“El Fútbol es lo más importante dentro de las cosas menos importantes” (Jorge Valdano)"
Cuando parecía casi imposible repetir una gesta deportiva como la conquista de la Copa del Mundo (en el ya lejano 2010) España lo ha vuelto a hacer. Siempre con los mismos y solidos argumentos. Mezclando el juego preciosista con un espíritu inquebrantable donde al buen juego se le añade una gran dosis de sacrificio y un solido concepto grupal. Un grupo de futbolistas preferentemente jóvenes bajo la inestimable batuta de Luis de la Fuente. Un riojano devoto de El Cachorro; amante del Arte de Cúchares y antiguo jugador del Sevilla. Un hombre cabal y fiel a sus principios deportivos y morales: lo colectivo siempre por encima de las individualidades y la persona por encima del personaje. La España futbolera es motivo de envidia y admiración en todos los confines de este castigado planeta al que llaman Tierra. Son dominadores de todas las facetas del juego y cuando los partidos se complican (o los contrarios lo embarullan) descuelgan de las perchas del vestuario el “mono de trabajo”. Todos juegan bien y todos priorizan lo colectivo. Nadie es más que nadie y nadie es menos que nadie.
Ya se ha puesto en marcha una catarsis colectiva donde la gente volverá a tomar las calles para proclamar su alto grado de euforia. Esto, para que engañarnos, solo se produce cuando gana la Selección Española de Fútbol. También es verdad que ser felices de tarde en tarde tampoco hace daño. La manera como se comporta (tanto dentro como fuera del campo) este grupo de jugadores es admirable y debe ser motivo de orgullo para una Nación huérfana de ejemplos socialmente clarificadores. Son grandes jugadores y se manifiestan, que no es poco, como grandes personas. Mi nieto mayor nació justo cuando España ganó su primera y única Copa del Mundo. Ahora enfundado en la camiseta de España ha sido testigo presencial de la segunda. Dos estrellas, ya son dos estrellas, las que lucirán los jugadores españoles en sus camisetas. Dada la juventud de muchos de ellos es fácil presagiar que a esta Historia le queda todavía un largo recorrido. Ahora toca disfrutar esta enorme conquista deportiva y celebrar que somos CAMPEONES.