domingo, 31 de marzo de 2013

Agarrado a tu madero


Parecía que casi todo estaba perdido

cuando sentí sobre mi sandalia

negra la rampa inclinada.

Lo presentía delante

brillando, siempre brillando,

entre las luces de un incierto

Jueves Santo sevillano.

Llevaba tunica bordada

de tiempos pasados

y una calavera a sus pies

de tiempos atemporales.

Por calle Cuna

nos sobresaltó un chirimiri

que tan solo eran lágrimas

del Cielo a su paso.

Susurré al entrar en la Catedral:

 

“Pasión dicen que te llamas

Y apasionarme yo quiero

Cuando el ruán me reclama

Agarrado a tu madero”

 

Ya no será tan larga la espera.

Ella estrenaba ¡por fin!

la Música y Tú nos estrenaba

a nosotros con ilusiones renovadas.

El ayer ya será hoy para

siempre, todo renace

a tu paso y la Ciudad

tiembla de emoción

en tu divina presencia.

La calle y Tú;

Tú y la calle,

siempre seréis

el complemento perfecto.

 

 

Juan Luis Franco – Viernes Santo (lluvioso) del 2013

jueves, 28 de marzo de 2013

Vengo con tres heridas


Tres, tres eran los Reyes Magos de Oriente

que fueron a rendirle pleitesía al Mesías.

Tres, tres fueron las veces en que Pedro

negó conocer al Señor.

Tres, tres eran las heridas

con las que llegaba Miguel Hernández:

la del amor, la de la muerte, la de la vida.

Tres, tres han sido las veces

que se le hurtado su ración de calle

al Martes Santo.

Tres, tres orfandades candelarias

padecida por la Plaza de la Alfalfa.

Tres, tres eran los puñales

que portaba el alma de la copla.

Tres, tres llantos del cielo

para desilusionar las ilusiones.

Tres, tres toques de llamador

para levantar el paso de los días.

Tres, tres rosas llamadas Teresa,

Encarna y Alicia.

Tres, tres pañuelos de encaje

para secarnos la lluvia

y las lágrimas.

Tres, tres Esperanzas todavía

por el Arco, el Puente y Capuchinos.

Tres, vengo con tres heridas:

la del amor, la de la muerte,

la de la vida.

Tres, han sido… ¡tres!

 

 

 

Juan Luis Franco – Miércoles Santo – 2013

lunes, 25 de marzo de 2013

Lágrimas tras el cristal


Foto:eldiario.es



Aparece puntual la lluvia traicionera
llorando el cielo a golpe de tambor.
Trocamos desconsuelo por color
oscureciendo el sol de Primavera.
Con ecos de campana lastimera
quedó mojada la enea de la silla,
mientras se moja el alma de Sevilla
llora la luz encerrada en su platea.
Mirando al Aljarafe por si escampa
rezando al conjuro de una estampa
se va la luz entre cordeles de azotea.


Domingo de Ramos (fallido) del 2013

viernes, 22 de marzo de 2013

Poesía en movimiento



“No se porqué preguntas
Que viento corre
Siendo tú la veleta
Y yo la torre”

Nos llegará lo que siempre termina por llegarnos. Lo hará, como siempre, de una manera diáfana, transparente, pura y luminosa. Parsimoniosa y lentamente el amanecer nos mostrará sin reservas que la luz siempre termina por vencer a las sombras. Se abre el día a la esperanza y la Esperanza terminará por abrirnos a nosotros los días venideros. Un compendio de rituales que desembocan, irremediable y gozosamente, en un solo ritual: el de nuestra nobleza.  Los pentagramas del alma componen una melodía donde se conjugan Fe, Tradición y Belleza.  Dicen que un día alguien le preguntó al Dios Padre que era la Poesía en movimiento y señaló con su dedo índice hacia la vieja Híspalis. Después añadió sin reservas: “La Ciudad y ellos; ellos y la Ciudad simbolizan, en ese señalado día, cuanto la poesía tiene de verdad, autenticidad y belleza. En ningún lugar del mundo se le puede llamar Amor a la muerte y Amargura a la belleza más sublime”. Las Trompetas de Jericó tocarán a diana para que las murallas de la inquina y lo insustancial sean derribadas en la Ciudad. Toca armarse de amor para sacar a pasear cuanto de bueno y noble anida en nuestro interior. Como la vida misma todo nace y todo muere para que sepamos apreciar y valorar lo efímero de la existencia humana. Niños con prisas por ser hombres y hombres ilusionados con volver a ser niños. Todos, en definitiva, girando en el carrusel de la vida que nos transporta siempre al punto de partida: la niñez.  Estrenaremos ropa e ilusiones haciendo felizmente soportable la levedad del ser. El primer nazareno, la primera trompeta y el primer tambor y ya todo estará escrito. Un año más, el dulce reencuentro con lo mejor de nosotros.  Alzarán su esbelto cuello las cigüeñas de los campanarios para ver que está pasando “ahí abajo”. En la ilusionada sonrisa de un niño estará reflejada la mejor de las letanías. Ese día empezaremos el Padrenuestro por el final diciendo…”y libramos del mal” (y a ser posible de la lluvia).  Abriremos nervioso una ventana para comprobar si se han cumplido los buenos o malos presagios de los “del puntero en el mapa”.  Llega, nos llega, una vez más este inacabado y eterno poema de amor con nuestra Ciudad y lo recitaremos de memoria con los cinco sentidos: Fe, Tradición, Hermandad, Belleza y… ¡Esperanza!  En definitiva: Poesía en movimiento. En resumen: otro Domingo de Ramos.

