viernes, 22 de mayo de 2026

Teatro Lope de Vega



El conjunto que configuran el Casino de la Exposición junto con el Teatro Lope de Vega se nos presenta como una de las joyas arquitectónicas de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929. Durante este periodo se fragua el máximo esplendor de la arquitectura regionalista sevillana que empezó a gestarse a principios del siglo XX. El gran artífice de esta explosión arquitectónica fue Aníbal González . El llamado Antonio Gaudí sevillano. Dejó en Sevilla una amplia y variopinta muestra de su enorme capacidad creativa. Como todos los grandes sevillanos fue vilipendiado en vida y pésimamente historiado con el paso de los años. Nada nuevo bajo el sol (abrasador) de esta tierra que ensalza a los mediocres y releva al ostracismo a los verdaderamente importantes. Antes se hablaba bien tan solo de los muertos; ahora ya ni eso. 
El Teatro Lope de Vega se construyó bajo las ordenes del gran arquitecto castellonense Vicente Traver. En un principio y según los criterios de Aníbal Gonzales se iba a construir tan solo un enorme Casino. Fue Traver quien propuso que se edificara un Teatro-Casino al modo de los existentes (con enorme éxito) en Montecarlo, Niza o Baden-Baden. Este conjunto arquitectónico sevillano (Teatro y Casino) está considerado dentro del estilo neobarroco-ecléctico. La construcción duró un par de años (de 1927 a 1929) y fue inaugurado un 30 de Marzo de 1929 (concretamente un Sábado de Gloria). En sus primeros años de existencia se llamaba Teatro de la Exposición (al igual que el Casino al que todavía se conoce en Sevilla como Casino de la Exposición). El 19 de Abril de 1977 el Teatro fue cedido por el ayuntamiento sevillano al Ministerio de Cultura pasando a llamarse desde entonces Teatro Nacional Lope de Vega. Definitivamente en el año 1985 fue traspasado de nuevo al Ayuntamiento de Sevilla. Valga como anécdota curiosa que durante los infaustos años de la Guerra Civil (1936-1939) fue utilizado el teatro como Hospital de Guerra. 
En el verano de 2023 ya el Teatro presentaba serias anomalías en su infraestructura. En los días de lluvia caía más agua dentro del Teatro que fuera. El Ayuntamiento decreta su cierre “temporal” habiendo durado el mismo la friolera cifra de tres años. El deterioro del Teatro estaba basado en dos elementos fundamentales: el uso sin control y la ostensible falta de recursos para su mantenimiento. Entre todos lo mataron y el solito se murió. Conviene apuntarse al dicho de “que bien está lo que bien acaba”. El próximo 12 de Septiembre y dentro de los actos de la Bienal de Flamenco el Teatro Lope de Vega ( ¡¡por fin!!) se abrirá de nuevo a la vida de las representaciones teatrales y de la música más diversa. El encargado de dar vida a este magno acontecimiento será el pianista flamenco David Peña “Dorantes”. Una florida rama lebrijana del mejor árbol del Arte Jondo. Nieto de María “La Perrata”; hijo del guitarrista Pedro Peña; sobrino de Juan Peña “El Lebrijano”; hermano del también guitarrista Pedro Peña Jr. y emparentado por lazos sanguíneos con “los Perrate” de Utrera. Dicen los que han tenido la suerte de ver al remozado Teatro Lope de Vega que ha quedado majestuoso. Una “bombonera” que es Historia viva de la Ciudad y que ha visto pasar por su escenario a grandes actores y actrices y a los músicos que le ponen banda sonora a esto que llaman el ejercicio de vivir. El Teatro, el Teatro Lope de Vega. La Cultura y el Arte expresados en una enclave mágico y evocador.  

martes, 19 de mayo de 2026

Va entre naranjos y olivos


“En una orilla Triana
en la otra está Sevilla
dime que río del mundo
tiene mejores orillas”


Vienes ya algo cansado después de transitar por tierras andaluzas y se te nota algo difuso pero nunca pesaroso. Ya quedaron atrás los duros días del blanco y negro donde tus aguas se embravecían llevando el desconsuelo a los moradores de tus orillas. Siempre has sido un rio de cristal fino donde en las noches de verano se refleja una Torre a la que llaman del Oro. Los poetas y los músicos siempre han hecho de ti una continua fuente de inspiración. Nunca te sentaron bien ni el bullicio ni tampoco los cantos de sirena. Vienes con la promesa de quedarte para siempre pero tú eres como los amores veraniegos que las promesas siempre se las lleva por delante el Otoño. Tienes como tu mirador más excepcional el Puente de todos los puentes. Nunca tuvimos muy claro si nosotros te miramos a ti o si eres tú quién nos mira a nosotros. Verte, en los amaneceres del largo y cálido verano, cuando tus barbas granates son remansos de agua prestas para plantarle cara a los rayos del Astro Sol. En la tardes de primavera cuando te emocionas y te haces eco de la Seguiriya de los Cagancho viendo pasar -tan divino y tan humano- a El Cachorro camino de Sevilla. Cuando ya de vuelta a su Capilla pasa una Esperanza morena y marinera para que el aire se impregne con los soniquetes trianeros de los Tangos del Titi. Hasta en los días de lluvias otoñales te muestras pletórico de enjundia sevillana y trianera. En tus orillas duermen lances toreros y poemas que se bambolean enredados entre las ramas que flotan sobre tu superficie de soles y lunas. Te meces con el ritmo frenético que te dan los remeros del Club Náutico Sevilla que siempre compiten para llegar los primeros a la meta. Tú siempre nos enseñaste que lo importante no es llegar los primeros sino que lo importante es llegar para quedarse. Me duele comprobar como muchos pasan por tu Puente y en vez de mirarte a ti prefieren mirar el móvil. Tiempos estos complejos que nos han tocado vivir donde ya nadie distingue entre el mirar y el ver. Unos te llaman Guadalquivir; otros simplemente Betis e incluso algunos te conocen por el Rio Grande. A muchos nos basta con decir….el Río.

jueves, 14 de mayo de 2026

José Domínguez “El Cabrero”



Dale alas y volará
al pueblo de Andalucía
que es un ave doloría
que busca la libertad
que le han negado toa la vía” 
 (Fandango de El Cabrero)



Ayer, día 13 de Mayo de 2026, falleció a las 81 años de edad José Domínguez “El Cabrero”. Hace unos siete años sufrió un ictus apoplético que lo dejó maltrecho y desde entonces pasaba sus días sin soles y sus noches sin estrellas en la Residencia de San Juan de Dios de la localidad sevillana de Bormujos. “El Cabrero” se nos configura como la voz rebelde del Flamenco. Un cantaor que hizo de la ortodoxia cantaora virtud y de la rebeldía una forma de existir donde poder denunciar, con la fuerza jonda y expresiva de su Cante, las injusticias padecidas en nuestra maltratada tierra. En su época de esplendor jondo era el cantaor más demandado en los numerosos Festivales que se desarrollaban por toda Andalucía. Siempre utilizaba su indumentaria de cabrero tanto para la trashumancia de su rebaño de cabras como para subirse a un escenario para cantar. Con su inseparable sombrero y su barba de pastor itinerante era una especie de Clint Eastwood del Arte Jondo. Sus letras, sobre todo en los Fandangos de Huelva, eran demoledoras y suponían un aldabonazo en la conciencia de un pueblo ahíto de caciques inmisericordes y huérfano de las ventoleras de los aires de la Libertad. Un rayo de luz en tiempos sombríos y tenebrosos. El ascuas que nunca termina de apagarse.
Nacido para la vida y el Cante en Aznalcóllar (1944) siempre fue un verso suelto en el universo sonoro del Flamenco. Hasta que su cuerpo se pudo mantener en pie nunca abandonó el cuidado de sus cabras y el desarrollo de su jonda expresividad cantaora. Siempre supo dotar a su Cante de profundos sentimientos populares. Repudiado por la oficialidad “cultural” del Flamenco y siempre molesto para los usurpadores políticos que se apropian de los verdaderos intereses de la gente. Un Robin Hood en la Corte, hoy secuestrada y en manos de la mentira, de Blas Infante. El último mohicano que le quedaba al Arte Jondo. El eco de su voz siempre quedará viva y latente por entre los riscos y veredas de Andalucía. La rebeldía, en tiempos de adocenamiento y cortoplacismo, siempre tuvo un precio y “El Cabrero” lo pagó con creces. En una época como la actual donde la gente se deja engañar tan fácilmente la figura de “El Cabrero” cobra una especial relevancia. La rebeldía duerme el sueño de los justos y, lo peor, los justos han enterrado el sueño de la rebeldía. Descanse en la paz de los nobles andaluces.

