miércoles, 30 de marzo de 2022

Hank Marvin



Brian Robson Ranking “Hank Marvin” (80 años) se nos configura como uno de los pilares fundamentales de la música electrónica contemporánea. Este excepcional guitarrista nacido en el Reino Unido fue el faro y guía del grupo The Shadows que a su vez fueron los precursores de todos los grandes grupos que vendrían después. Con ellos la música tomó una novedosa y extraordinaria dimensión con la emergente figura de los cuartetos. Estos grupos lo formaban: guitarra de punteo; de acompañamiento; bajo y batería (en algunos casos con el aporte añadido de un vocalista). El tándem que formaron The Shadows con Cliff Richard ha pasado a ser considerado como una de las más altas cimas de la música pop. Hank Marvin en sus aclamadas actuaciones con The Shadows utilizaba una guitarra “Stratocaster” con amplificadores Vox, modelos AC-15 y AC-30. Nos dejaron grabadas para la posteridad un ramillete de eternas canciones donde siempre estará como irreductible  bandera el tema “Apache” y la canción “The Young Ones” (esta con Cliff Richard como cantante). Desde que el grupo se disolvió Hank Marvin empezó una exitosa carrera en solitario colaborando, en momentos puntuales, con grandes músicos. Continuó y continúa con su faceta de productor musical siendo enormemente respetado y admirado por el mundo de la música. Posee su propia compañía discográfica. Amigo íntimo de Paul McCartney y declarado fan de The Beatles posee una de la mejores colecciones del Grupo de Liverpool. Desde que enviudó vive con su hija Louise y se hizo vegetariano y Testigo de Jehová. Su música es inmortal por estar impregnada en la memoria cultural y sentimental de millones de personas. Cada vez que pongo en mi equipo de música los temas de The Shadows es un camino de vuelta a una juventud donde todo estaba por estrenarse y la vida se nos presentaba como un camino lleno de ilusiones. Al final son las canciones y las películas las que no dejan que apartemos de nuestro presente al joven que un día fuimos. El “de las gafas” de The Shadows siempre formará parte de nuestra cultura sentimental.  Eterno por y para siempre Hank Marvin.

lunes, 28 de marzo de 2022

El imparable paso de los días


Parece que fue hace un rato cuando celebramos el Miércoles de Ceniza y ya la Cuaresma sevillana, con el acelerado paso de los días, va camino de su recta final. A pesar de estar inactivo laboral y profesionalmente en ninguna etapa de mi vida he sentido con mayor celeridad el paso del tiempo. Puede que todo forme parte del engranaje estresante de una Sociedad que nos empuja desde todos los frentes hacia lo que está por llegar. Los políticos siempre contextualizan los problemas inminentes en soluciones de futuro. Los medios informativos te adelantan acontecimientos que ni han llegado ni tampoco es seguro que lleguen. Te encuentras un amigo y no te dice …“Oye, vamos a tomarnos un café “ sino que lo aplaza sine día …“A ver si quedamos un día y nos tomamos un café “. Parece como si para tomarse un café hubiera que rellenar previamente una serie de formularios. Leemos libros, periódicos o revistas no por el placer de la lectura reflexiva sino con el ánimo de acabarlos cuanto antes y poder empezar otros nuevos. Vemos películas o series sin sumergirnos plácidamente en lo que se nos propone sino en llegar por la vía rápida hacia sus finales. Es el desenlace, los desenlaces, lo que verdad parece prioritario sobre otras cuestiones. Lo que un amigo mío denomina la dictadura de las listas de espera. Hoy resulta muy complicado meter baza en algunas conversaciones donde no solo te sientes extraño sino como alguien con su discurso plenamente amortizado. No es casualidad que España sea el país que más ansiolíticos consume de Europa. El diálogo solo es constructivo cuando asumimos que es en la escucha de los argumentos ajenos donde verdaderamente aprendemos. Estamos rodeados de loros parlanchines que tienen permanentemente el yo en los labios y que están convencidos que si ellos se paran el mundo también lo hará. Decía mi abuelo Félix que no debemos olvidar que una hora dura 60 minutos tanto si corremos como si la completamos de manera más pausada. A esta teoría se le replicará que si corremos, en una hora nos dará tiempo a realizar más cosas. La contrarréplica es de manual: ¿es preferible hacer más cosas con menos calidad o hacer menos cosas con mayor calidad? Existen situaciones laborales, profesionales o personales donde vivimos secuestrados por una serie de circunstancias que nos llevan y nos traen en volandas. Todas las personas independiente de su edad, sexo, situación social o de cualquier otra índole personal necesitan desarrollar eso que hoy llamamos “espacio de libertad”. Reencontrarse con uno mismo. No existe huida más inútil que aquella que emprendemos huyendo de nosotros mismos. El imparable paso de los días envueltos en sueños juveniles  de “El Dorado” y realidades maduras de luces y sombras. El carrusel del tiempo y la vida girando en torno al círculo mágico de la Ciudad.

