lunes, 21 de septiembre de 2026

Costumbres al sevillano modo




Pasa el tiempo, pasan los años, y existen costumbres sevillanas que se anclan en la Ciudad sin que, afortunadamente, el tiempo pueda con ellas.  Hubo una época en que esta Tierra de María Santísima era conocida por su Historia, sus Costumbres y sus Tradiciones.  Sus Leyendas, algunas hermosas y otras no tanto, se fueron debilitando con el paso de los años hasta ir desapareciendo dentro de la nebulosa de las cosas que en verdad nunca sucedieron (aunque algunas merecerían haber sucedido).  La tradición oral algunas veces le ha jugado una mala pasada a los hechos empíricamente demostrables.  Se hace verdad una letra del Flamenco que dice:  

“Que cosas dice este loco

que la verdad no la dice

pero mentira tampoco”.  


Preguntas sin respuesta y que muchas de ellas permanecen ancladas en el tiempo.   ¿Por qué cuando las mujeres se pegan una carrerita para coger el autobús siempre lo hacen riendo?  ¿A que obedece que cuando alguien ocupa un sitio vacío en el bus suele decir:  “Ea, vamo a quitano de en medio”? Quien llega para incorporarse a una cola, ¿por qué siempre le pregunta al último quien es el último?   Si te encuentras a un amigo o conocido y se ha enterado que ha fallecido una tía tuya siempre te hará las dos preguntas de manual:  que edad tenia y si ella estaba “mala” (mi tía tenia ¡96 años!  y padecía una enfermedad que se llama sobredosis existencial).  Cuando un turista nos pregunta mostrándonos un mapa  como llegar hasta la Catedral, ¿por qué empezamos a gesticular en plan karateka y le hablamos muy despacio y elevando el tono de la voz?  ¿En verdad nos creemos que las diferencias idiomáticas se resuelven hablando fuerte y despacio?  Te encuentras a un amigo que te comenta si te has enterado de “lo del Lolo”.  Tú le dices que si que ya te lo han comentado un par de veces.  No le importa en absoluto y te cuenta con toda clase de detalles el tema en cuestión.  ¿Para qué pregunta entonces si conocía  “lo del Lolo”? 

En Sevilla ocurrieron dos hechos fundamentales que cambiaron radicalmente la idiosincrasia de la Ciudad.  A saber: la demolición de los Corrales de Vecino y la desaparición de  las antiguas tabernas.  La vida en los Corrales era muy dura por las grandes carencias en cuestiones fundamentales de supervivencia.  El día a día era durísimo para algunas familias que no sabían si podrían comer aquel día.  Sin agua corriente en las  “cuartos”;  teniendo que hacer “las necesidades” en un cubo y donde tenias que vivir hacinado junto a tus padres y hermanos.  ¿La contrapartida?  Unos niveles  altísimos de humanidad y una convivencia  plena de solidaridad y con un alto grado de gracejo sevillano.  Posiblemente añoren aquellos tiempos quienes nunca los vivieron pero los que arrancamos nuestras vidas desde aquel contexto social sabemos valorar lo malo y lo bueno de aquella  dura experiencia.  Allí y en las antiguas tabernas se germinaron muchas de las costumbres populares sevillanas y que el paso del tiempo no ha conseguido derrotar del todo.  Esto que hoy llaman “la vertebración social”  ha quedado diluida en las pantallas de los móviles y en la de los televisores.  Somos gente surrealista por nuestra propia idiosincrasia y  por nuestra forma de entender la vida y sus consecuencias colaterales.  Sabemos de donde venimos y nunca hacia donde vamos.