jueves, 21 de marzo de 2013

La perversión del lenguaje



Tan solo a través del mágico mundo del silencio se puede saborear en toda su plenitud la Cultura. El placer de leer, escuchar música, ver cine o teatro e ir a exposiciones siempre será plenamente disfrutable bajo el sacrosanto manto de la contemplación reflexiva y silenciosa. La política, la noble y buena política, es todo lo contrario. Resulta imprescindible que la misma, de manera corporativa, se fragüe en palabras y se consolide en hechos concretos. Lo que resulta verdaderamente lamentable es que la política española ni es noble ni tampoco es buena (más bien todo lo contrario). Salvada la innecesaria aclaración de las bondades cívicas de una verdadera Democracia y su necesaria consolidación a través de los Partidos, estamos en condiciones de afirmar que en España la misma necesita con urgencia una profunda regeneración (tanto de ideas como de personas y comportamientos).  Definitivamente estamos instalados en la hipocresía: se dice lo que no se piensa y se piensa lo que no se dice. Recuerdo cuando ya la Crisis era más que inminente y demostrable como el Gobierno del señor Zapatero se negaba de todas las formas posibles a nombrar la palabra Crisis (de aquellos polvos vienen estos lodos).  Luego el Gobierno del señor Rajoy no estaba dispuesto, bajo ningún concepto, a nombrar la palabra Rescate. En ambos casos se hizo un uso torticero del lenguaje para no llamar a las cosas por su nombre. La Consejería de Vivienda de Castilla-La Mancha dio instrucciones a sus delegaciones en 2012 de cómo enmascarar la palabra desahucio: desalojo, alzamiento y pérdida o privación de vivienda. Todo antes que nombrar desahucio que sonaba fatal. Don Cristóbal Montoro llamó al incremento puro del IRPF: “Recargo temporal de solidaridad”.  La palma –por ahora- se la lleva doña María Dolores de Cospedal cuando al “Finiquito” (posiblemente el más famoso de España) de Luis Barcenas lo llamó: “Simulación de indemnización en diferido”.  Nuestra clase política no es que esté bajo mínimos sino que su credibilidad sigue perdiendo enteros a pasos agigantados. No es una apreciación subjetiva sino algo perfectamente verificable en las últimas encuestas del CIS.  El lenguaje de los políticos españoles está pésimamente copiado de un genio del Cine como fue Groucho Marx. Cervantes se remueve en su tumba ante el uso torticero y ultrajante del lenguaje.  Cada día nos deparan una o varias barbaridades lingüísticas.  ¿Qué leen nuestros políticos? ¿En que emplean su tiempo libre?  ¿Quién o quienes devolverán a la política española su necesaria dosis de decencia, nobleza y cultura?  Posiblemente, como cantaba Bob Dylan, “la respuesta está en el viento”. 

miércoles, 20 de marzo de 2013

Las palomas mensajeras



Hoy las palomas mensajeras viajan y nos muestren sus mensajes a una velocidad de vértigo. Sus rápidos y fugaces vuelos toman forma en las ediciones digitales de los periódicos; en los escuetos y ortográficamente incorrectos de los SMS o en los correos electrónicos depositados en los brazos de nuestra bandeja de “Entrada”.   A mayor cantidad de información menor posibilidad de análisis detallados y rigurosos.  Leemos solamente los titulares de los periódicos y empezamos los libros por su final.  Hay prisa, mucha prisa, por consumirlo todo vorazmente y en un tiempo record. Uno de los sabios sevillanos a los que he tenido la suerte de conocer y tratar (don Miguel Ángel Yáñez Polo) me dio, hace años, una serie de consejos que consigo a duras penas llevar a la práctica. 1) De todo cuanto leas intenta hacer por escrito un pequeño resumen de lo verdaderamente sustancial y repasa tus notas de vez en cuando. 2) Si tus posibilidades físicas te lo permiten emprende a diario largas caminatas en solitario. Mientras caminas desarrolla el exterior a través del ejercicio físico y el interior mediante la reflexión intelectual.  3) Cuando en una tertulia prevalezca la necedad y la impostura pon una excusa y vete; si lo hace la cordura, intenta escuchar desde el sosiego hablando lo estrictamente imprescindible. 4) Mira pausadamente cuanto Dios nos ofrece a través de la Naturaleza (en una puesta de sol hay más verdad que en el escaparate de una tienda de moda). En este “cuarteto” filosófico de uno de los más grandes fotógrafos que ha dado la Ciudad puede que se encuentre la posibilidad de acceder al pozo de la sabiduría. Lamentablemente, siempre me he quedado en sus preámbulos y con un permanente propósito de enmienda.  Vivimos en todas las variantes posibles instalados en la neurosis que nos marca la prisa compulsiva y/o las circunstancias personales de cada uno.  Les arrancamos a las palomas de las patas sus mensajes para leerlos antes de que emprendan el vuelo.  No podemos esperar a que las buenas y malas noticias se manifiesten a través de su cauce natural.  Sabemos al dedillo todos los pormenores del conflicto bélico de Afganistán e ignoramos quien hizo el Altar Mayor de la Colegial del Salvador. Trabajamos (quien aún pueda), comemos, bebemos, defecamos, amamos, conversamos y nos desplazamos como si nos fuera la vida en el empeño.  Emprendemos una tarea con la mente puesta en la siguiente y el lunes nos interesa, prioritariamente, para poder programar el martes. Hemos aprendido a malvivir y desarrollarnos a través de las pertenencias. Estaba cantado que la palomas mensajeras terminarían buscando basuras en las orillas de los contenedores.  Prevalecen los veloces mensajeros y consumimos sin rubor sus compulsivos y dañinos mensajes. RIP a las palomas mensajeras y Welcome a los nuevos “apóstoles” de los mensajes. “Cosas veredes, amigo Sancho”.