viernes, 25 de marzo de 2022

Rosalía



Hace unos días salió a la calle (bonita palabra: salir a la calle) el último trabajo discográfico de Rosalía. Parece ser que hoy la Humanidad se divide entre detractores y apologistas de esta singular y, evidentemente, galáctica cantante. Me resulta curioso que no hay nadie de mi generación flamenca que me encuentre en la calle y no me pregunte mi opinión sobre Rosalía y su relación con el Flamenco. Esto me mueve a dos reflexiones. Primero, en beneficio de mi ego, valoran mi opinión  y eso me resulta gratificante. Segundo, mi incapacidad manifiesta para valorar a una “cantaora” a lo que no he escuchado cantar flamenco (salvo en algunos vídeos puntuales). Un amigo de sentires flamencos de Cornellá me ha comentado en alguna ocasión que Rosalía conoce todos los estilos del Cante y que cuando empezó a cantar, muy jovencita, cantaba con una gran personalidad. Sinceramente a mí no me apetece en absoluto situarme, sin conocimiento de causa, en el bando de los apologistas y mucho menos en el pantanoso terreno de los detractores. Utilizo lo que en las encuestas se conoce como NS/NC (no sabe, no contesta). Suelo ver los vídeos que de ella aparecen en Internet y la verdad es que son impactantes y de una belleza visual incuestionable. Al día de hoy, Rosalía, es un fenómeno mediático de alcance internacional. Tiene 28 años de edad y en las entrevistas muestra un discurso muy maduro y con un  pleno convencimiento de que la fama puede ser efímera. Estamos instalados en una Sociedad de usar y tirar y todo se mueve en función de la volátil moda de cada momento. La vida de un artista es siempre una larga travesía en el tiempo donde se mezclan las rosas y las espinas. Saber reciclarse cada cierto tiempo y mantenerse al margen de los interesados vientos en favor o en contra es fundamental para que se hermanen Arte y Artista. De todas formas no pierdo la esperanza de escuchar cantar algún día a Rosalía por Soleá sin más compañía que un guitarrista. Entonces, solo entonces, podré pronunciarme de sus posibles virtudes como cantaora. Mientras, dejemos que gente joven de tantísimo talento puedan navegar por los mares de la libertad. Rosalía triunfa en la actualidad clamorosamente y principalmente de ella depende de que con el tiempo no la conviertan en un “juguete roto”. El bazar de los éxitos fulgurantes está llenos de ellos. 

