martes, 21 de abril de 2026

Sevilla en Primavera


Tú mejor que nadie sabes que cuando te pones el traje de faralaes nuestro eterno romance languidece. Desde la niñez supe muy temprano que para mí buscarte en el bullicio desenfrenado sería tarea imposible. Entiendo que tanta belleza como se concentra en esa ciudad efímera a la que llaman Feria no hace más que subliminar el culmen de tus encantos. Vienes de la resaca gloriosa de vivir y padecer en tu pena infinita la Semana más grande que soñaran los siglos. Verte bajo palio macareno por las calles sevillanas es un ejemplo supremo de la más pura sevillanía. Tu dolor materno queda reflejado en un rostro sublime donde siempre podemos agarrarnos ante los grandes temporales que nos acechan. Es triste comprobar estos días como te ensucian y te malean estos falsos políticos que se han convertidos en CEOS de un determinado gremio. Algunos de tus hijos se rebelan ante tanta cochambre y tanto clamoroso estruendo que solo consiguen romper tus encantos de eterna dama del temple y la belleza. Te hacen padecer en los jirones de tu piel las secuelas de eso que pomposamente llaman “impacto económico”. Son insaciables en sus afanes mercantilistas y comercian contigo y también con tus señas de identidad más genuinas.
Estos días de farolillos y jarana te vas pero no te ausentas. Son siete días donde la Ciudad verdadera se ve transformada en una ciudad pasajera pero no volátil. Allí donde tú estés omnipresente nunca puede reinar del todo la banalidad. Algunos ingenuos creerán que han logrado conquistarte sin saber que, al final, eres tú siempre la conquistadora. Te convertirás en aroma mañanero con el olor del albero recién regado. Serás esa niña que se estrena en la Calle del Infierno dando vueltas ilusionada en un tío vivo. Sonreirás con ese algodón de azúcar que le deja a la gente un bigote rosáceo. Bailarás al compás de sevillana entendiendo que si es la primera no está de más mirarla cara a cara. Volverás a ser adolescente eterna a la que su madre acicala con primor para que sea la flamenca más guapa del Real. Verás con cierta sorna a esos ejecutivos de cuentas de resultados “montados” en caballos jerezanos. La Feria de las vanidades nunca faltó a esta cita. Bendecirás ese trago de manzanilla que siempre nos retrotrae a los bellos atardeceres de Bajo de Guía. Serás día y noche para que ni el sol ni la luna se priven de ver tu cara más flamenca. Te sentarás radiante en la puerta de una caseta para ver pasar la vida (pasa la vida igual que pasa la corriente). El río de la nuestra existencia anclado en el muelle de la Feria de Abril sevillana. Al final todo terminará como un sueño de primavera preñado de amores imposibles. Te volverás por donde viniste y dejaras en el aire los hondos suspiros melancólico por los paraísos perdidos. Vivir para gozar aquí se llama Feria de Abril.

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