martes, 19 de marzo de 2013

El ropaje de la impostura



“Quieren que me esté callao
Y a mi lengua le eche un nuo
Está gente son capaces
De hacer hablar a los muo”
(Enrique Morente)
-           
Vivimos una época donde todo, absolutamente todo, se nos presenta como manifiestamente empeorable.  Estamos instalados en el más nefasto surrealismo y volvemos una vez más a situar a este noble y sufrido país nuestro en la más esperpéntica tragicomedia. Los últimos días de “Febrerillo el loco” se nos mostraron más desquiciados que nunca. La Secretaria General del PP, doña María Dolores de Cospedal, dio una “rueda de prensa” que pasará a los anales de la política española como la cima de los despropósitos. Tratando de justificar lo injustificable en el finiquito de Luis Bárcenas (gerente y verdugo a la vez del PP), y al referirse a un montante económico prorrateado (pagado en plazos), comentó que el pago se había hecho en “diferido” y sujeto a una “simulación”. Resultaba patético aquel lenguaje inmerso en un laberinto donde salir ilesa era prácticamente imposible. ¡Dios mío, lo que hay que hacer para mandar! Las consecuencias directas de aquella comparecencia es que a la señora de Cospedal la conozcan en las redes sociales como “Miss Diferida”.  Después, el 28 de Febrero, varios dirigentes socialistas andaluces encabezaron las manifestaciones convocadas ese día para protestar contra los recortes del Gobierno Central (con más de treinta años de gobierno autonómico en nuestra Región, ¿son ellos ajenos a los males endémicos que padece Andalucía?). Unos días después un diputado socialista onubense en un ejercicio de machismo trasnochado mandó a la Ministra de Trabajo, doña Fátima Bañez, a que se fuera a su casa de San Juan del Puerto y se dedicara a “hacer punto de cruz”. Por esas fechas el Presidente del Congreso, don Jesús María Posadas Moreno, al referirse al incremento del número de parados en el mes de febrero, comentó que había que verlo como un dato positivo. Argumentaba lo siguiente: “Dado que cada vez son menos los trabajadores en activo es de pura lógica que el Paro no pueda seguir aumentando”.  ¡Tira milla morena que vienen curvas! Es de justicia reconocer que el argumento era irrefutable: llegado el momento en que todos los españoles estén sin trabajo difícilmente podrá aumentarse el Paro. Ítem más: el ministro Fernández Díaz nos aclara que “Con el matrimonio entre homosexuales la pervivencia de la especie (humana) no estaría garantizada”. ¡Coño, y con el celibato mucho menos! Cada día nos levantamos prestos a escuchar, a lo largo del día, una serie de barbaridades que justifican por si solas el merecido descrédito de “nuestra” clase política.  Estamos rodeados -y lo que es más grave “gestionados”- por unos personajes ajenos a nuestros intereses y a salvo de rendir cuentas por su nefasta gestión. España está presa en manos de unos impostores que están llevando la miseria a miles de familia.  Afortunadamente la gente ha comprendido que existe vida al margen de Partidos y Sindicatos. Están defendiendo sus vidas y haciendas con las armas del civismo y la verdadera Democracia. 

Los caminos cuando se emprenden con convicción y firmeza siempre llevan a alguna parte.  Despojemos de su ropaje de impostura a estos falsos actores de la política.  Solo nosotros podemos hacerlo. Arropados, siempre arropados, y de manera civilizada.

lunes, 18 de marzo de 2013

Vivo, leo, reflexiono….




“Primero, de niño,
 te mandaron callar tus mayores;
después, de adulto,
te mandaron callar los políticos,
y ahora, de viejo,
ya nadie escucha lo que tienes que decir”


En más de una ocasión me he manifestado a favor de que cualquier persona que esté conectada a Internet cree su propio medio de expresión: su Blog.  Que posteriormente lo lean cada día diez o quinientas personas debería resultarle irrelevante.  Lo verdaderamente importante es, mediante la libre opinión, vaciar hacia el exterior todas nuestras inquietudes, emociones, dudas, certezas y denuncias. Si de entrada consideramos que no tenemos nada interesante que decir le hacemos un flaco favor a nuestra legítima autoestima. Los poderosos de la tierra siempre propiciaron, a través del miedo dictatorial o la alienación mediática, mantener a los más desfavorecidos con la boca cerrada. Para opinar, y por tanto decidir, ya estaban –están- ellos. Ahora, con la existencia de las Redes sociales, tienen bastante complicado amordazar las opiniones de la gente. Están desbordados y ya no pueden –aunque lo siguen intentando- ponerle “puertas al campo”.  Aparte de los Blogs de escritores y periodistas por los que tengo una alta estima intelectual y moral, también sigo algunos Blogs de personas anónimas pero con una carga de profundidad en sus comentarios verdaderamente fascinante. Leo en algunos Blogs cosas sobre la ciudad, la región, el país o la vida en general tan bien escritas como cargadas de razón. Serían difícilmente mejorables para algunos articulistas de impostados prestigios. Sinceramente, aquellos que utilizan Internet para la descalificación, la ofensa gratuita y el exabrupto (con el agravante del anonimato) no merecen ni un solo minuto de mi –nuestro- valioso tiempo. Decir lo que se piensa no justifica el descargar de continuo nuestras frustraciones y vilezas. Históricamente en España existen datos escalofriantes y que al día de hoy nos resultarían de difícil comprensión: como por ejemplo que hace menos de un siglo más de la mitad de las clases populares eran analfabetas integrales (entre los campesinos ni les cuento). Hoy disponemos de unas “herramientas” expresivas de las que, desgraciadamente, carecieron nuestros padres y abuelos y no aprovecharlas es hacernos un flaco favor (a ellos en la memoria y a nosotros en el presente).  Debemos aprender a manifestarnos con nuestras propias opiniones y no con las que otros nos impongan. Nuestra percepción y valoración de las cosas que nos rodean es tan nuestra como el aire que respiramos. Vivimos en todos los órdenes de la vida bajo el sacrosanto manto de los “Delegados”, sin asumir que nuestra delegación es unipersonal e intransferible.  Vivo, leo, reflexiono, opino y actúo, luego…..¡existo!

