lunes, 6 de abril de 2026

Pasa la vida


Pasó, como pasa la vida misma, otra Semana Santa que se acumula con las muchas vividas. Dicen que cada Semana Santa es igual y también distinta a las demás. Siempre se producen algunas variantes en los contextos sociales de cada época y, evidentemente, también cambiamos nosotros. La gente de mi Generación se ha vuelto más adicta a las salidas mañaneras y salir por las tardes (no digamos por las noches) se nos representa como una misión imposible. Solo nos quedaría la posibilidad de abonarnos a una silla y, con todos los respetos, no sería capaz de ver el discurrir de las cofradías por las calles sentado en un determinado sitio. Solo nos queda el recurso televisivo que aunque es un sucedáneo de la calle cumple su función de tenernos emocionalmente activos. Te sitúas delante del televisor y ves pasar la vida sevillana intentando que la nostalgia no se apodere de las paredes de tu salón. Estás tranquilo pues sabes que tus hijas y sus respectivas parejas están educando a tus nietos en el respeto y el cariño a nuestras más nobles tradiciones. Viven la Semana Santa desde la enorme ilusión de sus pocos años y siempre atentos a las enseñanzas de sus mayores. Mi particular Semana Santa siempre discurrió (y seguirá discurriendo) por entre los aledaños de San Nicolás y la tierra prometida de la Plaza del Salvador. Ahí viven todo el año mis anhelos espirituales y mi sempiterna vocación de sevillano militante. Candelaria y Pasión; Pasión y Candelaria como los dos muelles donde siempre podré atracar mi barca.
Estos días cuando todavía no se haya apagado “la resaca de la cera” se harán sesudos análisis de las anomalías que se producen en nuestra Semana Santa y sus posibles soluciones para el futuro. Se volverá a hablar o escribir del serio problemas de las sillitas callejeras. Se comentará de nuevo el desmesurado número de nazarenos que procesionan por nuestra Ciudad (creciendo cada año). Se argumentarán los excesos de algunos capataces que nos recuerdan a “los discos dedicados de Radio Sevilla”. Saldrá a relucir “el tiempo en Campana” (el tiempo real es el de las emociones y no el de los relojes). Evidentemente tampoco se omitirá el mal comportamiento cívico de algunos elementos a los que cuesta llamar personas. Saldrá a relucir el tema de los veladores y los horarios de cierre de los bares. Se escribirá sobre el manido tema de “las costuras de la Semana Santa”. Evidentemente, todo quedará guardado en el inútil baúl de los recuerdos y hasta el año que viene si Dios quiere. Si algo caracterizó siempre a Sevilla fue su pertinaz insistencia en los debates estériles. Reconozco que carezco de elementos de juicio y de algunos conocimientos básicos como para proponer algunas posibles soluciones a estos problemas. Doctores tiene la Iglesia y que sean ellos quienes, si lo creen necesario, tomen las medidas oportunas. Lo importante es que a pesar de las grandes aglomeraciones y el estrecho marco urbano donde se desarrolla la Semana Santa los incidentes son mínimos y de escasa importancia. Aquí los únicos cañonazos que suenan suelen ser de “pescao frito”. Cuando nosotros ya no estemos otros tomarán el relevo para que nunca se pierda el transitar por esta senda sevillana. Pasa la vida.

miércoles, 25 de marzo de 2026

Los microcosmos de la Semana Santa sevillana.


Dentro de muy pocas horas esta Ciudad, que cada día es menos nuestra, se configurará como un macrocosmo urbano que cobra su verdadero dimensión con la incorporación de los microcosmos sevillanos. El microcosmo sentimental-tradicional que se armoniza uniendo con lazos de sangre la familia y el barrio. El microcosmo corporativo que se genera en el seno de las hermandades donde, por mucho que se froten con paños secos, algunas veces no es oro todo lo que reluce. Son entidades configuradas por personas y, como seres humanos, se mezclan las buenas virtudes con aquellas donde la virtud ni está ni se le espera. Resultan absolutamente imprescindibles pues sin ellas la Semana Santa se habría difuminado con el paso de los años. Un dátil no hace una palmera pero una palmera si hace muchos dátiles. Todo gira en torno a la poderosa y cautivadora expresión de nuestras imágenes. El poder de la religiosidad popular expresada a través de los grandes imagineros de la Historia. A golpes de gubia la madera se hizo carne. 
Es, sin lugar a dudas, la puesta en escena callejera más importante y sublime que se da en este planeta al que llamamos Tierra. Una magna y majestuosa obra de teatro donde el pueblo llano forma (¿o formaba?) parte esencial de la misma. Siempre ha causado un verdadero asombro entre artistas e intelectuales foráneos que no logran explicarse como se puede conjugar tal cumulo de belleza. El Arte como eficaz antídoto contra el dolor supremo. Este entramado urbano semana-santero no tiene parangón y resulta admirable que haya sabido capear la embestida de los duros ciclos históricos. Supo adaptarse a cada época sin desnaturalizar su idiosincrasia sevillana. Resiste -con fisuras si se quiere- pero aguanta contra viento y marea los envites de los temporales. No existe ninguna parte del mundo donde mejor se conjugue la Belleza con la Fe. Cuando ya hace tiempo que la sueles vivir a través de los ojos y las ilusiones de tus nietos es cuando te percatas, entre la nostalgia y el gozo, que esto es una cadena donde siempre estará pendiente de enlazarse el último eslabón. Dicen que en Sevilla es cosa de agoreros hablar de la “ultima copa” (mejor decir siempre la penúltima). No existe ni nunca existió para nadie su ultima Semana Santa. Como los ciclistas vamos cubriendo etapas, unas veces pedaleando con esfuerzo para coronar las cimas y otras a todas pastilla para ser los primeros en las llegadas. Más importante que estar es haber estado y ser capaz de esparcir la semilla que otros seguirán sembrando para que nunca falte el fruto de la vida sevillana. Los microcosmos de la Semana Santa sevillana marcando sus pautas amorosas de ciclos ininterrumpidos. Un redoble de tambor y una saeta desde un balcón serán al final la mejor banda sonora de nuestras vidas. Dentro de pocos días nacerá a la vida y a los sentidos otro Domingo de Ramos. Siempre igual y también siempre distinto. Una Ciudad que estos días se sacude el ripio y se envuelve adormecida entre la poesía más profunda. Late con toda su fuerza la Primavera que aquí es lo mismo que decir que late la vida. 

miércoles, 18 de marzo de 2026

Teoría del esfuerzo


Cuando llegué al mágico y contradictorio mundo de la Tierra de María Santísima hacia siete años que había finalizado la cruenta Guerra Civil Española (1936-1939).  A los niños de mi Generación nuestros padres nos advertían desde edades muy tempranas que las circunstancias nos iban a resultar muy difíciles y que, sobre todas las cosas, debía prevalecer el espíritu de superación.  La Teoría del esfuerzo desarrollada hasta sus últimas consecuencias.  Nada nos resultaba gratis y los logros se conseguían siguiendo el sendero de la perseverancia. La mayoría de nosotros ya estábamos  trabajando a los catorce años de edad.  El poco dinero que podías ganar era fundamental en tu casa para que pudiera prevalecer la necesaria supervivencia.  Algunos acudíamos a recibir clases nocturnas con el objetivo de poder ampliar nuestros escaso bagaje de frustrados estudiantes  (solo llegábamos al Certificado de Estudios Primarios que te exigían para poder trabajar).  Con dieciséis años de edad acudir a clases nocturnas después de traer en el cuerpo ocho o nueve horas de trabajo no era tarea fácil.  Las hormonas te pedían calle, mucha calle,  y el pertinente roneo con las muchachas de tu edad.  La cabeza te decía o que te sacrificabas o tu inapelable destino de membrillo integral seguiría su curso.  La experiencia me demostró que en la vida existe tiempo para todo.  Esa lección de vida ha permanecido inalterable con el paso de los muchos años ya vividos.  Las obligaciones, las devociones y las aficiones formando un tridente de ejercicio existencial.

Mi nieta Lola ganó (más bien ganaron pues compite en formato de trio) el pasado domingo -dentro de su modalidad-  el Campeonato de Andalucía de Gimnasia Rítmica.  Este evento deportivo se celebró en Jerez, la tierra donde el buen vino y el buen cante tomaron cartas de  naturaleza.  Desde una edad muy temprana muestra una gran afición por esta bella  modalidad deportiva y difícilmente se pierde algún entrenamiento.  Sus padres, con muy buen criterio, le han enseñado que en el deporte como en la vida unas veces se pierde y otras se gana.  Saber priorizar los estudios como elemento fundamental sin dejar de lado las aficiones deportivas.  Es una niña que pone los cinco sentidos en cuanto lleva a cabo y siempre muestra un deseo de mejoría permanente.  También compite a nivel nacional y se muestra orgullosa de representar a su ciudad natal  (Dos Hermanas).

