lunes, 12 de octubre de 2026

Sin entrar en detalles


Cuando callejeando te encuentras a un amigo o conocido inevitablemente siempre empiezas el saludo hablando de la salud. Le preguntas que tal está y ahí te encuentras dos variaciones en “Fa mayor”. Unos te dicen que se encuentran bien pero, eso si, sin entrar en detalles. Concisos y austeros como Dios manda. Cosa que es de agradecer. Los otros ya te sueltan todo su amplio repertorio clínico con todo lujo de datos. Comentan: “Bien, estoy bien. La semana que viene tengo que ir a San Lázaro a que me revisen el clavo que me pusieron en la rodilla. La semana pasada me han mandado una mascarilla para la apnea del sueño. Todavía tengo pendiente la cita para la operación de cataratas. Encima estoy a la espera de que me llamen para verme la próstata que me trae por la calle de la Amargura”. Esto sirve de epilogo para el prólogo que era: “Bien, estoy bien”. La cosa empeora cuando a continuación te dice: Oye, ¿tu te enteraste que se murió Manolo el fontanero? No, no lo sabia pero por si acaso es conveniente que no cierre la caja de herramientas por si allí arriba te sale alguna nueva ”gotera”. Al final cuando nos despedimos va y me dice : “Loco, loco estoy ya por poder sacarme mi Papeleta de Sitio”. Eso esta bien que cojo…, con goteras pero sin perder la ilusión y el optimismo. Nadie dijo nunca que el ejercicio de vivir fuera fácil. Los achaques nuestros de cada día. Solo se libran de los achaques los que se quedaron en el camino. 
Luis es un vecino de mi calle y al que sin ningún tipo de reservas puedo considerar también un buen amigo. Oriundo de San Bernardo; antiguo tapicero de manos primorosas; sevillista de pro con alma nervionense y de los que siempre están dispuesto a alegrarte el día. Los dos tenemos en común haber nacido el mismo día y el mismo mes pero, eso si, con un año de diferencia a mi favor. Siempre saca a pasear a su perro dos veces al día, salvo en el confinamiento que tenía al pobre animal hasta los huevos de calle. Se hizo famoso un latiguillo en aquellas fechas por mi entorno y era que cuando un vecino o vecina descorría los visillos para ver el exterior decía: “Mira ahí va el Luis con el perro”. Lo cierto es que este año ha sido muy nefasto para su salud y gracias a los médicos y a las plegarias a su Cristo de la Salud y a su Virgen del Refugio (sus grandes devociones sevillanas) nadie ha tenido que lamentar que el perro se quede sin paseante. 
 Luis ya hace más de un mes que ha reanudado sus paseos dejando atrás un largo calvario de operaciones en su aparato digestivo (siete han sido las intervenciones quirúrgicas). Cuando le dieron de alta en el Hospital fui a verlo a su casa y allí estaba el bueno de Luis sentado en el sofá como un torero después de haber sufrido una grave cornada. Sinceramente, al preguntarle como estaba me dio una “masterclass” sobre el funcionamiento del aparato digestivo. Me explicó su proceso de restauración digestiva. El colon me dijo que se lo habían acortado. Procedieron a una nueva configuración del intestino grueso y el delgado sin saber ya a ciencia cierta cual era uno y cual era otro. El esófago se lo habían trasteado y más que transportar el bolo alimenticio desde la garganta hasta el estomago se lo mandaban por Amazon. Es como si le hubieran hackeado el aparato digestivo. Aquí lo importante no era que las cosas estuvieran fuera de su sitio sino que todo funcionara adecuadamente. 
Todo esto me lo contaba con absoluta normalidad prescindiendo de cualquier atisbo de preocupación. Buen final igual a buen recorrido. Bien está lo que bien acaba y a otra cosa mariposa. La situación que se dio en casa de Luis aquel día se me representa como algo completamente surrealista. Me contaba las intervenciones con todo lujo de detalles riéndose a mandíbula batiente mientras que conseguía contagiarme con su risa. Su mujer (perdón, su pareja) se tronchaba en la cocina mientras nos preparaba café. Me dijo Luis: “Juanlu, cuando cuento esto no se si me estoy refiriendo a mi aparato digestivo o a la instalación de mi cuarto de baño”. Siempre he sido consciente de que estas cosas solo pasan en Sevilla. Darle un capotazo al toro de la tragedia para que pase de largo. 
 Lo verdaderamente importante es que Luis está bien y que ojala sean todavía algunos años más los que lo veamos paseando a su perro. Verlo cada mañana detrás de la correa es un signo inequívoco de absoluta normalidad callejera. Pasa Luis con su perro y la gente ya sabe que también está pasando la vida. Cuando te lo encuentras y lo saludas ya sabes que lo último que tienes que hacer es preguntarle por la salud. Tenemos que evitar que entre en detalles de un grave problema de salud que él ya tiene superado. Las pasó canutas y hoy es un superviviente que siempre sueña con pisar el Puente de su Barrio. 



