El conjunto que configuran el Casino de la Exposición junto con el Teatro Lope de Vega se nos presenta como una de las joyas arquitectónicas de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929. Durante este periodo se fragua el máximo esplendor de la arquitectura regionalista sevillana que empezó a gestarse a principios del siglo XX. El gran artífice de esta explosión arquitectónica fue Aníbal González . El llamado Antonio Gaudí sevillano. Dejó en Sevilla una amplia y variopinta muestra de su enorme capacidad creativa. Como todos los grandes sevillanos fue vilipendiado en vida y pésimamente historiado con el paso de los años. Nada nuevo bajo el sol (abrasador) de esta tierra que ensalza a los mediocres y releva al ostracismo a los verdaderamente importantes. Antes se hablaba bien tan solo de los muertos; ahora ya ni eso.
El Teatro Lope de Vega se construyó bajo las ordenes del gran arquitecto castellonense Vicente Traver. En un principio y según los criterios de Aníbal Gonzales se iba a construir tan solo un enorme Casino. Fue Traver quien propuso que se edificara un Teatro-Casino al modo de los existentes (con enorme éxito) en Montecarlo, Niza o Baden-Baden. Este conjunto arquitectónico sevillano (Teatro y Casino) está considerado dentro del estilo neobarroco-ecléctico. La construcción duró un par de años (de 1927 a 1929) y fue inaugurado un 30 de Marzo de 1929 (concretamente un Sábado de Gloria). En sus primeros años de existencia se llamaba Teatro de la Exposición (al igual que el Casino al que todavía se conoce en Sevilla como Casino de la Exposición). El 19 de Abril de 1977 el Teatro fue cedido por el ayuntamiento sevillano al Ministerio de Cultura pasando a llamarse desde entonces Teatro Nacional Lope de Vega. Definitivamente en el año 1985 fue traspasado de nuevo al Ayuntamiento de Sevilla. Valga como anécdota curiosa que durante los infaustos años de la Guerra Civil (1936-1939) fue utilizado el teatro como Hospital de Guerra.
En el verano de 2023 ya el Teatro presentaba serias anomalías en su infraestructura. En los días de lluvia caía más agua dentro del Teatro que fuera. El Ayuntamiento decreta su cierre “temporal” habiendo durado el mismo la friolera cifra de tres años. El deterioro del Teatro estaba basado en dos elementos fundamentales: el uso sin control y la ostensible falta de recursos para su mantenimiento. Entre todos lo mataron y el solito se murió. Conviene apuntarse al dicho de “que bien está lo que bien acaba”. El próximo 12 de Septiembre y dentro de los actos de la Bienal de Flamenco el Teatro Lope de Vega ( ¡¡por fin!!) se abrirá de nuevo a la vida de las representaciones teatrales y de la música más diversa. El encargado de dar vida a este magno acontecimiento será el pianista flamenco David Peña “Dorantes”. Una florida rama lebrijana del mejor árbol del Arte Jondo. Nieto de María “La Perrata”; hijo del guitarrista Pedro Peña; sobrino de Juan Peña “El Lebrijano”; hermano del también guitarrista Pedro Peña Jr. y emparentado por lazos sanguíneos con “los Perrate” de Utrera. Dicen los que han tenido la suerte de ver al remozado Teatro Lope de Vega que ha quedado majestuoso. Una “bombonera” que es Historia viva de la Ciudad y que ha visto pasar por su escenario a grandes actores y actrices y a los músicos que le ponen banda sonora a esto que llaman el ejercicio de vivir. El Teatro, el Teatro Lope de Vega. La Cultura y el Arte expresados en una enclave mágico y evocador.