viernes, 22 de mayo de 2026

Teatro Lope de Vega



El conjunto que configuran el Casino de la Exposición junto con el Teatro Lope de Vega se nos presenta como una de las joyas arquitectónicas de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929. Durante este periodo se fragua el máximo esplendor de la arquitectura regionalista sevillana que empezó a gestarse a principios del siglo XX. El gran artífice de esta explosión arquitectónica fue Aníbal González . El llamado Antonio Gaudí sevillano. Dejó en Sevilla una amplia y variopinta muestra de su enorme capacidad creativa. Como todos los grandes sevillanos fue vilipendiado en vida y pésimamente historiado con el paso de los años. Nada nuevo bajo el sol (abrasador) de esta tierra que ensalza a los mediocres y releva al ostracismo a los verdaderamente importantes. Antes se hablaba bien tan solo de los muertos; ahora ya ni eso. 
El Teatro Lope de Vega se construyó bajo las ordenes del gran arquitecto castellonense Vicente Traver. En un principio y según los criterios de Aníbal Gonzales se iba a construir tan solo un enorme Casino. Fue Traver quien propuso que se edificara un Teatro-Casino al modo de los existentes (con enorme éxito) en Montecarlo, Niza o Baden-Baden. Este conjunto arquitectónico sevillano (Teatro y Casino) está considerado dentro del estilo neobarroco-ecléctico. La construcción duró un par de años (de 1927 a 1929) y fue inaugurado un 30 de Marzo de 1929 (concretamente un Sábado de Gloria). En sus primeros años de existencia se llamaba Teatro de la Exposición (al igual que el Casino al que todavía se conoce en Sevilla como Casino de la Exposición). El 19 de Abril de 1977 el Teatro fue cedido por el ayuntamiento sevillano al Ministerio de Cultura pasando a llamarse desde entonces Teatro Nacional Lope de Vega. Definitivamente en el año 1985 fue traspasado de nuevo al Ayuntamiento de Sevilla. Valga como anécdota curiosa que durante los infaustos años de la Guerra Civil (1936-1939) fue utilizado el teatro como Hospital de Guerra. 
En el verano de 2023 ya el Teatro presentaba serias anomalías en su infraestructura. En los días de lluvia caía más agua dentro del Teatro que fuera. El Ayuntamiento decreta su cierre “temporal” habiendo durado el mismo la friolera cifra de tres años. El deterioro del Teatro estaba basado en dos elementos fundamentales: el uso sin control y la ostensible falta de recursos para su mantenimiento. Entre todos lo mataron y el solito se murió. Conviene apuntarse al dicho de “que bien está lo que bien acaba”. El próximo 12 de Septiembre y dentro de los actos de la Bienal de Flamenco el Teatro Lope de Vega ( ¡¡por fin!!) se abrirá de nuevo a la vida de las representaciones teatrales y de la música más diversa. El encargado de dar vida a este magno acontecimiento será el pianista flamenco David Peña “Dorantes”. Una florida rama lebrijana del mejor árbol del Arte Jondo. Nieto de María “La Perrata”; hijo del guitarrista Pedro Peña; sobrino de Juan Peña “El Lebrijano”; hermano del también guitarrista Pedro Peña Jr. y emparentado por lazos sanguíneos con “los Perrate” de Utrera. Dicen los que han tenido la suerte de ver al remozado Teatro Lope de Vega que ha quedado majestuoso. Una “bombonera” que es Historia viva de la Ciudad y que ha visto pasar por su escenario a grandes actores y actrices y a los músicos que le ponen banda sonora a esto que llaman el ejercicio de vivir. El Teatro, el Teatro Lope de Vega. La Cultura y el Arte expresados en una enclave mágico y evocador.  

martes, 19 de mayo de 2026

Va entre naranjos y olivos


“En una orilla Triana
en la otra está Sevilla
dime que río del mundo
tiene mejores orillas”