viernes, 8 de mayo de 2026

Entre los Andes y el Monte Gurugú



Se llama José como el patriarca que tuvo que emigrar junto a su esposa la Virgen María para alumbrar a quien luego sería el mayor referente de la luz en el mundo. La Tierra nunca ha dejado de moverse y sus habitantes desde tiempos ancestrales tampoco han dejado de hacerlo. Cualquiera que se preocupe de indagar en sus propios ancestros comprobará que en ellos siempre habrá gente que emigraron buscando nuevas oportunidades. José es un peruano de unos cuarenta años de edad. Es vecino, un buen vecino, del bloque donde tengo la vivienda que mantiene mis días y apura mis noches. Aquí lleva viviendo no menos de diez años. Vive junto a su compañera y sus tres hijos (dos niños y una niña). A mi me da la impresión de que los tres son iguales. La niña es guapísima con esa tez morena que da su tierra, una trenza tan laboriosa como espléndida y unos ojos verdes que se abren y cierran como los antiguos abanicos de Casa Rubio. Los niños siempre van muy repeinados con los pelos de punta como si hubieran metido los dedos húmedos en un enchufe. Salen del ascensor disparados cual bolas de acero rodando por la rampa del Salvador. Son gente muy educada y siempre dispuesta a colaborar en cuanto la Comunidad requiera de ellos. José trabaja desde que llegó a Sevilla en la construcción y parece ser que es un albañil muy cualificado. Es de esos grandes albañiles que con un palaustre y un cubo de mezcla son capaces de hacer una replica de la Catedral de Burgos. María Elena su mujer siempre lleva una sonrisa a cuesta y se dedica al cuidado de personas mayores y alterna esta noble tarea limpiando todo aquello que demande una bayeta y una fregona. Con ellos vive Camila, una joven que es hermana de María Elena y que es quién se encarga del cuidado diario de los niños.
Un día, un feliz día, los vi salir del ascensor y comprobé que los niños llevaban sendas camisetas del Betis. Me comentó el padre que debido a algunos compañeros del colegio sentían una fuerte predilección por el Equipo de las Trece Barras. Que están deseando ver algún partido del Betis. Le dije que eso tenia facial solución. Que se vinieran a mi casa a ver el próximo partido que televisaran al Equipo verdiblanco. Dicho y hecho. Le dejo al padre una nota en el buzón con el día y el horario que lo televisan. Poco antes de que empiece el partido yo los tengo llamando al timbre de mi puerta. Allí aparecen el padre y sus dos vástagos en perfecto estado de revista. Desde entonces son puntuales a su cita futbolera. Nunca vienen de vacío y siempre traen algunos dulces que les ha preparado la madre. Llegan con la lección bien aprendida en cuanto a modales y forma de comportarse. A los dos les pirra el batido de fresa y siempre hago acopio ese día para que lo puedan complementar con los pasteles de su madre. Durante el partido no paran de preguntarme por cuestiones relacionadas con el encuentro deportivo y más concretamente por determinados jugadores. Les comento que se liberen y que griten cuanto quieran que estaban en territorio amigo. Han conseguido los intransigentes que estos niños vivan con el miedo en el cuerpo y estén siempre temerosos por no defraudar. Es como si tuvieran que darnos las gracias por dejarlos vivir entre nosotros. Ya han cogido confianza conmigo y se explayan (siempre dentro de un orden) con las distintas jugadas del partido. Los partidos del Betis ya se me configuran como un encuentro cultural fraterno que supera los ámbitos de lo estrictamente deportivo.
Me hacen sentirme vivo y, lo fundamental, solidario con los demás y también conmigo mismo. El Betis nos ha unido con unos lazos tan firmes como sorprendentes. La vida te proporciona unas determinadas circunstancias totalmente imprevisibles y que terminan por resolver la cuadratura del círculo. Nuestra condición de humanos siempre anda dando voces en nuestro interior para que la saquemos a desarrollar su noble función. Tratar con desprecio a quienes no son como nosotros nos hace caer en el pantanoso terreno de la infinita maldad. Gente mezquina que llevan el odio por bandera.
En el ultimo partido del Betis que jugó contra el Oviedo noté que José venia especialmente contento. Me dijo que ya ¡¡por fin!! había podido legalizar su situación en España y se consideraba uno más de la tribu sevillana. Noté que se emocionaba y se le humedecían los ojos. Le di un fraternal abrazo y abrí una botella de vino de esas que esperan para su apertura una ocasión como esta. Los niños a lo suyo y uno de ellos me preguntó el motivo de por qué no jugaba Isco de principio. Le dije que todavía no se encontraba físicamente al cien por cien y que todo llegaría igual que ha llegado la legalización de una buena familia como la de ellos. Ya han dejado de ser invisibles y forman parte activa de nuestras vidas y, lo mas importante, de la vida de la Ciudad. Conviene no dejarse engañar con los falsos mensajes “nacionales-prioritarios”. No están atacando a los que vienen de fuera; lo que de verdad atacan es a la pobreza. Dios nos creó iguales y fueron las leyes mezquinas de los hombres las que crearon y fomentaron las mercantilistas fronteras. El Santo Padre acertó de lleno cuando ha sabido ejercer más como Padre que como Santo. Lo importante no es dormirse cada día reliao a una bandera; lo que es verdaderamente importante es poder dormir con la conciencia tranquila.

lunes, 4 de mayo de 2026

50 años de “El País”. 50 años de libertad.



Hoy, 4 de Mayo de 2026, se cumplen 50 años desde la aparición en la Sociedad española, europea y mundial del periódico “El País”. Al día de hoy se nos configura como el mayor referente planetario de un periódico en lengua castellana. Aquellos comienzos fueron fulgurantes y esperanzadores cuando todavía, en el plano democrático, estaba todo por hacerse. Fueron días donde se mezclaba la incertidumbre y la esperanza y donde éramos muy conscientes de la fragilidad de la incipiente y recién nacida Democracia. Aquello significaba para muchos españoles y españolas un necesario soplo de libertad y un canto al europeísmo militante. Con el diario “El País” se estableció en España un antes y un después para la liquidación definitiva de la dictadura franquista.
Desde el primer número y durante estos 50 años nunca he dejado un solo día de mi vida de leer “El País”. Bien cierto es que en estos últimos años lo hago solamente los fines de semana. Siempre en la versión de papel pues considero que la magia de comprar el periódico una mañana de domingo y leerlo pausadamente tomando un café en tu bar de referencia es insuperable. Hay placeres que le dan sentido y forma a esto que llaman el ejercicio del vivir. Hoy, que todo se hace de manera apresurada y compulsiva, vivimos a salto de mata y ya solo leemos los titulares de los periódicos en aquellas cosas que nos resultan más interesantes. Las prisas marcando nuestro deambular por los senderos de la vida y sus circunstancias. Leer mucho y rápido para terminar no disfrutando de la lectura. Estamos inducidos por fuerzas exógenas para que nuestra mirada se fije tan solo en determinadas cuestiones. Un periódico es (o debería ser) un compendio de actualidad, cultura, publicidad y curiosidades donde tu puedes elegir que lees de manera prioritaria. Una vez que adquieres el periódico en el kiosko ese universo te pertenece de manera preferente. Lo vas leyendo durante el día en distintos lugares de tu casa para al final, una vez cumplida su misión, terminar en el contenedor de los papeles.
Durante la ultima etapa de la dictadura era la revista “Triunfo” quien me cubría (entre cierres y censura) el necesario sabor de la libertad informativa. Luego desapareció la revista “Triunfo” y apareció el diario “El País” para ya, de forma definitiva, seguir en la senda del necesario trio que configuran la información, la formación y la cultura. No es casualidad que el “del rotulador negro” le tenga declarada la guerra (esa esa su gran especialidad política: las guerras) a un determinado tipo de prensa que no “le baila el agua”. Los dictadores del ayer, del hoy y del mañana siempre consideraron a la prensa libre y a los escritores independientes los principales enemigos a batir.
Larga vida a “El País” en estos sus primeros 50 años de existencia. Corren malos tiempos donde ha tomado cartas de naturaleza el insulto más soez, la descalificación más abrupta e incluso las agresiones verbales y físicas. Se financian y protegen a macarras mafiosos para que puedan acosar con total impunidad a personas indefensas. Quienes amamantan lobos no terminan de entender que con el paso del tiempo se volverán contra ellos. Solo nos puede salvar de esta barbarie programada el papel fundamental del verdadero periodismo. 50 años no son nada. ¿O sí?

jueves, 30 de abril de 2026

Entre el no me consta y el no lo recuerdo



“Resulta muy difícil pedirle a la ciudadanía que respete algunas decisiones judiciales cuando la Justicia, en algunos casos, no se respeta ni a sí misma”

Los llaman a declarar para asuntos de especial relevancia y ya todos van con la lección bien aprendida. Llegan a los juzgados en plena concordancia entre ellos para no cometer algún desliz que los sitúe a los pies de los caballos. Unas veces acuden como testigos y otras como imputados pero para ellos esto carece de importancia. Tienen la fortaleza que proporciona la impunidad. Otras veces utilizan el comodín del silencio y “argumentan”: “Por consejo de mi abogado no voy a contestar”. De manera sorprendente la amnesia ha tomado cartas de naturaleza y ya nadie conoce a nadie. Utilizan dos comodines para salir indemnes judicialmente: no me consta y no lo recuerdo. Es más, niegan de manera categórica reconocerse en algunas grabaciones que los retrata en toda su crudeza. En algunas ocasiones causa sonrojo comprobar como algunos fiscales proceden de manera sospechosa al no hacerles ninguna pregunta. En otras hay jueces que reconducen las preguntas para condicionar las respuestas que se precisen en cada momento. Estos jueces han conseguido algo que parecía imposible, que la gente de la calle considere que la Justicia supera en descrédito a la muy devaluada clase política. En otros casos la ciudadanía asiste perpleja al comprobar como se instruyen “procesos judiciales” que no son más que cacerías políticas. En algunas ocasiones los veredictos de culpabilidad se llevan a cabo de manera vertiginosa (incluso sin estar todavía redactadas las sentencias) y en otros se alargan definitivamente en el tiempo (trece años han tardado en llamar a declarar al Jefe del Clan de los Pujol, cuando ya tiene noventa y cinco años de edad y su estado físico y mental ya no está para muchos trotes). Aquí parece que no ha funcionado eso que llaman “Juicio exprés”. Lo que funciona es el ancho del embudo. Se aplican las leyes a la carta y se sienten seguros caminando altaneros por los Juzgados.
La corrupción en España se podrá intentar solucionar cuando no se establezca una radical diferencia entre “corruptos buenos” y corruptos malos”. Los “buenos” son los de mi bando a los que debo tapar y justificar. Los “malos” son los del bando contrario y a esos los machaco de manera inmisericorde. Tampoco estaría de más que algunos jueces no se olviden que ideología y toga resulta un perverso maridaje. Una encuesta sociológica encargada por la SER a una empresa demoscópica de gran prestigio nos lleva en una determinada pregunta a que la gente (en un 62%) considere que esta Democracia no los representa. Esto es peligrosísimo pues en Política no existen los términos medios: o Democracia o Dictadura. Ya estamos comprobando tanto a nivel internacional como nacional quienes son los grandes beneficiarios de esta desafección política. La amnesia de algunos políticos se ha unido de manera insoslayable con la falta de dignidad y vergüenza y así nos va. No les consta ni tampoco se acuerdan. Se saben protegidos y a salvo de cualquier contingencia jurídica. Aquí lo justo y lo legal caminan por sendas distintas. En nuestro país se trata a los diferentes como delincuentes y a los delincuentes como diferentes. Nada nuevo bajo el cómplice silencio de los intereses espurios.

