lunes, 12 de septiembre de 2016

Frontera de la ilusión






Me encuentro por los aledaños de La Alfalfa a Joaquín (Joaquinito para los muchos que bien le queremos). Es el hijo de un gran amigo mío de quien ha heredado su nombre y, lo más importante, su talento y su infinita bondad.  Joaquinito debe tener aproximadamente la edad de la mayor de mis hijas y hace tiempo terminó con excelentes notas la carrera de Arquitectura. Un muchacho brillante fiel reflejo de una excelente generación a la que poco a poco están apagando. Tiene una magnifica formación humanística y unas enormes ganas de dedicarse a la materia que estudió y le da sentido profesional a su vida. Como esa mañana los dos teníamos tiempo nos sentamos a tomar café en la Plaza del Pan. Me hace de manera pormenorizada una detallada situación de cómo les va a la gente de su generación que aúnan talento, formación y tesón.  No encuentran ningún trabajo no ya tan solo acorde con sus formaciones sino de ningún tipo. Tan solo temporales empleos basuras muy cortos en el tiempo y más cortos aún en los indignos salarios que perciben. Los están literalmente machacando y cada día reciben nuevos portazos a sus aspiraciones. Me comenta que está intentando por todos los medios no abandonar la Ciudad de sus amores pero que al final, como tantos, se verá obligado a exiliarse profesionalmente. ¿A esto llaman nuestros gobernantes salida de la crisis y creación de empleo? ¿En la España actual que oportunidades tiene un joven talentoso cuyos padres no tengan una saneada cuenta corriente?  Nos tienen instalados en la mentira y, como pasó siempre, ocultan las miserias del presente con las promesas de un futuro que nunca termina por llegar. Pagaremos caro, muy caro, esta expoliación de jóvenes talentos. Los cielos que perdieron ellos y, sobre todo, nosotros los viejos rockeros.  La frontera de la ilusión cerrada a cal y canto.





Juan Luis Franco – Lunes Día 12 de Septiembre del 2016





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