lunes, 31 de agosto de 2026

Buscadores de sombras y verdades


“El ignorante deja de serlo cuando asume su ignorancia y trata de poner remedio para paliarla”

Definitivamente ya nada es lo que era. Ni el verano. Ni la vida. Ni, evidentemente, nosotros mismos. Veranos de antaño donde los medios informativos crearon aquello que se conocía como “las serpientes del verano”. Era una forma de rellenar las páginas de los periódicos ante la falta de noticias de cierto interés. Esto ya pasó a mejor vida pues si hacemos balance de los acontecimientos acaecidos este verano el volumen de noticias (unas malas, otras muy malas y algunas trágicas) ha sido absolutamente demoledor. Terremotos que se ceban de manera inmisericorde con los más pobres (pobreza y tragedia siempre fueron compañeras inseparables de viaje). Incendios de una voracidad insaciable que arruina la vida de miles de personas y que destruye enormes espacios forestales donde la Naturaleza trata de sobrevivir (por ella y sobre todo por los seres humanos). La supina ignorancia programada donde al negar el Cambio Climático también niegan las posibles soluciones para garantizar el futuro de nuestros hijos y nietos. Invasiones migratorias donde se toman pacíficamente ciudades que, por su ubicación, ya tienen las costuras sociales a punto de estallar. Nuestros políticos no tienen ninguna intención de denunciar el verdadero origen y centro de gravedad de este “desembarco” humano. Llevarse bien con los vecinos es cosa sana; arrastrarse ante ellos ya es otra cuestión. Lo políticamente correcto marcando sus pautas de sometimiento a las mentiras programadas. Si algo hemos aprendido es que (sin caer en el pesimismo) todo es manifiestamente empeorable. Vivimos con el corazón en un puño. 
Buscadores de sombras en una Ciudad que nos muestra unas calles incendiadas por el sol y abiertas en canal. Un tiempo para la Sevilla oculta que guarda el frescor eterno de los tiempos en los zaguanes de las casas señoriales. En el recogimiento de las Capillas sacramentales con sus velas siempre encendidas que alimentan la introspección de la Fe verdadera. En el interior de los Conventos de clausura donde el tiempo fragmentado en momentos y minutos siempre están librando su particular batalla. En la nostalgia de los perdidos Cines de Verano con su manto de estrellas; su intenso olor a Dama de Noche y todas las ilusiones pendientes de estrenarse ante el Pórtico de la vida. Románticos empedernidos disfrazados de buscadores de verdades en un época donde reinan a sus anchas las mentiras disfrazadas de “relatos”. Se empieza a marchar otro Verano de nuestras vidas. Siempre nos quedará esa “penúltima” cerveza para brindar con los pocos amigos que nos van quedando y por los muchos que ya se fueron. Vuelve Septiembre con su traje color de membrillo y todo, absolutamente todo, volverá a renacer a través de esto que suelen llamar la vida cotidiana. El tintineo de las campanillas de los Conventos son los soniquetes del alma sevillana donde siempre se unen los presentes con los ausentes. Vivir para ver y ver para vivir. Buscadores de sombras y de verdades navegando por el Rio Guadalquivir. La vida sevillana dando vueltas en el carrusel de la existencia humana. El caleidoscopio de los tiempos que devora las hojas de los almanaques. 


martes, 11 de agosto de 2026

Luis Cernuda que estás en el suelo


“Sevilla no es solo una Ciudad: es un estado de ánimo, una forma de entender la vida” (Orson Welles) 

Luis Cernuda (sin acento en la i) es el gran poeta de la Ciudad de Sevilla. Hacer esta afirmación en una Ciudad nacida para la Poesía y la Belleza Estética no es una cuestión baladí. Pasar por la sevillana calle Aire y pararse frente al azulejo, situado en la fachada de la casa, donde tuvo su morada el poeta es un supremo ejercicio de sevillanía. Allí queda reflejado su inmenso poema “Jardín Antiguo” donde el poeta nos deja el alma en duermevela. 

 “Ir de nuevo al jardín cerrado, 
Que tras los arcos de la tapia,
Entre magnolios, limoneros
Guarda el encanto de las aguas. …… // ……

 Sevilla expresada majestuosamente por entre los recovecos del alma. Una eterna Ciudad que se nutre de la poesía como su gran herramienta existencial.

