viernes, 6 de marzo de 2026

Los cien años como meta existencial


Hace muchos años que tengo la dicha de conocerlo. Es un sevillano profundo de andares lentos, hablar parsimonioso y con un alto sentido de la ética y la estética. Cada vez que lo veo me alegra el día pues se me representa un ejemplo de lo que significa ser bueno en el más noble concepto machadiano. Antonio, así se llama, tuvo que remar contracorriente para poder encauzar su vida. Enviudó muy joven y conoció el durísimo trance de perder a su mujer en la flor de su vida. Antonio se quedó devastado por la pena y con una hija pequeña a la que sacar adelante. Se convirtió en un viudo que sin darle tiempo a secarse las lagrimas tenia que ir aprendiendo sin demora a ejercer de padre y de madre. Las circunstancias de la vida marcando sus inapelables pautas sobre nuestras vidas. Hoy aquella niña que se tuvo que acostumbrar a vivir sin madre es una extraordinaria mujer que siente un profundo cariño por su padre.  
Antonio siempre tuvo como uno de sus más firmes pilares al Señor de Pasión. Lo suele visitar con muchísima frecuencia y siempre me dice que el Señor de Martínez Montañés le da dos cosas que considera imprescindibles para afrontar los días: entereza y templanza. Con noventa y ocho años de edad a cuesta se me representa un claro ejemplo de desafío a todas las leyes, físicas y mentales, de la naturaleza humana. Desde la salida del confinamiento del COVID ya suele pasear acompañado pues su hija, con buen criterio, le puso una muchacha como acompañante. Ella está encantada con su tarea pues es como llevar del brazo a una enciclopedia sevillana. Me cuenta que aquí el mundo es al revés y ya no sabe quien acompaña a quien. Me dice que algunas veces es Antonio quien le dice: “Ten cuidado que hay una loseta desprendida en el suelo y te puedes caer”.  
El pasado lunes coincidí con él en la Capilla de Pasión (donde si no). Estuvimos platicando un rato y como siempre mostrando una gran curiosidad por cuanto le rodea. Empieza a mostrarse algo sorprendido con este mundo alocado, violento, mercantilista y soez donde todo lo malo que ocurre es manifiestamente empeorable. Siempre que nos vemos lo primero que hace es preguntarme por Fran Silva (antiguo Capìller de Pasión) por el que siente un gran afecto. Cuando le pregunté como se encontraba me dijo que muy bien. Me hizo una reflexión llena de sensatez. Me dijo: “No me preocupa nada la muerte. Llegará cuando tenga que llegar. Lo que si es verdad es que no tiene mucho sentido morirse en la frontera de los cien años de edad. Si te mueres con noventa años siempre dirán que ya estabas muy mayor. Si lo haces cerca de cumplir el ciento dirán falleció ya muy cerca del siglo. Una pena”. Es como si en un maratón te da un calambre a escasos metros de la meta. Antonio es un ejemplo de vitalidad, optimismo y de ganas de vivir. Un día me dijo: “El problema no consiste en no pensar en la muerte; el verdadero problema es que la muerte no piense en nosotros”. Él sigue viviendo y sumando días a esto que llaman el ejercicio de vivir. El próximo 19 de Marzo, Día de San José, Antonio cumplirá noventa y nueve años de edad. Ya tiene el siglo a tiro de piedra. Seguro que el Señor de Pasión y la Virgen de la Merced le ayudarán en tan noble empeño. 