martes, 28 de abril de 2026

Navegando por el Mar del desosiego


Con el espectáculo luminoso y destellante de los fuegos artificiales se da por concluido el ciclo sevillano de las Fiestas Primaverales. La Feria, esa Ciudad efímera donde reina el color y la alegría, quedará desmantelada en cuestión de horas. Allí se quedarán para la memoria sentimental los buenos momentos vividos. Todo como un ejemplo rotundo de que la vida son dos días y es conveniente llenar nuestra mochila de gratos recuerdos. Algunos y algunas dirán para sus adentros que ya tocaba volver a la perdida normalidad (la bendita rutina). Otros y otras que pertenecen al “gremio” de los “jartibles” argumentarán que les ha sabido a poco. De todo tenemos en esta Tierra de María Santísima. La Feria ha sido un enorme éxito de asistencia y las pernoctaciones hoteleras han superado a las del año pasado. ¡¡Gloria eterna al impacto económico!!

Estos días, en cuanto al terreno futbolero se refiere, corren malos tiempos para las huestes sevillistas. Le quedan cinco partidos (cinco auténticas finales) para eludir el descenso a los infiernos de la Segunda División. Entre mis amigos sevillistas (que son legión) cunde el pesimismo más profundo. No creen que su Sevilla tenga actualmente argumentos futbolísticos para seguir agarrado al mástil de la Primera División. Habrá que esperar pues hasta el rabo todo es toro. Reconozco que en este terreno me muevo en una doble dirección que no está exenta de algún elemento contradictorio. Como sevillano no me gustaría que la Ciudad dejará de tener dos Equipos en la División de Honor del Fútbol español. Digo más: me gustaría que ambos estuvieran en la élite de nuestro Fútbol. Eso sí, a ser posible con el Betis siempre un paso por delante. Como bético me alimento de las victorias del Betis y me retroalimento de las derrotas del Sevilla. Siempre por ese orden de prioridades. Igual ocurre entre los sevillistas aunque desearán justo lo contrario. Esto forma parte de la cultura sentimental-deportiva de nuestra Ciudad y así pasó siempre. Más que desearle el mal al vecino es tratar de huir del falso “buenismo” de salón. Aquí la alegría de algunos se sustenta sobre la tristeza de los otros.

Este declive del Sevilla en estos últimos años ha sido tan sorprendente como demoledor. El Sevilla arrancó el siglo XXI con un recorrido a largo plazo donde se empezó a elaborar desde las raíces un gran proyecto de futuro. Se utilizó un lema de trabajo que en el Fútbol casi nunca falla: si funciona bien lo deportivo funcionará bien la economía del Club. Empezó a gestarse en la Presidencia de Roberto Alés (2000-2002) y se consolidó de manera pletórica con José María del Nido Benavente como Presidente (2002-2013). En este periodo aparecen nombres fundamentales como Monchi, Joaquín Caparrós o el mejor Juande Ramos. Llegan a la plantilla sevillista un número de jugadores que supieron llenar de títulos las hasta entonces vacías estanterías sevillistas. El balance produce una cierta sensación de vértigo. Fueron siete títulos de la UEFA Europa League; dos Copas del Rey; una Supercopa de Europa y una Supercopa de España. Su discurrir tanto en lo deportivo como en lo social y económico provocaba la envidia y admiración de la España futbolera. Lo que ocurre es que está demostrado que también se puede morir de éxito. La vida en general es un carrusel en continuo movimiento donde unas veces te deja varado en los nones y otras en los pares. A los tiempos de bonanza suelen sucederles tiempos menos propicios para la abundancia. La eterna teoría de las vacas flacas.
Aparecieron dentro del seno de la Entidad sevillista y en sus más altas instancias duros enfrentamientos personales y familiares que dieron al traste con la estabilidad deportiva, social y económica conseguida. Lo deportivo pasó a un segundo plano priorizándose lo estrictamente material: el dinero. Lo demás ya es historia que tiene actualmente al barco sevillistas navegando por el Mar del desosiego. Dentro de un mes ya podremos comprobar como termina esta Historia. Los aficionados sevillistas ni en las horas menos pudientes han dejado de llenar su Estadio. La Afición hace eternos a los Equipos.

martes, 21 de abril de 2026

Sevilla en Primavera


Tú mejor que nadie sabes que cuando te pones el traje de faralaes nuestro eterno romance languidece. Desde la niñez supe muy temprano que para mí buscarte en el bullicio desenfrenado sería tarea imposible. Entiendo que tanta belleza como se concentra en esa ciudad efímera a la que llaman Feria no hace más que subliminar el culmen de tus encantos. Vienes de la resaca gloriosa de vivir y padecer en tu pena infinita la Semana más grande que soñaran los siglos. Verte bajo palio macareno por las calles sevillanas es un ejemplo supremo de la más pura sevillanía. Tu dolor materno queda reflejado en un rostro sublime donde siempre podemos agarrarnos ante los grandes temporales que nos acechan. Es triste comprobar estos días como te ensucian y te malean estos falsos políticos que se han convertidos en CEOS de un determinado gremio. Algunos de tus hijos se rebelan ante tanta cochambre y tanto clamoroso estruendo que solo consiguen romper tus encantos de eterna dama del temple y la belleza. Te hacen padecer en los jirones de tu piel las secuelas de eso que pomposamente llaman “impacto económico”. Son insaciables en sus afanes mercantilistas y comercian contigo y también con tus señas de identidad más genuinas.
Estos días de farolillos y jarana te vas pero no te ausentas. Son siete días donde la Ciudad verdadera se ve transformada en una ciudad pasajera pero no volátil. Allí donde tú estés omnipresente nunca puede reinar del todo la banalidad. Algunos ingenuos creerán que han logrado conquistarte sin saber que, al final, eres tú siempre la conquistadora. Te convertirás en aroma mañanero con el olor del albero recién regado. Serás esa niña que se estrena en la Calle del Infierno dando vueltas ilusionada en un tío vivo. Sonreirás con ese algodón de azúcar que le deja a la gente un bigote rosáceo. Bailarás al compás de sevillana entendiendo que si es la primera no está de más mirarla cara a cara. Volverás a ser adolescente eterna a la que su madre acicala con primor para que sea la flamenca más guapa del Real. Verás con cierta sorna a esos ejecutivos de cuentas de resultados “montados” en caballos jerezanos. La Feria de las vanidades nunca faltó a esta cita. Bendecirás ese trago de manzanilla que siempre nos retrotrae a los bellos atardeceres de Bajo de Guía. Serás día y noche para que ni el sol ni la luna se priven de ver tu cara más flamenca. Te sentarás radiante en la puerta de una caseta para ver pasar la vida (pasa la vida igual que pasa la corriente). El río de la nuestra existencia anclado en el muelle de la Feria de Abril sevillana. Al final todo terminará como un sueño de primavera preñado de amores imposibles. Te volverás por donde viniste y dejaras en el aire los hondos suspiros melancólico por los paraísos perdidos. Vivir para gozar aquí se llama Feria de Abril.

lunes, 6 de abril de 2026

Pasa la vida


Pasó, como pasa la vida misma, otra Semana Santa que se acumula con las muchas vividas. Dicen que cada Semana Santa es igual y también distinta a las demás. Siempre se producen algunas variantes en los contextos sociales de cada época y, evidentemente, también cambiamos nosotros. La gente de mi Generación se ha vuelto más adicta a las salidas mañaneras y salir por las tardes (no digamos por las noches) se nos representa como una misión imposible. Solo nos quedaría la posibilidad de abonarnos a una silla y, con todos los respetos, no sería capaz de ver el discurrir de las cofradías por las calles sentado en un determinado sitio. Solo nos queda el recurso televisivo que aunque es un sucedáneo de la calle cumple su función de tenernos emocionalmente activos. Te sitúas delante del televisor y ves pasar la vida sevillana intentando que la nostalgia no se apodere de las paredes de tu salón. Estás tranquilo pues sabes que tus hijas y sus respectivas parejas están educando a tus nietos en el respeto y el cariño a nuestras más nobles tradiciones. Viven la Semana Santa desde la enorme ilusión de sus pocos años y siempre atentos a las enseñanzas de sus mayores. Mi particular Semana Santa siempre discurrió (y seguirá discurriendo) por entre los aledaños de San Nicolás y la tierra prometida de la Plaza del Salvador. Ahí viven todo el año mis anhelos espirituales y mi sempiterna vocación de sevillano militante. Candelaria y Pasión; Pasión y Candelaria como los dos muelles donde siempre podré atracar mi barca.
Estos días cuando todavía no se haya apagado “la resaca de la cera” se harán sesudos análisis de las anomalías que se producen en nuestra Semana Santa y sus posibles soluciones para el futuro. Se volverá a hablar o escribir del serio problemas de las sillitas callejeras. Se comentará de nuevo el desmesurado número de nazarenos que procesionan por nuestra Ciudad (creciendo cada año). Se argumentarán los excesos de algunos capataces que nos recuerdan a “los discos dedicados de Radio Sevilla”. Saldrá a relucir “el tiempo en Campana” (el tiempo real es el de las emociones y no el de los relojes). Evidentemente tampoco se omitirá el mal comportamiento cívico de algunos elementos a los que cuesta llamar personas. Saldrá a relucir el tema de los veladores y los horarios de cierre de los bares. Se escribirá sobre el manido tema de “las costuras de la Semana Santa”. Evidentemente, todo quedará guardado en el inútil baúl de los recuerdos y hasta el año que viene si Dios quiere. Si algo caracterizó siempre a Sevilla fue su pertinaz insistencia en los debates estériles. Reconozco que carezco de elementos de juicio y de algunos conocimientos básicos como para proponer algunas posibles soluciones a estos problemas. Doctores tiene la Iglesia y que sean ellos quienes, si lo creen necesario, tomen las medidas oportunas. Lo importante es que a pesar de las grandes aglomeraciones y el estrecho marco urbano donde se desarrolla la Semana Santa los incidentes son mínimos y de escasa importancia. Aquí los únicos cañonazos que suenan suelen ser de “pescao frito”. Cuando nosotros ya no estemos otros tomarán el relevo para que nunca se pierda el transitar por esta senda sevillana. Pasa la vida.

miércoles, 25 de marzo de 2026

Los microcosmos de la Semana Santa sevillana.