En estos tiempos actuales donde manda la incertidumbre y el mercantilismo la  Teoría del esfuerzo ni está ni se le espera.  Se ha estandarizado el trampeo y se avanza con la mentira por bandera.  En muchas ocasiones a través de la senda de la oscuridad.  Todo vale  para conseguir objetivos que solo tienen como ultima finalidad el Poder y el Dinero.  Se están perdiendo las antiguas  vocaciones para desembarcar abruptamente en la pista de aterrizaje de las  “profesiones”.   Prima por encima de todo la ley del mínimo esfuerzo para conseguir el máximo de beneficio.  Parece una contradicción pero con sus artimañas han conseguido que no lo sea.  La Teoría del esfuerzo arrinconada en el rincón de pensar esperando a voluntarios que la saquen de su ostracismo.   La vida no es más que una lucha permanente donde el espíritu de superación consigue que la dignidad humana recupere su perdida autoestima.  Lo importante es pelear por conseguir objetivos nobles y decentes.   En esa batalla existencial es donde toma forma la Teoría del esfuerzo.

jueves, 12 de marzo de 2026

El Cristo de los Desamparados


El Cristo de los Desamparados (1617) de Martínez Montañés atiende y recibe en el corazón del Centro de la Ciudad. Allí, en la calle Rioja sevillana, donde se aposenta la Iglesia Conventual del Santo Ángel de Sevilla. La frailes de la Orden de los Carmelitas Descalzos velan y cuidan a este Cristo montañesino para que a su vez Él cuide y vele por todos nosotros. El próximo Sábado de Pasión, si el tiempo lo permite, podremos verlo atravesar este maremágnum de gente desnortada en que se ha convertido el Centro de la Ciudad. Gente, mucha gente, que mira pero que no ve. Creo que en el año 2027 le acompañará en su discurrir por las calles sevillanas la Virgen de la Salud. La pena, con una Madre cerca siempre es menos pena.  
Estos días donde el humo de las bombas y el llanto de la víctimas inocentes impregnan de dolor los informativos este Cristo, en su inexorable muerte terrenal, cobra una especial relevancia. Podemos verlo estos días en su Capilla donde nos muestra toda la plenitud expresiva del dolor supremo. Remata el pie de la cruz una calavera como un signo inequívoco de la muerte como el resultado final todos los caminos terrenales. El bien llamado “Dios de la madera” talló esta imagen dotándola de un palpito divino donde la pena y el desconsuelo se nutren de la Esperanza que nace de la Fe verdadera. El Cristo de los Desamparados nos ampara con el dolor solidario de su divina presencia. No resulta cuestión menor que antiguamente fuera conocido como el “Cristo de la sopa” por las numerosas obras caritativas que se hacían en su nombre. 
El mundo, este mundo desnortado y con un rumbo claramente destructivo, está hoy comandado por primates fascistoides y con claras tendencias homicidas. Les importa más conseguir un nuevo pozo de petróleo que la vida de 167 niñas masacradas por las bombas en un colegio. ¿El lado correcto de la Historia? No existe alternativa: o se está con los que tiran las bombas o estamos con los inocentes que las reciben. Existe un gran temor si se contradice al “dueño del rotulador negro”. Sus represalias pueden dañar los espurios intereses económicos de dirigentes de mentirijilla que se pliegan a sus erráticos caprichos. Los tiene contra las cuerdas. Por la mañana dice blanco, al mediodía dice gris y por la noche dice negro. Todo envuelto en un estética cutre color zanahoria. 
Son días de desosiego e incertidumbre donde de nuevo aparecen los falsos profetas que en su día fueron también responsables de las matanzas del ayer. Hoy se disfrazan de estadistas universales cuando no son más que frikis de cabezas huecas y, eso si, con las carteras llenas. Ante tanta ignominia y tanta perversidad cobra una enorme fuerza exponencial el Cristo de los Desamparados. La sangre inocente que brota de su costado nos impregna el alma con el llanto de los desamparados de la Historia. Ya parece ser que todo empieza a darnos igual. Nos importa más el precio de la gasolina que el de la sangre.

martes, 10 de marzo de 2026

La personalidad secuestrada


Recuerdo que el principal ensamblaje de mi futura personalidad lo configuraron los ejemplos y los consejos de mis padres y abuelos. Para los que tuvimos hermanos mayores sabemos el importante papel que ellos jugaron en nuestro andamiaje de personas en construcción. Eran los más cercanos a nosotros y sabíamos que siempre podíamos confiar con su discreción y su indesmayable lealtad. Sabían soslayar la rigurosidad de los padres y la noble complicidad de los abuelos. Después, algunos queridos profesores que trataron de modularnos contra viento y marea. Luego, con el paso de los años, la vida con sus luces y sombras nos fue horneando a fuego lento. Recuerdo que en un uso arbitrario del libre albedrío unos le dábamos de comer a los pájaros y otros les disparaban con escopetas de perdigones. Lo importante, lo verdaderamente importante, era disponer de una entramado sentimental donde poder refugiarse cuando arreciaran las tormentas. Sin pretensiones de falso cultureta reconozco que las tres grandes aficiones que conservo desde muy joven (la Literatura, el Cine y la Música) me han resultado el complemento perfecto para que mi personalidad se haya desarrollado en armonía y sin grandes sobresaltos. 
Ahora son mis hijas (pronto lo harán mis nietos) las que han tomado el relevo de mi siempre inacabada educación. Me arroparon e ilustraron para que no fuera un analfabeto tecnológico y supiera moverme con cierta soltura por los difíciles campos de las nuevas tecnologías. En lo albores de ese aprendizaje también jugó un papel fundamental Fran Silva (antiguo Capìller de Pasión) abriéndome las puertas a la comprensión de un mundo que cada vez entendía que se me podía hacer más necesario. De hecho el confinamiento de la COVID lo cubrí con un móvil que me regaló pues el mío ya estaba algo obsoleto. Nunca me interesaron las RRSS y siempre procuro que estos artilugios estén a mi disposición y no yo a la de ellos. Ordenador, Tablet y Móvil se me configuran como el Triangulo de las Bermudas que me facilitan la vida y la comprensión de las cosas que me rodean. Hago un uso moderado y racional para no sucumbir en la batalla. 
Mis hijas me gestionaron la instalación de distintas plataformas de series y películas, con el añadido de toda una gama de partidos de fútbol (cosa que agradezco infinito dada mi condición de gran futbolero). Eso si, casi sin darme cuenta, entré en el difuso terreno del consumismo compulsivo de imágenes (no confundir con cinéfilo). Existe un bombardeo permanente en tu móvil con las novedades de series y películas que casi no te da tiempo a gestionarlas. Si has terminado una película o una serie a renglón seguido te preguntan si te han gustado y, caso afirmativo, te proponen un número de series o películas que seguro te van a gustar. Te llevas todo el santo día borrando mensajes del móvil. Lo verdaderamente importante es tenerte todo el día pegado al televisor. Incluso te proponen maratones donde puedas ver del tirón los diez capítulos de una serie. El enganche (la adición) como fórmula comercial para que no te pierdan como cliente. Se invierte el orden natural de las cosas: pasas de ser tú quien elige a que sean otros los que elijan por ti . Pocas dudas tengo de que el Cine donde más se disfruta es en las salas pero ya las circunstancias te van arrinconando en los brazos del Cine domestico. 
Es aconsejable que después de la visión de una buena película o la lectura de un buen libro nos marquemos un tiempo de asimilación antes de empezar a ver o leer nuevas propuestas. La pausa, la necesaria pausa, que nos resulta imprescindible en cualquier faceta de la vida. Dado que ya existen Días para casi todo se debía instaurar el “Día Internacional de la Reflexión”. Pensar hoy se nos muestra como una tarea imposible.
Escuchar en una larga noche de insomnio a Fran Sinatra o a Miles Davis. Leer una tarde otoñal mientras la lluvia repiquetea en los cristales a Joseph Conrad. Escuchar por tangos a Camarón una tarde de primavera. Ver con placer en la sobremesa “Siete novias para siete hermanos” de Stanley Donen. Empaparse antes de irse a la cama de la celestial música de Mozart, Bach o Beethoven Placeres que no hacen más que defender nuestra personalidad ante el permanente secuestro a la que está sometida. 

viernes, 6 de marzo de 2026

Los cien años como meta existencial


Hace muchos años que tengo la dicha de conocerlo. Es un sevillano profundo de andares lentos, hablar parsimonioso y con un alto sentido de la ética y la estética. Cada vez que lo veo me alegra el día pues se me representa un ejemplo de lo que significa ser bueno en el más noble concepto machadiano. Antonio, así se llama, tuvo que remar contracorriente para poder encauzar su vida. Enviudó muy joven y conoció el durísimo trance de perder a su mujer en la flor de su vida. Antonio se quedó devastado por la pena y con una hija pequeña a la que sacar adelante. Se convirtió en un viudo que sin darle tiempo a secarse las lagrimas tenia que ir aprendiendo sin demora a ejercer de padre y de madre. Las circunstancias de la vida marcando sus inapelables pautas sobre nuestras vidas. Hoy aquella niña que se tuvo que acostumbrar a vivir sin madre es una extraordinaria mujer que siente un profundo cariño por su padre.  
Antonio siempre tuvo como uno de sus más firmes pilares al Señor de Pasión. Lo suele visitar con muchísima frecuencia y siempre me dice que el Señor de Martínez Montañés le da dos cosas que considera imprescindibles para afrontar los días: entereza y templanza. Con noventa y ocho años de edad a cuesta se me representa un claro ejemplo de desafío a todas las leyes, físicas y mentales, de la naturaleza humana. Desde la salida del confinamiento del COVID ya suele pasear acompañado pues su hija, con buen criterio, le puso una muchacha como acompañante. Ella está encantada con su tarea pues es como llevar del brazo a una enciclopedia sevillana. Me cuenta que aquí el mundo es al revés y ya no sabe quien acompaña a quien. Me dice que algunas veces es Antonio quien le dice: “Ten cuidado que hay una loseta desprendida en el suelo y te puedes caer”.  
El pasado lunes coincidí con él en la Capilla de Pasión (donde si no). Estuvimos platicando un rato y como siempre mostrando una gran curiosidad por cuanto le rodea. Empieza a mostrarse algo sorprendido con este mundo alocado, violento, mercantilista y soez donde todo lo malo que ocurre es manifiestamente empeorable. Siempre que nos vemos lo primero que hace es preguntarme por Fran Silva (antiguo Capìller de Pasión) por el que siente un gran afecto. Cuando le pregunté como se encontraba me dijo que muy bien. Me hizo una reflexión llena de sensatez. Me dijo: “No me preocupa nada la muerte. Llegará cuando tenga que llegar. Lo que si es verdad es que no tiene mucho sentido morirse en la frontera de los cien años de edad. Si te mueres con noventa años siempre dirán que ya estabas muy mayor. Si lo haces cerca de cumplir el ciento dirán falleció ya muy cerca del siglo. Una pena”. Es como si en un maratón te da un calambre a escasos metros de la meta. Antonio es un ejemplo de vitalidad, optimismo y de ganas de vivir. Un día me dijo: “El problema no consiste en no pensar en la muerte; el verdadero problema es que la muerte no piense en nosotros”. Él sigue viviendo y sumando días a esto que llaman el ejercicio de vivir. El próximo 19 de Marzo, Día de San José, Antonio cumplirá noventa y nueve años de edad. Ya tiene el siglo a tiro de piedra. Seguro que el Señor de Pasión y la Virgen de la Merced le ayudarán en tan noble empeño. 

