdo con gran satisfacción cuando nuestro actual monarca, Felipe VI, lo invitó a su real boda. El Flamenco era de esta forma elevado al sitio (social y cultural) que por su importancia le correspondía. Un Cantaor jerezano en la Corte del rey Felipe.  El próximo día 2 de Octubre José Mercé clausurará la Bienal de Flamenco del 2016 con una magna actuación en el Teatro de la Maestranza. La misma será grabada en directo y de ella saldrá la próxima grabación discográfica de este Maestro del Cante.  Ese día puede ser un gran día para la Historia del Flamenco.  Suerte y al toro Maestro.  Jerez bien valen un millón de Fiestas.





Juan Luis franco – Lunes Día 26 de Septiembre del 2016



viernes, 23 de septiembre de 2016

Libres para sentir.






Afortunadamente con el paso de los años uno va logrando demoler el muro de intolerancia que otros construyeron para nosotros. Las cosas van surgiendo de manera natural y asumimos sin complejos que nuestra personalidad es una suma discontinua de variadas contradicciones. ¿Se puede ser de ideología izquierdista (socialdemócrata por más señas) y realizar la Estación de Penitencia detrás del Señor de Pasión?  ¿Ser creyente con un razonable margen de dudas y no abandonar del todo algunos teóricos posicionamientos marxistas de nuestra juventud? Se puede, ya lo creo que se puede.  Recuerdo en mi etapa juvenil como para aquellos (poquitos por cierto) que estábamos en la lucha antifranquista todo funcionaba en el marco de lo políticamente correcto. En lo musical había que escuchar prioritariamente a los cantautores de protesta y a la Nova Cançó. Aquello para nosotros representaba (salvo excepciones) un autentico coñazo y en nuestras adormecidas almas de eternos andaluces reposaban a la espera de una segunda oportunidad el Arte de “los/asnuestros/as”.  Antonio Molina, Rafael Farina, Manolo Caracol, Antonio Machín o doña Concha Piquer era lo que nos ponía el “vello de punta”.  Pero claro todo lo que tuviera reminiscencia franquista debía ser abolido, aborrecido y alejado de nuestro particular espacio sentimental. Poca o ninguna culpa tenían los artistas de que el franquismo durará cuarenta largos años y de que el Dictador muriera en la cama de un hospital. Algo que, para que negarlo, hemos tardado muchos años en sacudirnos. Hoy, ¡al fin!, sabemos emocionarnos (sin cortapisas) con Raphael o Serrat. Con Ella Fitzgerald o Juanita Reina. Con Manolo Caracol o Elvis Presley. Con Paco Ibáñez o  Michael Bublé.  Nadie, ni nada, debe mutilar nuestro espacio sentimental-cultural y todo se reduce a luchar contra las consignas inducidas y el sectarismo. Libres para pensar, libres para soñar, libres para expresarnos y libres para sentir.





Juan Luis Franco – Viernes Día 23 de Septiembre del 2016