lunes, 23 de noviembre de 2009

El Chips de la Memoria.



La Memoria. El eclipse de la luz de la Memoria. Poder recordar los episodios vividos. Exprimirlos con lo dulce de la naranja y lo amargo del limón. Alguien dijo que:….”vivir es recordar”. Bien cierto es. Montamos nuestro entramado cultural y sentimental con los recuerdos. Intentamos que prevalezcan los bueno e iniciamos un camino con la esperanza de alcanzar una meta llamada Felicidad.

Decía el Poeta del Palacio de las Dueñas:



Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.


Caminante no hay caminos
Sino estelas en la mar……



Poco sabemos lo que no espera en nuestro deambular por los senderos de la vida. Para los creyentes estará siempre en manos de Dios. Los que no lo son dirán que todo lo marca el Destino de cada uno. ¿Dios?. ¿Destino?. ¿Cómo se establece la diferencia ¿. En definitiva, fuerza ajenas a tu capacidad de decidir que al final determinarán tu dosis vivencial de felicidad y tragedia.


Las tres preguntas de la filosofía clásica siguen tan vigentes como siempre. Es decir: ¿de donde venimos?. ¿Para qué estamos aquí? . ¿Y hacia donde iremos?, cuando solo seamos rescoldos de la memoria. Mientras respiramos y pisamos esta injusta corteza terrestre, elaboramos nuestro proyecto de futuro con dos elementos: el Pasado y el Presente. Debemos vivir “con” los recuerdos y no “de” los recuerdos. Aprendemos de nuestros errores y nos congratulamos de nuestros aciertos. Tropezamos en piedras donde antes lo hicieron otros y donde volverán a tropezar otros muchos. Que nadie escarmienta en cabeza ajena es una rotunda verdad.


Pero, ¿y cuando se nos desconecta el chips de la Memoria?. Los médicos a esto le llaman Alzheimer y es uno de los grandes males que aquejan a nuestra Sociedad. Pierdes progresivamente la noción del tiempo. Terminas por no identificar ni a tus seres más queridos. Lentamente te vas evadiendo del entorno más cercano para entrar en un universo interior donde no caben los recuerdos. Solo comes, duermes, te medican y preguntas con las misma ingenuidad de un niño de pocos años.


Recientemente en mi entorno familiar estamos viviendo un caso de estas caracteristicas. Más doloroso por tratarse de quien representa para todos nosotros nuestro mayor referente moral, vivencial y espiritual: nuestra madre. Con 97 primaveras a sus espaldas ha entrado en un proceso irreversible donde todo es confusión y olvido. Aquí más que de Alzheimer podemos hablar de que todo es producto de su avanzada edad y la tremenda lucha que tuvo que librar para sacar a sus hijos adelante. Hay días buenos y días malos. En los buenos con que te llame por tu nombre y se muestre alegre ya te das por satisfecho.


Todos tienen un elemento en común: la bondad que desprenden sus miradas. Los cuidamos con mucho esmero independiente que puedan valorar nuestra entrega amorosa. Al final, la memoria (que ellos ya no tienen) es lo que nos hace recordarlos como abuelos o padres honrados, trabajadores y llenos de sacrificio para darnos una vida mejor. Ellos han terminado por olvidar quienes somos nosotros, pero nosotros sabemos muy bien quienes fueron ellos.


Recuerdo un día del pasado Otoño, que estando visitando al padre de un amigo que tenía Alzheimir en fase muy avanzada, escuchamos en la cercanía el ensayo de una Banda de Cornetas y Tambores. Este nos dejo perplejos. Tocándose sus labios con el dedo índice nos conminó a que callaramos. Lo miramos con asombro y nos dijo de una manera muy tenue……” ¿hoy es Domingo de Ramos?. Para tí ya para siempre. Para nosotros posiblemente una sola vez al año.


Mientras la Medicina investiga y logra avances para atajar este mal, no los dejemos solos. Colaboremos con nuestro mayor empeño solidario y afectivo. Recordaba en el pasado Toma de Horas del lunes que alguien escribió:



Dale limosna mujer
que no hay en la vida nada
como la pena de ser
ciego en Granada.


Bien cierto es pero….. ¡ y vivir en Sevilla sin el chips de la Memoria ¡.

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