viernes, 27 de febrero de 2026

Ana María Ruiz-Tagle


El tiempo va deshojando las hojas de los árboles hasta despojarlos de su floreciente belleza. Volverán a renacer si se da la premisa de que sus ramas y raíces sean fuertes y consistentes. Bien cierto es que al reverdecer nos dicen diáfanamente si los nuevos tiempos son mejores o peores que los anteriores. Andalucía, esta tierra nuestra de pueblos encalados, mujeres enlutadas, noches de estrellas lorquianas y amaneceres luminosos, es un árbol que todavía se mantiene a la espera de su definitivo esplendor. Sobra ya insistir sobre el número de personas que carecen de trabajo; el alto porcentaje de niños con necesidades extremas; las endémicas desigualdades sociales y el desmantelamiento progresivo de la Sanidad Pública. Lo público como el enemigo a batir. Facturar he ahí la cuestión. Aquí los parámetros sociales y económicos solo se miden por el números de pasajeros en nuestros Aeropuertos; el porcentaje de pernoctaciones en los hoteles y la cantidad de eventos lúdicos que se organizan. “Pasen, vean y disfruten que el Gran Circo Andaluz siempre lo encontrarán abierto”. 
Progresivamente hemos pasado de las enormes ilusiones y esperanzas de los primeros años de la Autonomía a un desencanto generalizado. Nuestras ciudades y pueblos llenaban de banderas blanquiverdes las ventanas y los balcones de las casas. Hoy ya solo existen en las fachadas de nuestras instituciones públicas. Allí las banderas nos recuerdan que somos andaluces españoles y europeos. No está de más que nos lo recuerden. La cantidad de medallas que se entregan solo vienen a demostrar que aquí son más relevantes los que premian que los premiados. Dios me libre de cuestionar los valores cívicos, científicos, sociales, artísticos y culturales de los premiados. Seguro que todos merecen de sobra estas medallas. Es verdad que este año han conseguido rizar el rizo al nombrar como Hija Predilecta de Andalucía a una de las personas que encabeza la lista de MOROSOS de la HACIENDA PÚBLICA. No pasa nada. Tragamos de todo y con todo. Aunque nos duela, el conformismo siempre estuvo presente en nuestras vidas.
Reconozco que, como siempre, me he perdido en la maleza andaluza pues mi intención en un día tan señalado consistía en escribir sobre Ana María (Ana María Ruiz-Tagle). La compañera infatigable del mejor Presidente que ha dado Andalucía hasta la fecha: Rafael Escuredo Rodríguez. Los conocí hace mas de cincuenta años (!! cómo pasa el tiempo¡¡) en la asesoría laboral de la calle Capitán Vigueras. Allí junto con Felipe González y Manuel del Valle desarrollaban un trabajo infatigable al servicio de la clase trabajadora sevillana. De todos, con diferencia, la mejor abogada laboralista era Ana María. De hecho ella se encargaba casi siempre de los casos más conflictivos. Estaba considerada de entre las mejores de todo el territorio español. En aquellas fechas yo pasaba más tiempo allí que en mi casa (aparte de que me unía una gran amistad con Julián Fuentes, el pasante). Recuerdo a Ana María siempre con una sonrisa en su rostro a pesar de las enormes dificultades con las que desarrollaba su noble tarea. En la puerta de la asesoría nunca faltaba un Land-Rover de la policía nacional. Nos sentíamos vigilados tanto los abogados como los clientes. Era una forma como otra cualquiera de intimidarnos. Sinceramente el sabernos vigilados nos daba un plus aventurero. 

 Ana María fue cofundadora del PSOE; diputada en el Parlamento Español (1977-1982) y senadora en las Cortes Generales ( 1982-1993). En 1993 fue designada por el gobierno Presidenta de la Agencia Española de Cooperación Internacional. En 2005 fue premiada por la Asociación para la Ética y la Calidad de los Profesionales del Derecho.
En todas partes dejó una huella imborrable de su bien hacer, su alto grado de humanidad y su firme compromiso político. Abogada, socialista, andaluza, feminista y sobre todo persona. En tiempos tan difusos de mequetrefes disfrazados de andalucistas cobra una especial relevancia personas de la talla política, profesional y moral como Ana María Ruiz-Tagle. Rendirle mis respetos y mi más alta consideración se me representa como un gesto hacia ella y también hacia las primeras mujeres socialistas. Fueron pocas pero de una vitalidad y un compromiso verdaderamente admirables. Tal como éramos, tal como somos y tal como seremos. Octogenarios asomados en los balcones de la Historia. 

martes, 24 de febrero de 2026

La Habana es Cádiz con más negritos


“El cuarto de Tula 
se cogió candela 
se quedó dormida 
y no apagó la vela”  

Cuba se encuentra en una situación limite y ya está dentro de unos parámetros económicos y sociales absolutamente demoledores. “El del rotulador negro” les ha cerrado el grifo del petróleo que recibían de Venezuela y Méjico y esta ha sido la puntilla que los ha colocado al borde del precipicio. La miseria más deprimente campa a sus anchas por las ciudades y pueblos cubanos con el añadido de que lo malo todavía está por llegar. Sin combustible, con una falta alarmante de alimentos de primera necesidad; calles sin asfaltar y casas que se caen a pedazos; con líneas de autobuses donde solo funciona un autobús por línea y con una sanidad, que en su día fue ejemplar y motivo de asombro en el mundo entero, completamente desmantelada. Los apagones de luz son diarios y cada vez con un mayor número de horas de desconexión. Un pueblo que agoniza mientras sus dirigentes viven en una inopia comunista obsoleta y llena de soflamas revolucionarias arcaicas y repetitivas. Siguen reprimiendo con dureza a quienes se atreven a discrepar y, en un ejercicio de estupidez retrograda y represiva, se sigue persiguiendo a las personas homosexuales. Cuba se muere entre caducos himnos patrióticos y falsas consignas revolucionarias. Por mucho que le cantes a un muerto no volverá a respirar. Un presente lleno de pesadumbres y un futuro lleno de incertidumbres.
Con la desaparición de los hermanos Castro y la llegada al Poder de Miguel Díaz-Canel se creaba la esperanza de que se iniciaba un cierto proceso de democratización y de ampliación de las escasas libertades existentes. El gozo en un pozo. Ha resultado más de lo mismo. El pueblo cubano siempre sufrió en sus carnes una de las falacias del comunismo. Se decía que se iba a repartir la riqueza y fue todo lo contrario. Lo que se repartió fue la pobreza haciendo muy pobres a los pobres y pobres a los que todavía no lo eran. La salida masivas de muchísimos cubanos y cubanas ha sido permanente y continuada en el tiempo. Se cifra en la actualidad en más de tres millones el número de cubanos que residen fuera de Cuba. Un exilio masivo como consecuencia de un Gobierno arcaico y represivo. Ni todos los exiliados están en Miami ni todos ellos son reaccionarios.
El pueblo cubano tiene grandes afinidades con el pueblo andaluz. Los parámetros existenciales entre Cuba y Andalucía se sostienen sobre grandes afinidades. El saber torear la tristeza con el capote de la alegría. La calle, siempre la calle, no solo como sitio de tránsito sino como espacio de convivencia. La música como elemento vertebrador de las almas inquietas. La luz que dimana del astro sol y que inflama los sentidos. El vino oloroso jerezano y el ron cubano como néctar de los dioses paganos y también como refugio corporativo de la convivencia más sutilmente expresada. La vida en suma soñada de puerta adentro y vivida de puertas afuera. Las envolventes sensualidades literarias-musicales expresadas a través de Ernesto Lecuona y Rafael de León.  
El Gobierno español, con buen criterio, ha iniciado un inminente proyecto de ayuda al pueblo cubano que debíamos de ampliar por tierras andaluzas. El destino de Cuba está marcado, como casi todo, en manos de quien posee “el rotulador negro” y lo terminará convirtiendo en una “franquicia” de EE.UU como ha hecho con Venezuela.  
La denominada “Perla del Caribe” tiene un potencial económico (turístico) de una magnitud extraordinaria y estos mercaderes de los bienes ajenos no perderán la ocasión de hacerse con este Archipiélago Tropical. Más pronto que tarde aparecerán por allí los Vito Corleone contemporáneos. Se buscaran a una “Delcy Rodriguez” cubana para que les gestione sus negocios. La Historia siempre les termina pasando factura a los pusilánimes y de eso andan sobrados los dirigentes cubanos del ayer y del presente. 
Lo dejó escrito Antonio Burgos en su eterna canción Habaneras de Cádiz: …. ”La Viña y el Mentidero. Y verán que no exagero, si al cantar la habanera repito: la Habana es Cádiz con más negritos; Cádiz es la Habana con más salero”.  



