martes, 10 de febrero de 2026

Vivir leyendo o leer viviendo


Quienes escriben y tratan de darle sentido a su escritura lo hacen basándose en dos elementos fundamentales. A saber: lo que se lee y lo que se vive. Con el paso de los años acumulas experiencias existenciales y progresas intelectual y sensitivamente a través de lo que lees. Los momentos (buenos y malos) que has vivido y los libros que has leído ya forman parte indisoluble de tu equipaje sentimental. Existen tres elementos fundamentales que cierran este ciclo o que terminan de completar el circulo cultural y sentimental de la existencia humana. Lo representan el Cine, la Música y las Artes Plásticas. Aunque al final todas son ramas del árbol de la Literatura. Una película no deja de ser la resolución de un libro (guion) contada en imágenes. Una canción, un cante o una sinfonía son poemas sonoros que se fragmentan y se expresan a través del ritmo, el compás o la armonía. Un cuadro o una escultura son retazos literarios pintados o tallados con marchamo de suprema belleza estética y estática. Todo y todos enraizados a través de la siempre omnipresente Literatura. Los seres humanos más primitivos ya escribían signos o pintaban figuras en las paredes de las cuevas donde moraban. 
Los niños de mi generación nos iniciamos en la lectura a edades muy tempranas. Con nueve o diez años de edad ya nos hacíamos de tebeos que nos hacían soñar despiertos y nos llenaba el alma de ilusiones compartidas. Allí estaban el Capitán Trueno, el Jabato, el Guerrero del Antifaz, Purk el Hombre de Piedra o Roberto Alcázar y Pedrín. Luego estaban los magníficos tebeos de Hazañas Bélicas que debido a su alto precio se nos hacían más inalcanzables. Héroes potentes, indesmayables y virtuosos que nos ayudaban a poder sobrellevar la dureza de aquellos años donde para algunos simplemente comer era una diaria “aventura”. Todos con el paso de los años comprendimos en toda su intensidad el poder sanador de la lectura. Quien lee vive su vida y las que les cuentan los autores. 
Los libros, las películas y las canciones son parte indisoluble de esto que llaman el ejercicio de vivir. Ese libro que te atrapaba desde sus primeras páginas y que aprovechabas cualquier momento del día para avanzar en sus mágicas hojas. Esa película que a lo largo de tu vida has visto muchas veces y que el paso de los años no ha conseguido mermar su carga emocional. Esa canción primera que en una noche de verano en una azotea con bombillas de colores y tinajas con sangría te hizo notar el pellizco de los primeros amores. La vida enredada entre las sensaciones y las ilusiones.
Los dictadores del ayer, del hoy y del mañana siempre han tenido y tienen como primera misión represiva atacar al para ellos peligroso mundo de la palabra escrita. Escritores, poetas, cineastas, músicos y pintores son reprimidos pues representan la libertad de la cultura frente al yugo dictatorial de la ignorancia programada. Hacen piras llameantes para quemar los libros que a ellos no les interesa que puedan ser leídos. ¿Alguien se imagina “al del rotulador negro” leyendo una mañana de verano a Walt Whitman¿ ¿Es posible imaginar al actual “zar ruso” (el que monta a caballo con el torso desnudo) absorto con la lectura de una obra de Fedor Dostoievski? Son tiempos difíciles, muy difíciles, estos que nos han tocado en “suerte”. Que encima no nos hurten nuestra noble condición de apasionados lectores. Vivir leyendo o leer viviendo. Allá cada cual.

viernes, 6 de febrero de 2026

Grazalema



“ No se si me vaya a Ubrique
o me vaya a Grazalema
a Alcalá de los Gazules
o al Alosno que es mi tierra” 
 (Fandango de Morente)

