domingo, 12 de octubre de 2014

La Patria





“La patria es lo que se ve desde la ventana
de la casa donde uno vive en paz”
- José Manuel Caballero Bonald –

Por razones obvias las últimas décadas de nuestro país han estado fuertemente condicionadas por nuestra Guerra in-Civil.  No existe nada más terrible y perverso que una contienda fraticida.  Sus secuelas son irreversibles y tan solo el paso del tiempo puede terminar sanando las heridas abiertas.  Para nuestra derecha actual (¿para cuando en este país una derecha moderna y sin complejos de serlo?) aquello fue una pelea tabernaria sin mayores consecuencias. Mientras, para una cierta izquierda radicalizada y con escasas propuestas a los graves problemas actuales algo de candente actualidad.  Todo queda enmarcado en el sectarismo donde lo que en verdad falta es una patina de verdadera Democracia.  Hasta que llegaron los grandes éxitos de la Selección Española de Fútbol llevar una banderita española en el coche -o en la pulsera del reloj- era signo inequívoco de facherío ultramontano. Las cosas desde entonces cambiaron radicalmente (¡lo que no consiga el fútbol!) y, como siempre pasó en este país, hemos pasado de la carencia al exceso.  Es curioso que gracias a “La Roja” los “rojos” hayan descubierto que las patrias no tienen ningún dueño en exclusiva. Siempre he estado profundamente orgulloso de la Patria donde he nacido sin que esto me lleve a iniciar cruzadas contra nada ni contra nadie. Me da verdadero pánico el fundamentalismo en cualquiera de sus variantes y el desmesurado “amor patrio” siempre terminó dejando miles de viudas y huérfanos.  Soy sevillano, andaluz, español, europeo y ciudadano del mundo.  El orden de prioridades hace tiempo que lo resolví: soy un ciudadano europeo del mundo que tiene la suerte de tener a España por Patria, a Andalucía como Madre, a Sudamérica como Hermana y a Sevilla como epicentro de todos sus sentimientos. Lo de las banderas, himnos y demás elementos colaterales los encuadro dentro de la parafernalia que inventaron los poderosos para controlar el ansia de libertad de los pueblos.  Una patria es la tierra que riegan con su sudor los campesinos y se encuentra en las manos encallecidas de los mineros y en las redes de los pescadores.  Una patria es una abuela cosiendo sentada en una silla de enea en la puerta de su casa.  Una patria es una muchacha que cantando tiende la ropa en una azotea. Una patria es la risa compartida de los niños -con todas sus necesidades cubiertas- jugando libremente en un parque. Una patria es un novelista, un poeta, un músico, un pintor y un imaginero que nos dejan testimonio imperecedero del talento unido a la belleza. Una patria es un sitio común donde tan solo se debían sentir extraños los miserables.  Una patria es trabajo para todos y donde a nadie se le sustraiga su derecho a la Educación y a la Enseñanza.  Una patria es una Fiesta donde lo popular vuela libre enredado en sus tradiciones más nobles. Una patria es un lugar común donde conviven en armonía conjugando derechos y deberes los hombres y las mujeres.  Una patria es un sitio donde impere la decencia, la bondad, la igualdad, el esfuerzo y la solidaridad. Hoy, lamentablemente, llaman “patriota” a un terrorista que cargado de bombas se cuela en un autobús lleno de personas inocentes y lo vuela por los aires.  Busco a mi patria en los hombres y mujeres que la hicieran grande y eterna. Unos desde su inconmensurable talento, otros “haciendo camino al andar” y muchos luchando anónimamente para sacar adelante a sus hijos.

La patria como eje vertebrador de gente que comparte la vida en todas sus variantes.  España antes era un cortijo pero ¿qué es ahora?  ¿Lo sabemos o no queremos saberlo? ¿Cuántas Españas caben hoy en un poema?

La patria o es de todos o no es de nadie.  Cuidarla, defenderla, pelear por ella con la honradez por bandera debía ser nuestra prioridad. Pero, no busquemos enemigos foráneos para emprender nuestras peculiares cruzadas: el enemigo siempre lo tuvimos dentro y se llama Fundamentalismo.

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