martes, 13 de enero de 2026

Sevilla en sus veredas luminosas


"Se sabe lo que es ser libre
Al perder la libertad 
Nadie aprecia la salud 
Sin sufrir la enfermedad” 
 (Soleá de José Menese)

Las luminosas veredas sevillanas siempre han sido un faro luminoso que nos lleva y nos trae desde nuestro corazón a nuestros asuntos. Un compendio de luces y sombras enredados en los laberintos del tiempo. Cada año que comienza siempre se mueve en nuestra Ciudad con el Quinario del Señor del Gran Poder y la Novena de Jesús de la Pasión. Dos imágenes portentosas que representan a dos de lo símbolos más importantes de toda la Cristiandad. La Plaza de San Lorenzo y la Plaza del Salvador unidas por una vereda luminosa donde la Fe sevillana se hace eterna e imperecedera. Dios hecho Hombre a través del más cruel sufrimiento y del mayor dolor solidario. La Basílica del Señor de Sevilla y la Iglesia Colegial del Divino Salvador como epicentros sevillanos de compartidos sentimientos de Religiosidad Popular. Allí donde nos refugiamos para protegernos de las procelosas tormentas de la vida y sus daños colaterales. Es la fuerza de la Fe la que consigue el milagro de darle vida estas dos portentosas imágenes. El Gran Poder es el espejo donde siempre se mira Sevilla para enaltecer a un Dios hecho Hombre. Allí donde solemos atracar nuestras desvencijadas barcas y al que solemos llamar el Puerto de la Esperanza. Pasión es la templanza espiritual ante el más cruel de los agravios y la infinita serenidad del que se sabe inocente en medio del vocerío acusatorio. Dos formas de entender la Fe según Sevilla y un solo fondo espiritual donde, al final, todo cobra sentido.  
Corren ya malos tiempos para casi todo y con los aires de poniente nos llegan tufos de pólvora que desprenden olores a masacre y destrucción. La incertidumbre ya forma parte de nuestras vidas aunque intentamos disimularla con retazos de felicidad consumista. Una época donde hasta los agoreros se cargan de razones es siempre una mala época. La Sala de Máquinas de la Aldea Global está comandada por unos primates fascistas donde siempre van a ser priorizados los beneficios del botín antes que preocuparse por el bien común de la gente. El Poder y el Dinero al servicio de las causas más espurias. Nos hemos dejado domesticar y ahora ya vamos tarde para casi todo. O tragas por las buenas o te hacen tragar por las malas. Ya no existe la ambigüedad del termino medio: o con ellos o contra ellos. Se configuran como los amos y señores de nuestras vidas y haciendas.  
Son tiempos donde el misticismo bien entendido (no el de los falsos anacoretas) se nos presenta como una forma de rebuscar en nuestro interior a ver cómo está nuestra abandonada alma. Antes de solucionar lo de fuera conviene reparar lo de dentro. Rosalía en su ultimo disco (Lux) abría un camino purificador de reencuentro con nosotros mismos. También la excelente película “Los domingos” (2025) de Alauda Ruiz de Azúa es un claro ejemplo de retrospección interior. La belleza de la estética al servicio de las cargas profundas de la ética. El Arte presto para los pronunciamientos espirituales donde las preguntas y las respuestas se funden en un todo existencial. Las eternas cuestiones filosóficas: ¿De donde venimos? ¿Para que estamos aquí? y ¿Hacia donde vamos? De donde, para que y hacia donde. El mágico círculo de la existencia humana. 
Pasión y Gran Poder; Gran Poder y Pasión nos marcan cada primero de año el camino que nos llevará desde la oscuridad a la luz. Son elementos fundamentales donde lo espiritual marca tendencia existencial. No es lo mismo mirar que ver. No busquemos a Dios en las fatuas purpuras ni en los sillones dorados donde siempre toman asiento los impostores y farsantes. Es en las portentosas figuras de Pasión y el Gran Poder donde la verdad más absoluta toma forma humana a través del dolor y la solidaridad. Las veredas luminosas de una Ciudad que camina de manera permanente por los caminos de Dios.  

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