Las obras de reforma en la casa natal de Luis Cernuda (sin acento en la i) situada en la calle Acetres avanzan, a paso de tortuga si se quiere pero avanzan. Espero poder visitarla algún día. Cuando ya eres octogenario es fácil asumir completamente la clarividente reflexión de Iñaki Gabilondo cuando dice que: “Hacerse viejo tiene bastante buena fama, pero es un proceso de despedidas”. Empiezas por irte despidiendo de ti mismo y te mueves en la incertidumbre de las cosas que no llegarás a ver. ¿Poder asistir con tu gente más querida a presenciar un partido en el Nuevo Estadio Benito Villamarín? ¿Lograr subir en el Metro por primera vez en Sevilla aunque te lleve de la nada a ninguna parte? ¿Visitar la casa natal de Luis Cernuda (sin acento en la i) y poder ver los escalones donde sentado soñaba con escribir su magistral Ocnos?
El Ayuntamiento de Sevilla tuvo una feliz iniciativa de cara al Centenario de la inmortal Generación del 27. Se han puesto placas esparcidas por la calle Tetuán para homenajear a los escritores de aquella irrepetible Generación (Paseo de los Poetas del 27). Se hizo verdad, una vez mas, que en esta Ciudad detrás de un buen proyecto siempre viene una inevitable chapuza. Cuando pusieron la de Luis Cernuda (sin acento en la i) allí estaba medio Ayuntamiento (a nadie le amarga una cámara televisiva ni una foto en la Prensa). Pues bien nadie se percató entonces que en la placa había errores ortográficos. Fueron algunas Asociaciones Literarias de la Ciudad las que se percataron de las anomalías ortográficas de la placa. Pusieron Luís (sí, con acento en la i). También el guion estaba mal situado entre las dos fechas (nacimiento y fallecimiento). 
Por ultimo y no menos importante está el segundo apellido de Luis Cernuda (sin acento en la i). Esto daría para un nuevo Toma de Horas. Lo resumo lo más que pueda: el abuelo materno del Poeta se llamaba Ulises Bidou, era originario de Francia y con fama de aventurero. Cuando llegó a España “españolizó” su apellido pasando de Bidou a Bidón. A lo largo de los años el poeta nunca estuvo de acuerdo con el cambio del apellido llegando incluso, durante su largo exilio, a cambiárselo por el original. Pues bien, ¿saben ustedes que apellido aparece en la placa? Efectivamente…. ¡Bidón! Creo que parte de este desaguisado lo han resuelto ya y como estamos en plena canícula pasemos las aspas de un ventilador sobre el tema. Puede que al final sea cierto que bien está lo que bien acaba. Otra vez fijarse bien.


miércoles, 5 de agosto de 2026

Pepe Habichuela


Con la incomodidad de encontrarme fuera de mi contexto natural y lejos de mi hábitat urbano me llega la noticia, triste noticia, del fallecimiento de Pepe Habichuela.  Este granadino universal nació para la vida y el Arte por tierras nazarí un 23 de Octubre de 1944.  Estaba  inmerso, tanto en lo vivencial como en lo artístico, dentro de la saga flamenca y guitarrística de “Los Habichuela”.  Sin lugar a dudas la mejor que ha dado la Historia del Arte Jondo.  Su encuentro con el gran Enrique Morente configuró una de las cimas más altas del Flamenco.  Se produjo una simbiosis de muchísimos quilates. Un cantaor único y excepcional acompañado al toque por un guitarrista no menos excelso y pletórico de gitanería flamenca. Las grabaciones de Enrique y Pepe son de un calado flamenco inconmensurable y  donde el Arte Jondo se nos manifiesta en todo su esplendor.   Pepe Habichuela figura con letras de oro en el Libro Sagrado del Flamenco y se nos presenta como uno de los más grandes guitarrista contemporáneos. Su vida personal y profesional discurrieron por tierras madrileñas y desde la Villa y Corte proyectó su inmenso toque por todos los confines del mundo.  Seguro que en el pórtico de las Marismas azules le estará esperando su amigo del alma Enrique Morente.  Dios te guarde Maestro.  Fuiste grande, muy grande, tanto en lo personal como en lo artístico. DEP