miércoles, 18 de febrero de 2026

Miércoles de Ceniza


Hoy, día 18 de Febrero, es Miércoles de Ceniza. La Ciudad, esta ciudad nuestra donde el renacer forma parte consustancial de su idiosincrasia, volverá a comenzar un nuevo ciclo cuaresmal que se dará por finiquitado cuando la primera de las hermandades de vísperas ponga su cruz de guía en la puerta de su templo. Aquí lo vivido y lo que está por vivirse se dan la mano buscando siempre la soñada Ítaca de los paraísos infantiles. El Señor de la Salud de San Nicolás vuelve estos días tan señalados al encuentro de los ausentes y de los presentes. La Judería sevillana se abre en canal para que las almas de los judíos sevillanos vuelvan a transitar por sus callejas. Es un eslabón sentimental que suelen llamar Quinario y al que nosotros siempre le hemos llamado Reencuentro. Las imágenes, nuestras más queridas imágenes, son una prueba inequívoca y fehaciente de nuestro paso por esta tierra de María Santísima. Junto a ellas, un día ya muy lejano, fuimos niños ilusionados. Después, jóvenes enamorados con el brillo de la luna en las pupilas. Luego gente madura a caballo entre la responsabilidad y la incertidumbre que despide con lágrimas a los que nos dejan y recibe alborozado a los que llegan. Las muerte y la vida como las dos caras de una misma moneda. Hoy, ya asomados a los balcones de los epílogos, gente ya algo cansada pero firme en sus convicciones y con algunas dudas existenciales. La misma que resiste los embates de los tormentosos tiempos que se avecinan agarrados a los mástiles de la Fe. Somos lo que fuimos y nunca lo que seremos. El pasado existió; el presente existe y el futuro Dios dirá.
Puede que sea verdad que existen tantas cuaresmas como sevillanos la contemplan. Unos, imbuidos cada día dentro de una actividad frenética. Otros, desde la calma y la reflexión viendo pasar lentamente el paso de los días. También, a quienes estos días les resultan indiferentes e iguales a los del resto del año. De todo hay en la viña del Señor. Cada Cuaresma es distinta y también es igual a las demás. La vamos afrontando con las herramientas existenciales que la vida nos va dejando. Algunos ya empezamos a ser espectadores de nuestra propia vida. La Cuaresma es calle, mucha calle, y ya a los paseantes matutinos sacarnos con la luna reflejada en los balcones es complicado. Hoy, día 18 de Febrero, es Miércoles de Ceniza y se pone en marcha el reloj que siempre nos llevó y nos lleva al Paraíso sevillano. Feliz Cuaresma. 

martes, 17 de febrero de 2026

El humo que embriaga los sentidos



Sevilla no se podría entender sin entrar en un análisis pormenorizado y personal de algunos y algunas de los que están encuadrados en lo que conocemos como “el padrón municipal”. Este registro administrativo tiene dos funciones primordiales. La primera es dejar constancia fehaciente de que todavía existimos y la segunda es saber en que enclave urbano concreto desarrollamos esa existencia. Aunque lo verdaderamente importante no es donde vivimos sino como vivimos. Afortunadamente la vida es algo más que meras cuestiones administrativas. La singularidad del individuo frente al ambiguo concepto de grupo escapa -o al menos lo intenta- del estrecho corsé de lo estrictamente administrativo. Las personas siempre por encima de los números. 
Suelo pasar con frecuencia por la calle Córdoba y siempre que voy sobrado de tiempo (lo que suele ocurrir muchas veces) me detengo un rato a charlar con Enrique (el del puestecillo del incienso). Desarrollamos una afición común que es el Flamenco y a ese tema le dedicamos la mayor parte de nuestra conversación. Con la ventaja añadida por su parte de que se cantiñea bastante bien. Los dos amamos este Arte parido y amamantado en Andalucía y no existe nada más placentero que la noble complicidad de las aficiones compartidas. Majaretas sevillanos enredados entre los cantes y los cantaores. Como por esta tierra casi todos los apodos se encuadran en una cierta lógica existencial a Enrique, en el Mundo del Flamenco, lo conocen como “el Niño del Humo”.   
Por su singularidad en este puesto de variados perfumes naturales se suelen detener algunos de los turistas que nos visitan. Preguntan de todo pero sin enterarse de nada. Enrique está convencido de que el turismo que llega a Sevilla lo componen una mitad de italianos y la otra mitad de franceses (algo de razón si que tiene). Es de los muchos sevillanos que están plenamente convencidos de que los foráneos no nos entienden fundamentalmente por que hablamos demasiado rápido. Creen al sevillano modo que la clave para que nos entiendan está en deletrear cada silaba con mucha lentitud y elevando el tono de la voz. Los “guiris” abren los ojos como platos viendo como Enrique se desgañita mientras va señalando uno por uno los distintos productos de su olorosa mercancía. Lo cierto es que muchos de ellos se terminan llevando algo de lo que de manera estentórea les ofrece Enrique. Que sepan lo que se llevan ya es otra cuestión. Lo cierto es que se van muy contentos con su compra. No es de extrañar que algún forastero-psicodélico creyera que aquello se trataba en realidad de un puesto de marihuana. Me lo imagino a su vuelta sentado tranquilamente en su sofá liándose un “porro” con granitos de incienso cofrade. En plena catarsis “porrera” sentirá en sus labios el sabor de la miel de las torrijas de La Campana. Notará sobre su hombro el peso penitente de una cruz. Le llegará a través de las ventanas de su salón un estruendoso soniquete de cornetas y tambores. En su tocadiscos le sonará una saeta de Manuel Centeno. Mirará extasiado hacia el techo y verá asombrado el bellísimo palio de la Virgen del Socorro. Un gorrión serratiano le llevará prendido en el pico un lacito celeste de La Candelaria. Se dormirá soñando con las bolas de cera de los niños y los garbanzos con bacalao de las abuelas. Al final si había logrado entender lo que le había vendido Enrique. Eran los eternos olores de la Semana Santa de Sevilla.

viernes, 13 de febrero de 2026

La singularidad en clave sevillana


Posiblemente Sevilla y Roma sean las dos ciudades del mundo donde lo singular cobra una importancia extraordinaria. No son mejores ni peores que otras ciudades son simplemente distintas. Son su gente los que las dotan de un universo afectivo donde las relaciones se producen en unos marcos incomparables. Pasear por Roma o por Sevilla del brazo de su riqueza histórica, artística y cultural es tocar el cielo con las manos. El arte no es solamente lo que se ve sino también lo que se vive y se siente. La gente, sus gentes, son los mejores portadores de una forma de vida donde el afecto (los afectos compartidos) se manifiesta enredado con el discurrir de los días. En Sevilla y en Roma la calle es el epicentro de todo cuanto ocurre y que verdaderamente merece la pena ser contado. La vida expresada de puertas afuera. El cielo como techo al que la noche cubre con un manto de estrellas. La vida expresada en un simple paseo mañanero. 
Decía el gran Silvio (y decía muy bien) que “Sevilla es España pero España no es Sevilla”. Esto no era una afirmación ombliguista sino más bien una constatación de que el universo sevillano encierra unas claves que lo hacen a la vez independiente y conectado con otras tierras lejanas. La idiosincrasia sevillana encierra tanta grandeza y tantas peculiaridades que se nos configura como un cosmo personalísimo. El mismo que se contextualiza artísticamente con el pincel de Velázquez, la gubia de Juan de Mesa y la cadencia sonora de Luis Cernuda. Somos orgullosos andaluces, españoles y europeos pero por encima de todo somos sevillanos. Nuestras virtudes y defectos siempre se nos manifiestan al sevillano modo. Aquí más que con acento andaluz hablamos con acento sevillano. Estamos orgullosos de pertenecer a una tribu que, por desgracia, cada día está más devaluada. Esto que pomposamente llaman “la globalización” terminará por llevarse por delante nuestras señas de identidad. Con la demolición de los “Corrales de vecinos”; la desaparición de las tabernas como centros neurálgicos de encuentros ; la masificación descontrolada del turismo y una falsa “modernización” la forma de vida sevillana ha ido derivando peligrosamente hacia lo insípido, lo cutre y lo banal . Nuestras nobles tradiciones cada día se enmarcan más dentro de lo insustancial y se orillan por la falta de escrúpulos comerciales entre el frikismo militante y la pertinaz banalización de espectáculos de masa. Hasta nuestros carteles de Fiestas Primaverales se han convertido en fuente de chanza y “carne de cañón” para los informativos nacionales. Las falsas polémicas instaladas en las cada vez más escasas reuniones de verdaderos amigos. Hemos perdido el sentido de la proporción de las cosas importantes y nos diluimos en debates interminables y cansinos sobre “el sexo de los ángeles”. Polemizamos sobre lo insustancial obviando lo que de verdad interesa. 
No se trata de añorar pasados paraísos que posiblemente no lo fueran tanto. Es simplemente tomar partido ante un cumulo de situaciones que cada día desnaturalizan más a esta Ciudad de nuestros amores y desvelos. Cuando el pasado se ignora por añejo y el futuro se obvia por imprevisible el presente no es más que un barco a la deriva. Cuando la política actual se ha convertido en un juego de trileros y el conformismo forma parte de nuestras vidas tan solo nos queda intentar remar contracorriente. 
 A través del Arte, la Cultura y las Tradiciones la Ciudad siempre nos muestra elementos de resistencia para poder comprender que esta tierra es el Reino de la Esperanza y también de la Libertad. Somos los hijos del agobio por sentirnos históricamente maltratados tanto por los de dentro como por los de fuera. Aquí lo bueno siempre está por llegar pero “el barco del arroz” nunca termina de anclar en los confines de la Torre del Oro. Tierra esta nuestra donde los figurones y los mercaderes siempre camparon a sus anchas. Vivimos entre la pena infinita de la calle Don Remondo y la alegría de la calle Feria un jueves de Mercadillo. Aquí los términos medios ni están ni se les espera. 