Dentro de muy pocas horas esta Ciudad, que cada día es menos nuestra, se configurará como un macrocosmo urbano que cobra su verdadero dimensión con la incorporación de los microcosmos sevillanos. El microcosmo sentimental-tradicional que se armoniza uniendo con lazos de sangre la familia y el barrio. El microcosmo corporativo que se genera en el seno de las hermandades donde, por mucho que se froten con paños secos, algunas veces no es oro todo lo que reluce. Son entidades configuradas por personas y, como seres humanos, se mezclan las buenas virtudes con aquellas donde la virtud ni está ni se le espera. Resultan absolutamente imprescindibles pues sin ellas la Semana Santa se habría difuminado con el paso de los años. Un dátil no hace una palmera pero una palmera si hace muchos dátiles. Todo gira en torno a la poderosa y cautivadora expresión de nuestras imágenes. El poder de la religiosidad popular expresada a través de los grandes imagineros de la Historia. A golpes de gubia la madera se hizo carne. 
Es, sin lugar a dudas, la puesta en escena callejera más importante y sublime que se da en este planeta al que llamamos Tierra. Una magna y majestuosa obra de teatro donde el pueblo llano forma (¿o formaba?) parte esencial de la misma. Siempre ha causado un verdadero asombro entre artistas e intelectuales foráneos que no logran explicarse como se puede conjugar tal cumulo de belleza. El Arte como eficaz antídoto contra el dolor supremo. Este entramado urbano semana-santero no tiene parangón y resulta admirable que haya sabido capear la embestida de los duros ciclos históricos. Supo adaptarse a cada época sin desnaturalizar su idiosincrasia sevillana. Resiste -con fisuras si se quiere- pero aguanta contra viento y marea los envites de los temporales. No existe ninguna parte del mundo donde mejor se conjugue la Belleza con la Fe. Cuando ya hace tiempo que la sueles vivir a través de los ojos y las ilusiones de tus nietos es cuando te percatas, entre la nostalgia y el gozo, que esto es una cadena donde siempre estará pendiente de enlazarse el último eslabón. Dicen que en Sevilla es cosa de agoreros hablar de la “ultima copa” (mejor decir siempre la penúltima). No existe ni nunca existió para nadie su ultima Semana Santa. Como los ciclistas vamos cubriendo etapas, unas veces pedaleando con esfuerzo para coronar las cimas y otras a todas pastilla para ser los primeros en las llegadas. Más importante que estar es haber estado y ser capaz de esparcir la semilla que otros seguirán sembrando para que nunca falte el fruto de la vida sevillana. Los microcosmos de la Semana Santa sevillana marcando sus pautas amorosas de ciclos ininterrumpidos. Un redoble de tambor y una saeta desde un balcón serán al final la mejor banda sonora de nuestras vidas. Dentro de pocos días nacerá a la vida y a los sentidos otro Domingo de Ramos. Siempre igual y también siempre distinto. Una Ciudad que estos días se sacude el ripio y se envuelve adormecida entre la poesía más profunda. Late con toda su fuerza la Primavera que aquí es lo mismo que decir que late la vida. 

miércoles, 18 de marzo de 2026

Teoría del esfuerzo


Cuando llegué al mágico y contradictorio mundo de la Tierra de María Santísima hacia siete años que había finalizado la cruenta Guerra Civil Española (1936-1939).  A los niños de mi Generación nuestros padres nos advertían desde edades muy tempranas que las circunstancias nos iban a resultar muy difíciles y que, sobre todas las cosas, debía prevalecer el espíritu de superación.  La Teoría del esfuerzo desarrollada hasta sus últimas consecuencias.  Nada nos resultaba gratis y los logros se conseguían siguiendo el sendero de la perseverancia. La mayoría de nosotros ya estábamos  trabajando a los catorce años de edad.  El poco dinero que podías ganar era fundamental en tu casa para que pudiera prevalecer la necesaria supervivencia.  Algunos acudíamos a recibir clases nocturnas con el objetivo de poder ampliar nuestros escaso bagaje de frustrados estudiantes  (solo llegábamos al Certificado de Estudios Primarios que te exigían para poder trabajar).  Con dieciséis años de edad acudir a clases nocturnas después de traer en el cuerpo ocho o nueve horas de trabajo no era tarea fácil.  Las hormonas te pedían calle, mucha calle,  y el pertinente roneo con las muchachas de tu edad.  La cabeza te decía o que te sacrificabas o tu inapelable destino de membrillo integral seguiría su curso.  La experiencia me demostró que en la vida existe tiempo para todo.  Esa lección de vida ha permanecido inalterable con el paso de los muchos años ya vividos.  Las obligaciones, las devociones y las aficiones formando un tridente de ejercicio existencial.

Mi nieta Lola ganó (más bien ganaron pues compite en formato de trio) el pasado domingo -dentro de su modalidad-  el Campeonato de Andalucía de Gimnasia Rítmica.  Este evento deportivo se celebró en Jerez, la tierra donde el buen vino y el buen cante tomaron cartas de  naturaleza.  Desde una edad muy temprana muestra una gran afición por esta bella  modalidad deportiva y difícilmente se pierde algún entrenamiento.  Sus padres, con muy buen criterio, le han enseñado que en el deporte como en la vida unas veces se pierde y otras se gana.  Saber priorizar los estudios como elemento fundamental sin dejar de lado las aficiones deportivas.  Es una niña que pone los cinco sentidos en cuanto lleva a cabo y siempre muestra un deseo de mejoría permanente.  También compite a nivel nacional y se muestra orgullosa de representar a su ciudad natal  (Dos Hermanas).

En estos tiempos actuales donde manda la incertidumbre y el mercantilismo la  Teoría del esfuerzo ni está ni se le espera.  Se ha estandarizado el trampeo y se avanza con la mentira por bandera.  En muchas ocasiones a través de la senda de la oscuridad.  Todo vale  para conseguir objetivos que solo tienen como ultima finalidad el Poder y el Dinero.  Se están perdiendo las antiguas  vocaciones para desembarcar abruptamente en la pista de aterrizaje de las  “profesiones”.   Prima por encima de todo la ley del mínimo esfuerzo para conseguir el máximo de beneficio.  Parece una contradicción pero con sus artimañas han conseguido que no lo sea.  La Teoría del esfuerzo arrinconada en el rincón de pensar esperando a voluntarios que la saquen de su ostracismo.   La vida no es más que una lucha permanente donde el espíritu de superación consigue que la dignidad humana recupere su perdida autoestima.  Lo importante es pelear por conseguir objetivos nobles y decentes.   En esa batalla existencial es donde toma forma la Teoría del esfuerzo.

jueves, 12 de marzo de 2026

El Cristo de los Desamparados


El Cristo de los Desamparados (1617) de Martínez Montañés atiende y recibe en el corazón del Centro de la Ciudad. Allí, en la calle Rioja sevillana, donde se aposenta la Iglesia Conventual del Santo Ángel de Sevilla. La frailes de la Orden de los Carmelitas Descalzos velan y cuidan a este Cristo montañesino para que a su vez Él cuide y vele por todos nosotros. El próximo Sábado de Pasión, si el tiempo lo permite, podremos verlo atravesar este maremágnum de gente desnortada en que se ha convertido el Centro de la Ciudad. Gente, mucha gente, que mira pero que no ve. Creo que en el año 2027 le acompañará en su discurrir por las calles sevillanas la Virgen de la Salud. La pena, con una Madre cerca siempre es menos pena.  
Estos días donde el humo de las bombas y el llanto de la víctimas inocentes impregnan de dolor los informativos este Cristo, en su inexorable muerte terrenal, cobra una especial relevancia. Podemos verlo estos días en su Capilla donde nos muestra toda la plenitud expresiva del dolor supremo. Remata el pie de la cruz una calavera como un signo inequívoco de la muerte como el resultado final todos los caminos terrenales. El bien llamado “Dios de la madera” talló esta imagen dotándola de un palpito divino donde la pena y el desconsuelo se nutren de la Esperanza que nace de la Fe verdadera. El Cristo de los Desamparados nos ampara con el dolor solidario de su divina presencia. No resulta cuestión menor que antiguamente fuera conocido como el “Cristo de la sopa” por las numerosas obras caritativas que se hacían en su nombre. 
El mundo, este mundo desnortado y con un rumbo claramente destructivo, está hoy comandado por primates fascistoides y con claras tendencias homicidas. Les importa más conseguir un nuevo pozo de petróleo que la vida de 167 niñas masacradas por las bombas en un colegio. ¿El lado correcto de la Historia? No existe alternativa: o se está con los que tiran las bombas o estamos con los inocentes que las reciben. Existe un gran temor si se contradice al “dueño del rotulador negro”. Sus represalias pueden dañar los espurios intereses económicos de dirigentes de mentirijilla que se pliegan a sus erráticos caprichos. Los tiene contra las cuerdas. Por la mañana dice blanco, al mediodía dice gris y por la noche dice negro. Todo envuelto en un estética cutre color zanahoria. 
Son días de desosiego e incertidumbre donde de nuevo aparecen los falsos profetas que en su día fueron también responsables de las matanzas del ayer. Hoy se disfrazan de estadistas universales cuando no son más que frikis de cabezas huecas y, eso si, con las carteras llenas. Ante tanta ignominia y tanta perversidad cobra una enorme fuerza exponencial el Cristo de los Desamparados. La sangre inocente que brota de su costado nos impregna el alma con el llanto de los desamparados de la Historia. Ya parece ser que todo empieza a darnos igual. Nos importa más el precio de la gasolina que el de la sangre.