domingo, 17 de marzo de 2013

Por los recovecos del alma




¿Qué se puede escribir de Él que no haya sido escrito ya?  ¿Qué puede decirse que no haya sido antes pronunciado?  Se le ha llamado: Señor de Sevilla, Cisquero, Dios de la Ciudad, Vecino Ilustre de San Lorenzo, Dios proletario, Rey de reyes… Les fueron dedicadas las Saetas flamencas más profundas que soñarse pueda.  Pusieron su nombre a la calle que, por llevar su nombre, es la calle de las calles de la Ciudad.  También a un Sanatorio donde la maestría de la mejor medicina enlaza de manera armoniosa con la verdadera caridad cristiana. Su rostro fue tallado en lapidas blancas para que Él transporte a la eternidad a los ya eternamente ausentes. Pintado en azulejos de zaguanes por las casa señoriales de su Barrio y en los pórticos de mansiones aljarafeñas. En almanaques que presidían la decente austeridad de los “cuartos” de los corrales de vecinos. En estampas que cuelgan laterales en los cabeceros de las camas de los hospitales y en las mesitas de noche de las residencias donde ancianas cubren pesarosas su último tramo existencial. En las grandes fotos enmarcadas presidiendo los salones de los modestos pisos de la periferia.  En medallas colgadas al cuello de mujeres que saben mejor que nadie donde pueden siempre encontrarlo.  Fue citado en fandangos, coplas y sevillanas de manera tan gozosa como certera.  Motivo principal de sublimes poemas y artículos pletóricos de honda sevillanía.  Pues, a pesar de todo, siempre existirá un nuevo impulso -cultural o sentimental- para alabarlo y mostrarle de nuevo pleitesía.  Son los recovecos del alma, donde siempre tendremos para Él un hueco pendiente por rellenar. Recuerdo que cuando se programó el “Vía-Crucis” y se barajaba (de Conde de Barajas) que imágenes debían concurrir a este magno y discutido evento de manera unánime se decía: “el Gran Poder y trece más”.  Nadie, independiente de su pertenencia cofradiera, se sentía ofendido por tan rotunda afirmación. ¿Qué nombre más certero podemos poner para definir la devoción y la fe sevillana? Pocas dudas abrigábamos ante el que siempre nos da abrigo: ¡Gran Poder!  Él vio pasar a generaciones y generaciones de sevillanos como un Farero que alumbra y guía infatigable a los barcos en la tempestad.  Desde que un día Él arribó para quedarse eternamente por San Lorenzo nunca sabremos quien sería la primera mujer sevillana que al mirarlo a la cara le dijo: “Padre nuestro que estás en Sevilla”.  ¿Quién fue el primer costalero que levantó el faldón de su paso para meterse bajo sus plantas?  ¿Quién sería el primer capataz que mirándole a la cara lo paseó por las calles de la Ciudad?  ¿Qué saetero le cantaría su primera Saeta?  ¿Qué sevillano o sevillana tuvo el privilegio de poder besar su divino talón por vez primera?  Esta es una historia interminable de amor entre el Hijo de Dios y la Ciudad y, las historias interminables lo son por estar siempre pendiente de escribirse el próximo capítulo.  El mismo que un día escribirán nuestros nietos.  Pasaremos nosotros y pasarán ellos, aves de paso en busca del paraíso soñado, pero otros vendrán y propiciarán que el llavero sentimental de esta tierra sevillana esté siempre colgado en la puerta de su visitada Basílica.  Él, solamente Él, tiene la llave que nos abrirá un día eternamente los recovecos del alma. Una semana más y nos llegará el Domingo de los domingos sevillanos. Añadamos cuatro gloriosos días de la semana a los que la Ciudad apellida Santo y se volverá a levantar el telón de la Madrugá sevillana.  Él saldrá a la calle y la Ciudad se hará un Templo urbano donde un año más se repetirá la vieja letanía de siglos de amor…”Padre nuestro que nos llega desde San Lorenzo”.

viernes, 15 de marzo de 2013

Suspiros de patinillo



“Porque te llamas Aurora
Me acuesto al rayar el día;
Si te llamaras Custodia
De la Iglesia no saldría”