martes, 10 de febrero de 2026

Vivir leyendo o leer viviendo


Quienes escriben y tratan de darle sentido a su escritura lo hacen basándose en dos elementos fundamentales. A saber: lo que se lee y lo que se vive. Con el paso de los años acumulas experiencias existenciales y progresas intelectual y sensitivamente a través de lo que lees. Los momentos (buenos y malos) que has vivido y los libros que has leído ya forman parte indisoluble de tu equipaje sentimental. Existen tres elementos fundamentales que cierran este ciclo o que terminan de completar el circulo cultural y sentimental de la existencia humana. Lo representan el Cine, la Música y las Artes Plásticas. Aunque al final todas son ramas del árbol de la Literatura. Una película no deja de ser la resolución de un libro (guion) contada en imágenes. Una canción, un cante o una sinfonía son poemas sonoros que se fragmentan y se expresan a través del ritmo, el compás o la armonía. Un cuadro o una escultura son retazos literarios pintados o tallados con marchamo de suprema belleza estética y estática. Todo y todos enraizados a través de la siempre omnipresente Literatura. Los seres humanos más primitivos ya escribían signos o pintaban figuras en las paredes de las cuevas donde moraban. 
Los niños de mi generación nos iniciamos en la lectura a edades muy tempranas. Con nueve o diez años de edad ya nos hacíamos de tebeos que nos hacían soñar despiertos y nos llenaba el alma de ilusiones compartidas. Allí estaban el Capitán Trueno, el Jabato, el Guerrero del Antifaz, Purk el Hombre de Piedra o Roberto Alcázar y Pedrín. Luego estaban los magníficos tebeos de Hazañas Bélicas que debido a su alto precio se nos hacían más inalcanzables. Héroes potentes, indesmayables y virtuosos que nos ayudaban a poder sobrellevar la dureza de aquellos años donde para algunos simplemente comer era una diaria “aventura”. Todos con el paso de los años comprendimos en toda su intensidad el poder sanador de la lectura. Quien lee vive su vida y las que les cuentan los autores. 
Los libros, las películas y las canciones son parte indisoluble de esto que llaman el ejercicio de vivir. Ese libro que te atrapaba desde sus primeras páginas y que aprovechabas cualquier momento del día para avanzar en sus mágicas hojas. Esa película que a lo largo de tu vida has visto muchas veces y que el paso de los años no ha conseguido mermar su carga emocional. Esa canción primera que en una noche de verano en una azotea con bombillas de colores y tinajas con sangría te hizo notar el pellizco de los primeros amores. La vida enredada entre las sensaciones y las ilusiones.
Los dictadores del ayer, del hoy y del mañana siempre han tenido y tienen como primera misión represiva atacar al para ellos peligroso mundo de la palabra escrita. Escritores, poetas, cineastas, músicos y pintores son reprimidos pues representan la libertad de la cultura frente al yugo dictatorial de la ignorancia programada. Hacen piras llameantes para quemar los libros que a ellos no les interesa que puedan ser leídos. ¿Alguien se imagina “al del rotulador negro” leyendo una mañana de verano a Walt Whitman¿ ¿Es posible imaginar al actual “zar ruso” (el que monta a caballo con el torso desnudo) absorto con la lectura de una obra de Fedor Dostoievski? Son tiempos difíciles, muy difíciles, estos que nos han tocado en “suerte”. Que encima no nos hurten nuestra noble condición de apasionados lectores. Vivir leyendo o leer viviendo. Allá cada cual.

viernes, 6 de febrero de 2026

Grazalema



“ No se si me vaya a Ubrique
o me vaya a Grazalema
a Alcalá de los Gazules
o al Alosno que es mi tierra” 
 (Fandango de Morente)

En estos días aciagos de incertidumbre y donde parece no tener fin este tiempo tan infernal Grazalema, este bellísimo pueblo de la Sierra de Cádiz, se ha convertido en el epicentro informativo de las graves secuelas de esta ultima borrasca a la que bautizaron con el nombre de Leonardo (¿por ser la antípoda de lo que representaba el genial Leonardo da Vinci?). De un tremendo impacto nos han resultado las tremendas imágenes que las distintas televisiones nos han mostrado de las inundaciones en Grazalema. El agua bajando copiosamente y sin control por sus hermosas y cuidadas calles y, en un rotundo ejemplo del alcance de la catástrofe, el agua saliendo a chorros por los enchufes de las casas. Vecinos y bomberos se veían incapaces de despejar tanto las viviendas como las calles viéndose indefensos ante un volumen de agua de tal magnitud. Se palpaba la desesperación y la impotencia ante la más que inminente posibilidad de que el agua termine por arruinar lo poco o mucho que has podido construir a lo largo de tu sacrificada vida. Admirable la solidaridad entre los propios vecinos y el trabajo indesmayable de bomberos y esto que hoy llaman Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Esto, unido a que en Andalucía ha existido una admirable y perfecta coordinación entre las distintas administraciones, ha propiciado que se hayan evitado desgracias personales que a la postre es lo único que realmente importa. Las vidas que se pierden lo hacen para siempre. ¿Tan difícil resulta entender por algunos políticos que en situaciones extremas lo verdaderamente importante son los ciudadanos? Ambiciones personales y solidaridad nunca fueron frutas de una misma cesta. Gente mediocre que solo buscan la política para sus fines particulares. Burócratas de almas grises y ahítos de poder y dinero. Solo saben empatizar con las cuentas de resultados.
A pesar del discurso negacionista de algunos políticos que se retroalimentan de la programada ignorancia de muchos ciudadanos la evidencia, rotunda evidencia, de los estragos del Cambio Climático resultan más que evidentes. Larguísimos ciclos muy secos con temperaturas muy altas se mezclan con periodos implacables de tiempos muy borrascosos. Las tormentas se alinean en fila india para descargar en pocos días la lluvia ausente durante varios meses. La codicia y la ambición desmedida de unos pocos han herido de muerte a la Madre Naturaleza y esta se defiende con fuerza de tantas agresiones ambientales recibidas. ¿Qué más necesitamos para entender que algo muy grave está fallando en el Medio Ambiente? ¿Cuándo dejaremos de prestarles atención a los políticos populistas para prestársela a los científicos? ¿Tan difícil resulta comprender que estos políticos solo son capaces de propagar odio, veneno, violencia e ignorancia? Tiempo estos muy difíciles de digerir. Corren muy malos tiempos para la decencia y la tan necesaria racionalidad ni está ni se le espera. La indolencia e ineptitud de los partidos tradicionales ha propiciado que la gente busque soluciones a sus problemas llamando en falsas puertas. Se las abren prometiéndoles paraísos artificiales que los llevan desde la mentira programada al perverso mundo de los purgatorios existenciales.
Grazalema, la joya de la corona de los Pueblos Blancos de la Sierra gaditana, está siendo estos días salvajemente castigada por los fuerza de la Naturaleza. Sobre una tierra que resulta tan andaluza por sus cuatros costados siempre podremos decir que la lluvia ya cae sobre suelo mojado. Aquí, que siempre fue donde más llueve en España. Pueblo este de Grazalema donde la Belleza y la Historia siempre han caminado cogidos de la mano. Con sus orígenes anclados en la colonización romana del Mediterráneo.
 Nadie que admire la profundidad de las cosas bellas y verdaderamente populares debía abandonar el Reino de los vivos sin hacer la Ruta de los Pueblos Blancos (siempre con Grazalema como su principal abanderada). La hice en varias ocasiones y siempre la recuerdo como una de las sensaciones más placenteras de mi existencia. Suerte para este bellísimo pueblo que ayer por la tarde fue evacuado en su totalidad. Grazalema o la belleza andaluza en forma de pueblo.

martes, 3 de febrero de 2026

Lo que el viento nos dejó


Sigue de manera pertinaz este ciclo inacabable de fuertes lluvias y grandes ventoleras. Ayer lunes la Ciudad amaneció con un tiempo furioso que ya tenia sus antecedentes en una madrugada donde las fuerzas de la Naturaleza no dieron ninguna tregua. Se nos avisó por parte de nuestras Autoridades Locales que ese día permanecerían cerrados los parques públicos, los polideportivos y hasta el Cementerio (en tiempos tan borrascosos ni la muerte suele ser respetada). Sinceramente, la semana que no la empiezo con una visita a San Nicolás me parece una semana frustrada. Además se daba la circunstancia de que este lunes era muy especial pues celebrábamos el Día de la Candelaria. Faltar ese día a esa cita tan sentimental con la Reina de la Judería sevillana se me antojaba como algo difícil de encajar. Poder verla cara a cara cada 2 de Febrero es como reencontrarme cada año con mis ancestros más queridos y añorados. Son costumbres heredadas de nuestros mayores que en definitiva tratan de recuperar sentimentalmente a quienes ya no están con nosotros. Manías fetichistas para algunos y costumbres tradicionales para otros. No solo de Inteligencia Artificial (IA) y Algoritmo viven los seres humanos. Para los creyentes las imágenes tienen un poder sanador que nos retrotraen sentimentalmente al ayer y nos reconforta contra las, a veces, circunstancias adversas del presente. Rezamos por los ausentes y pedimos por los presentes. Nuestros rezos tamizados de azul-celeste.
Afortunadamente la mañana fue clareando poco a poco y la borrasca (¿Por cierto quién o quienes le ponen nombres a las borrascas? ¿Existe en Meteorología un bautizador de borrascas?) se fue alejando en busca de otros territorios donde poder seguir imponiendo su brutal fuerza anclada en la ira de los dioses páganos. Salir de mi enclave particular no fue nada fácil pues el bus tuvo que ir sorteando los restos del naufragio. Arboles partidos por la mitad; señales de trafico dobladas; restos de toldos y persianas rodando por los suelos y caravanas de coches atrapados en un largo atasco. Todo bajo las incesantes sirenas de bomberos y policía municipal. Un caos circulatorio que se fue despejando como quien se despierta de un mal sueño. Al final pude llegar a la tierra prometida que en mi caso siempre sienta sus reales aposentos en la llamada Iglesia de San Nicolás de Bari. Allí donde atienden y consuelan el Señor de la Salud y la Virgen de la Candelaria.
 Superados los escollos de los tiempos meteorológicos pude formar la piña candelaria de cada lunes con Ignacio, Fali y la aparición por sorpresa del Cuqui (antiguo vecino de la calle Lirios). Candelarios con muchas décadas de militancia en las espaldas y con lo corazones ya algo cansados pero sabiendo con certeza que hasta nuestro último palpito nuestra Ítaca sentimental siempre estará en San Nicolás. Un día, esperemos que todavía lejano, ya la Plaza de la Alfalfa notará la ausencia de nuestras pisadas y reverdecerá nuestras risas de niños felices por entre las jaulas de los pájaros del Mercadillo dominical. Otros vendrán para tomar el relevo de nuestros sentires más profundos. Comprenderán lo que el aire se llevó como también lo que el viento nos dejó. Aire y viento; viento y aire mientras navegamos siempre firmes e ilusionados por los mares de Dios. La Fe mueve montañas y también supera borrascas. El ruido y la furia o la furia del ruido.