jueves, 17 de septiembre de 2026

Playa de la Jara


La tarde con su tono rosáceo y sus perfiles azulones se resistía a abandonar la Playa de la Jara. El viento solano ya había bajado sus persianas de soles refulgentes que acarician los rostros con una falsa calidez que termina siendo abrasadora. La playa poco a poco se iba despoblando de playeros y se quedaban aquellos que siempre supieron ver los misterios y grandezas de los mares. La playa es para que te vean y el mar es para que tu veas una de las expresiones más bellas de la Madre Naturaleza. Enfrente, el mágico entorno de Doñana se iba adentrando poco a poco en el reino de las sombras. Compartió con su padre por wasap una foto de aquel milagro de la Naturaleza. En los aledaños de la orilla dos mujeres muy jóvenes, con el pelo recogido en sendas trenzas, montaban dos jacas jerezanas con unas pintas verdaderamente majestuosas. Caballos mitológicos de lunas llenas, uno blanco y el otro negro como la sempiterna suerte de los humanos. Son de esos momentos en que los ateos dudan de sus propias dudas y los creyentes se entregan volátiles en los brazos del Sumo Hacedor. Con una cierta lentitud cerró la novela de Isabel Allende que estaba leyendo esa tarde y la depositó cuidadosamente en una bolsa de rafia que siempre estaba llena de sueños. Se miró los pies salpicados de arena húmeda y espantó, con una maniobra de su abanico cerrado, una de esas pesadas moscas que uno no sabe si fumigarlas o apuntarlas en el Libro de Familia. Miró de reojo a su madre que tenía puesta la mirada fija en el horizonte. Sintió una especie de escalofrío que no era más que un hondo sentimiento de placer. Estaba feliz de la forma más sincera posible: en paz consigo misma y con la Madre Naturaleza.
Las olas que llegaban para morir en la orilla lo hacían cada vez de forma más pausada. Llegaban para quedarse y parecía que ya les daba pereza volverse a su punto de partida. Desde un grupo algo lejano se escuchaba en la distancia los sones de una canción de Manuel Carrasco. En el horizonte ya mandaban los tonos grisáceos. Destacaba un semicírculo rojo que por momentos iba perdiendo su nitidez para evaporarse en los brazos de la noche. Poco a poco se fue desperezando mientras se quitaba la arena de los brazos. Con su mano izquierda se recolocó su pulsera granate del Señor de la Salud de los Gitanos. Se calzó las chanclas mientras veía como su madre se incorporaba y se ponía una camiseta blanca. Escuchó una voz, sangre de su sangre, que le decía: “Chica, ¿nos vamos ya?”. Dicho y hecho. Recogieron los bártulos y con paso lento pero firme abandonaron la playa. Pasaron por la puerta de un chiringuito que ya estaba recogiendo para empezar a preparar el siguiente día. Apiladas en un rincón dormían en perfecto orden las cajas de cervezas rescoldo del elixir veraniego de los cerveceros. Los restos acristalados de la batalla librada por el Rey Gambrinus. Cerveceros indomables por los senderos de Manolo Sanlúcar, Genio de la guitarra flamenca. “Padre nuestro que estas en los cielos, no permitas nunca que estén vacíos nuestros corazones ni tampoco nuestros botellines”. Sentidas oraciones cerveceras en honor de San Salvador de la Cruzcampo. Todavía se percibía en el aire un tenue pero persistente olor a sardinas “asá”. Soltaron las bolsas y las butacas playeras a los pies del coche y mientras ella metía la llave en la cerradura se intercambiaron una sonrisa. Dos mujeres y un mismo destino.
En los pinares cercanos dos pájaros “carbonero garrapinos” se disputaban una rama oblicua donde poder pasar la noche. En las casas adyacentes ya estaban encendidas las luces artificiales para dejar constancia de que la luz del sol había sido derrotada. La oscuridad se hizo redonda y el coche avanzaba por entre las caricias luneras de las parejas de enamorados en el paseo marítimo. Alguna risa estentórea rompía la magia de la noche que acababa de comenzar su andadura de sombras callejeras. Matizadas por la luz de unas farolas de hierro fundido de estilo sevillano. Mientras conducía veía de reojo como su madre intentaba quitarse del pelo los últimos granos de arena. Observó no sin cierta satisfacción que todo estaba equilibrado y que la Felicidad siempre se encuentra en los gestos más sencillos y cotidianos. A lo lejos, en el horizonte, ya había sido difuminado cualquier vestigio de la paleta con los colores celestiales. La luna lorquiana se mostraba majestuosa proyectando su halo de luz sobre las tranquilas aguas. Dios se sonrió desde las alturas y se dijo para sus adentros: “Hoy de verdad si que lo he bordao”.  


lunes, 14 de septiembre de 2026

La tiza de la pizarra


“La caída del nivel educativo será bestial en los próximos años, sobre todo en lectura” (Pedro Giménez de Aragón Sierra – Director del IES San Isidoro de Sevilla) 

