El mar, la mar, los mares,
los ilumina la luna y
rebosan con el llanto
de los pobres.
Varados en la playa
duermen su sueño eterno
las gaviotas que persiguen
a los mercantes en alta mar.
Soñaron con el amor de los
amores y se despertaron llorando.
Enterraron los remos en el agua
y, al final, fueron los remos
quienes los enterraron a ellos.
El mar, la mar, los mares,
siempre devuelve cuanto
se lleva salvo las ilusiones.
Las caracolas guardan
en su vientre la música
de la poesía eterna.
El Hijo del Carpintero
anduvo sobre sus aguas
mientras su Padre celestial
le hacia una barca nueva.
Soñaron con el amor de los
amores y se despertaron llorando.
El mar, la mar, los mares,
nosotros buscando tesoros
y Dios esperándonos en la
Última playa.
Juan Luis Franco – Lunes Día 8 de Junio del 2015
1 comentario:
Y el llanto de los pobres, según lo estamos venir, será reterno, gracias por tus poemas. José Luis Tirado.
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