Las buganvillas suspiran prendidas en las enredaderas de los patinillos en las casas señoriales.  Se confunden en los claustros conventuales el espeso aroma de la masa de los dulces con el olor del incienso que muere a los pies del Dios Padre. La alondra mañanera canta su letanía de siglos por los campos andaluces. Un cante de Trilla abre los surcos de la mañana en los luminosos pueblos encalados. Huele a café de pucherete y a Solea de los Puertos.  Los mares desgranan sus olas blancas bordando su fino y transparente encaje en la mojada arena. Los corazones de las mocitas casaderas palpitan al reclamo de los besos soñados. Los viejos se sienten menos viejos y los niños menos niños. Las tardes se resisten cada vez más a entregarse al reino de las sombras. Las abuelas bordan primorosas los escudos de los antifaces nazarenos. La Soledad se siente menos sola cuando escucha el bullicio infantil por la Plaza de San Lorenzo.  El Señor de la Salud, allá por San Nicolás, cierra su consulta espiritual por falta de enfermos que atender: tienen a la calle como mejor terapia. La Judería suena con el tintineo de monedas recaudadas para la caridad por don Miguel de Mañara y la campanilla callejera de antiguo santolio. Por la Alfalfa sobrevuela el capote de “El Espartero” acompasado por los trinos de pájaros domingueros. Pronto pasará Ella por allí y todo volverá a renacer. Un taxista baja el taxímetro mientras se emociona viendo su medalla candelaria colgada del espejo retrovisor.  La gente se emborracha con la luz y la luz se emborracha con la gente. Avanzan los días y retrocede la temida angustia existencial. En esta Ciudad todo puede explicarse desde los sentimientos más profundos: hasta que una Virgen llamada de las Nieves salga a la calle en Agosto. Cuando no procede ni merece la pena disculparse mejor ni intentarlo siquiera.  Somos excesivos por ser excesiva la belleza que nos rodea. Me rindo, ante la atracción callejera, a seguir escribiendo. Cuando todo queda –o está- meridianamente claro emborronar folios se nos antoja tan volátil como estéril.  Toca beberse a sorbos en estos dulces días de espera el néctar de la vida por San Nicolás, La Alfalfa, San Lorenzo, el Salvador o Triana.  Callejuelas y plazoletas se rinden a la evidencia más palpable: estamos en Marzo; esto es Sevilla y aquí hay que… ¡vivir! 

miércoles, 13 de marzo de 2013

Pájaros de mal agüero



Cuando la luna nos mostró su lado oculto
Esperábamos agazapados la amanecida;
Luego, azoteas y patios se abrieron a la vida
Para que el sol iluminara cuerpo y alma.

La cal de las paredes resplandecía
Y el viento se hacía rumor de caracola;
Mientras, nos brindaba el agua de la fuente
Su cantarina voz de eterna enredadera.

Tiempo de un tiempo sin medida
Envuelto en celofán de mil colores
Palabra que se pierde por vacía
En la panza de barricas vinateras.

Nos despertó en plena madrugada
La voz ronca del aire en la ventana,
Nos arrullamos como gusanos de seda
Para vencer las sombras de la noche.

Liberamos al poema de su encierro
Con la música de aquel viejo organillo,
Todos amamos con gozoso desenfreno
Como si Dios nos abriera la sacristía.

Teníamos un miedo frío
Envuelto en un frío miedo
Cuando, ¡por fin!
Vimos a Penélope
En lo alto del promontorio.

Nos dimos las manos solidarias
Para espantar dolor y desconsuelo
Los vimos acercarse sigilosos:
“Ya están aquí” dijimos,
Los… ¡Pájaros de mal agüero!

lunes, 11 de marzo de 2013

Sobre jaleos, alborotos y tiros



“Venimos de una posguerra dura,
 la de los años cuarenta,
nos ha quedado como una cicatriz
que aún duele los días de lluvia”
- Jaime Salom –

Lo decía el poema lorquiano recogido de las canciones populares andaluzas: “Anda jaleo, jaleo: ya se acabó el alboroto y vamos al tiroteo”. Repasando cada día las noticias que nos ofrecen los medios de comunicación sobre cuanto acontece en el mundo, el jaleo y el alboroto no terminan nunca y el tiroteo forma parte de la vida cotidiana en muchos confines de la tierra. Todo en clave de rencor como preámbulo de la masacre. De manera pertinaz los niños, ancianos y mujeres como principales destinatarios de los crueles desmanes que se cometen en todas partes del mundo. Veía hace unos días un Documental de la 2 donde se reflejaba el papel de las mujeres francesas durante la ocupación alemana (fundamentalmente en Paris).  Unas jugándose la vida, y perdiéndola en muchas ocasiones, participando o colaborando activamente con la Resistencia. Otras sumisas y complacientes con los invasores alemanes, arrimándose al poder que es donde dicen que siempre hace menos frío. Cuando se produjo la liberación de Paris (por cierto la primera tanqueta que entra en la capital francesa iba comandada por tres republicanos españoles) las purgas y el escarnio a que fueron sometidas las mujeres francesas colaboracionistas fue demoledor y no exento de extrema crueldad. Las que no fueron directa y públicamente fusiladas las pelaron al cero entre el jolgorio de la gente.  Fueron paseadas muchas de ellas desnudas entre una multitud vociferante que las escupía a su paso, les arrojaba cubos de agua sucia, toda clase de inmundicias y las golpeaban e insultaban de manera inmisericorde. Muchas de estas mujeres eran prostitutas que antepusieron su profesión (dicen que la más antigua del mundo) a su condición de patriotas francesas. En definitiva, vendieron su cuerpo al mejor postor (los alemanes en este caso) tratando de rentabilizar al máximo su profesión. Fueron cómplices de los verdugos y la verdad es que lo pagaron muy caro.  Por otra parte a las mujeres que apoyaron la Resistencia, y que a la postre fueron absolutamente fundamentales en la victoria aliada, tampoco se les reconoció su vital aportación en la derrota del nazismo en Francia. Mujeres malas o buenas; buenas o malas, pagando siempre en sus carnes las consecuencias de los conflictos armados que siempre les programan los hombres. Hoy, en pleno siglo XXI, en aras de un fundamentalismo aterrador rocían con acido las caras de las niñas que solo pretenden ir al colegio, o mutilan a otras que no quieren casarse con quienes “sus padres” han comercializado su venta. Niñas que son, ni más ni menos, proyectos salvajemente frustrados de futuras mujeres. Abuelas, madres, hermanas, esposas, hijas y nietas padeciendo el alboroto y cubriéndose en los soportales de los tiros de los hombres. De todos los títulos que se le adjudican a Sevilla existe coincidencia que el de Mariana es posiblemente el que mejor le cuadre. Madre amantísima y dolorosa cubriendo con su manto nuestras desdichas y desventuras.