Los datos que arroja el informe PISA sobre la valoración del nivel educativo en España son absolutamente demoledores. Andalucía, para no perder la costumbre, se sitúa en el furgón de cola. Es decir, en la guita del pandero. España cosecha los peores resultados históricos en este proceso valorativo. El informe PISA nos dice que con relación a la anterior evaluación España ha perdido 23 puntos en Comprensión Lectora. 16 puntos en Matemáticas y 8 puntos en Ciencias. Se produce un batacazo de considerables dimensiones (los “paños calientes” hace tiempo que dejaron de funcionar). Aunque ya sabemos por anteriores experiencias que poco o nada harán nuestras distintas Administraciones (salvo, como siempre, culpar a los demás). La Educación está transferidas a las Comunidades Autónomas y estas no pueden eludir responsabilidades sacando siempre el “comodín” de la Moncloa. Tampoco conviene olvidar que en el Gobierno Central existe un Ministerio que se llama de Educación, Formación Profesional y Deportes (en la próxima Legislatura es casi seguro que incluirán en este Ministerio a la Tauromaquia). Es inadmisible que en cada legislatura se produzca un “nuevo” Plan Educativo. ¿Cuántos llevamos desde la entrada de la Democracia en nuestro país? Huelga decir que sería imprescindible construir un Pacto de Estado entre los dos partidos principales (suenan fuertes risa enlatadas). Aquí se utilizan toda clase de atajos para llegar al Poder (los negocios ya no pueden esperar más) y también se construyen muros irracionales para conservarlo. ¿Legitimo? Posiblemente, pero siempre se suelen obviar los intereses ciudadanos. Todo para el pueblo pero sin el pueblo. Siempre el futuro como elemento reparador de los problemas del presente. 
Curiosamente y ante la creencia de que los alumnos de colegios privados (con relación a los públicos) saldrían beneficiados en este informe ocurre todo lo contrario. Será que al ser más pudientes tienen móviles mucho más sofisticados y dedican menos tiempo “a clavar los codos”. Existen dos basamentos fundamentales y prioritarios en cualquier proceso educativo infantil-juvenil. A saber: los padres y el profesorado. Aquí partimos de un hecho (no) contrastado en la vía paterna que se presta a confusiones. Damos por sentado que (todos) los padres son personas responsables, con valores cívicos, sociales y culturales que comprenden que la educación de sus hijos siempre será para ellos una cuestión prioritaria. Craso error pues los inmorales, los golfos y los indeseables también pueden tener hijos. Los problemas del profesorado es una cuestión enquistada en el tiempo. Mal remunerados, con unas condiciones de trabajo manifiestamente mejorables y con el añadido de no ser respetados como merece una profesión tan imprescindible en el marco de una Sociedad democrática. ¿Qué también hay malos profesores? Sin duda, como existen malos delanteros que nunca marcan goles. Respetar a los profesores se nos muestra como una cuestión fundamental como también lo es que los profesores se respeten a si mismo y a su alumnado. Esta noble profesión se ejerce desde la sabiduría pero también desde la sensatez. Se prudente y heredarás prudencia.  
Existen temas enquistados en el tiempo que deberían ser debatidos por los profesionales de la Educación e intentar ser solucionados por las fuerzas políticas pertinentes. Reseñamos algunos de los considerados más importantes. La ratio por aula. Las condiciones laborales del profesorado. La climatización de todos los colegios. El (mal) uso de los móviles dentro de las instituciones educativas (prohibirlos es impopular pero necesario). Un riguroso control de los crueles y perversos acosos escolares (cada año, lejos de resolverse, va en aumento). Dotar a los Colegios de mayores recursos habilitando una distribución racional en función de las necesidades de cada Centro. Crear un sistema educativo donde no se priorice solo la memoria (datos a recordar) obviando la tan necesaria racionalidad expositiva (expresión razonada y detallada de esos datos). La Escuela no debe servir nunca para adoctrinar sino más bien para propiciar la creación (dentro de un Sistema Democrático) de hombres y mujeres libres que se abran a todas las áreas del conocimiento; con valores cívicos, sociales y culturales donde siempre prime la teoría del esfuerzo y el sentido del buen compañerismo. De la conjunción de todos estos conceptos va a depender el futuro de una Sociedad que cada día se nos muestra más huérfana de valores y más proclive a la competencia feroz, la agresividad sin limites, la corrupción, la falta de civismo y el despotismo en cualquiera de sus variantes. Si por pereza o desconocimiento obviamos las enormes dificultades por las que atraviesa la Educación, en un futuro no muy lejano pagaremos todos un alto precio. Pensar que este problema solo afecta a quienes tengan hijos o nietos en edad escolar es un posicionamiento tan erróneo como antisocial. Si haces caso omiso de los reiterados avisos “de que viene el lobo” luego no te quejes de tenerlo sentado en tu salón. Por sistema, conviene educad y ser educados . La tiza de la pizarra.