viernes, 9 de diciembre de 2016

Puente de plata


“A enemigo que huye
puente de plata
y pena que se queda
pena que mata”

Tienen, cuando les interesa, mala memoria o más bien la tienen selectiva. Los he visto actuar desde la niñez. Gente mezquina que tienen como principal misión en la vida envenenar todo cuanto les rodea. Solo se acuerdan de aquello que justifique sus viles acciones y siempre suelen decir que todo lo hacen por el bien ajeno.  Van y vienen como las palomas mensajeras que vuelven al palomar después de llevar por el aire mensajes manchados de alquitrán. Te dan una mala noticias (no pocas veces fruto y obra de su pertinaz maquiavelismo) y encima quieren que les agradezca la “sinceridad” que han mostrado para con tu persona. Cambian de color y de chaqueta como de manera de pensar y sentir.  Te dicen...”Tú bien sabes que a mí no me gusta hablar mal de nadie pero….”.  En los “peros” están las claves de sus viles comportamientos. Su discurso se basa en la insidia y la calumnia para tambalear las nobles raíces de personas decentes. No asumen que existan seres humanos bondadosos que consideran que su felicidad consiste en hacer participe de la misma a los demás. A estos sembradores de infamia los tenemos en todos los ámbitos posibles. En el trabajo, en la familia, en la Comunidad de vecinos, en la Hermandad, en algunos de los políticos que votamos o entre los tertulianos con quienes compartimos copa y charla.  Con los años los afronto como algo personal y siempre tengo a mano “puentes de plata” para que se marchen a envenenar otros mares. Tiran las piedras y esconden sus sucias manos ennegrecidas por la carbonilla de los trenes que van del vacío a la nada. Tenerlos a distancia es una medida tan necesaria como profiláctica. Disfrutan con lo que mejor saben hacer: envilecerse como seres humanos.  


Juan Luis Franco – Viernes Día 9 de Diciembre del 2016



jueves, 8 de diciembre de 2016

Cien años de Espartaco



Por favor que nadie se asuste. Nos es que Juan Antonio Ruiz “Espartaco” el gran torero de Espartinas cumpla mañana -9 de diciembre del 2016- cien años (aunque deseamos de todo corazón que llegue al siglo de existencia). Nos referimos a otro “Espartaco” llamado Kirk Douglas y al que le faltan horas para sumar un siglo de vida. Para nosotros este actor nacido en Ámsterdam-Nueva York en 1916  siempre será un valiente rebelde que se enfrentaba con unos pocos desarrapados al todopoderoso y cruento Imperio Romano. Nos hizo un poco más rebeldes y nos dio el empujón definitivo para comprender que no hay dictadura que dure cien años ni pueblo que lo resista. Lo mismo que Burt Lancaster es para nuestros sentimientos de cinéfilos juveniles “El temible burlón” y Gary Cooper (que estás en los cielos compartiendo gloria con Pilar Miró) se no antoja para la eternidad “Solo ante el peligro”.  Kirk Douglas ha llegado a la cima de los cien años lucido y soportando los achaques con más gloria que pena.  Cuando vino a Madrid en 1989 a presentar su exitosa autobiografía “El hijo del trapero” y a modo de autodefinición dijo...”Soy el fruto de la ira”. Poseedor y reconocedor de un carácter endemoniado le hizo comentar un día a Burt Lancaster”....”Kirk podía ser el primero en decirte que era una persona muy difícil: yo podría ser la segunda”.  Kirk Douglas aguanta el paso del tiempo y nosotros con él somos capaces de aguantar lo que nos echen en la arena de este circo en el que vivimos. Cuando nos llegue la hora de tomar “El último tren de Gun Hill” solo esperamos que para viajar más tranquilos tengamos con nosotros a Kirk Douglas. Para los viajes de ida y sin vuelta mejor llevar las alforjas vacías y los corazones llenos de nobles sentimiento. A nadie le amarga un rifle amigo y menos si este proviene de un justiciero con “un hoyuelo en la barbilla”.  Cien años de Espartaco.



Juan Luis Franco – Jueves Día 8 de Diciembre del 2016


miércoles, 7 de diciembre de 2016

Bachelandia



“Por verte tras tu maceta
morena de negro pelo
tropecé en una loseta
cayendo de boca al suelo

Convencido quedo de que en el ranking de ciudades españolas con baches Sevilla ocuparía de largo el primer puesto.  Sus calles de intramuros y extramuros son un amplio muestrario de baches, socavones, desniveles de losetas, ramas y hojas sin retirar y toda una amplia gama que posibilita con demasiada frecuencia el “cuerpo a tierra”. Quien esto suscribe tuvo oportunidad de comprobarlo en primera persona el pasado mes de agosto con un costalazo de órdago en la Plaza Ponce de León. Un desnivel en el suelo y un paso ligero para coger el bus propicio que, afortunadamente sin consecuencias, besara literalmente el asfalto. Si tienen tiempo y ganas comprueben el estado de las calles por donde pasan o pasean habitualmente y comprobarán cuanto hay de cierto en lo que aquí comento.  Existe un mal endémico en esta querida y maltratada Ciudad que es un cierto pavor a emprender tareas de conservación y mantenimiento. Se arregla una calle cuando está literalmente destrozada o se tala un árbol cuando ya padece una enfermedad incurable en su verdor.  Mantener, sanar, reparar, conservar, vigilar son palabras malsonantes en el ideario particular de nuestros políticos más cercanos.  Se emplea mucho tiempo y dinero en sanear parques y jardines victimas del vandalismo y observamos con estupor como al poco tiempo volvemos al punto de partida.  Aquí solo hablamos de policía verde o de barrio cuando estamos en campaña electoral para luego practicar lo de “donde dije digo ahora digo Diego”.  Cada día nos lo ponen más difícil.  Cuando los años empiezan a pasarte factura intentas andar lo más erguido posible para demostrar y demostrarte que “quien tuvo retuvo”. Esto lleva aparejado que tu mirada está lejana del suelo que pisas y caminas altivo sin percatarte de que el tropezón te aguarda cada cuatro o cinco metros de andadura.  Bachelandia,  la Ciudad de los baches.


Juan Luis Franco – Miércoles Día 7 de Diciembre del 2016