Vienes ya algo cansado después de transitar por tierras andaluzas y se te nota algo difuso pero nunca pesaroso. Ya quedaron atrás los duros días del blanco y negro donde tus aguas se embravecían llevando el desconsuelo a los moradores de tus orillas. Siempre has sido un rio de cristal fino donde en las noches de verano se refleja una Torre a la que llaman del Oro. Los poetas y los músicos siempre han hecho de ti una continua fuente de inspiración. Nunca te sentaron bien ni el bullicio ni tampoco los cantos de sirena. Vienes con la promesa de quedarte para siempre pero tú eres como los amores veraniegos que las promesas siempre se las lleva por delante el Otoño. Tienes como tu mirador más excepcional el Puente de todos los puentes. Nunca tuvimos muy claro si nosotros te miramos a ti o si eres tú quién nos mira a nosotros. Verte, en los amaneceres del largo y cálido verano, cuando tus barbas granates son remansos de agua prestas para plantarle cara a los rayos del Astro Sol. En la tardes de primavera cuando te emocionas y te haces eco de la Seguiriya de los Cagancho viendo pasar -tan divino y tan humano- a El Cachorro camino de Sevilla. Cuando ya de vuelta a su Capilla pasa una Esperanza morena y marinera para que el aire se impregne con los soniquetes trianeros de los Tangos del Titi. Hasta en los días de lluvias otoñales te muestras pletórico de enjundia sevillana y trianera. En tus orillas duermen lances toreros y poemas que se bambolean enredados entre las ramas que flotan sobre tu superficie de soles y lunas. Te meces con el ritmo frenético que te dan los remeros del Club Náutico Sevilla que siempre compiten para llegar los primeros a la meta. Tú siempre nos enseñaste que lo importante no es llegar los primeros sino que lo importante es llegar para quedarse. Me duele comprobar como muchos pasan por tu Puente y en vez de mirarte a ti prefieren mirar el móvil. Tiempos estos complejos que nos han tocado vivir donde ya nadie distingue entre el mirar y el ver. Unos te llaman Guadalquivir; otros simplemente Betis e incluso algunos te conocen por el Rio Grande. A muchos nos basta con decir….el Río.

jueves, 14 de mayo de 2026

José Domínguez “El Cabrero”



Dale alas y volará
al pueblo de Andalucía
que es un ave doloría
que busca la libertad
que le han negado toa la vía” 
 (Fandango de El Cabrero)



Ayer, día 13 de Mayo de 2026, falleció a las 81 años de edad José Domínguez “El Cabrero”. Hace unos siete años sufrió un ictus apoplético que lo dejó maltrecho y desde entonces pasaba sus días sin soles y sus noches sin estrellas en la Residencia de San Juan de Dios de la localidad sevillana de Bormujos. “El Cabrero” se nos configura como la voz rebelde del Flamenco. Un cantaor que hizo de la ortodoxia cantaora virtud y de la rebeldía una forma de existir donde poder denunciar, con la fuerza jonda y expresiva de su Cante, las injusticias padecidas en nuestra maltratada tierra. En su época de esplendor jondo era el cantaor más demandado en los numerosos Festivales que se desarrollaban por toda Andalucía. Siempre utilizaba su indumentaria de cabrero tanto para la trashumancia de su rebaño de cabras como para subirse a un escenario para cantar. Con su inseparable sombrero y su barba de pastor itinerante era una especie de Clint Eastwood del Arte Jondo. Sus letras, sobre todo en los Fandangos de Huelva, eran demoledoras y suponían un aldabonazo en la conciencia de un pueblo ahíto de caciques inmisericordes y huérfano de las ventoleras de los aires de la Libertad. Un rayo de luz en tiempos sombríos y tenebrosos. El ascuas que nunca termina de apagarse.
Nacido para la vida y el Cante en Aznalcóllar (1944) siempre fue un verso suelto en el universo sonoro del Flamenco. Hasta que su cuerpo se pudo mantener en pie nunca abandonó el cuidado de sus cabras y el desarrollo de su jonda expresividad cantaora. Siempre supo dotar a su Cante de profundos sentimientos populares. Repudiado por la oficialidad “cultural” del Flamenco y siempre molesto para los usurpadores políticos que se apropian de los verdaderos intereses de la gente. Un Robin Hood en la Corte, hoy secuestrada y en manos de la mentira, de Blas Infante. El último mohicano que le quedaba al Arte Jondo. El eco de su voz siempre quedará viva y latente por entre los riscos y veredas de Andalucía. La rebeldía, en tiempos de adocenamiento y cortoplacismo, siempre tuvo un precio y “El Cabrero” lo pagó con creces. En una época como la actual donde la gente se deja engañar tan fácilmente la figura de “El Cabrero” cobra una especial relevancia. La rebeldía duerme el sueño de los justos y, lo peor, los justos han enterrado el sueño de la rebeldía. Descanse en la paz de los nobles andaluces.