viernes, 30 de enero de 2026

La caída de las ramas



Los caminos del señor son inescrutables y los de la Naturaleza son imprevisibles. Esta semana el tiempo meteorológico nos ha mostrado su cara más rotunda. Viento huracanado y lluvias torrenciales han conseguido alterar seriamente nuestra forma de vida y también nuestra manera de encarar la cotidianidad de los días. Evidentemente los que están activos laboralmente y los que están en periodo escolar fueron los que peor tuvieron que sobrellevar este tiempo infernal. Se tuvieron que enfrentar a las inclemencias de un tiempo que estaba pidiendo a voces una reclusión hogareña. Las obligaciones mandan sobre todas las cosas. Por el contrario los que ya hemos aparcado definitivamente la vida laboral tuvimos la ocasión de podernos refugiar en una especie de mini-confinamiento. Salir a la calle se nos antojaba como una operación de alto riesgo. Con el fuerte viento las ramas de los árboles se bamboleaban peligrosamente propiciando un grave aterrizaje sobre los cuerpos de los viandantes. Mis dos hijas por separado se pusieron de acuerdo con un razonable consejo: “Papá no salgas que hay mucho peligro con la caída de las ramas. Mejor quédate en casa”. Dicho y hecho. Una reclusión voluntaria más que una reclusión es una razonable decisión acorde con las circunstancias meteorológicas. Ser proclive a los buenos consejos nunca está de más.
El pasado miércoles mi calle amaneció alfombrada de naranjas y de ramas de todos los tamaños posibles. Era la resaca de la tormenta del martes y el preámbulo de lo que todavía se nos venia encima. Resultaba conveniente ampliar unas horas esta especie de confinamiento. Sinceramente recluirme unos días con mis recuerdos y mis grandes aficiones no me supone un menoscabo importante. Con algo de paciencia y sabiendo en tiempo real que tus hijas, tus nietos y los pocos y grandes amigos que te quedan están bien la espera hacia la libertad callejera podía espera un poco más.

 Reflexionaba sobre las ramas de mi calle y el tiempo que tardarían en retirarlas (esta vez la recogida, junto con las naranjas, fue rápida y eficaz). Una rama por los suelos es un síntoma de derrota ecológica. La empuja el viento hasta desgarrarla del árbol con la inestimable ayuda de la falta de mantenimiento del arbolado. Los arboles urbanos enferman debido a dos factores fundamentales: la contaminación ambiental y la más que evidente falta de cuidados y conservación. En Sevilla, si el Ayuntamientos presente o venidero no lo remedia, los árboles serán solo un ejemplo de una propuesta urbana fallida que se nutre de lo superficial y banal en detrimento de la unión entre la funcional y lo bello. Las ramas se bambolean entre pájaros mudos; ruido de motores y el murmullo de las voces que nunca dicen nada. Sus hojas se caen (o al menos debían caerse) por los suelos en las tardes otoñales donde los tonos grises y ocres de los cielos le dan a la Ciudad una de sus formas de mayor belleza expresiva. Cuando al andar pisas las hojas puedes notar el crujir del tiempo bajo las suelas de tus zapatos. Las ramas son la parte más visible de los arboles aunque es en sus raíces donde se sustenta la verdadera fortaleza del árbol. Cuando mi abuela nos hacia su delicioso arroz con leche siempre lo remataba con un poquito de canela en rama. Aquello era probar un trozo de cielo sevillano. Un canto a la nostalgia de los sabores perdidos del paraíso de la infancia.
Rama en los arboles; rama en los añorados postres de la infancia y rama en una manzanilla sanluqueña de olores a barcas y sabores a los mediodías de Bajo de Guía. Las ramas que se derraman por las calles de la Ciudad empujada por la fuerza de los vientos.
La vida, encerrada en un mar de pasiones donde merodean las luces y las sombras, pidiéndole a Dios que si alguna vez naufraga nuestra barca tengamos a mano una rama donde poder agarrarnos. Una rama que nos eleve del suelo y nos lleve en volandas por los callejones secretos de la Ciudad. Una rama de algún árbol centenario de la Plaza del Museo que se tensa cada mañana para poder ver más de cerca la Inmaculada de Murillo.

lunes, 26 de enero de 2026

Entre el llanto, la solidaridad y el espectáculo


Reconozco que no soy persona de lágrima fácil o puede que sea verdad que hay quienes lloran hacia dentro y también los que lloran hacia fuera. Lo que ocurre es que con el paso de los años y ante sucesos tan trágicos como el accidente de los trenes en Adamuz es inevitable que las lágrimas se asomen al balcón de tus ojos. Esta es una trágica historia compuesta por muchas historias personales y/o familiares. 45 personas fallecidas de una manera terrible y donde lo irracional se apodera de cuerpos y almas. Debemos añadir por cercanía sentimental sevillana a Fernando Huerta. Este sevillano de 27 años de edad era socio del Sevilla; componente de la Peña sevillista Triana; hermano de la Macarena y vecino de la Barriada de Pino Montano. Se tropezó con la muerte mientras realizaba practicas de maquinista por entre los railes catalanes. Absolutamente emotivo y ejemplar el homenaje que se le rindió el pasado sábado en el Campo del Sevilla en los preámbulos del Sevilla - Athletic de Bilbao. Emocionante ejemplo de solidaridad el abrazo grupal entre sus compañeros y amigos. Estas cosas en tiempos donde predominan tantos miserables de dudosa catadura moral nos reivindican con nosotros mismos y nos abren una luz a la Esperanza. La fuerza de la solidaridad como antídoto contra el desconsuelo.
Estos luctuosos acontecimientos siempre sacan a relucir lo mejor y lo peor que anidan en los seres humanos. Es inevitable que aparezcan algunos políticos miserables que siempre actúan y funcionan en clave de rédito electoral. También aparecerán otros (desgraciadamente los menos) que anteponen a sus intereses políticos las necesidades perentorias de los ciudadanos. En estos casos es completamente necesario y además imprescindible actuar de manera coordinada entre Administraciones. Representa la única forma de intentar solucionar problemas de tan enorme gravedad. Saber orillar el actual lodazal de barro en que han convertido la política muchos de los que siempre dicen representarnos. Como andaluces debemos sentirnos orgullosos de como se han comportado los políticos de nuestra tierra (salvo los “dinamiteros” de siempre) ante una situación de tan trágicas consecuencias. Cuanto dure esta tregua de racionalidad y sentido común ya será una duda que el tiempo se encargará de despejar. De manera pertinaz la experiencia nos dice que al final todo y todos vuelven al redil de las consignas inducidas desde las alturas. El que no obedece no prospera y el que se mueve no sale en la foto. El eco en la política de los estómagos agradecidos. Tiempo al tiempo.
La parte noble de este luctuoso y desgarrador suceso lo ha dado como siempre la gente común y corriente. Esto, al que con demasiada ligereza, suelen llamar el pueblo llano. Precisamente ha sido un pueblo cordobés llamado Adamuz quien ha dado un ejemplo rotundo de solidaridad y sacrificio en aras de prestar su valiosísima ayuda en las primeros momentos de la tragedia (los peores sin duda). Allí estaban los vecinos sacando personas heridas de los trenes sin importarles poner en riesgo sus propias vidas. Encomiable un comportamiento tan solidario donde los seres humanos se reivindican ante tanta miseria como la que nos rodea. Buen gesto ha sido el promovido desde el Ayuntamiento de Huelva para hermanar la Ciudad de los Fandangos con este pequeño y hermoso pueblo cordobés. Se avanza a través de la confraternidad y nunca confrontando.
Una parte de los medios de “incomunicación” (son más de los que pensamos) nunca se van a reprimir. Convierten la tragedia en espectáculo y así poder rentabilizar los índices de audiencia televisivas o el número de oyentes o lectores. Todo se filtra a través del “Circo mediático” y se sobredimensionan y distorsionan las distintas historias personales de tan terrible suceso. Saben que esto se irá evaporando en los próximos días y tratan de sacar el mayor rédito social, político y, sobre todo, comercial. El tiempo apremia y los negocios no pueden esperar.
Dentro de las múltiples historias personales que conlleva una tragedia de estas dimensiones existe una que ha puesto a España y al mundo con el corazón en un puño. Es la historia de Cristina, una niña de 6 años de edad y residente en el pueblo onubense de Aljaraque. La Guardia Civil la encontró sola y descalza caminando por las vías del tren. Acababa de perder en la tragedia a sus padres, su hermano y un primo. Salió del tren, o lo que es lo mismo salió de la muerte, para encontrarse con la vida que la llamaba desde el exterior. A ella no le tocaba ese fatídico día abandonar el reino de los mortales. Esta niña representa mejor que nadie el alcance de esta tremenda tragedia. Con el paso de los años siempre será recordada como “La niña del tren”. La misma que nos puso a todos los andaluces de bien el alma atrapada en el laberinto de la pena. Nunca estará sola pues la Madre Andalucía nunca la dejará en los fríos brazos de la orfandad.
Ahora toca lo que lo toca. Desarrollar y concluir con toda pulcritud y total perseverancia las investigaciones pertinentes. Que se sepa que ocurrió para desencadenar una tragedia de estas magnitudes. No vale con decir que todo se ha hecho bien y que se habían practicado con anterioridad todos los protocolos y revisiones pertinentes. Esto no se resuelve con que hubiera un trozo de vía rota. Algo falló y algunos fallaron en sus bien remunerados cargos. No se trata de señalar a nadie antes de disponer de los resultados definitivos de las investigaciones (si esto al final llega a producirse). Se trata de dejar claro que los beneficios y la usura desmedida se están llevando por delante todos los servicios públicos. Las privatizaciones campan a sus anchas por todas las esferas de la Sociedad donde todo queda contextualizado en clave de ganancias. Lo que ha ocurrido es de una extrema gravedad. Han muerto en condiciones dramáticas 45 personas y a otras cientos de ellas ya les habrá cambiado la vida para siempre. Depurar las responsabilidades políticas y civiles que procedan es lo menos que se merecen quienes han perdido la vida. Hagamos oídos sordos a los extremistas que siempre buscan cualquier ocasión para verter su odio infinito. Usemos la sensatez y la cordura o, dentro de poco, este país volverá a oler a pólvora. Ya va siendo hora de que en la película de la vida ganen alguna vez los buenos. Otra cosa es si sabemos todavía quienes son los buenos. Ya todo gira en torno al llanto, la solidaridad y el espectáculo.

