miércoles, 1 de marzo de 2017

Las olas del mar bravío


“¿Por qué tienes ojeras esta tarde?                                                   
¿Dónde estabas, amor, de madrugada,
cuando busque tu palidez cobarde
en la nieve sin sol de la almohada?
- Rafael de León -

La Copla fue un antídoto que nuestras abuelas y madres supieron utilizar para paliar la orfandad sentimental de una larga y dura posguerra. Artistas inconmensurables que llenaron de profundos sentimientos el día a día de nuestra infancia y juventud.  Era muy frecuente escuchar a una mujer mientras lavaba en el patio de un corral de vecinos cantar las coplas del alma. Pasar por una calle (callejuela es más coplera) y, desde la ventana de un taller de costuras, escuchar cantar a coro la inmortal “Madrina” de, la no menos inmortal, Juanita Reina era atrapar la vida más profundamente sevillana. Tiempos aquellos donde el Arte o era popular o no era nada. Fueron dejándonos, por imperativos de eso que llaman “Ley de vida”, todas las grandes artistas que tenían a la Copla como su mejor forma de expresarse. Nos quedan entre nosotros tres artistas realmente fundamentales y a las que bien haremos -cuando aún estamos a tiempo- rendirles en vida toda la pleitesía que se merecen. Estas tres reinas de la copla son Paquita Rico, Antoñita Moreno y Gracia Montes. Ellas, junto a otras, fueron fundamentales para formar el armazón de nuestro andamiaje sentimental. Mi madre gran amante de la copla y que además se cantiñeaba  de bien para arriba siempre fue una gran admiradora de Gracia Montes. Decía mi padre que esta gran artista de Lora del Río representaba en la copla lo que Manuel Vallejo en el Cante: la dulzura musical de nuestra tierra. Paquita Rico que eternamente se pregunta “¿Donde vas, Alfonso XII”? y a la que Dios, o la Madre Naturaleza, dotó de una belleza realmente embriagadora. Antoñita Morena que desde su Puebla del Río natal llegó para cantarle saetas sublimes a las imágenes sevillanas mientras bordada con hilo de oro la jota aragonesa. Y Gracia, nuestra Gracia Montes de sueños loreños, que mientras le canta a “Cariá la Sanluqueña” nos aclara que.... “Soy  una Feria”.  Olas sonoras del mar bravío de Andalucía que el tiempo y nuestra capacidad de soñar han situado en el olimpo de la eternidad.  El Arte hecho pueblo y el pueblo hecho Arte. 


Juan Luis Franco – Miércoles Día 1 de Marzo del 2017