miércoles, 23 de marzo de 2022

Juan Carlos Unzué




Hoy, miércoles 23 de Marzo de 2022, el Sevilla FC le dará su Dorsal de Leyenda a Juan Carlos Unzué. Este excepcional deportista defendió la portería del Sevilla durante 222 partidos y a fe que lo hizo de manera más que solvente. Durante toda su trayectoria siempre dejó muestras inequívocas de una exquisita deportividad que le granjearon el afecto de propios y extraños. Una vez que hubo colgado los guantes de arquero se dedicó a tareas de entrenador. Un 18 de Junio de 2020 convocó una rueda de prensa y para sorpresa de propios y extraños comunicó que padecía ELA (esclerosis lateral amiotrófica). Una grave enfermedad degenerativa que se muestra progresiva e irreversible y que va minando día a día la salud de quienes la padecen. Esta enfermedad adquirió fama y notoriedad por ser la que padecía Stephen Hawking uno de los más grandes científicos contemporáneos. Siendo todavía joven y con una ilusionante vida personal y profesional por desarrollar, Juan Carlos Unzué, se vio abocado a afrontar la dura realidad de su enfermedad. Comprendió muy pronto que se le planteaban dos opciones. La primera recluirse en el rincón de la pena y lamentarse del duro destino que le tenía reservado la vida. La segunda, que fue la que adoptó, era luchar contra el infortunio y convertirse desde entonces en el primer abanderado de esta cruel enfermedad. Desde aquel infausto día reclama desde todos los ámbitos posibles mayores presupuestos para acometer tareas investigadoras y propiciar una mayor atención hacia las personas que padecen ELA. Visibilizar en definitiva está durísima enfermedad para que en un futuro sus posibles afectados cuenten con mayores medios. Su eterna sonrisa y sus ganas de vivir han configurado que Juan Carlos Unzué sea un ejemplo de supervivencia y coraje ante el infortunio. Hoy, 23 de Marzo de 2022, el Sevilla le dará su más que merecido Dorsal de Leyenda. Hoy, precisamente hoy, sabremos  que gracias a personas como el navarro nos acostaremos siendo mejores personas. 

lunes, 21 de marzo de 2022

El silencio de los pájaros



“Los pájaros ya no cantan” observó el poeta; “Será que no les pagan” dedujo el economista.   (El Roto)


Los pájaros como por arte de magia han desaparecido de las calles y plazas de la Ciudad. Esos pajarillos pardos de la carrera de San Bernardo que cantaba Serrat hace tiempo que nos dejaron o, lo que es peor, los dejamos nosotros a ellos. Pájaros cantarines mañaneros que se posaban en las barandillas de los balcones o en los poyetes de las ventanas. Desapareció hace ya muchos años el Mercadillo de pájaros de la Plaza de la Alfalfa donde de niño iba cada domingo acompañando a mi padre (gran amante de los pájaros fundamentalmente de los canarios). Ahora lo que proliferan son palomas embuchadas y sucias que, más que volar, arrastran sus pesados cuerpos lentamente por el suelo. Lejos quedan las palomas de la niñez de la Plaza de América con sus vuelos rasantes en busca de los arvejones de cualquier mano amiga. Se te posaban en los hombros y hasta en la cabeza como un detalle de mutua confianza. Hoy, ni las palomas se fian de las personas ni las personas se fían de las palomas. Ya nadie se fía de nadie.  Los pájaros a lo largo de los años se habían acostumbrado a la vida de las grandes ciudades y eran un contrapunto de equilibrio racional ante tanto desorden. En la más que extraordinaria película “Matar a un ruiseñor” se les pone de parábola ante la irracionalidad y la barbarie que desarrollan los humanos. Recuerdo que en el Colegio San Isidoro (popularmente Mesón del Moro) había en la puerta (sigue todavía) una cerámica que alertaba a los niños de que había que proteger y cuidar a los pájaros; maltratarlos era de malas personas con muy malos instintos. Los gorrioncillos de nuestra niñez que le dábamos como sustento un trozo de pan mojado y que nuestras madres asistían complacidas a aquella relación bondadosa entre niños y pájaros. Hoy los “pájaros” (pajarracos) solo se relacionan entre ellos  pues se llevan todo el tiempo cavilando la forma de llenar los sacos de su infinita avaricia. Los grandes pájaros metálicos defecan sus criminales  bombas sobre las poblaciones indefensas. Ya el gran cineasta Alfred Hitchcock en su película “Los pájaros” nos dejó una muestra de lo que pueden hacer los malos  pájaros con nosotros si los dejamos crecer sin control. La banda sonora de las mañanas primaverales sevillanas (los pájaros) hace tiempo que enmudecieron. 