viernes, 16 de enero de 2026

Las cartas marcadas


Los seres humanos somos un compendio de luces y sombras. En nuestro interior anidan elementos contradictorios donde se mezclan los de carácter positivo con aquellos que son negativos tanto en el fondo como en la forma. Lo bondadoso y lo espurio librando su particular lucha en la batalla de la vida. Todo gira en torno al libre albedrío y del uso que hagamos del mismo en nuestra andadura terrenal. Por designios de la Madre Naturaleza nadie nace bueno o malo y todo queda supeditado a nuestro comportamiento en esto que llaman el ejercicio de vivir. Lo objetivo (las circunstancias ) y lo subjetivo (lo personal) siempre están latentes y siempre marcando nuestra Hoja de Ruta. Tener buenas raíces siempre serán un aval que pueden (o deben) propiciar que las ramas sean fuertes y floridas. Esto no siempre es así y el joven generoso y solidario se puede convertir con el paso de los años en una persona madura rencorosa y egoísta. También puede ocurrir al revés. Puede que incluso con el paso del tiempo se consiga aumentar las bondades humanas y lograr enterrar lo pernicioso que todo ser vivo lleva en sus entrañas. El mismo que permanece alerta en nuestro interior a la espera de su oportunidad. La condición humana que casi siempre suele rechazar los equilibrios existenciales. Siempre se termina cayendo en brazos de la bondad o prisionero en la celda de la maldad.
España, este país de nuestros amores y desvelos, tenia tres personajes fundamentales por los que siempre se nos reconocía allende nuestras fronteras. Uno era un Rey que “comandó” la Transición Española y que era querido y admirado en todos los confines del mundo. Con su aspecto bonachón y su cercanía popular propició que muchos republicanos dijeran aquello de: “Yo no me considero monárquico; yo soy más bien juancarlista”. Un ejemplo a seguir según algunos. Después entre cacerías (por cierto que merito tiene dispararle a un elefante y no fallar); grandes negocios millonarios con olores a pinchitos morunos; fraudes fiscales y variadas aventuras extramatrimoniales se terminó de “joder el invento”. Se tuvo que marchar de España para vivir un “exilio” dorado y todavía le dio tiempo de escribir una parida en forma de libro de memorias. Lo peor es que no parece darse cuenta de que está perjudicando seriamente a su hijo y a la actual monarquía española. El badajo de la campana borbónica que casi nunca deja de moverse. La irresistible tentación ante el vuelo de una falda.
Otro de estos personajes era un tenor de bien ganada fama internacional. Siempre aclamado en sus actuaciones por todos los confines de la Tierra y con su agenda de compromisos artísticos a pleno rendimiento. Uno de los mejores tenores de la Historia aunque siempre un escalón por debajo del genial Pavarotti. Al final le terminó saltando la liebre de los abusos y la impudicia. Según el mismo tuvo que reconocer pidiendo perdón por escrito. Admitió que aprovechando sus altos poderes jerárquicos en la Música Clásica “solicitaba” favores sexuales a cambio de proyectar artísticamente a las mujeres jóvenes que se le ponían a tiro. La caída artística, social y personal fue tremenda comprobando como se anulaban muchas de sus actuaciones y se le retiraba el oro y la plata de la fama. Pudo comprobar que no existe nada más efímero que el éxito. Desde entonces ya es una replica española del Fantasma de la Opera.
El último de estos tres personajes posiblemente sea el más mediático. Un cantante que vendía discos como rosquillas (el cantante latino con mayores ventas) y llenaba grandes recintos por todas las partes del mundo mundial. Un español, muy orgulloso de serlo, que tenía su residencia fuera de España y así poder pagar menos impuestos. El máximo prototipo de macho latino que presumía de haberse llevado a la cama a más de mil mujeres. Nunca, eso si, presumió de haber leído la misma cantidad de libros. Es muy comprensible que entre desnudarse y vestirse el poco tiempo que le quedaba lo utilizara solo para cantar. Todo, absolutamente todo, se le ha desmoronado en los últimos días. Como tiene un proceso abierto por (supuestamente) haber abusado sexualmente de las mujeres jóvenes de su servicio domestico no podemos hurtarle su presunción de inocencia (aunque él si le hurtaba a estas muchachas unos salarios mínimamente decentes y se las sometía a toda clase de humillaciones). Ya veremos en que acaba este turbio asunto aunque el avance de las investigaciones se lo está poniendo cada vez peor. El tiempo, juez supremo de casi todo, dictará su inapelable veredicto.
Tres personajes y un destino marcado por los abusos y el despotismo. Un Rey, Un Tenor y un Cantante unidos por la indecencia. Tres españoles universales que no supieron controlar el universo de sus bajos instintos en los “Países Bajos”. Tres ases de una baraja española que el tiempo ha demostrado que tenía las cartas marcadas. Tres coronas durmiendo ya posadas en los cojines negros de la Historia. Lo que pudo ser y lo que ha sido llamando a nuestras puertas. Nada es lo que parece y, muchas veces, nada es como nos lo contaron. Lo más grave es el cómplice silencio de los que sabían lo que pasaba.

martes, 13 de enero de 2026

Sevilla en sus veredas luminosas


"Se sabe lo que es ser libre
Al perder la libertad 
Nadie aprecia la salud 
Sin sufrir la enfermedad” 
 (Soleá de José Menese)

Las luminosas veredas sevillanas siempre han sido un faro luminoso que nos lleva y nos trae desde nuestro corazón a nuestros asuntos. Un compendio de luces y sombras enredados en los laberintos del tiempo. Cada año que comienza siempre se mueve en nuestra Ciudad con el Quinario del Señor del Gran Poder y la Novena de Jesús de la Pasión. Dos imágenes portentosas que representan a dos de lo símbolos más importantes de toda la Cristiandad. La Plaza de San Lorenzo y la Plaza del Salvador unidas por una vereda luminosa donde la Fe sevillana se hace eterna e imperecedera. Dios hecho Hombre a través del más cruel sufrimiento y del mayor dolor solidario. La Basílica del Señor de Sevilla y la Iglesia Colegial del Divino Salvador como epicentros sevillanos de compartidos sentimientos de Religiosidad Popular. Allí donde nos refugiamos para protegernos de las procelosas tormentas de la vida y sus daños colaterales. Es la fuerza de la Fe la que consigue el milagro de darle vida estas dos portentosas imágenes. El Gran Poder es el espejo donde siempre se mira Sevilla para enaltecer a un Dios hecho Hombre. Allí donde solemos atracar nuestras desvencijadas barcas y al que solemos llamar el Puerto de la Esperanza. Pasión es la templanza espiritual ante el más cruel de los agravios y la infinita serenidad del que se sabe inocente en medio del vocerío acusatorio. Dos formas de entender la Fe según Sevilla y un solo fondo espiritual donde, al final, todo cobra sentido.  
Corren ya malos tiempos para casi todo y con los aires de poniente nos llegan tufos de pólvora que desprenden olores a masacre y destrucción. La incertidumbre ya forma parte de nuestras vidas aunque intentamos disimularla con retazos de felicidad consumista. Una época donde hasta los agoreros se cargan de razones es siempre una mala época. La Sala de Máquinas de la Aldea Global está comandada por unos primates fascistas donde siempre van a ser priorizados los beneficios del botín antes que preocuparse por el bien común de la gente. El Poder y el Dinero al servicio de las causas más espurias. Nos hemos dejado domesticar y ahora ya vamos tarde para casi todo. O tragas por las buenas o te hacen tragar por las malas. Ya no existe la ambigüedad del termino medio: o con ellos o contra ellos. Se configuran como los amos y señores de nuestras vidas y haciendas.  
Son tiempos donde el misticismo bien entendido (no el de los falsos anacoretas) se nos presenta como una forma de rebuscar en nuestro interior a ver cómo está nuestra abandonada alma. Antes de solucionar lo de fuera conviene reparar lo de dentro. Rosalía en su ultimo disco (Lux) abría un camino purificador de reencuentro con nosotros mismos. También la excelente película “Los domingos” (2025) de Alauda Ruiz de Azúa es un claro ejemplo de retrospección interior. La belleza de la estética al servicio de las cargas profundas de la ética. El Arte presto para los pronunciamientos espirituales donde las preguntas y las respuestas se funden en un todo existencial. Las eternas cuestiones filosóficas: ¿De donde venimos? ¿Para que estamos aquí? y ¿Hacia donde vamos? De donde, para que y hacia donde. El mágico círculo de la existencia humana. 
Pasión y Gran Poder; Gran Poder y Pasión nos marcan cada primero de año el camino que nos llevará desde la oscuridad a la luz. Son elementos fundamentales donde lo espiritual marca tendencia existencial. No es lo mismo mirar que ver. No busquemos a Dios en las fatuas purpuras ni en los sillones dorados donde siempre toman asiento los impostores y farsantes. Es en las portentosas figuras de Pasión y el Gran Poder donde la verdad más absoluta toma forma humana a través del dolor y la solidaridad. Las veredas luminosas de una Ciudad que camina de manera permanente por los caminos de Dios.  