martes, 10 de marzo de 2026

La personalidad secuestrada


Recuerdo que el principal ensamblaje de mi futura personalidad lo configuraron los ejemplos y los consejos de mis padres y abuelos. Para los que tuvimos hermanos mayores sabemos el importante papel que ellos jugaron en nuestro andamiaje de personas en construcción. Eran los más cercanos a nosotros y sabíamos que siempre podíamos confiar con su discreción y su indesmayable lealtad. Sabían soslayar la rigurosidad de los padres y la noble complicidad de los abuelos. Después, algunos queridos profesores que trataron de modularnos contra viento y marea. Luego, con el paso de los años, la vida con sus luces y sombras nos fue horneando a fuego lento. Recuerdo que en un uso arbitrario del libre albedrío unos le dábamos de comer a los pájaros y otros les disparaban con escopetas de perdigones. Lo importante, lo verdaderamente importante, era disponer de una entramado sentimental donde poder refugiarse cuando arreciaran las tormentas. Sin pretensiones de falso cultureta reconozco que las tres grandes aficiones que conservo desde muy joven (la Literatura, el Cine y la Música) me han resultado el complemento perfecto para que mi personalidad se haya desarrollado en armonía y sin grandes sobresaltos. 
Ahora son mis hijas (pronto lo harán mis nietos) las que han tomado el relevo de mi siempre inacabada educación. Me arroparon e ilustraron para que no fuera un analfabeto tecnológico y supiera moverme con cierta soltura por los difíciles campos de las nuevas tecnologías. En lo albores de ese aprendizaje también jugó un papel fundamental Fran Silva (antiguo Capìller de Pasión) abriéndome las puertas a la comprensión de un mundo que cada vez entendía que se me podía hacer más necesario. De hecho el confinamiento de la COVID lo cubrí con un móvil que me regaló pues el mío ya estaba algo obsoleto. Nunca me interesaron las RRSS y siempre procuro que estos artilugios estén a mi disposición y no yo a la de ellos. Ordenador, Tablet y Móvil se me configuran como el Triangulo de las Bermudas que me facilitan la vida y la comprensión de las cosas que me rodean. Hago un uso moderado y racional para no sucumbir en la batalla. 
Mis hijas me gestionaron la instalación de distintas plataformas de series y películas, con el añadido de toda una gama de partidos de fútbol (cosa que agradezco infinito dada mi condición de gran futbolero). Eso si, casi sin darme cuenta, entré en el difuso terreno del consumismo compulsivo de imágenes (no confundir con cinéfilo). Existe un bombardeo permanente en tu móvil con las novedades de series y películas que casi no te da tiempo a gestionarlas. Si has terminado una película o una serie a renglón seguido te preguntan si te han gustado y, caso afirmativo, te proponen un número de series o películas que seguro te van a gustar. Te llevas todo el santo día borrando mensajes del móvil. Lo verdaderamente importante es tenerte todo el día pegado al televisor. Incluso te proponen maratones donde puedas ver del tirón los diez capítulos de una serie. El enganche (la adición) como fórmula comercial para que no te pierdan como cliente. Se invierte el orden natural de las cosas: pasas de ser tú quien elige a que sean otros los que elijan por ti . Pocas dudas tengo de que el Cine donde más se disfruta es en las salas pero ya las circunstancias te van arrinconando en los brazos del Cine domestico. 
Es aconsejable que después de la visión de una buena película o la lectura de un buen libro nos marquemos un tiempo de asimilación antes de empezar a ver o leer nuevas propuestas. La pausa, la necesaria pausa, que nos resulta imprescindible en cualquier faceta de la vida. Dado que ya existen Días para casi todo se debía instaurar el “Día Internacional de la Reflexión”. Pensar hoy se nos muestra como una tarea imposible.
Escuchar en una larga noche de insomnio a Fran Sinatra o a Miles Davis. Leer una tarde otoñal mientras la lluvia repiquetea en los cristales a Joseph Conrad. Escuchar por tangos a Camarón una tarde de primavera. Ver con placer en la sobremesa “Siete novias para siete hermanos” de Stanley Donen. Empaparse antes de irse a la cama de la celestial música de Mozart, Bach o Beethoven Placeres que no hacen más que defender nuestra personalidad ante el permanente secuestro a la que está sometida. 

viernes, 6 de marzo de 2026

Los cien años como meta existencial


Hace muchos años que tengo la dicha de conocerlo. Es un sevillano profundo de andares lentos, hablar parsimonioso y con un alto sentido de la ética y la estética. Cada vez que lo veo me alegra el día pues se me representa un ejemplo de lo que significa ser bueno en el más noble concepto machadiano. Antonio, así se llama, tuvo que remar contracorriente para poder encauzar su vida. Enviudó muy joven y conoció el durísimo trance de perder a su mujer en la flor de su vida. Antonio se quedó devastado por la pena y con una hija pequeña a la que sacar adelante. Se convirtió en un viudo que sin darle tiempo a secarse las lagrimas tenia que ir aprendiendo sin demora a ejercer de padre y de madre. Las circunstancias de la vida marcando sus inapelables pautas sobre nuestras vidas. Hoy aquella niña que se tuvo que acostumbrar a vivir sin madre es una extraordinaria mujer que siente un profundo cariño por su padre.  
Antonio siempre tuvo como uno de sus más firmes pilares al Señor de Pasión. Lo suele visitar con muchísima frecuencia y siempre me dice que el Señor de Martínez Montañés le da dos cosas que considera imprescindibles para afrontar los días: entereza y templanza. Con noventa y ocho años de edad a cuesta se me representa un claro ejemplo de desafío a todas las leyes, físicas y mentales, de la naturaleza humana. Desde la salida del confinamiento del COVID ya suele pasear acompañado pues su hija, con buen criterio, le puso una muchacha como acompañante. Ella está encantada con su tarea pues es como llevar del brazo a una enciclopedia sevillana. Me cuenta que aquí el mundo es al revés y ya no sabe quien acompaña a quien. Me dice que algunas veces es Antonio quien le dice: “Ten cuidado que hay una loseta desprendida en el suelo y te puedes caer”.  
El pasado lunes coincidí con él en la Capilla de Pasión (donde si no). Estuvimos platicando un rato y como siempre mostrando una gran curiosidad por cuanto le rodea. Empieza a mostrarse algo sorprendido con este mundo alocado, violento, mercantilista y soez donde todo lo malo que ocurre es manifiestamente empeorable. Siempre que nos vemos lo primero que hace es preguntarme por Fran Silva (antiguo Capìller de Pasión) por el que siente un gran afecto. Cuando le pregunté como se encontraba me dijo que muy bien. Me hizo una reflexión llena de sensatez. Me dijo: “No me preocupa nada la muerte. Llegará cuando tenga que llegar. Lo que si es verdad es que no tiene mucho sentido morirse en la frontera de los cien años de edad. Si te mueres con noventa años siempre dirán que ya estabas muy mayor. Si lo haces cerca de cumplir el ciento dirán falleció ya muy cerca del siglo. Una pena”. Es como si en un maratón te da un calambre a escasos metros de la meta. Antonio es un ejemplo de vitalidad, optimismo y de ganas de vivir. Un día me dijo: “El problema no consiste en no pensar en la muerte; el verdadero problema es que la muerte no piense en nosotros”. Él sigue viviendo y sumando días a esto que llaman el ejercicio de vivir. El próximo 19 de Marzo, Día de San José, Antonio cumplirá noventa y nueve años de edad. Ya tiene el siglo a tiro de piedra. Seguro que el Señor de Pasión y la Virgen de la Merced le ayudarán en tan noble empeño. 