viernes, 9 de octubre de 2026

La Aldea de Astérix en la Setas sevillanas


La muerte, tremenda muerte, de Mari Carmen (me gusta el nombre más así, por separado) ha conmocionado este anestesiado país y ha sido cabecera de actualidad en todos los periódicos y televisiones internacionales. Mucho se ha escrito y mucho más se escribirá sobre este fatal desenlace que, aunque algunos y algunas lo quieran camuflar como un hecho fortuito propio de su avanzada edad, tiene responsables políticos y mercaderes con nombres y apellidos. Incluso, en un ejercicio supremo de ruindad y deshumanización hasta le han negado a esta ya eterna mujer un simple minuto de silencio. Un concejal del PP de Benalmádena (si fuera de otro Partido mi repulsa sería la misma) unas horas antes de fallecer Mari Carmen la llamó “puta sinvergüenza” (José Luis Berguillos se llama el sujeto, que sigue tan pancho en su cargo). Lo que de verdad me interesa ahora es como he vivido personalmente este conjunto de acontecimientos, tan singulares y descarnados, que marcarán un antes y un después en el devenir de muchas cuestiones sociales que nos atosigan. Se veía venir que no se puede tener maniatada a toda un Generación y creerse ingenuamente que con las migajas de la Sociedad de Consumo terminarían por conformarse. El terreno ya estaba perfectamente abonado para una eclosión social y la mecha que lo ha hecho reventar ha sido el brutal e inhumano desahucio de una mujer de 87 años de edad que se llamaba Mari Carmen Abascal.
Este pasado lunes ya de anochecida me llamó un antiguo amigo con el que compartí muchos de mis anhelos juveniles. Coincidíamos tanto en cuestiones sociales, políticas y/o culturales. Me comentó que estaba montada una acampada juvenil a los pies de las Setas de La Encarnación. Entendía, con buen criterio, que sería muy conveniente que también nos implicaremos algunos y algunas de nuestra Generación. Los mismos que en nuestros años juveniles buscábamos cada día los aires de la Libertad. Era peligroso remar contra corriente por los mares del franquismo pero siempre supimos que la Libertad nunca te la regalan. Este amigo común había contactado con más gente y ya quedamos emplazados en la acampada el pasado martes a las 11 de la mañana. Ocho, fuimos ocho, los que comparecimos en esta primera convocatoria (seis hombres y dos mujeres). A algunos de ellos hacia muchísimo tiempo que no los veía ni tampoco tenía noticias de como estaban. Aquello fue algo muy gratificante y con una carga emocional difícil de describir. Desde el primer momento dejamos claro que no estábamos allí para contarnos batallitas sino para ver en que podíamos ayudar o cuando menos hacer acto de presencia. Eso fue el martes y ya el jueves éramos veintidós los asistentes. Con un aumento considerable de mujeres que alcanzaban la cifra de siete. Ya no hemos faltado a nuestra cita cada día de acampada y sabemos que las 11 de la mañana es una hora de encuentro con las ilusiones y la fortaleza de la vida que siempre se refleja en la juventud (no es una frase hecha aquella que dice: “Existen viejos de veinte años y jóvenes de ochenta”). Allí quedamos cada mañana y comprobamos con cierta satisfacción como existe en nuestra Ciudad un amplio segmento de jóvenes que luchan cívicamente por su incierto futuro. Comprobamos como parejas de nuestra edad se acercan y les traen comidas o elementos accesorios que puedan necesitar. Sevilla, la Sevilla verdadera, siempre ha sido una ciudad solidaria y de una gran nobleza.
Es admirable y loable desde cualquier punto de vista como está organizada la acampada de Las Setas. Las tareas se distribuyen en todos los sentidos de una manera racional y se llevan a cabo con una mentalidad espartana. Limpieza, vigilancia (siempre puede haber buitres al acecho), avituallamiento, distribución y desarrollo de tareas artísticas. Todo perfectamente sincronizado y con asambleas diarias para detectar posibles fallos. 
Es un movimiento transversal donde conviven gente joven (con presencia de adultos) de distintas mentalidades y procedencias. Pueden convivir sin problemas ácratas con gente comprometida políticamente. Ateos de manual mezclados con jóvenes pertenecientes a algunas Hermandades de Penitencia. Béticos y sevillistas que por unos días dejan los balones en el vestuario. Todo esto lo he podido comprobar estos días en primera persona sin necesidad de que nadie me lo cuente interesadamente adulterado. Allí el pacifismo, más que un concepto vacío de contenido, es una norma de convivencia que se aplica cada día de manera rigurosa y productiva. Todo está ordenado y en su sitio para que, al final, todo funcione según lo previsto. Todos tienen un denominador común y es que sus vidas están empantanadas y sin futuro por mor de especuladores sin alma y de falsos políticos comisionistas sin dignidad. La Clase Política, en su conjunto, los han dejado abandonados a su suerte y ya han comprendido de manera rotunda que sus problemas o lo solucionan ellos o se eternizarán en el tiempo. Sinceramente a mí me han hecho rejuvenecer de la noche a la mañana. Volver a ser actor en primera persona de cuanto ocurre en la calle es algo que no tiene precio. Esta lucha estoy seguro que será larga, ardua y dolorosa donde volverán a aparecer alguna que otra Mari Carmen. Cuando a los viejos se les quiere liquidar por viejos y a los jóvenes se les quiere liquidar por jóvenes pocas dudas existen de que habitamos una Sociedad mercantilista, enferma de Poder y con sus raíces podridas. Tratarán de dividirlos y desprestigiarlos por todos los medios a su alcance. Serán “atacados” por tierra, mar y aire. Hay mucho dinero en juego y ninguno quiere perderse su parte del botín. Deben resistir como lo están haciendo: de forma pacifica y civilizada. No lo tendrán nada fácil pero que no olviden que una afroamericana (Rosa Parks) al no acceder a levantarse en un autobús para dejarle su sitio a un blanco cambió el curso de la Historia. Una granadina llamada Ana Orantes Ruiz fue a televisión a denunciar las palizas y vejaciones de la que era objeto por parte de su marido y este, en represalia, la quemó viva . Ana Orantes, que hoy tiene una calle rotulada con su nombre en los aledaños de la Alameda sevillana, le dio un giro de 180 grados al conformismo y el desinterés con que políticos, jueces y policías trataban la violencia machista. Mártires que como Mari Carmen marcan el camino hacia el verdadero Progreso, la verdadera Justicia y las necesarias Libertades. La Aldea de Astérix en el corazón de Sevilla. 


