domingo, 22 de noviembre de 2015

Los agoreros





Los agoreros son una especie sevillana que no solo no se encuentra en vías de extinción sino que crecen cada día de manera desmesurada. Ellos creen firmemente que el vaso está siempre medio vacío e incluso si está totalmente lleno vacían la mitad para que los hechos no lo contradigan  Los hay en todas las capas sociales de la Ciudad y es fácil reconocerlos por ser siempre portadores de malas noticias.  Al día que amanece soleado le abren la incertidumbre (con el latiguillo “lo he leído en Internet”) de que puede empeorar por la tarde. Van a los cines ya predispuestos (comentándolo encima en la cola para las entradas) a que la película en cuestión será un tostón de muy señor mío. Si acuden a un partido del Equipo de sus amores lo hacen convencidos de que perderá ese día.  Bastará con que un delantero contrario se acerque al área para ver un gol en el casillero “Visitante”. En una tarde de Toros te adelantan que tienen el pálpito de que alguno de los toreros sufrirá una grave cogida. Se ha vestido de nazareno para nada pues ya sabe que la lluvia impedirá a la Hermandad realizar la Estación de Penitencia. No debemos confundirlos con los pesimistas pues estos, en numerosas ocasiones, no son más que personas bien informada. El agorero, los agoreros son otra cosa.  De una forma ciertamente malsana escudriñan las malas noticias en los distintos medios de información para, con su correspondiente exageración verbal, hacer participes de ellas a todo bicho viviente. Los ves venir de lejos y cuando se te acercan  lamentas no llevar encima una pócima de Asterix que te haga invisible. En un santiamén te darán la lista de bajas por defunción y los males diversos acaecidos a amigos o conocidos. Después en una fase ya de carácter global te dan su nefasta opinión sobre los graves problemas que de continuo aquejan a Sevilla, España y la Humanidad.  Todo es manifiestamente empeorable y nada ni nadie tiene o tendrá una solución positiva.  Lo malo siempre estará por llegarnos y cuando llegue ahí estará el agorero para contarlo. Librarse de ellos es tan difícil como abrir a la primera una lata de berberechos. Han sido, son y serán nuestros agoreros sevillanos.


Juan Luis Franco – Domingo Día 22 de Noviembre del 2015

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