viernes, 27 de febrero de 2026

Ana María Ruiz-Tagle


El tiempo va deshojando las hojas de los árboles hasta despojarlos de su floreciente belleza. Volverán a renacer si se da la premisa de que sus ramas y raíces sean fuertes y consistentes. Bien cierto es que al reverdecer nos dicen diáfanamente si los nuevos tiempos son mejores o peores que los anteriores. Andalucía, esta tierra nuestra de pueblos encalados, mujeres enlutadas, noches de estrellas lorquianas y amaneceres luminosos, es un árbol que todavía se mantiene a la espera de su definitivo esplendor. Sobra ya insistir sobre el número de personas que carecen de trabajo; el alto porcentaje de niños con necesidades extremas; las endémicas desigualdades sociales y el desmantelamiento progresivo de la Sanidad Pública. Lo público como el enemigo a batir. Facturar he ahí la cuestión. Aquí los parámetros sociales y económicos solo se miden por el números de pasajeros en nuestros Aeropuertos; el porcentaje de pernoctaciones en los hoteles y la cantidad de eventos lúdicos que se organizan. “Pasen, vean y disfruten que el Gran Circo Andaluz siempre lo encontrarán abierto”. 
Progresivamente hemos pasado de las enormes ilusiones y esperanzas de los primeros años de la Autonomía a un desencanto generalizado. Nuestras ciudades y pueblos llenaban de banderas blanquiverdes las ventanas y los balcones de las casas. Hoy ya solo existen en las fachadas de nuestras instituciones públicas. Allí las banderas nos recuerdan que somos andaluces españoles y europeos. No está de más que nos lo recuerden. La cantidad de medallas que se entregan solo vienen a demostrar que aquí son más relevantes los que premian que los premiados. Dios me libre de cuestionar los valores cívicos, científicos, sociales, artísticos y culturales de los premiados. Seguro que todos merecen de sobra estas medallas. Es verdad que este año han conseguido rizar el rizo al nombrar como Hija Predilecta de Andalucía a una de las personas que encabeza la lista de MOROSOS de la HACIENDA PÚBLICA. No pasa nada. Tragamos de todo y con todo. Aunque nos duela, el conformismo siempre estuvo presente en nuestras vidas.
Reconozco que, como siempre, me he perdido en la maleza andaluza pues mi intención en un día tan señalado consistía en escribir sobre Ana María (Ana María Ruiz-Tagle). La compañera infatigable del mejor Presidente que ha dado Andalucía hasta la fecha: Rafael Escuredo Rodríguez. Los conocí hace mas de cincuenta años (!! cómo pasa el tiempo¡¡) en la asesoría laboral de la calle Capitán Vigueras. Allí junto con Felipe González y Manuel del Valle desarrollaban un trabajo infatigable al servicio de la clase trabajadora sevillana. De todos, con diferencia, la mejor abogada laboralista era Ana María. De hecho ella se encargaba casi siempre de los casos más conflictivos. Estaba considerada de entre las mejores de todo el territorio español. En aquellas fechas yo pasaba más tiempo allí que en mi casa (aparte de que me unía una gran amistad con Julián Fuentes, el pasante). Recuerdo a Ana María siempre con una sonrisa en su rostro a pesar de las enormes dificultades con las que desarrollaba su noble tarea. En la puerta de la asesoría nunca faltaba un Land-Rover de la policía nacional. Nos sentíamos vigilados tanto los abogados como los clientes. Era una forma como otra cualquiera de intimidarnos. Sinceramente el sabernos vigilados nos daba un plus aventurero. 

 Ana María fue cofundadora del PSOE; diputada en el Parlamento Español (1977-1982) y senadora en las Cortes Generales ( 1982-1993). En 1993 fue designada por el gobierno Presidenta de la Agencia Española de Cooperación Internacional. En 2005 fue premiada por la Asociación para la Ética y la Calidad de los Profesionales del Derecho.
En todas partes dejó una huella imborrable de su bien hacer, su alto grado de humanidad y su firme compromiso político. Abogada, socialista, andaluza, feminista y sobre todo persona. En tiempos tan difusos de mequetrefes disfrazados de andalucistas cobra una especial relevancia personas de la talla política, profesional y moral como Ana María Ruiz-Tagle. Rendirle mis respetos y mi más alta consideración se me representa como un gesto hacia ella y también hacia las primeras mujeres socialistas. Fueron pocas pero de una vitalidad y un compromiso verdaderamente admirables. Tal como éramos, tal como somos y tal como seremos. Octogenarios asomados en los balcones de la Historia. 

martes, 24 de febrero de 2026

La Habana es Cádiz con más negritos


“El cuarto de Tula 
se cogió candela 
se quedó dormida 
y no apagó la vela”  

Cuba se encuentra en una situación limite y ya está dentro de unos parámetros económicos y sociales absolutamente demoledores. “El del rotulador negro” les ha cerrado el grifo del petróleo que recibían de Venezuela y Méjico y esta ha sido la puntilla que los ha colocado al borde del precipicio. La miseria más deprimente campa a sus anchas por las ciudades y pueblos cubanos con el añadido de que lo malo todavía está por llegar. Sin combustible, con una falta alarmante de alimentos de primera necesidad; calles sin asfaltar y casas que se caen a pedazos; con líneas de autobuses donde solo funciona un autobús por línea y con una sanidad, que en su día fue ejemplar y motivo de asombro en el mundo entero, completamente desmantelada. Los apagones de luz son diarios y cada vez con un mayor número de horas de desconexión. Un pueblo que agoniza mientras sus dirigentes viven en una inopia comunista obsoleta y llena de soflamas revolucionarias arcaicas y repetitivas. Siguen reprimiendo con dureza a quienes se atreven a discrepar y, en un ejercicio de estupidez retrograda y represiva, se sigue persiguiendo a las personas homosexuales. Cuba se muere entre caducos himnos patrióticos y falsas consignas revolucionarias. Por mucho que le cantes a un muerto no volverá a respirar. Un presente lleno de pesadumbres y un futuro lleno de incertidumbres.
Con la desaparición de los hermanos Castro y la llegada al Poder de Miguel Díaz-Canel se creaba la esperanza de que se iniciaba un cierto proceso de democratización y de ampliación de las escasas libertades existentes. El gozo en un pozo. Ha resultado más de lo mismo. El pueblo cubano siempre sufrió en sus carnes una de las falacias del comunismo. Se decía que se iba a repartir la riqueza y fue todo lo contrario. Lo que se repartió fue la pobreza haciendo muy pobres a los pobres y pobres a los que todavía no lo eran. La salida masivas de muchísimos cubanos y cubanas ha sido permanente y continuada en el tiempo. Se cifra en la actualidad en más de tres millones el número de cubanos que residen fuera de Cuba. Un exilio masivo como consecuencia de un Gobierno arcaico y represivo. Ni todos los exiliados están en Miami ni todos ellos son reaccionarios.
El pueblo cubano tiene grandes afinidades con el pueblo andaluz. Los parámetros existenciales entre Cuba y Andalucía se sostienen sobre grandes afinidades. El saber torear la tristeza con el capote de la alegría. La calle, siempre la calle, no solo como sitio de tránsito sino como espacio de convivencia. La música como elemento vertebrador de las almas inquietas. La luz que dimana del astro sol y que inflama los sentidos. El vino oloroso jerezano y el ron cubano como néctar de los dioses paganos y también como refugio corporativo de la convivencia más sutilmente expresada. La vida en suma soñada de puerta adentro y vivida de puertas afuera. Las envolventes sensualidades literarias-musicales expresadas a través de Ernesto Lecuona y Rafael de León.  
El Gobierno español, con buen criterio, ha iniciado un inminente proyecto de ayuda al pueblo cubano que debíamos de ampliar por tierras andaluzas. El destino de Cuba está marcado, como casi todo, en manos de quien posee “el rotulador negro” y lo terminará convirtiendo en una “franquicia” de EE.UU como ha hecho con Venezuela.  
La denominada “Perla del Caribe” tiene un potencial económico (turístico) de una magnitud extraordinaria y estos mercaderes de los bienes ajenos no perderán la ocasión de hacerse con este Archipiélago Tropical. Más pronto que tarde aparecerán por allí los Vito Corleone contemporáneos. Se buscaran a una “Delcy Rodriguez” cubana para que les gestione sus negocios. La Historia siempre les termina pasando factura a los pusilánimes y de eso andan sobrados los dirigentes cubanos del ayer y del presente. 
Lo dejó escrito Antonio Burgos en su eterna canción Habaneras de Cádiz: …. ”La Viña y el Mentidero. Y verán que no exagero, si al cantar la habanera repito: la Habana es Cádiz con más negritos; Cádiz es la Habana con más salero”.  



miércoles, 18 de febrero de 2026

Miércoles de Ceniza


Hoy, día 18 de Febrero, es Miércoles de Ceniza. La Ciudad, esta ciudad nuestra donde el renacer forma parte consustancial de su idiosincrasia, volverá a comenzar un nuevo ciclo cuaresmal que se dará por finiquitado cuando la primera de las hermandades de vísperas ponga su cruz de guía en la puerta de su templo. Aquí lo vivido y lo que está por vivirse se dan la mano buscando siempre la soñada Ítaca de los paraísos infantiles. El Señor de la Salud de San Nicolás vuelve estos días tan señalados al encuentro de los ausentes y de los presentes. La Judería sevillana se abre en canal para que las almas de los judíos sevillanos vuelvan a transitar por sus callejas. Es un eslabón sentimental que suelen llamar Quinario y al que nosotros siempre le hemos llamado Reencuentro. Las imágenes, nuestras más queridas imágenes, son una prueba inequívoca y fehaciente de nuestro paso por esta tierra de María Santísima. Junto a ellas, un día ya muy lejano, fuimos niños ilusionados. Después, jóvenes enamorados con el brillo de la luna en las pupilas. Luego gente madura a caballo entre la responsabilidad y la incertidumbre que despide con lágrimas a los que nos dejan y recibe alborozado a los que llegan. Las muerte y la vida como las dos caras de una misma moneda. Hoy, ya asomados a los balcones de los epílogos, gente ya algo cansada pero firme en sus convicciones y con algunas dudas existenciales. La misma que resiste los embates de los tormentosos tiempos que se avecinan agarrados a los mástiles de la Fe. Somos lo que fuimos y nunca lo que seremos. El pasado existió; el presente existe y el futuro Dios dirá.
Puede que sea verdad que existen tantas cuaresmas como sevillanos la contemplan. Unos, imbuidos cada día dentro de una actividad frenética. Otros, desde la calma y la reflexión viendo pasar lentamente el paso de los días. También, a quienes estos días les resultan indiferentes e iguales a los del resto del año. De todo hay en la viña del Señor. Cada Cuaresma es distinta y también es igual a las demás. La vamos afrontando con las herramientas existenciales que la vida nos va dejando. Algunos ya empezamos a ser espectadores de nuestra propia vida. La Cuaresma es calle, mucha calle, y ya a los paseantes matutinos sacarnos con la luna reflejada en los balcones es complicado. Hoy, día 18 de Febrero, es Miércoles de Ceniza y se pone en marcha el reloj que siempre nos llevó y nos lleva al Paraíso sevillano. Feliz Cuaresma. 