viernes, 27 de febrero de 2026

Ana María Ruiz-Tagle


El tiempo va deshojando las hojas de los árboles hasta despojarlos de su floreciente belleza. Volverán a renacer si se da la premisa de que sus ramas y raíces sean fuertes y consistentes. Bien cierto es que al reverdecer nos dicen diáfanamente si los nuevos tiempos son mejores o peores que los anteriores. Andalucía, esta tierra nuestra de pueblos encalados, mujeres enlutadas, noches de estrellas lorquianas y amaneceres luminosos, es un árbol que todavía se mantiene a la espera de su definitivo esplendor. Sobra ya insistir sobre el número de personas que carecen de trabajo; el alto porcentaje de niños con necesidades extremas; las endémicas desigualdades sociales y el desmantelamiento progresivo de la Sanidad Pública. Lo público como el enemigo a batir. Facturar he ahí la cuestión. Aquí los parámetros sociales y económicos solo se miden por el números de pasajeros en nuestros Aeropuertos; el porcentaje de pernoctaciones en los hoteles y la cantidad de eventos lúdicos que se organizan. “Pasen, vean y disfruten que el Gran Circo Andaluz siempre lo encontrarán abierto”. 
Progresivamente hemos pasado de las enormes ilusiones y esperanzas de los primeros años de la Autonomía a un desencanto generalizado. Nuestras ciudades y pueblos llenaban de banderas blanquiverdes las ventanas y los balcones de las casas. Hoy ya solo existen en las fachadas de nuestras instituciones públicas. Allí las banderas nos recuerdan que somos andaluces españoles y europeos. No está de más que nos lo recuerden. La cantidad de medallas que se entregan solo vienen a demostrar que aquí son más relevantes los que premian que los premiados. Dios me libre de cuestionar los valores cívicos, científicos, sociales, artísticos y culturales de los premiados. Seguro que todos merecen de sobra estas medallas. Es verdad que este año han conseguido rizar el rizo al nombrar como Hija Predilecta de Andalucía a una de las personas que encabeza la lista de MOROSOS de la HACIENDA PÚBLICA. No pasa nada. Tragamos de todo y con todo. Aunque nos duela, el conformismo siempre estuvo presente en nuestras vidas.
Reconozco que, como siempre, me he perdido en la maleza andaluza pues mi intención en un día tan señalado consistía en escribir sobre Ana María (Ana María Ruiz-Tagle). La compañera infatigable del mejor Presidente que ha dado Andalucía hasta la fecha: Rafael Escuredo Rodríguez. Los conocí hace mas de cincuenta años (!! cómo pasa el tiempo¡¡) en la asesoría laboral de la calle Capitán Vigueras. Allí junto con Felipe González y Manuel del Valle desarrollaban un trabajo infatigable al servicio de la clase trabajadora sevillana. De todos, con diferencia, la mejor abogada laboralista era Ana María. De hecho ella se encargaba casi siempre de los casos más conflictivos. Estaba considerada de entre las mejores de todo el territorio español. En aquellas fechas yo pasaba más tiempo allí que en mi casa (aparte de que me unía una gran amistad con Julián Fuentes, el pasante). Recuerdo a Ana María siempre con una sonrisa en su rostro a pesar de las enormes dificultades con las que desarrollaba su noble tarea. En la puerta de la asesoría nunca faltaba un Land-Rover de la policía nacional. Nos sentíamos vigilados tanto los abogados como los clientes. Era una forma como otra cualquiera de intimidarnos. Sinceramente el sabernos vigilados nos daba un plus aventurero. 

 Ana María fue cofundadora del PSOE; diputada en el Parlamento Español (1977-1982) y senadora en las Cortes Generales ( 1982-1993). En 1993 fue designada por el gobierno Presidenta de la Agencia Española de Cooperación Internacional. En 2005 fue premiada por la Asociación para la Ética y la Calidad de los Profesionales del Derecho.
En todas partes dejó una huella imborrable de su bien hacer, su alto grado de humanidad y su firme compromiso político. Abogada, socialista, andaluza, feminista y sobre todo persona. En tiempos tan difusos de mequetrefes disfrazados de andalucistas cobra una especial relevancia personas de la talla política, profesional y moral como Ana María Ruiz-Tagle. Rendirle mis respetos y mi más alta consideración se me representa como un gesto hacia ella y también hacia las primeras mujeres socialistas. Fueron pocas pero de una vitalidad y un compromiso verdaderamente admirables. Tal como éramos, tal como somos y tal como seremos. Octogenarios asomados en los balcones de la Historia. 

martes, 24 de febrero de 2026

La Habana es Cádiz con más negritos


“El cuarto de Tula 
se cogió candela 
se quedó dormida 
y no apagó la vela”  

