Hoy, día 18 de Febrero, es Miércoles de Ceniza. La Ciudad, esta ciudad nuestra donde el renacer forma parte consustancial de su idiosincrasia, volverá a comenzar un nuevo ciclo cuaresmal que se dará por finiquitado cuando la primera de las hermandades de vísperas ponga su cruz de guía en la puerta de su templo. Aquí lo vivido y lo que está por vivirse se dan la mano buscando siempre la soñada Ítaca de los paraísos infantiles. El Señor de la Salud de San Nicolás vuelve estos días tan señalados al encuentro de los ausentes y de los presentes. La Judería sevillana se abre en canal para que las almas de los judíos sevillanos vuelvan a transitar por sus callejas. Es un eslabón sentimental que suelen llamar Quinario y al que nosotros siempre le hemos llamado Reencuentro. Las imágenes, nuestras más queridas imágenes, son una prueba inequívoca y fehaciente de nuestro paso por esta tierra de María Santísima. Junto a ellas, un día ya muy lejano, fuimos niños ilusionados. Después, jóvenes enamorados con el brillo de la luna en las pupilas. Luego gente madura a caballo entre la responsabilidad y la incertidumbre que despide con lágrimas a los que nos dejan y recibe alborozado a los que llegan. Las muerte y la vida como las dos caras de una misma moneda. Hoy, ya asomados a los balcones de los epílogos, gente ya algo cansada pero firme en sus convicciones y con algunas dudas existenciales. La misma que resiste los embates de los tormentosos tiempos que se avecinan agarrados a los mástiles de la Fe. Somos lo que fuimos y nunca lo que seremos. El pasado existió; el presente existe y el futuro Dios dirá.
Puede que sea verdad que existen tantas cuaresmas como sevillanos la contemplan. Unos, imbuidos cada día dentro de una actividad frenética. Otros, desde la calma y la reflexión viendo pasar lentamente el paso de los días. También, a quienes estos días les resultan indiferentes e iguales a los del resto del año. De todo hay en la viña del Señor. Cada Cuaresma es distinta y también es igual a las demás. La vamos afrontando con las herramientas existenciales que la vida nos va dejando. Algunos ya empezamos a ser espectadores de nuestra propia vida. La Cuaresma es calle, mucha calle, y ya a los paseantes matutinos sacarnos con la luna reflejada en los balcones es complicado. Hoy, día 18 de Febrero, es Miércoles de Ceniza y se pone en marcha el reloj que siempre nos llevó y nos lleva al Paraíso sevillano. Feliz Cuaresma.
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