martes, 17 de febrero de 2026

El humo que embriaga los sentidos



Sevilla no se podría entender sin entrar en un análisis pormenorizado y personal de algunos y algunas de los que están encuadrados en lo que conocemos como “el padrón municipal”. Este registro administrativo tiene dos funciones primordiales. La primera es dejar constancia fehaciente de que todavía existimos y la segunda es saber en que enclave urbano concreto desarrollamos esa existencia. Aunque lo verdaderamente importante no es donde vivimos sino como vivimos. Afortunadamente la vida es algo más que meras cuestiones administrativas. La singularidad del individuo frente al ambiguo concepto de grupo escapa -o al menos lo intenta- del estrecho corsé de lo estrictamente administrativo. Las personas siempre por encima de los números. 
Suelo pasar con frecuencia por la calle Córdoba y siempre que voy sobrado de tiempo (lo que suele ocurrir muchas veces) me detengo un rato a charlar con Enrique (el del puestecillo del incienso). Desarrollamos una afición común que es el Flamenco y a ese tema le dedicamos la mayor parte de nuestra conversación. Con la ventaja añadida por su parte de que se cantiñea bastante bien. Los dos amamos este Arte parido y amamantado en Andalucía y no existe nada más placentero que la noble complicidad de las aficiones compartidas. Majaretas sevillanos enredados entre los cantes y los cantaores. Como por esta tierra casi todos los apodos se encuadran en una cierta lógica existencial a Enrique, en el Mundo del Flamenco, lo conocen como “el Niño del Humo”.   
Por su singularidad en este puesto de variados perfumes naturales se suelen detener algunos de los turistas que nos visitan. Preguntan de todo pero sin enterarse de nada. Enrique está convencido de que el turismo que llega a Sevilla lo componen una mitad de italianos y la otra mitad de franceses (algo de razón si que tiene). Es de los muchos sevillanos que están plenamente convencidos de que los foráneos no nos entienden fundamentalmente por que hablamos demasiado rápido. Creen al sevillano modo que la clave para que nos entiendan está en deletrear cada silaba con mucha lentitud y elevando el tono de la voz. Los “guiris” abren los ojos como platos viendo como Enrique se desgañita mientras va señalando uno por uno los distintos productos de su olorosa mercancía. Lo cierto es que muchos de ellos se terminan llevando algo de lo que de manera estentórea les ofrece Enrique. Que sepan lo que se llevan ya es otra cuestión. Lo cierto es que se van muy contentos con su compra. No es de extrañar que algún forastero-psicodélico creyera que aquello se trataba en realidad de un puesto de marihuana. Me lo imagino a su vuelta sentado tranquilamente en su sofá liándose un “porro” con granitos de incienso cofrade. En plena catarsis “porrera” sentirá en sus labios el sabor de la miel de las torrijas de La Campana. Notará sobre su hombro el peso penitente de una cruz. Le llegará a través de las ventanas de su salón un estruendoso soniquete de cornetas y tambores. En su tocadiscos le sonará una saeta de Manuel Centeno. Mirará extasiado hacia el techo y verá asombrado el bellísimo palio de la Virgen del Socorro. Un gorrión serratiano le llevará prendido en el pico un lacito celeste de La Candelaria. Se dormirá soñando con las bolas de cera de los niños y los garbanzos con bacalao de las abuelas. Al final si había logrado entender lo que le había vendido Enrique. Eran los eternos olores de la Semana Santa de Sevilla.

viernes, 13 de febrero de 2026

La singularidad en clave sevillana


Posiblemente Sevilla y Roma sean las dos ciudades del mundo donde lo singular cobra una importancia extraordinaria. No son mejores ni peores que otras ciudades son simplemente distintas. Son su gente los que las dotan de un universo afectivo donde las relaciones se producen en unos marcos incomparables. Pasear por Roma o por Sevilla del brazo de su riqueza histórica, artística y cultural es tocar el cielo con las manos. El arte no es solamente lo que se ve sino también lo que se vive y se siente. La gente, sus gentes, son los mejores portadores de una forma de vida donde el afecto (los afectos compartidos) se manifiesta enredado con el discurrir de los días. En Sevilla y en Roma la calle es el epicentro de todo cuanto ocurre y que verdaderamente merece la pena ser contado. La vida expresada de puertas afuera. El cielo como techo al que la noche cubre con un manto de estrellas. La vida expresada en un simple paseo mañanero. 
Decía el gran Silvio (y decía muy bien) que “Sevilla es España pero España no es Sevilla”. Esto no era una afirmación ombliguista sino más bien una constatación de que el universo sevillano encierra unas claves que lo hacen a la vez independiente y conectado con otras tierras lejanas. La idiosincrasia sevillana encierra tanta grandeza y tantas peculiaridades que se nos configura como un cosmo personalísimo. El mismo que se contextualiza artísticamente con el pincel de Velázquez, la gubia de Juan de Mesa y la cadencia sonora de Luis Cernuda. Somos orgullosos andaluces, españoles y europeos pero por encima de todo somos sevillanos. Nuestras virtudes y defectos siempre se nos manifiestan al sevillano modo. Aquí más que con acento andaluz hablamos con acento sevillano. Estamos orgullosos de pertenecer a una tribu que, por desgracia, cada día está más devaluada. Esto que pomposamente llaman “la globalización” terminará por llevarse por delante nuestras señas de identidad. Con la demolición de los “Corrales de vecinos”; la desaparición de las tabernas como centros neurálgicos de encuentros ; la masificación descontrolada del turismo y una falsa “modernización” la forma de vida sevillana ha ido derivando peligrosamente hacia lo insípido, lo cutre y lo banal . Nuestras nobles tradiciones cada día se enmarcan más dentro de lo insustancial y se orillan por la falta de escrúpulos comerciales entre el frikismo militante y la pertinaz banalización de espectáculos de masa. Hasta nuestros carteles de Fiestas Primaverales se han convertido en fuente de chanza y “carne de cañón” para los informativos nacionales. Las falsas polémicas instaladas en las cada vez más escasas reuniones de verdaderos amigos. Hemos perdido el sentido de la proporción de las cosas importantes y nos diluimos en debates interminables y cansinos sobre “el sexo de los ángeles”. Polemizamos sobre lo insustancial obviando lo que de verdad interesa. 
No se trata de añorar pasados paraísos que posiblemente no lo fueran tanto. Es simplemente tomar partido ante un cumulo de situaciones que cada día desnaturalizan más a esta Ciudad de nuestros amores y desvelos. Cuando el pasado se ignora por añejo y el futuro se obvia por imprevisible el presente no es más que un barco a la deriva. Cuando la política actual se ha convertido en un juego de trileros y el conformismo forma parte de nuestras vidas tan solo nos queda intentar remar contracorriente. 
 A través del Arte, la Cultura y las Tradiciones la Ciudad siempre nos muestra elementos de resistencia para poder comprender que esta tierra es el Reino de la Esperanza y también de la Libertad. Somos los hijos del agobio por sentirnos históricamente maltratados tanto por los de dentro como por los de fuera. Aquí lo bueno siempre está por llegar pero “el barco del arroz” nunca termina de anclar en los confines de la Torre del Oro. Tierra esta nuestra donde los figurones y los mercaderes siempre camparon a sus anchas. Vivimos entre la pena infinita de la calle Don Remondo y la alegría de la calle Feria un jueves de Mercadillo. Aquí los términos medios ni están ni se les espera. 

martes, 10 de febrero de 2026

Vivir leyendo o leer viviendo


Quienes escriben y tratan de darle sentido a su escritura lo hacen basándose en dos elementos fundamentales. A saber: lo que se lee y lo que se vive. Con el paso de los años acumulas experiencias existenciales y progresas intelectual y sensitivamente a través de lo que lees. Los momentos (buenos y malos) que has vivido y los libros que has leído ya forman parte indisoluble de tu equipaje sentimental. Existen tres elementos fundamentales que cierran este ciclo o que terminan de completar el circulo cultural y sentimental de la existencia humana. Lo representan el Cine, la Música y las Artes Plásticas. Aunque al final todas son ramas del árbol de la Literatura. Una película no deja de ser la resolución de un libro (guion) contada en imágenes. Una canción, un cante o una sinfonía son poemas sonoros que se fragmentan y se expresan a través del ritmo, el compás o la armonía. Un cuadro o una escultura son retazos literarios pintados o tallados con marchamo de suprema belleza estética y estática. Todo y todos enraizados a través de la siempre omnipresente Literatura. Los seres humanos más primitivos ya escribían signos o pintaban figuras en las paredes de las cuevas donde moraban. 
Los niños de mi generación nos iniciamos en la lectura a edades muy tempranas. Con nueve o diez años de edad ya nos hacíamos de tebeos que nos hacían soñar despiertos y nos llenaba el alma de ilusiones compartidas. Allí estaban el Capitán Trueno, el Jabato, el Guerrero del Antifaz, Purk el Hombre de Piedra o Roberto Alcázar y Pedrín. Luego estaban los magníficos tebeos de Hazañas Bélicas que debido a su alto precio se nos hacían más inalcanzables. Héroes potentes, indesmayables y virtuosos que nos ayudaban a poder sobrellevar la dureza de aquellos años donde para algunos simplemente comer era una diaria “aventura”. Todos con el paso de los años comprendimos en toda su intensidad el poder sanador de la lectura. Quien lee vive su vida y las que les cuentan los autores. 
Los libros, las películas y las canciones son parte indisoluble de esto que llaman el ejercicio de vivir. Ese libro que te atrapaba desde sus primeras páginas y que aprovechabas cualquier momento del día para avanzar en sus mágicas hojas. Esa película que a lo largo de tu vida has visto muchas veces y que el paso de los años no ha conseguido mermar su carga emocional. Esa canción primera que en una noche de verano en una azotea con bombillas de colores y tinajas con sangría te hizo notar el pellizco de los primeros amores. La vida enredada entre las sensaciones y las ilusiones.
Los dictadores del ayer, del hoy y del mañana siempre han tenido y tienen como primera misión represiva atacar al para ellos peligroso mundo de la palabra escrita. Escritores, poetas, cineastas, músicos y pintores son reprimidos pues representan la libertad de la cultura frente al yugo dictatorial de la ignorancia programada. Hacen piras llameantes para quemar los libros que a ellos no les interesa que puedan ser leídos. ¿Alguien se imagina “al del rotulador negro” leyendo una mañana de verano a Walt Whitman¿ ¿Es posible imaginar al actual “zar ruso” (el que monta a caballo con el torso desnudo) absorto con la lectura de una obra de Fedor Dostoievski? Son tiempos difíciles, muy difíciles, estos que nos han tocado en “suerte”. Que encima no nos hurten nuestra noble condición de apasionados lectores. Vivir leyendo o leer viviendo. Allá cada cual.

