lunes, 20 de marzo de 2017

Cerrando el círculo



Marzo avanza en uno de sus atardeceres más luminosos enredados entre luces cercanas y sombras lejanas. Las luces de la tarde todavía se resisten a dejar paso a la penumbra de la noche. La calle está tranquila y los pocos paseantes se mueven al compás de los deberes cumplidos. Al fondo del salón suena en el ordenador  “Someday” cantada a dúo por Michael Bublé y Meghan Trainor y musito una oración por la pronta recuperación de Noah, el hijo mayor del cantante canadiense.  La vida cuando asoma su parte más negativa entre los niños nos deja  a los adultos  el alma sin resuello y con la fe palpitando dudosa por las esquinas.  Desde mi terraza veo a niños ejerciendo de niños en un cercano parque infantil.  Dios sabe que cuando un niño enferma tiemblan los cimientos del templo de Jerusalén (Salomón).  Un pajarillo pardo y con el pico gris se posa en la barandilla de mi terraza desafiándome a mí y a la gravedad.   No es la primera vez que lo veo revolotear por estos contornos y quisiera creer que se sabe seguro ante mi presencia. Dado que las palomas ya se encuentras completamente desacreditadas (ratas del aire les llaman por Italia) nos quedan por fortuna estos pajarillos que antes de desaparecer con la noche nos visitan al atardecer. Ayer domingo celebramos el Día de San José cuando ya poseo los títulos de nieto, hijo, padre y abuelo. Marzo entra en su recta final y sabiendo lo que está por llegarnos siempre avanza henchido de ilusiones nuevas. La magia de estar vivo en un círculo mágico que, al final, otros siempre terminan cerrando.  


Juan Luis Franco – Lunes Día 20 de Marzo del 2017