miércoles, 7 de octubre de 2026

Carmen Linares


El pasado sábado día 3 de Octubre se clausuró la XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla y lo hizo -ya que estaba cerca de la Plaza de Toros- saliendo por la Puerta Grande. El cierre de esta Bienal, que como todas habrá tenido luces y sombras, se realizó de una manera majestuosa en el Teatro de la Maestranza. Noche de ecos flamencos en unas voces que se confunden con el repiqueteo del martilleo fragüero que resuena a lo lejos en el Barrio de Triana. Un velero flamenco surcando los mares de los sueños comandado por el sabio magisterio de una ilustre capitana: la Dama del Cante, Carmen Linares. Este inolvidable día se conmemoraba el 30 aniversario de unas de las obras discográficas más importantes de toda la Historia del Arte Jondo. Nos referimos a “La Antología de la Mujer en el Cante” de Carmen Linares cuya producción musical estuvo a cargo de José Manuel Gamboa. Un trabajo inconmensurable donde la cantaora de Linares desarrolló su majestuoso magisterio propiciando que el Cante alcanzase sus cotas de máximo esplendor. Si la memoria no me juega una mala pasada creo que esta excelente obra discográfica ha sido reeditada recientemente. Esta Antología cantaora no debía faltar en la Colección personal de todo buen aficionado. El Cante Flamenco con el alma desnuda y pletórico de sentimiento y jondura. Un deslumbrante homenaje a las mujeres cantaoras. Un canto (cante) a la vital importancia de la Mujer en el Cante. 
Para despedir la Bienal, Carmen Linares se rodeó de una serie de compañeras de sentires flamencos y todas con un empaque majestuoso y poseedoras de una excelsa calidad sonora. Mujeres del Cante y el Baile para el mejor Flamenco del ayer, del hoy y del mañana. Justo al lado del rio Betis (“Para los barcos de vela / Sevilla tiene un camino / por el agua de Granada / solo reman los suspiros”) quedó aquella noche bordado un capote de grana y oro que sembró de eternas “chicuelinas” la noche sevillana. El Cante y el Baile expresados en toda su belleza y jondura. Allí estaban la genial cantaora granaína Marina Heredia; la excelsa bailaora y coreógrafa sevillana Rafaela Carrasco; una joven y dignísima heredera de los cantes jerezanos como es María Terremoto y una nueva perla cordobesa que responde al nombre de Rocío Luna. Linares, Granada, Sevilla, Jerez y Córdoba. Cinco mujeres y un destino…Flamenco. Un ramillete florido del Jardín del Arte Jondo. Al frente de todo y de todas la inigualable Carmen Linares. Una noche de las que se te impregnan en el alma y se quedan allí guardadas para siempre. Un nuevo plus para engrandecer el rincón de los recuerdos donde se archivan las más nobles emociones. Cante, noche de Cante Grande y noche de emociones compartidas. La grandeza de lo Jondo llevada a sus máximas expresiones. Mujeres al borde de un ataque de…..grandeza cantaora. El gozo y la pena dibujados por entre las estrellas del Cielo de Sevilla. Una estela de buen Cante y de buen Baile transitando por entre las estrellas. 
Pocas dudas existen ya de que Carmen Linares ocupa un lugar de honor entre las más grandes cantaoras contemporáneas. Su hermoso Cante; su compromiso con el Flamenco; su actitud cívica y siempre reivindicativa y su señorío dentro y fuera de los escenarios la configuran como un ser excepcional. La ciudadana Carmen Pacheco Rodriguez para la vida. La cantaora Carmen Linares para la Historia del Flamenco.