viernes, 18 de marzo de 2022

José Ignacio Jiménez Esquivias

Esta mañana de viernes de visitas al Señor y claro-oscuros cuaremasles nos desayunamos con la muy triste noticia del fallecimiento de José Ignacio Jiménez Esquivias. Un hombre cabal cuya vida cofrade discurrió en torno a la Hermandad del Gran Poder. Allí fue teniente de hermano mayor durante el mandato de Enrique Esquivias. Perteneció a la primera cuadrilla de hermanos costaleros, en Los Estudiantes,  el Martes Santo de 1973. Una de sus últimas comparecencias públicas fue en la comida celebrada tras la función de la Virgen del Mayor y Traspaso. Allí se le rindió un más que merecido y cariñoso homenaje. No tuve la suerte ni el honor de tratarlo pero amigos tan solventes como Salva Gavira y Manolo González lo describen como una persona excepcional. Sevillano profundo, cercano y afectuoso en las distancias cortas y con un carisma donde se fundian conocimiento y sentimiento. Descanse en la paz del Señor que Él, a buen seguro, sabrá darle un sitio de privilegio en la Tierra prometida.



El Relato


Vivimos una época donde las mentiras, en no pocas ocasiones, se disfrazan de verdades. Se trata de difundir en los medios, de manera machacona, un concepto que, a fuerza de reiterativo, terminará calando en el imaginario de la gente. Es lo que los sociólogos llaman “el Relato”. A posteriori, cuando queda al descubierto la falsedad de la argumentación, se tapa dialécticamente con “otro Relato”. Se trata de hacer vitalicias las falsedades manipulando a la opinión pública en función de los intereses de cada momento. La verdadera fuerza del “Relato” no se fundamenta en su consistencia sino en su insistencia. Desde hace unos tres meses ya se daba por descontado que este años nuestras Fiestas Populares {Semana Santa y Feria) serían de “completa normalidad”. Ese era “el Relato”. Que duda cabe que este año veremos pasos por las calles y que la Feria será de nuevo un torbellino de color y alegría. Nada que objetar a  que tengamos que irnos acostumbrando a convivir con esta maldita y dolorosa Pandemia. Hace falta, mucha falta, que Sevilla se despierte de su largo letargo y recupere el pulso de sus más nobles tradiciones. Lo que ocurre es por mucho que se empeñe “el Relato” no disfrutaremos de eso que, pomposamente, llaman “nueva normalidad “. El virus persiste y los científicos coinciden que para vencerlo no debemos bajar excesivamente la guardia. Insisten en mantener todavía algún tiempo las mascarillas en interiores y evitar las aglomeraciones como principales medidas de contención. ¿Evitar las aglomeraciones en Sevilla durante la Semana Santa y la Feria? Si existe una palabra en el argot popular que mejor definiría a nuestra Fiestas es la de bulla. Habrá en Semana Santa, para que engañarnos, aglomeraciones en las calles y en el interior de los  templos sevillanos. Las calles del Real de la Feria y el interior de las casetas estarán a rebosar. El uso de las mascarillas en interiores o aglomeraciones será cualquier cosa menos mayoritario. Esto lo saben los constructores “del Relato” de la normalidad pero son muchos los intereses políticos y económicos en juego como para reconocerlo. El virus sigue entre nosotros y son muchas las personas que cada día incrementan la dolorosa nómina de fallecidos. Lo que procedía,  cosa que no ocurrirá, es que cambiáramos el curso “del Relato” y organizar unas Fiestas acordé con las circunstancias actuales. Es decir: utilizando el sentido común y tomando algunas medidas preventivas para evitar los desmadres. No hacer nada, en cuanto a prevención se refiere, aparte de temerario es irresponsable. Todo sea por el triunfo del “Relato”. Estos son tiempos tremendamente complicados con el añadido de una Guerra en Europa. No nos engañemos, si en función de los excesos se observa en Mayo un serio repunte de los contagios seguro que se inventan un nuevo “Relato”. El tiempo, como pasó siempre, tendrá la última palabra.