Cuba se encuentra en una situación limite y ya está dentro de unos parámetros económicos y sociales absolutamente demoledores. “El del rotulador negro” les ha cerrado el grifo del petróleo que recibían de Venezuela y Méjico y esta ha sido la puntilla que los ha colocado al borde del precipicio. La miseria más deprimente campa a sus anchas por las ciudades y pueblos cubanos con el añadido de que lo malo todavía está por llegar. Sin combustible, con una falta alarmante de alimentos de primera necesidad; calles sin asfaltar y casas que se caen a pedazos; con líneas de autobuses donde solo funciona un autobús por línea y con una sanidad, que en su día fue ejemplar y motivo de asombro en el mundo entero, completamente desmantelada. Los apagones de luz son diarios y cada vez con un mayor número de horas de desconexión. Un pueblo que agoniza mientras sus dirigentes viven en una inopia comunista obsoleta y llena de soflamas revolucionarias arcaicas y repetitivas. Siguen reprimiendo con dureza a quienes se atreven a discrepar y, en un ejercicio de estupidez retrograda y represiva, se sigue persiguiendo a las personas homosexuales. Cuba se muere entre caducos himnos patrióticos y falsas consignas revolucionarias. Por mucho que le cantes a un muerto no volverá a respirar. Un presente lleno de pesadumbres y un futuro lleno de incertidumbres.
Con la desaparición de los hermanos Castro y la llegada al Poder de Miguel Díaz-Canel se creaba la esperanza de que se iniciaba un cierto proceso de democratización y de ampliación de las escasas libertades existentes. El gozo en un pozo. Ha resultado más de lo mismo. El pueblo cubano siempre sufrió en sus carnes una de las falacias del comunismo. Se decía que se iba a repartir la riqueza y fue todo lo contrario. Lo que se repartió fue la pobreza haciendo muy pobres a los pobres y pobres a los que todavía no lo eran. La salida masivas de muchísimos cubanos y cubanas ha sido permanente y continuada en el tiempo. Se cifra en la actualidad en más de tres millones el número de cubanos que residen fuera de Cuba. Un exilio masivo como consecuencia de un Gobierno arcaico y represivo. Ni todos los exiliados están en Miami ni todos ellos son reaccionarios.
El pueblo cubano tiene grandes afinidades con el pueblo andaluz. Los parámetros existenciales entre Cuba y Andalucía se sostienen sobre grandes afinidades. El saber torear la tristeza con el capote de la alegría. La calle, siempre la calle, no solo como sitio de tránsito sino como espacio de convivencia. La música como elemento vertebrador de las almas inquietas. La luz que dimana del astro sol y que inflama los sentidos. El vino oloroso jerezano y el ron cubano como néctar de los dioses paganos y también como refugio corporativo de la convivencia más sutilmente expresada. La vida en suma soñada de puerta adentro y vivida de puertas afuera. Las envolventes sensualidades literarias-musicales expresadas a través de Ernesto Lecuona y Rafael de León.  
El Gobierno español, con buen criterio, ha iniciado un inminente proyecto de ayuda al pueblo cubano que debíamos de ampliar por tierras andaluzas. El destino de Cuba está marcado, como casi todo, en manos de quien posee “el rotulador negro” y lo terminará convirtiendo en una “franquicia” de EE.UU como ha hecho con Venezuela.  
La denominada “Perla del Caribe” tiene un potencial económico (turístico) de una magnitud extraordinaria y estos mercaderes de los bienes ajenos no perderán la ocasión de hacerse con este Archipiélago Tropical. Más pronto que tarde aparecerán por allí los Vito Corleone contemporáneos. Se buscaran a una “Delcy Rodriguez” cubana para que les gestione sus negocios. La Historia siempre les termina pasando factura a los pusilánimes y de eso andan sobrados los dirigentes cubanos del ayer y del presente. 
Lo dejó escrito Antonio Burgos en su eterna canción Habaneras de Cádiz: …. ”La Viña y el Mentidero. Y verán que no exagero, si al cantar la habanera repito: la Habana es Cádiz con más negritos; Cádiz es la Habana con más salero”.