Lo escribió Lorca que sabía como nadie de donde procede el dolor de los andaluces: “Anda jaleo, jaleo: ya se acabó el alboroto y vamos al tiroteo”.  La Historia nos deja meridianamente claro quienes son los destinatarios (as) de toda la vileza del mundo: mujeres, niños y ancianos.

Nosotros nos vamos a las guerras (de todo tipo) que los poderosos nos programan y ellas, nuestras desconsoladas mujeres, se van a los cementerios a enterrarnos y después a criar a nuestros hijos.  En Sevilla todas, absolutamente todas las mujeres, siempre terminan rezando a los pies del Gran Poder. 

domingo, 10 de marzo de 2013

Las puertas giratorias



A los niños de mi generación nos gustaba meternos en las puertas giratorias (fundamentalmente existían en algunos bancos o centros oficiales) y dar varias vueltas para volver a salir al punto de partida. La odisea terminaba cuando algún ordenanza nos mandaba a “hacer puñetas”.  Era una especie de premonición a lo que la vida nos tenía reservado: la vuelta a los orígenes.  El pasado es una especie de fantasma que siempre nos espera agazapado al resguardo de cualquier esquina. Los largos años de la posguerra fueron durísimos y plagado de carencias de todo tipo (menos, evidentemente, las afectivas).  Algunos de nosotros descubrimos las ventajas de tener cuarto de baño propio cuando ya llevábamos algunos años afeitándonos.  Ahora y debido a la usura y especulación de no pocos políticos y financieros volvemos a “saborear” el amargo limón de la miseria. Son a que dudarlo épocas distintas, pero que eso se lo expliquen a alguna de las miles de familias que ayer vivían dignamente de su trabajo y hoy lo hacen de la caridad y la fraternidad.  Nos hicieron creer que ya casi todos formábamos parte de una emergente clase media: no por lo que teníamos sino por lo que –les- debíamos.  Se nos cayó –o mejor nos tiraron- el tejado encima y ahora nos vemos obligados a mirar por cada euro que gastamos.  Dentro de poco es previsible que el duro invierno nos enseñe su pañuelo de despedida: “Algo se alegra en el alma / cuando un invierno se va”. Este invierno hemos tenido que utilizar algunas tácticas ahorrativas para que el inmisericorde contador de la luz no avance más de lo debido.  Tiramos del manual de madres y, sobre todo, de abuelas para combatir el frío en cuerpos y almas.  El tiempo que pasamos dentro del hogar lo hemos cubierto con toda clase de accesorios tendentes al calentamiento previo. Obviemos las horas que pasamos en posición horizontal y donde las mantas y forros polares consiguen el milagro de mantenernos calentitos. Para las placidas horas de sofá utilizamos algunos artilugios que paso a enumerarles: 1) Chándal enguatado de mercadillo con su correspondiente capucha, modelo-“Dame cinco leuros”. 2) Calzoncillo tobillero, modelo-“Río Bravo”.  3) Guantes de lana de “Casa Peña”.  4) Camiseta térmica de “Pérez Cuadrado”.  5) Camisa de franela a cuadros de “Confecciones Cuadro” y 6) Manta zamorana de doble vuelta (en tareas lectoras o de ordenador es conveniente quitarse los guantes y desguarecerse de la manta).  Nos ha faltado por razones obvias la copa de cisco picón con su correspondiente aroma de alhucema.  Así andamos para poder combatir la miseria a la que esta “plebe” nos ha condenado.  Duele comprobar que con los cientos y cientos de millones que nos han robado a los contribuyentes acabaríamos con una parte considerable del Paro. Pero, quedaos intranquilos: no devolverán nada de lo robado ni tampoco pagarán por ello.  Es una ley tan antigua como la vida misma: las grandes fortunas -de unos pocos- se amasan sobre la extrema pobreza de una gran mayoría. Nada nuevo bajo el sol de Andalucía. Vuelven las puertas giratorias a aparecer en nuestras vidas y nos llevan una y otra vez al punto de partida.  El Señor de Sevilla le pide a su Padre Celestial ayuda para soportar la carga de tantas familias sevillanas. Procuremos que Él nunca se rinda. Si lo hace, estaremos ya irremediablemente perdidos para siempre.  

Se va el crudo invierno y nos llegan desde al Aljarafe efluvios de una nueva y soñada Primavera.  En Sevilla, siempre estamos obligados a vivir con –la- Esperanza.