miércoles, 16 de marzo de 2022

La mirada acusadora


Las tragedias, las grandes tragedias, se concretan de manera acusadora en la tristes miradas de los niños. En las temibles hambrunas de África los niños se mueren de inanición sin dejar de mirarnos para preguntarse y, sobre todo, preguntarnos el motivo de verses abocados a una muerte tan injusta como insolidaria. De sus escuálidos cuerpos infantiles siempre sobresalen unos ojos que son el faro por donde naufragan los barcos de esto que llamamos Humanidad. La Guerra, las guerras, siempre tienen a los niños y a las madres como sus víctimas preferidas. Los niños, con su eterno llanto, son un aldabonazo a nuestras dormidas y cómodas conciencias. Las madres se sienten indefensas para proteger a sus hijos del resultado de tanta barbarie. ¿Cuántas mujeres hemos visto entre los dirigentes rusos que han programado la criminal agresión contra Ucrania?  De especial relevancia ninguna que se sepa. Desde el comienzo de los tiempos los hombres declaran las guerras y las mujeres y los niños son siempre los grandes afectados. La Guerra es una perversa máquina de producir viudas y huérfanos. Las tremendas imágenes que vemos cada día de la masacre rusa en Ucrania nos muestran en toda su cruda realidad la tragedia que viven los niños y sus madres. La imagen de ese niño de once años de edad que camina solitario muchos kilómetros hasta llegar a la frontera con Polonia se ha visualizado millones de veces. Su madre explica a posteriori que tuvo que mandarlo a cubrir esa aventura solitaria por tener que quedarse cuidando a su anciana madre. Todo, como siempre, queda resuelto en clave materna. Los niños con sus miradas acusadoras son el espejo donde, como reflejos de las conciencias, solo pueden mirarse sin agachar la cabeza los seres humanos bondadosos y solidarios. Los niños miran, nos están mirando, para reclamarnos que actuemos en su ayuda antes de que ya sea demasiado tarde para todo. Se los debemos para no enterrar definitivamente al niño que un día fuimos y que siempre debía acompañarnos en nuestra andadura terrenal.

lunes, 14 de marzo de 2022

El arbolito desde chiquitito


Puede que sea una “deformación” vocacional que los años no han hecho más que incrementar pero, de manera permanente, me gusta observar cuanto me rodea para situarme ante lo bueno y lo malo. Nada me resulta ajeno y mi curiosidad no nace del campo del cotilleo sino más bien de mi frustrada vocación de sociólogo. La semana pasada estaba tomando café en “La Confitería la Campana” cuando ocurrió un hecho que por su simpleza a mí me pareció singular. Estábamos en este templo dulcero y cafetero sevillano dos o tres personas en la barra. Por cierto, este establecimiento data de 1885 y figura como “Proveedor de la Casa Real Española “. Entró un muchacho que rondaría los 15 o 16 años de edad. Lo notaba que estaba algo nervioso y deduje que era la primera vez que entraba sin sus padres a desayunar en un bar. Después de dar los buenos días le pidió por favor al camarero que le pusiera un Cola-Cao con la leche templada. Le pregunta el camarero si quería algo para comer y le responde que va a mirar la vitrina de los pasteles. Se decide por un trozo de tarta de manzana. Cuando le sirve el camarero le pregunta cuánto es y si procede pagarle por adelantado. El camarero, largo de oficio, le responde que desayune tranquilo que lo de pagar viene luego. Ocupa una de las mesitas que hay en el interior y al pasar por delante mía y ante la posibilidad de que pudiera molestarme me pide disculpas. Cuando me marché estaba dando buena cuenta de su desayuno y con una satisfacción en su cara como si pensara para sus adentros “prueba  superada”. No pude evitar acordarme de mi nieto que cumplió en enero 12 años y que gracias a la educación que le están dando sus padres se mueve en esa dinámica de buenas maneras y  respeto. No podemos ni debemos hablar tan solo de los defectos que apreciamos en la juventud actual. Personas como este muchacho los hay a millares lo que pasa es que la discreción y los buenos principios hoy están infravalorados. Se van a tener que desenvolver en una Sociedad donde prima el exabrupto, la descalificación y la falsa impostura. No lo van a tener fácil pero, a que engañarnos, en ellos está el futuro de un país donde el civismo, la solidaridad y los principios éticos deben ser nuestras mejores señas de identidad.

