“La caída del nivel educativo será bestial en los próximos años, sobre todo en lectura” (Pedro Giménez de Aragón Sierra – Director del IES San Isidoro de Sevilla)
Los datos que arroja el informe PISA sobre la valoración del nivel educativo en España son absolutamente demoledores. Andalucía, para no perder la costumbre, se sitúa en el furgón de cola. Es decir, en la guita del pandero. España cosecha los peores resultados históricos en este proceso valorativo. El informe PISA nos dice que con relación a la anterior evaluación España ha perdido 23 puntos en Comprensión Lectora. 16 puntos en Matemáticas y 8 puntos en Ciencias. Se produce un batacazo de considerables dimensiones (los “paños calientes” hace tiempo que dejaron de funcionar). Aunque ya sabemos por anteriores experiencias que poco o nada harán nuestras distintas Administraciones (salvo, como siempre, culpar a los demás). La Educación está transferidas a las Comunidades Autónomas y estas no pueden eludir responsabilidades sacando siempre el “comodín” de la Moncloa. Tampoco conviene olvidar que en el Gobierno Central existe un Ministerio que se llama de Educación, Formación Profesional y Deportes (en la próxima Legislatura es casi seguro que incluirán en este Ministerio a la Tauromaquia). Es inadmisible que en cada legislatura se produzca un “nuevo” Plan Educativo. ¿Cuántos llevamos desde la entrada de la Democracia en nuestro país? Huelga decir que sería imprescindible construir un Pacto de Estado entre los dos partidos principales (suenan fuertes risa enlatadas). Aquí se utilizan toda clase de atajos para llegar al Poder (los negocios ya no pueden esperar más) y también se construyen muros irracionales para conservarlo. ¿Legitimo? Posiblemente, pero siempre se suelen obviar los intereses ciudadanos. Todo para el pueblo pero sin el pueblo. Siempre el futuro como elemento reparador de los problemas del presente.
Curiosamente y ante la creencia de que los alumnos de colegios privados (con relación a los públicos) saldrían beneficiados en este informe ocurre todo lo contrario. Será que al ser más pudientes tienen móviles mucho más sofisticados y dedican menos tiempo “a clavar los codos”. Existen dos basamentos fundamentales y prioritarios en cualquier proceso educativo infantil-juvenil. A saber: los padres y el profesorado. Aquí partimos de un hecho (no) contrastado en la vía paterna que se presta a confusiones. Damos por sentado que (todos) los padres son personas responsables, con valores cívicos, sociales y culturales que comprenden que la educación de sus hijos siempre será para ellos una cuestión prioritaria. Craso error pues los inmorales, los golfos y los indeseables también pueden tener hijos. Los problemas del profesorado es una cuestión enquistada en el tiempo. Mal remunerados, con unas condiciones de trabajo manifiestamente mejorables y con el añadido de no ser respetados como merece una profesión tan imprescindible en el marco de una Sociedad democrática. ¿Qué también hay malos profesores? Sin duda, como existen malos delanteros que nunca marcan goles. Respetar a los profesores se nos muestra como una cuestión fundamental como también lo es que los profesores se respeten a si mismo y a su alumnado. Esta noble profesión se ejerce desde la sabiduría pero también desde la sensatez. Se prudente y heredarás prudencia.
Existen temas enquistados en el tiempo que deberían ser debatidos por los profesionales de la Educación e intentar ser solucionados por las fuerzas políticas pertinentes. Reseñamos algunos de los considerados más importantes. La ratio por aula. Las condiciones laborales del profesorado. La climatización de todos los colegios. El (mal) uso de los móviles dentro de las instituciones educativas (prohibirlos es impopular pero necesario). Un riguroso control de los crueles y perversos acosos escolares (cada año, lejos de resolverse, va en aumento). Dotar a los Colegios de mayores recursos habilitando una distribución racional en función de las necesidades de cada Centro. Crear un sistema educativo donde no se priorice solo la memoria (datos a recordar) obviando la tan necesaria racionalidad expositiva (expresión razonada y detallada de esos datos). La Escuela no debe servir nunca para adoctrinar sino más bien para propiciar la creación (dentro de un Sistema Democrático) de hombres y mujeres libres que se abran a todas las áreas del conocimiento; con valores cívicos, sociales y culturales donde siempre prime la teoría del esfuerzo y el sentido del buen compañerismo. De la conjunción de todos estos conceptos va a depender el futuro de una Sociedad que cada día se nos muestra más huérfana de valores y más proclive a la competencia feroz, la agresividad sin limites, la corrupción, la falta de civismo y el despotismo en cualquiera de sus variantes. Si por pereza o desconocimiento obviamos las enormes dificultades por las que atraviesa la Educación, en un futuro no muy lejano pagaremos todos un alto precio. Pensar que este problema solo afecta a quienes tengan hijos o nietos en edad escolar es un posicionamiento tan erróneo como antisocial. Si haces caso omiso de los reiterados avisos “de que viene el lobo” luego no te quejes de tenerlo sentado en tu salón. Por sistema, conviene educad y ser educados . La tiza de la pizarra.