En estos días aciagos de incertidumbre y donde parece no tener fin este tiempo tan infernal Grazalema, este bellísimo pueblo de la Sierra de Cádiz, se ha convertido en el epicentro informativo de las graves secuelas de esta ultima borrasca a la que bautizaron con el nombre de Leonardo (¿por ser la antípoda de lo que representaba el genial Leonardo da Vinci?). De un tremendo impacto nos han resultado las tremendas imágenes que las distintas televisiones nos han mostrado de las inundaciones en Grazalema. El agua bajando copiosamente y sin control por sus hermosas y cuidadas calles y, en un rotundo ejemplo del alcance de la catástrofe, el agua saliendo a chorros por los enchufes de las casas. Vecinos y bomberos se veían incapaces de despejar tanto las viviendas como las calles viéndose indefensos ante un volumen de agua de tal magnitud. Se palpaba la desesperación y la impotencia ante la más que inminente posibilidad de que el agua termine por arruinar lo poco o mucho que has podido construir a lo largo de tu sacrificada vida. Admirable la solidaridad entre los propios vecinos y el trabajo indesmayable de bomberos y esto que hoy llaman Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Esto, unido a que en Andalucía ha existido una admirable y perfecta coordinación entre las distintas administraciones, ha propiciado que se hayan evitado desgracias personales que a la postre es lo único que realmente importa. Las vidas que se pierden lo hacen para siempre. ¿Tan difícil resulta entender por algunos políticos que en situaciones extremas lo verdaderamente importante son los ciudadanos? Ambiciones personales y solidaridad nunca fueron frutas de una misma cesta. Gente mediocre que solo buscan la política para sus fines particulares. Burócratas de almas grises y ahítos de poder y dinero. Solo saben empatizar con las cuentas de resultados.
A pesar del discurso negacionista de algunos políticos que se retroalimentan de la programada ignorancia de muchos ciudadanos la evidencia, rotunda evidencia, de los estragos del Cambio Climático resultan más que evidentes. Larguísimos ciclos muy secos con temperaturas muy altas se mezclan con periodos implacables de tiempos muy borrascosos. Las tormentas se alinean en fila india para descargar en pocos días la lluvia ausente durante varios meses. La codicia y la ambición desmedida de unos pocos han herido de muerte a la Madre Naturaleza y esta se defiende con fuerza de tantas agresiones ambientales recibidas. ¿Qué más necesitamos para entender que algo muy grave está fallando en el Medio Ambiente? ¿Cuándo dejaremos de prestarles atención a los políticos populistas para prestársela a los científicos? ¿Tan difícil resulta comprender que estos políticos solo son capaces de propagar odio, veneno, violencia e ignorancia? Tiempo estos muy difíciles de digerir. Corren muy malos tiempos para la decencia y la tan necesaria racionalidad ni está ni se le espera. La indolencia e ineptitud de los partidos tradicionales ha propiciado que la gente busque soluciones a sus problemas llamando en falsas puertas. Se las abren prometiéndoles paraísos artificiales que los llevan desde la mentira programada al perverso mundo de los purgatorios existenciales.
Grazalema, la joya de la corona de los Pueblos Blancos de la Sierra gaditana, está siendo estos días salvajemente castigada por los fuerza de la Naturaleza. Sobre una tierra que resulta tan andaluza por sus cuatros costados siempre podremos decir que la lluvia ya cae sobre suelo mojado. Aquí, que siempre fue donde más llueve en España. Pueblo este de Grazalema donde la Belleza y la Historia siempre han caminado cogidos de la mano. Con sus orígenes anclados en la colonización romana del Mediterráneo.
 Nadie que admire la profundidad de las cosas bellas y verdaderamente populares debía abandonar el Reino de los vivos sin hacer la Ruta de los Pueblos Blancos (siempre con Grazalema como su principal abanderada). La hice en varias ocasiones y siempre la recuerdo como una de las sensaciones más placenteras de mi existencia. Suerte para este bellísimo pueblo que ayer por la tarde fue evacuado en su totalidad. Grazalema o la belleza andaluza en forma de pueblo.

martes, 3 de febrero de 2026

Lo que el viento nos dejó


Sigue de manera pertinaz este ciclo inacabable de fuertes lluvias y grandes ventoleras. Ayer lunes la Ciudad amaneció con un tiempo furioso que ya tenia sus antecedentes en una madrugada donde las fuerzas de la Naturaleza no dieron ninguna tregua. Se nos avisó por parte de nuestras Autoridades Locales que ese día permanecerían cerrados los parques públicos, los polideportivos y hasta el Cementerio (en tiempos tan borrascosos ni la muerte suele ser respetada). Sinceramente, la semana que no la empiezo con una visita a San Nicolás me parece una semana frustrada. Además se daba la circunstancia de que este lunes era muy especial pues celebrábamos el Día de la Candelaria. Faltar ese día a esa cita tan sentimental con la Reina de la Judería sevillana se me antojaba como algo difícil de encajar. Poder verla cara a cara cada 2 de Febrero es como reencontrarme cada año con mis ancestros más queridos y añorados. Son costumbres heredadas de nuestros mayores que en definitiva tratan de recuperar sentimentalmente a quienes ya no están con nosotros. Manías fetichistas para algunos y costumbres tradicionales para otros. No solo de Inteligencia Artificial (IA) y Algoritmo viven los seres humanos. Para los creyentes las imágenes tienen un poder sanador que nos retrotraen sentimentalmente al ayer y nos reconforta contra las, a veces, circunstancias adversas del presente. Rezamos por los ausentes y pedimos por los presentes. Nuestros rezos tamizados de azul-celeste.
Afortunadamente la mañana fue clareando poco a poco y la borrasca (¿Por cierto quién o quienes le ponen nombres a las borrascas? ¿Existe en Meteorología un bautizador de borrascas?) se fue alejando en busca de otros territorios donde poder seguir imponiendo su brutal fuerza anclada en la ira de los dioses páganos. Salir de mi enclave particular no fue nada fácil pues el bus tuvo que ir sorteando los restos del naufragio. Arboles partidos por la mitad; señales de trafico dobladas; restos de toldos y persianas rodando por los suelos y caravanas de coches atrapados en un largo atasco. Todo bajo las incesantes sirenas de bomberos y policía municipal. Un caos circulatorio que se fue despejando como quien se despierta de un mal sueño. Al final pude llegar a la tierra prometida que en mi caso siempre sienta sus reales aposentos en la llamada Iglesia de San Nicolás de Bari. Allí donde atienden y consuelan el Señor de la Salud y la Virgen de la Candelaria.
 Superados los escollos de los tiempos meteorológicos pude formar la piña candelaria de cada lunes con Ignacio, Fali y la aparición por sorpresa del Cuqui (antiguo vecino de la calle Lirios). Candelarios con muchas décadas de militancia en las espaldas y con lo corazones ya algo cansados pero sabiendo con certeza que hasta nuestro último palpito nuestra Ítaca sentimental siempre estará en San Nicolás. Un día, esperemos que todavía lejano, ya la Plaza de la Alfalfa notará la ausencia de nuestras pisadas y reverdecerá nuestras risas de niños felices por entre las jaulas de los pájaros del Mercadillo dominical. Otros vendrán para tomar el relevo de nuestros sentires más profundos. Comprenderán lo que el aire se llevó como también lo que el viento nos dejó. Aire y viento; viento y aire mientras navegamos siempre firmes e ilusionados por los mares de Dios. La Fe mueve montañas y también supera borrascas. El ruido y la furia o la furia del ruido.