viernes, 11 de marzo de 2022

Guerra o Paz


Es difícil, tremendamente difícil, sustraerse de la barbarie que está ocurriendo en Ucrania. Ya sabes que con cualquiera que te encuentres por la calle el primer tema de conversación será sobre esta Guerra. La Cuaresma no puede ni debe sustraerse de este terrible acontecimiento. Estos días cuaresmales se mueven entre los rescoldos de una Pandemia que aunque menguada sigue presente (continúan falleciendo muchas personas) y la omnipresencia de esta Guerra. Sevilla, como pasó siempre, está mostrando una enorme solidaridad y el mundo de las hermandades se muestra enormemente receptivo ante esta gran tragedia. Las imágenes que nos siguen llegando a diario son estremecedoras y nos producen una rara mezcla de compasión y de rabia. No podemos hablar de “normalidad” cuando vemos en directo el gran sufrimiento de tantas personas (con los niños como los más afectados por esta tragedia). Es perfectamente comprensible que no podemos llevarnos todo el santo día con el mismo tema de conversación. Tampoco podemos sacudirnos el problema como si esto no fuera con nosotros. Esta barbarie está ocurriendo en Europa de la que, afortunadamente, formamos parte. Somos europeos tanto para recibir ayudas económicas que nos hagan salir del pozo como para hacernos partícipes de los graves problemas que en ella ocurran. Nadie elige las circunstancias que rodea su vida ni tampoco puede predecir los acontecimientos que les tiene reservado el futuro. La frase que debíamos interiorizar en estos días tan confusos es “estamos en guerra”. No se trata de meterle a nadie el miedo en el cuerpo que de eso ya estábamos sobrados con la Pandemia. Se trata de tomar conciencia colectiva de que está Guerra es contra Ucrania y por extensión contra todo el mundo civilizado. No debemos olvidar que la Pandemia comenzó en un  pueblo de China casi de manera anecdótica. Al día de hoy el número de fallecidos supera de largo los seis millones de personas (rigurosos estudios científicos cifran el número de muertos en el triple de esta cifra). Estos  no son tiempos de dudas existenciales ni de “dirigentes” de tres al cuarto. La paloma de la Paz huye chamuscada y despavorida del criminal ataque de los pájaros de mal agüero. Guerra o Paz he ahí la cuestión.


miércoles, 9 de marzo de 2022

La trinchera infinita


La barbarie, en su expresión más perversa y canallesca, continua su imparable avance. Como corresponde a la alta tecnología del siglo XXI esta es una Guerra narrada en riguroso directo y con todo lujo de detalles. Las imágenes que nos llegan a través de los informativos son espeluznantes. Una población indefensa que huye despavorida ante un aluvión de bombas y morteros que matan de manera atroz y discriminada a las familias que tratan de huir de la barbarie. Al frente de esta masacre un sátrapa sanguinario dispuesto, en aras de sus ambiciones personales, a arrasar la Tierra con sus criminales bombas. Pero, a que engañarnos, no está solo. Lo apoyan una cohorte de gente sin escrúpulos que lo jalean para que persevere en sus ínfulas imperialistas. A Hiitler y Stalin (referentes históricos de Putin) lo mantenían en el Poder círculos de influencia que lo utilizaban para sus propios intereses. Los manejaban como sanguinarios monigotes aunque a la larga, cuando ya era demasiado tarde, se percataron de que el monstruo se les había escapado de las manos. Es cuestión de tiempo que la Historia, a través de sus tribunales internacionales de justicia, procese a un criminal de guerra como es Putin. Algunos de sus más estrechos colaboradores también serán procesados pero, a que engañarnos, se irán de rositas muchos de los programadores de esta barbarie. Podemos citar a un centenar largos de dirigentes nazis, máximos responsables de la matanza de millones de judíos, que terminaron sus días tomando el sol plácidamente en alguna playa caribeña. Nunca terminan de secarse las lágrimas de cristal en los divinos rostros de las Dolorosas sevillanas. En  los campanarios de Roma y Sevilla las campanas, cada cierto tiempo, suenan a difuntos. La guitarra flamenca, en las amargas noches eternas, se templa para que el cante se exprese con su máxima crudeza por Siguiriya. Mientras, en Sevilla la Cuaresma sigue su ritual de actos y protocolos. Veo a la gente de la Trinidad portar sobre sus hombros al Señor de los Panaderos para que la tarde-noche sevillana se tiña de Fe y Esperanza. La Ciudad, nuestra Ciudad, siempre nos redime y nos fortalece a través de sus más nobles tradiciones. Soñamos con que la  trinchera infinita quede atrapada y desmontada para siempre en la sevillana Cuesta del Rosario. Nos quedan días difíciles, muy difíciles, de sobrellevar. Nos quedará siempre en la recámara la noble bala de la Solidaridad. En ello estuvimos, estamos y estaremos


