lunes, 4 de mayo de 2026

50 años de “El País”. 50 años de libertad.



Hoy, 4 de Mayo de 2026, se cumplen 50 años desde la aparición en la Sociedad española, europea y mundial del periódico “El País”. Al día de hoy se nos configura como el mayor referente planetario de un periódico en lengua castellana. Aquellos comienzos fueron fulgurantes y esperanzadores cuando todavía, en el plano democrático, estaba todo por hacerse. Fueron días donde se mezclaba la incertidumbre y la esperanza y donde éramos muy conscientes de la fragilidad de la incipiente y recién nacida Democracia. Aquello significaba para muchos españoles y españolas un necesario soplo de libertad y un canto al europeísmo militante. Con el diario “El País” se estableció en España un antes y un después para la liquidación definitiva de la dictadura franquista.
Desde el primer número y durante estos 50 años nunca he dejado un solo día de mi vida de leer “El País”. Bien cierto es que en estos últimos años lo hago solamente los fines de semana. Siempre en la versión de papel pues considero que la magia de comprar el periódico una mañana de domingo y leerlo pausadamente tomando un café en tu bar de referencia es insuperable. Hay placeres que le dan sentido y forma a esto que llaman el ejercicio del vivir. Hoy, que todo se hace de manera apresurada y compulsiva, vivimos a salto de mata y ya solo leemos los titulares de los periódicos en aquellas cosas que nos resultan más interesantes. Las prisas marcando nuestro deambular por los senderos de la vida y sus circunstancias. Leer mucho y rápido para terminar no disfrutando de la lectura. Estamos inducidos por fuerzas exógenas para que nuestra mirada se fije tan solo en determinadas cuestiones. Un periódico es (o debería ser) un compendio de actualidad, cultura, publicidad y curiosidades donde tu puedes elegir que lees de manera prioritaria. Una vez que adquieres el periódico en el kiosko ese universo te pertenece de manera preferente. Lo vas leyendo durante el día en distintos lugares de tu casa para al final, una vez cumplida su misión, terminar en el contenedor de los papeles.
Durante la ultima etapa de la dictadura era la revista “Triunfo” quien me cubría (entre cierres y censura) el necesario sabor de la libertad informativa. Luego desapareció la revista “Triunfo” y apareció el diario “El País” para ya, de forma definitiva, seguir en la senda del necesario trio que configuran la información, la formación y la cultura. No es casualidad que el “del rotulador negro” le tenga declarada la guerra (esa esa su gran especialidad política: las guerras) a un determinado tipo de prensa que no “le baila el agua”. Los dictadores del ayer, del hoy y del mañana siempre consideraron a la prensa libre y a los escritores independientes los principales enemigos a batir.
Larga vida a “El País” en estos sus primeros 50 años de existencia. Corren malos tiempos donde ha tomado cartas de naturaleza el insulto más soez, la descalificación más abrupta e incluso las agresiones verbales y físicas. Se financian y protegen a macarras mafiosos para que puedan acosar con total impunidad a personas indefensas. Quienes amamantan lobos no terminan de entender que con el paso del tiempo se volverán contra ellos. Solo nos puede salvar de esta barbarie programada el papel fundamental del verdadero periodismo. 50 años no son nada. ¿O sí?

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