viernes, 9 de enero de 2026

Entre el deseo y la realidad



“No existe huida más inútil que la emprendida por el ser humano huyendo de si mismo”

Cuando ya la vida te ha situado en la barrera de los octogenarios resulta conveniente ir racionalizando tu vida y sus consecuencias colaterales. Tienes que saber gestionar la lucha que se produce entre tu cerebro y tu cuerpo. Desde la “azotea” de tu estructura ósea te llegan mensajes en clave de positivismo existencial. Te dice ante cualquier reto: “Venga tú puedes, veras como si puedes”. Sin embargo, el cuerpo te manda señales inequívocas y te da instrucciones precisas para tomar precauciones pues después las consecuencias serán más físicas que mentales. Un eco interior te va diciendo: “Venga hombre eso ya es no para ti. Si lo sabré yo bien que llevo ochenta años configurando tu cuerpo”. Es una lucha dialéctica entre el querer y el poder. Entre el deseo y la realidad.
El pasado 31 de Diciembre del año que se nos fue de las manos pudo tener para mí consecuencias cuando menos preocupantes. Salí por la mañana a realizar un par de compras y además había quedado con un amigo en tomarnos juntos el ultimo café del año. Me confíe y ya iba algo tarde a la cita (cosa que va en contra de mi bien ganada fama de persona formal). Inicié una pequeña carrerita y fui a tropezar con una de las mil losetas que hay sueltas por las calles de mi Barriada (Sevilla, “gracias” al empedrado de sus calles, es la Ciudad que ofrece mayores posibilidades de una buena caída. Es el “paraíso de las escayolas”). Aterricé en el suelo como un saco de patatas que tiraran desde lo alto de un camión. Me senté en el suelo dolorido y con ánimos de levantarme. Tenía el convencimiento de que le daría la Nochevieja a mis hijas. Aquello no pintaba bien pero gracias a la ayuda de un vecino pude incorporarme. La primera impresión no fue del todo mala. Creo que las distintas capas de ropa que llevamos en invierno amortiguó la caída. Si este tropezón hubiera sido en verano con un polo de manga corta termino en los servicios de Urgencia. Nada, estaba intacto y completamente ileso. Ni un solo rasguño. Se ve que a mí ángel de la guarda le había pagado San Pedro las horas extras que se le debía y se quiso justificar. Increíble pero cierto y además como me caí sin un empujón previo se me cerraba la posibilidad de reclamar penalti. Dicen que “Dios aprieta pero no ahoga”. También tiene sus “colchoneros” de guardia para que no nos machaquemos con el duro asfalto sevillano. Ahora se que me darán la lata tanto el cerebro como el cuerpo. El primero me dirá: “Tranquilo esto ha sido un hecho aislado y no debes privarte de una carrerita cuando ves que se te escapa el bus. Tienes que estar en forma”. Mientras, este cuerpo que cada día se mueve con más lentitud argumentará: “¿Te das cuenta de lo que te decía? Déjate de carrerita cojones y si se va el bus que se vaya ya cogerás el siguiente. ¿Qué prisas tienes? “. Es la lucha dialéctica entre el deseo y la realidad. Correr o no correr he ahí la cuestión. La caída de Roma en clave y versión “pinomontanera”. Caerse y levantarse como hizo Jesús camino del Monte Calvario.

miércoles, 7 de enero de 2026

La aldea de Astérix y Obélix


Los frenéticos acontecimientos internacionales de estos pasados días no han hecho más que confirmarnos hasta donde está dispuesto a llegar el “dueño del rotulador negro”. Muchas cosas podemos criticarle pero nunca que no hace lo que dice. Con el bombardeo a Venezuela y la posterior captura (¿o más bien secuestro?) de Nicolás Maduro y su esposa le ha demostrado al mundo que para él sobran las leyes nacionales y/o internacionales. Ni el Congreso de su país ni los organismos internacionales tienen por que autorizar las medidas que él estime oportuna y conveniente en cada momento. Es el dueño absoluto de esto que llaman la Aldea Global y quien se enfrente a sus decisiones que se atenga a las consecuencias. Primero lanza amenazas y a continuación ya va desarrollando acciones concretas. Este no va de farol y eso todos los países lo saben. Es completamente imprevisible y lo blanco de por la mañana puede ser negro por la tarde. Puede hablar bien y mal en un mismo día de una misma persona.
Quede claro que Nicolás Maduro no es más que un dictador-bananero que le hurtó al pueblo venezolano el resultado de unas Elecciones. Un tirano de tres al cuarto enfundado en un chándal estéticamente horroroso y diluido en una verborrea infumable y casposa. El “Jefe” de unas Fuerzas Armadas anacrónicas y obsoletas que se entrena con escobas y se retroalimenta de manidas consignas pretendidamente anti-imperialistas. Una figura que se mueve entre el esperpento y poseedor de una catadura moral y “política” que lo convierten en un guiñol parlante. La singularidad de este estrambótico personaje no justifica la enorme tropelía que han cometido contra él y contra su esposa. Todo -a la manera Trump- se ha hecho en clave televisiva. Es decir: todo encuadrado en un voraz y grandilocuente espectáculo-televisivo. Los imágenes televisadas en directo de esta cacería humana están contextualizadas dentro de los “valores” más espurios y denigrantes de la Sociedad de Consumo. Ver a esta pareja encadenada y andando a duras penas son un rotundo ejemplo de como podemos elevar a espectáculo los momentos más sombríos. Mostrar las presas de una anunciada cacería.
Sobre las postrimerías del siglo XVIII el colonialismo se encontraba en su mayor apogeo. Funcionaba estratégicamente la siniestra dualidad entre Imperio y Colonia. Países que como España, Gran Bretaña, Portugal o Francia explotaban miserablemente a países de América, África o Asia. Explotadores haciendo uso de su fuerza represiva y política para someter y expoliar a países muy pobres y con recursos naturales de un gran interés geopolítico (¿les suena esto en pleno siglo XXI?). En la actualidad estamos viviendo una situación que aunque se ancla en el pasado nos ofrece elementos novedosos. Ya no solo explotan y someten unos países a otros. Todo gira en torno a un pequeño grupo de mercaderes-dictadores que dominan literalmente la economía y las vidas de todos los habitantes de esto que llaman la Aldea Global. Se pasan por el forro todas las normativas legales e internacionales para crear su propio contexto jurídico. ¿Derechos sociales y valores humanitarios? No seamos ingenuos aquí lo que prevalece son los intereses privados de un Grupo que tiene las llaves de la Caja Fuerte. Un capitalismo salvaje que trata de camuflarse bajo la ambigua bandera del liberalismo. Las reglas establecidas son eliminadas por otras que estén más acorde con los intereses de esta casta.
Nos abren los paraguas hacia abajo para que la lluvia nos cale los huesos y después nos venderán las toallas para secarnos. Nos mienten sabiendo que asumiremos mansamente sus mentiras. Saben que en nuestra docilidad y conformismo está la base de sus continuas patrañas. Llegan al poder arropados por millones de ciudadanos que más que electores son fanáticos partidarios (la legión de sus acólitos). Lo que diga el “Jefe Supremo” nunca se cuestiona y hay que seguir sus instrucciones (ordenes) al pie de la letra. Da lo mismo que sea en EE.UU., Rusia, China, o Corea del Norte.
Los países (incluyendo a los más democráticos) están en estado de shock. El dudoso posicionamiento y la ambigüedad mostrada por la UE es bastante significativo sobre el particular. Nadie quiere moverse para que no lo apunten en la lista negra. La consigna es no molestar al “dueño del rotulador”. Fueron legión los que se frotaban las manos pues daban por hecho que sería María Corina Machado quien encabezaría la transición venezolana. ¡¡Por Dios, que lee este gente y en que mundo viven!! Lo de Venezuela no es más que una forma de gestionar y quedarse (sin que nadie lo impida) con todo el petróleo venezolano (el 20 por ciento de la producción mundial). Lo del narcotráfico y el terrorismo de Nicolás Maduro y su esposa es una burda patraña que no se la creen ni ellos mismos.
Donald Trump -como la prueba del algodón- nunca engaña y desde el principio siempre ha dicho que el petróleo venezolano era la primera cuestión a tratar. Ya ha movilizado a una serie de empresarios afines para que se encarguen de inmediato de la producción y gestión del “oro negro” venezolano. Este petróleo es de alta densidad, con un gran contenido de azufre y más espeso de lo normal lo que requiere un fuerte proceso de refinamiento y ahí es donde entran las inversiones del capital estadounidense. Invertir en un producto que no te pertenece para rentabilizarlo en unos cuantiosos beneficios. Hacer más ricos a los ricos y más pobres a los pobres.
¿Qué nos queda o que podemos hacer nosotros? Recurrir a la Aldea de Astérix y Obélix y rememorar su permanente lucha contra los invasores romanos. Lucha pacífica y sin fisuras ni dobles lecturas para combatir al invasor. El Arte y la Cultura siempre como antídotos necesarios contra la barbarie programada. El ancestral analfabetismo de las fuerzas invasoras siempre se estrella contra las corazas de las almas sensibles. La pócima mágica de la decencia que nos trasmina verdad democrática y que unta nuestros corazones de eternos combatientes. Buscar siempre la paz sin tener desolladas las rodillas de tanto hincarlas en el suelo. La dignidad siempre por bandera y la Democracia como fin y meta de todas las cosas. Ellos nos ganan en aranceles y accionariados pero nosotros los vencemos con la poesía y la magia de la música del alma. Ellos hace tiempo que les vendieron su alma al diablo; nosotros todavía estamos a tiempo de no hacerlo. Lo malo, lo verdaderamente malo, no es que nos humillen es dejarnos humillar. No existe peor esclavo que aquel que le saca brillo a sus cadenas. Vienen tiempos difíciles, muy difíciles, siendo conveniente no pasar de ellos. ¡¡Vivan los Astérix y los Obélix del mundo!!