lunes, 7 de marzo de 2022

El Paraíso en el horizonte sevillano





Cuando entro en la Iglesia del Salvador y veo en una esquina el armazón, con algunos  elementos añadidos, del paso de la Virgen del Socorro ya comprendo, de manera inexorable, que el tiempo de la Cuaresma sevillana ya se ha puesto en marcha. Cada sevillano o sevillana vive la Cuaresma de una manera determinada e incluso habrá a quienes les resulte indiferente. Cada cuál enjareta sus sentimientos en la dirección que considera más conveniente. Nada que objetar y mucho menos inducir a nadie a sentir lo que no siente. Es difícil, muy difícil, que una persona que haya pasado su infancia y juventud en la Ciudad de Sevilla le resulte ajena la idiosincrasia de nuestra Semana Santa y sus sentimentales prolegómenos. Es algo que sobrepasa las creencias y las ideologías pues entra de lleno en el campo de las más nobles tradiciones y que te vertebran para siempre con tus ancestros más queridos. Tengo algunos amigos que hace tiempo colgaron la Fe en la percha del agnosticismo y sin embargo no tienen reparos en reconocer que la Semana Santa (con todas sus variantes y contradicciones) les llena el alma de gozo sevillano. Es complicado, tremendamente  complicado, que en cualquier otra parte del mundo se den cita de manera tan armoniosa y equilibrada elementos tales como la Fe, la Tradición, la Cultura, el Arte, la Música y lo Sentimental. Es imposible que a un sevillano o sevillana no le termine atrapando algunos de estos conceptos. Todo, incluyendo los elementos casposos y banales, forma parte de un entramado de Ciudad que contextualiza la Belleza más sublime enredada en un panal donde se mezcla la miel (de las torrijas) con el limón (del arroz con leche). Nada, absolutamente nada, representa mejor el culmen de la belleza como un Paso de Palio en la calle. Esta Cuaresma, por venir de donde venimos y por estar como estamos, debe o debía ser diferente a todas. Esta Semana Santa los crucificados se morirán más despacio; con la Cruz en sus hombros doloridos nos enseñarán el camino del Calvario y las Dolorosas, madres al fin de todas las madres del mundo, nos mostrarán el eterno dolor que, en Sevilla, queda tamizado por la belleza eterna. Tiempo de Cuaresma sevillana o lo que es lo mismo tiempo de vaciarse los bolsillos del alma. Suenan una vez más por los confines de la Tierra los tambores de guerra. Vuelve de nuevo a galope por el horizonte el caballo de la Muerte y la Barbarie. Como antídoto sevillano suenan las trompetas y tambores de Las Cigarreras y de San Benito para que el mundo sepa que aquí el ruido hace siglos que lo convertimos en música celestial. Este año más que nunca en la Cuaresma debe ondear en nuestros más nobles sentimientos la bandera de la Solidaridad. Sevilla siempre ha sabido a lo largo de su Historia mostrarse solidaria con el dolor ajeno. Tiempo de Cuaresma para que el gozo y nuestra responsabilidades como seres humanos caminen cogidas de la mano. 