viernes, 8 de marzo de 2013

La Familia y uno más



La Crisis, esta maldita palabra tan repetida como temida, ha propiciada unas situaciones -tanto sociales como familiares- verdaderamente inauditas. Se ha hecho verdad un axioma tan antiguo como el mundo: a los ricos los protege su fortuna y a los pobre su familia. A través de los medios de comunicación, o de testimonios directos, nos llegan casos personales impensables en los mal llamados años de bonanza.  El eje vertebrador que está propiciando que la gente solvente a duras penas el día a día se encuentra, y se consolida, en el bondadoso y solidario mundo de los pensionistas (los mayores de cada familia en definitiva). Nunca una pensión dio para tanto y para tantos.  Hace un par de días me tropiezo (la gente en la calle no se encuentra: se tropieza. A la inversa ocurre en los caminos y veredas) con un amigo de esos de toda la vida. Me cuenta las circunstancias por las que está pasando y, las mismas, me dan una idea de cómo “marcha” en la actualidad este sufrido país nuestro. Padre de un solo hijo ya casado, “emancipado” y con dos críos pequeños. A su “niño” lo dejaron parado (también a la mujer) y ya han agotado las prestaciones por desempleo. Su hogar, dulce hogar, lo han tenido que entregar al Banco en dación de pago para liberarse de unos años de hipoteca pendientes e imposibles de asumir. Reunidos en conclave familiar han adoptado una solución salomónica: Ricardo (el vástago de mi amigo), se ha ido a vivir con su hijo de cuatro años de edad a casa de sus padres. Su esposa, Mariló de macarena cuna y ascendencia, se marchó con su niña de seis años a casa de su viuda madre y una tía que nació, vivió y morirá soltera. Aquí tenemos un claro ejemplo de un matrimonio joven con un proyecto de vida en común roto en mil pedazos (¡como para no acordarse de las “ametralladoras” de Pancho Villa!). La última modalidad social que últimamente se está dando es “recuperar” a los abuelos (es decir: a sus pensiones) de las Residencias para retornarlos al hogar del que fueron desalojados. Hacen falta sus “Pagas” para sobrevivir y donde caben cuatro caben cinco. Estamos instalados por culpa de esta “plebe” que dice representarnos y defender nuestros intereses en el más puro surrealismo. Sin dudas ni paliativos nos hemos cargado a golpe de decretazo a toda una Generación (posiblemente de las mejores que ha dado este país). Afortunadamente la familia ha salido al rescate de sus miembros más desfavorecidos y se ha podido solventar la dura supervivencia del día a día. ¿Cuánto tiempo podrán seguir haciéndolo? ¿Cuánta gasolina les queda en sus menguados depósitos? Estamos inmersos en un mar de contradicciones que posiblemente no tengan un final feliz. Unos gastan un dineral en globos para el cumpleaños de sus hijos y otros ya no tienen ni para darles de comer.  ¿Demagogia?  Que cada cual lo interprete como estime conveniente.  La Familia, siempre la Familia, como el último salvavidas donde agarrarse para evitar el naufragio.  La Familia siempre, invariablemente siempre, contando con uno más a la mesa.

miércoles, 6 de marzo de 2013

La vida suspendida



 “Comenzaron a desaparecer
 como el oasis en el espejismo,
 a desaparecer sin últimas palabras”
- Mario Benedetti –

María Herrera Magdaleno es una ciudadana mejicana de 65 años de edad.  Ha conocido en sus carnes lo que significa el dolor más profundo que imaginarse pueda.  De sus seis hijos cuatro han sido secuestrados por las temibles bandas de narcotraficantes mejicanas. Las mismas que tienen aterrorizadas a una parte de la población y en permanente vilo a las autoridades. Ella, María Herrera Magdaleno, sabe a ciencia cierta que sus cuatro hijos nunca aparecerán ni vivos ni muertos.  Habrán sido asesinados y sus cuerpos convenientes desaparecidos a perpetuidad. Nada extraño cuando sabemos que en Méjico las personas secuestradas y hechas desaparecer superan las 24.000 y, por desgracia, este número se incrementa diariamente. Esta mujer rota por el dolor se ha convertido en una activista civil de primer orden con un doble objetivo: que el crimen organizado no le quite a los dos hijos que le quedan y que ninguna madre tenga que pasar por el durísimo calvario que ella ha padecido. Dice esta mujer de manera textual: “Con la muerte de mis hijos tengo la triste sensación de tener la vida suspendida”. La situación de países como Méjico y Colombia atrapados en las redes de los narcos es simple y llanamente terrorífica. Los medios de comunicación nos cuentan a diario historias que dejarían en pañales a los guiones de cine más retorcidos y perversos. Leo la historia, triste historia, de esta mujer mejicana y uno no puede sino conmoverse ante su dolorosa tragedia. Las drogas han convulsionado nuestra sociedad generando ingentes cantidades de dinero y envileciendo todos los estamentos de la misma.  Recientemente ha salido elegido un nuevo Presidente en el querido Méjico, Enrique Peña Nieto (PRI). Como es habitual, desde hace años, ha prometido emplear todos los recursos necesarios para acabar con esta banda de criminales. El dolor de madres como María Herrera Magdaleno bien merecería que no todo quede, una vez más, en buenas intenciones y vanas promesas. Vivimos tiempos convulsos donde la justicia y la ley en cualquier lugar del mundo hablan distintos lenguajes. Nada de cuanto ocurre en este castigado planeta llamado Tierra nos debía resultar ajeno. Somos compañeros de viaje y hacerlo con los vagones perfectamente ensamblados tiene mayor importancia que determinar cuales son nuestras estaciones.  María Herrera Magdaleno es una madre mejicana que simboliza el dolor de todas la madres del mundo.  Dejarlas solas es hacerle un flaco favor a aquellas que un día nos parieron. Mientras el Hijo del Carpintero en su última agonía le recrimina a su Dios el haberlo abandonado; Ella, su Madre, le acompaña firme en su condición materna y abre la senda dolorosa de todas las madres.  En definitiva: la vida suspendida.

