lunes, 13 de marzo de 2017

Bibliotecas Públicas



En mi juventud y dada mi precoz afición por la lectura era un firme usuario de las Bibliotecas Públicas. Cuando mis obligaciones laborales me lo permitían solía acudir a la que estaba situada en la calle Alfonso XII y, con más frecuencia, a una que pertenecía a  la Caja de Ahorros San Fernando y que se encontraba junto al Cine Florida. Leer en mi casa era prácticamente imposible pues tan solo disponíamos de una habitación para cuatro personas en un Corral de Vecinos.  Fundamentalmente la afición a la lectura me la inculcó mi abuelo Félix que era Maestro de Escuela.  Un republicano de ideas moderadas y católico practicante al que nunca dejaron que ejerciera su labor docente en ningún Centro Público. Se iba por los cortijos y enseñaba las cuatro reglas (leer, escribir, sumar y restar) a los chiquillos del campo que al ayudar a sus mayores en las tareas agrícolas no podían ir al colegio.  Me acuerdo que en las Bibliotecas Públicas siempre había una persona que te asesoraba de cuales eran las lecturas más convenientes acorde con tu edad y formación. Añoro esa época lectora donde coincidías con personas de distintas edades y circunstancias pero coparticipes de una verdadera afición por el placer de la lectura. Allí descubrí cuantos mundos se pueden vivir y disfrutar navegando por entre las palpitantes páginas de los libros.  Descubrí la poesía de Juan Ramón Jiménez junto a las novelas de aventura de Emilio Salgari. Solía pasarme allí algunas horas (fundamentalmente las tardes de los sábados que no trabajaba) y siempre me avisaban que tenían que cerrar.  Curiosamente nunca logré convencer a ningún amigo para que me acompañara en esa aventura lectora pero, en contrapartida, hice allí nuevas amistades en los placeres lectores compartidos.  Eran tiempos donde las carencias humanas y formativas había que cubrirlas a golpe de imaginación. Ahora, fundamentalmente, las Bibliotecas Públicas se utilizan por los estudiantes para poder estudiar lejos del bullicio doméstico. Son otros tiempos y otras demandas las que en la actualidad les dan sentido a estas Entidades donde manda –o debe mandar- siempre el silencio y el recogimiento necesario para “empaparse” de cultura y conocimiento. 


Juan Luis Franco – Lunes Día 13 de Marzo del 2017