jueves, 3 de marzo de 2022

El monstruo en su laberinto

Si algo de manera persistente nos enseña la Historia es su capacidad para repetir personajes y situaciones de momentos históricos. Vladimir Putin, un sàtrapa sanguinario, es una reencarnación contemporánea de Adolf Hitler. Un personaje intelectualmente plano, moralmente inocuo y con un sentido de la política absolutamente personalista.  Llegan al Poder absolutista movidos y protegidos por las altas esferas de las mafias económicas y sociales con la única finalidad de que sea un títere al servicio de sus intereses. Una vez en el Poder invierten los valores de su ascenso y pasan de ser marionetas a verdaderos dueños del tinglado. Los que los subieron al poder comprenden, demasiado tarde, que eran lobos con piel de cordero. Los dictadores necesitan una corte de aduladores y firmes testaferros para llevar a cabo sus criminales proyectos. Putin se apoyó, para su ascenso a las altas esferas de la política, del apoyó incondicional de una oligarquía rusa corrupta hasta la médula e integrada plenamente dentro de las grandes mafias internacionales. Ahora, cuando ya es demasiado tarde, se dan cuenta que el monstruo que crearon pone en peligro sus intereses financieros. La invasión de Ucrania forma parte de la visión de un lunático con ínfulas de expansionista propio de un iluminado ebrio de poder y de gloria. Su Ministro de Asuntos Exteriores, que a la postre se nos configura como su lacayo más eficiente, ya ha dejado claro que si continúan las sanciones (las que más sienten son la congelación de sus cuentas personales en el extranjero) no tendrán reparos en provocar la Tercera Guerra Mundial (con sus inevitables  secuelas nucleares). Esa es la situación mientras en nuestro país algunas Ministras de nuestro Gobierno (ancladas en las consignas de manual de una izquierda obsoleta y ampliamente superada por el tiempo) no aprueban que se les envíe armamento a la vilmente atacada población ucraniana. Nos quedan días de extrema dureza y ya no es tiempo de "progresistas de salones y tertulias " sino de políticos de verdad que den prioridad a los intereses  de las personas por encima de las casposas y superadas ideologías. Ahora, con una Pandemia y una Guerra a nuestras espaldas, descubrimos que era verdad que la vida era algo que iba en serio.


miércoles, 2 de marzo de 2022

El hombre del andén




"En Sevilla, el Miércoles de Ceniza nos lleva a la Cuaresma soñada. En Kiev, el Miércoles de las Cenizas (esparcidas por los suelos) los lleva a una Cuaresma ensangrentada. Busquemos al Hijo de Dios por los caminos de la Paz y la Solidaridad"

Dado que vivimos completamente inmersos en esto que llamamos la Sociedad de la Imagen era más que evidente que, la cruel agresión rusa contra Ucrania, nos dejaría cientos de impactante imágenes. Recuerdo una en particular que llamó poderosamente mi atención. Un hombre en el andén de una Estación despide a su esposa. Ella, ya en el interior del tren, sostenía en sus brazos a una niña de pocos meses y se apoya en la ventanilla semiabierta. Hablan muy emocionados siendo plenamente conscientes de que puede ser la última vez que se crucen sus miradas. Se les acerca un periodista y él le dice que ha venido a poner a salvo a su mujer y su hija. El tren las llevará hasta Polonia huyendo de la muerte y la barbarie. Comenta que nada más parta el tren volverá a Kiev para unirse a la heroica resistencia ucraniana. Tiene claro que su primera obligación era poner a salvo a su mujer y su hija. La segunda es defender a su país de la criminal agresión que está padeciendo. Sabe que su vida correrá un serio peligro pero esto, en tan crítica situación, no parece importarle. Una verdadera lección de auténtico patriotismo. No es un héroe ni pretende serlo pero sabe que su Patria está en peligro  de ser aniquilada y no puede, ni quiere, escurrir el bulto. Una Patria no es tan solo un himno, una bandera y unas soflamas incendiarias con tintes populistas. Es compartir, en lo bueno y lo malo, un territorio común donde se asientan tus raíces sentimentales, sociales y culturales. Sabes, o debías saber, que en situaciones extremas (como la de Ucrania) no te puedes excusar aplicando el manual de los pusilámines. No se trata de un ejercicio de valentía suicida. Ni tampoco de esperar tranquilamente que venga a rescatarnos el Séptimo de Caballería. La Patria no está en las poses ni en los falsos discursos incendiarios, sino en la firme determinación del hombre del andén.