lunes, 4 de marzo de 2013

El Reino de la templanza



La vida cotidiana de los españoles, y sobre todo de los andaluces, está llena de símiles procedente del campo de la tauromaquia.  Cualquier situación a lo que nos enfrentamos siempre podrá explicarse en clave taurina. Si alguien no está siendo claro con nosotros argumentaremos que “no para de darnos capotazos”.  Serían muchos los ejemplos que podríamos argumentar en ese sentido. Si algo define la magia del toreo es cuando se consigue que la faena entre de lleno en el reino de la templanza.  Decir que un torero tiene mucho temple es, como conjunción de arte y valor, de los mayores elogios que pueden hacérsele. Esto es perfectamente extrapolable a la idiosincrasia que mueve y configura nuestras vidas. Cuando médicamente se nos dice que tenemos destemplanza es que algo no funciona bien por nuestro interior. Cuando decimos en el Flamenco que un artista no consigue nunca templarse más vale que cambie de profesión. Quien no disfruta de manera pausada de lo que hace difícilmente conseguirá que disfruten los demás. Reconozco sin ambages que llevo toda mi vida intentando romancear con la templanza sin haberlo conseguido. Asumo su importancia pero mi innata condición de bondadoso neurótico compulsivo determina que siempre sea mi gran asignatura pendiente.  En mi descargo, si esto fuera posible, decir que las circunstancias no pocas veces determina tu carácter.  Puede que sea en estos últimos años cuando noto que voy recorriendo el buen camino que gozoso me lleve al Reino de la templanza. Mis nietos, a que negarlo, han sido un elemento fundamental para aparcar las prisas. No las tengo para verlos crecer pues paralelamente también me veré envejecer. Envidio sin reservas a cuantos conozco, aprecio y valoro que manejan sus barcas valorando más la travesía que el desembarco. Gente pausada que como Salva Gavira le dan a la vida y a las cosas su justa medida. Saber valorar nuestro tiempo en momentos y minutos para saborear plenamente cuanto Dios pone a nuestro alcance. A la cabeza de ellos estaría el trianero Ángel Vela, donde la naturaleza nos muestra sin reservas en que consiste el temple. Tiene andares de torero sabio; hablar pausado y reflexivo y escribe conjugando armoniosamente sentimiento y conocimiento. Todo lo que uno hubiera querido ser en la madurez para exprimirle a la vida sus mejores racimos de uvas.  Cuando vivimos rodeados de la miseria que han provocado una partida de miserables a través de la rapiña es imposible no rebelarse.  Pero incluso la rebelión se debe reconducir –nunca domesticar- por medio de la templanza. Mis nietos han conseguido el milagro de que mi alma se serene.  Todo me sabe mejor y ahora la lectura, la música, el cine y todo cuanto me hace feliz lo saboreo de manera placentera. Verlos crecer sin prisa pero sin pausa me ayudan a comprender y sobre todo valorar los momentos que Dios me ha dado.  Creo que ahora si estoy en el buen camino -¡ya era hora! y cerca de instalarme en el Reino de la templanza.  Como diría el “Pasmo de Triana”: “Nunca es tarde si el temple es bueno”.

domingo, 3 de marzo de 2013

El vértigo de la inmediatez



Tres domingos, tan solo tres domingos más, y nos amanecerá un nuevo Domingo de Ramos. Día grande entre los grandes del calendario sentimental sevillano. Ya todo el andamiaje burocrático cofrade estará ensamblado. Papeleta de sitio. Túnica sacada del baúl de los recuerdos. Repaso exhaustivo de los abalorios para cubrir con decoro la Estación de Penitencia. Ropa recién comprada y presta para ser estrenada como manda la tradición. Consumiremos en la dulce espera hermosas tardes primaverales de lentos atardeceres, donde el azul-añil de los cielos que perdimos nos devolverá al paraíso de la niñez. Rampa de la Plaza del Salvador. Palcos de la Plaza de San Francisco. Sillas de la Campana. Capirotes de Casa Rodríguez. Trasiego incesante en Casas-Hermandades y Capillas. “Coroneles” tertulianos en “El Rinconcillo”. Nazarenitos de caramelos en la calle Alcaicería. Traje azul camino de la tintorería. Nerviosera de pregonero que estrenará su Pregón para una Ciudad tan sorda como indiferente. Siempre con la confianza (ya toca) de que este año si me –nos- será posible pisar vestido de ruán las calles de la Ciudad.  Pasan los años y pasa la vida igual que pasan los ríos en busca de la mar. Es el “Año de la Fe” y esta es la última que no nos podemos permitir perder. Todo está embarullado en esta época tan irracional como perversamente hostil. Necesitamos nutrirnos de ciertos remansos de paz para hacer frente, con algo de aliento, a cuanto de malo nos “programan” nuestros políticos (por sus EREs y sobres los conoceréis).  Solamente por estos lares -y por estas fechas- se funden armoniosamente la ética y la estética.  Sabernos nobles por acudir fervorosos cada año al encuentro de nuestras tradiciones más genuinas.  Sentirnos participes activos de una de las ceremonias callejeras más bellas que ofrece la Cristiandad.  Veintiún días, tan solo veintiún días más, y volverá a ponerse en marcha el reloj que marca las horas sentimentales de la Ciudad. Será un nuevo Domingo de Ramos y todo volverá a renacer de nuevo. El tópico que nos envuelve se difuminará y se hará verdad cuando veamos al primer nazarenito con su túnica blanca.  Venimos de las tinieblas para así poder apreciar en toda su magnificencia el milagro de la luz.  Amor, Candelaria, Pasión, Gran Poder, Cachorro y Soledad de soledades son quienes nutren mi universo tradicional-sentimental más íntimo y personal.  Cada uno tendrá el suyo aunque algunos lo disimulen escapando -si ello fuera posible- estos días de la Ciudad.  Soñar por la calle siendo participe activo de este ejercicio de sevillanía de siglos me redime ante Dios y lo hombres.  Se nota, ya se nota en el ambiente, el vértigo de la inmediatez.