“No me preocupa que las máquinas se parezcan a las personas; lo verdaderamente preocupante es que sean las personas quienes se parezcan a las máquinas”
(Luis García Montero)
Los seres humanos desde los tiempos más remotos siempre han utilizado elementos accesorios para desarrollar sus distintas tareas de supervivencia. Las herramientas rudimentarias que se creaban en función de las necesidades que en cada época se iban generando. La caza, la pesca, la labranza, la defensa o el ataque, la creación de habitáculos donde morar y en definitiva todo aquello que les ayudaba a sobrevivir. La supervivencia y el “atacar al vecino” como elementos fundamentales en sus quehaceres diarios. Todos los estudios arqueológicos van destinados a clarificar las formas de vida de los humanos en sus distintas épocas existenciales. Los descubrimientos en todas las excavaciones siempre nos muestran de manera preferente utensilios y enseres que nos ayudan a contextualizar de manera determinante como vivían nuestros ancestros más remotos. El feliz hallazgo de las pinturas rupestres son un ejemplo de como los seres humanos siempre han necesitado alguna forma de expresión artística para dejar testimonio de su forma de vida. Un testamento imperecedero donde nos dicen: “Estuvimos aquí y os dejamos expuestos como eran nuestras vidas cotidianas”.
Las distintas etapas de la Humanidad son expresadas histórica y arqueológicamente por dos factores fundamentales: los Inventos y las Guerras. El Alfa y el Omega. La Creación y la Destrucción como elementos concatenados de nuestro paso por la Tierra. Creamos para poder seguir avanzando y nos matamos para que unos avancen más que otros. Siempre estamos empecinados de que existan más tumbas que arboles. La barbarie clamando contra la razón e imponiendo su implacable y cruel dominio. Siempre latente y siempre presente. Todo unido en un odio ancestral que utiliza a las mujeres y los niños como dianas preferentes donde poder disparar las envenenadas flechas varoniles. La Historia de la Humanidad siempre ha estado sujetas a grandes inventos y a grandes guerras. La Tierra como un campo de experimentación donde se prueban bombas y fármacos salvadores. La barbarie programada que martillea de manera permanente.
Actualmente la Sociedad vive encuadrada a todos los niveles en esto que llaman “la Alta Tecnología”. Todo gira en claves de beneficios y plusvalías en un mundo donde los pobres cada día son más pobres y los ricos cada día son más ricos. Los adelantos tecnológicos en la mayoría de las veces solo están al alcance de las más pudientes. En no pocas ocasiones los familiares de los niños que padecen esto que llaman “enfermedades raras” tienen que recurrir a la solidaridad para poder tener acceso al tratamiento que necesitan. Los Laboratorios Farmacéuticos se mueven en clave de mercado capitalista y quieren rentabilizar por la vía rápida y multiplicadora los gastos de investigación. La Política está desnaturalizada y todo queda encuadrado en las falsas promesas y en los vacíos “relatos” disfrazados de mentiras. Ya, definitivamente, estamos totalmente inmersos en la IA (por cierto: Inteligencia y Artificial se nos presenta como un difícil maridaje).
Nos quedamos en la permanente duda si lo que estamos viendo es verdad o es mentira. Las canciones y las imágenes pueden ser falseadas sin que nadie lo note. Vemos lo que quieren que veamos. Donald Trump es un gran experto en IA aunque, eso sí, más artificial que inteligente. Enorme, verdaderamente enorme, ha sido la gran aportación que la IA ha aportado a la Ciencia (fundamentalmente a la Medicina) pero no es oro todo lo que reluce. Dentro del contexto del Arte y la Cultura ha entrado como un elefante en una cacharrería y corremos el gran riesgo de que la creación humana pasé a un segundo plano. Existen escritores que asumen sin complejos que para una parte de su creación literaria se apoyan en la IA. ¿Qué parte y en que conceptos? ¿Para el global de su creación o solo en las aspectos gramaticales del desarrollo de su escritura? ¿No corren el riesgo de ser un elemento secundario en su proceso creativo? ¿Termináramos viendo a un robot firmando ejemplares en la Feria del Libro? Si por comodidad dejamos que sean las maquinas quienes decidan por nosotros terminaremos siendo esclavos de aquellos que las crean y dominan. Esta en una época donde los mandamases no escatiman medios para continuar con el proceso de narcotización de la gente (¡¡terrible el daño que causan las RRSS en amplios sectores de la juventud!!). Hoy se ataca y se cuestiona de todas las formas posible a los libre-pensadores. Para pensar y decidir ya están ellos y sus satélites convergentes. Un SI rotundo al progreso que nos traen las nuevas tecnologías y un NO igual de rotundo al vasallaje que su manipulador uso lleva implícito.