viernes, 6 de febrero de 2026

Grazalema



“ No se si me vaya a Ubrique
o me vaya a Grazalema
a Alcalá de los Gazules
o al Alosno que es mi tierra” 
 (Fandango de Morente)

En estos días aciagos de incertidumbre y donde parece no tener fin este tiempo tan infernal Grazalema, este bellísimo pueblo de la Sierra de Cádiz, se ha convertido en el epicentro informativo de las graves secuelas de esta ultima borrasca a la que bautizaron con el nombre de Leonardo (¿por ser la antípoda de lo que representaba el genial Leonardo da Vinci?). De un tremendo impacto nos han resultado las tremendas imágenes que las distintas televisiones nos han mostrado de las inundaciones en Grazalema. El agua bajando copiosamente y sin control por sus hermosas y cuidadas calles y, en un rotundo ejemplo del alcance de la catástrofe, el agua saliendo a chorros por los enchufes de las casas. Vecinos y bomberos se veían incapaces de despejar tanto las viviendas como las calles viéndose indefensos ante un volumen de agua de tal magnitud. Se palpaba la desesperación y la impotencia ante la más que inminente posibilidad de que el agua termine por arruinar lo poco o mucho que has podido construir a lo largo de tu sacrificada vida. Admirable la solidaridad entre los propios vecinos y el trabajo indesmayable de bomberos y esto que hoy llaman Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Esto, unido a que en Andalucía ha existido una admirable y perfecta coordinación entre las distintas administraciones, ha propiciado que se hayan evitado desgracias personales que a la postre es lo único que realmente importa. Las vidas que se pierden lo hacen para siempre. ¿Tan difícil resulta entender por algunos políticos que en situaciones extremas lo verdaderamente importante son los ciudadanos? Ambiciones personales y solidaridad nunca fueron frutas de una misma cesta. Gente mediocre que solo buscan la política para sus fines particulares. Burócratas de almas grises y ahítos de poder y dinero. Solo saben empatizar con las cuentas de resultados.
A pesar del discurso negacionista de algunos políticos que se retroalimentan de la programada ignorancia de muchos ciudadanos la evidencia, rotunda evidencia, de los estragos del Cambio Climático resultan más que evidentes. Larguísimos ciclos muy secos con temperaturas muy altas se mezclan con periodos implacables de tiempos muy borrascosos. Las tormentas se alinean en fila india para descargar en pocos días la lluvia ausente durante varios meses. La codicia y la ambición desmedida de unos pocos han herido de muerte a la Madre Naturaleza y esta se defiende con fuerza de tantas agresiones ambientales recibidas. ¿Qué más necesitamos para entender que algo muy grave está fallando en el Medio Ambiente? ¿Cuándo dejaremos de prestarles atención a los políticos populistas para prestársela a los científicos? ¿Tan difícil resulta comprender que estos políticos solo son capaces de propagar odio, veneno, violencia e ignorancia? Tiempo estos muy difíciles de digerir. Corren muy malos tiempos para la decencia y la tan necesaria racionalidad ni está ni se le espera. La indolencia e ineptitud de los partidos tradicionales ha propiciado que la gente busque soluciones a sus problemas llamando en falsas puertas. Se las abren prometiéndoles paraísos artificiales que los llevan desde la mentira programada al perverso mundo de los purgatorios existenciales.
Grazalema, la joya de la corona de los Pueblos Blancos de la Sierra gaditana, está siendo estos días salvajemente castigada por los fuerza de la Naturaleza. Sobre una tierra que resulta tan andaluza por sus cuatros costados siempre podremos decir que la lluvia ya cae sobre suelo mojado. Aquí, que siempre fue donde más llueve en España. Pueblo este de Grazalema donde la Belleza y la Historia siempre han caminado cogidos de la mano. Con sus orígenes anclados en la colonización romana del Mediterráneo.
 Nadie que admire la profundidad de las cosas bellas y verdaderamente populares debía abandonar el Reino de los vivos sin hacer la Ruta de los Pueblos Blancos (siempre con Grazalema como su principal abanderada). La hice en varias ocasiones y siempre la recuerdo como una de las sensaciones más placenteras de mi existencia. Suerte para este bellísimo pueblo que ayer por la tarde fue evacuado en su totalidad. Grazalema o la belleza andaluza en forma de pueblo.

martes, 3 de febrero de 2026

Lo que el viento nos dejó


Sigue de manera pertinaz este ciclo inacabable de fuertes lluvias y grandes ventoleras. Ayer lunes la Ciudad amaneció con un tiempo furioso que ya tenia sus antecedentes en una madrugada donde las fuerzas de la Naturaleza no dieron ninguna tregua. Se nos avisó por parte de nuestras Autoridades Locales que ese día permanecerían cerrados los parques públicos, los polideportivos y hasta el Cementerio (en tiempos tan borrascosos ni la muerte suele ser respetada). Sinceramente, la semana que no la empiezo con una visita a San Nicolás me parece una semana frustrada. Además se daba la circunstancia de que este lunes era muy especial pues celebrábamos el Día de la Candelaria. Faltar ese día a esa cita tan sentimental con la Reina de la Judería sevillana se me antojaba como algo difícil de encajar. Poder verla cara a cara cada 2 de Febrero es como reencontrarme cada año con mis ancestros más queridos y añorados. Son costumbres heredadas de nuestros mayores que en definitiva tratan de recuperar sentimentalmente a quienes ya no están con nosotros. Manías fetichistas para algunos y costumbres tradicionales para otros. No solo de Inteligencia Artificial (IA) y Algoritmo viven los seres humanos. Para los creyentes las imágenes tienen un poder sanador que nos retrotraen sentimentalmente al ayer y nos reconforta contra las, a veces, circunstancias adversas del presente. Rezamos por los ausentes y pedimos por los presentes. Nuestros rezos tamizados de azul-celeste.
Afortunadamente la mañana fue clareando poco a poco y la borrasca (¿Por cierto quién o quienes le ponen nombres a las borrascas? ¿Existe en Meteorología un bautizador de borrascas?) se fue alejando en busca de otros territorios donde poder seguir imponiendo su brutal fuerza anclada en la ira de los dioses páganos. Salir de mi enclave particular no fue nada fácil pues el bus tuvo que ir sorteando los restos del naufragio. Arboles partidos por la mitad; señales de trafico dobladas; restos de toldos y persianas rodando por los suelos y caravanas de coches atrapados en un largo atasco. Todo bajo las incesantes sirenas de bomberos y policía municipal. Un caos circulatorio que se fue despejando como quien se despierta de un mal sueño. Al final pude llegar a la tierra prometida que en mi caso siempre sienta sus reales aposentos en la llamada Iglesia de San Nicolás de Bari. Allí donde atienden y consuelan el Señor de la Salud y la Virgen de la Candelaria.
 Superados los escollos de los tiempos meteorológicos pude formar la piña candelaria de cada lunes con Ignacio, Fali y la aparición por sorpresa del Cuqui (antiguo vecino de la calle Lirios). Candelarios con muchas décadas de militancia en las espaldas y con lo corazones ya algo cansados pero sabiendo con certeza que hasta nuestro último palpito nuestra Ítaca sentimental siempre estará en San Nicolás. Un día, esperemos que todavía lejano, ya la Plaza de la Alfalfa notará la ausencia de nuestras pisadas y reverdecerá nuestras risas de niños felices por entre las jaulas de los pájaros del Mercadillo dominical. Otros vendrán para tomar el relevo de nuestros sentires más profundos. Comprenderán lo que el aire se llevó como también lo que el viento nos dejó. Aire y viento; viento y aire mientras navegamos siempre firmes e ilusionados por los mares de Dios. La Fe mueve montañas y también supera borrascas. El ruido y la furia o la furia del ruido.

viernes, 30 de enero de 2026

La caída de las ramas



Los caminos del señor son inescrutables y los de la Naturaleza son imprevisibles. Esta semana el tiempo meteorológico nos ha mostrado su cara más rotunda. Viento huracanado y lluvias torrenciales han conseguido alterar seriamente nuestra forma de vida y también nuestra manera de encarar la cotidianidad de los días. Evidentemente los que están activos laboralmente y los que están en periodo escolar fueron los que peor tuvieron que sobrellevar este tiempo infernal. Se tuvieron que enfrentar a las inclemencias de un tiempo que estaba pidiendo a voces una reclusión hogareña. Las obligaciones mandan sobre todas las cosas. Por el contrario los que ya hemos aparcado definitivamente la vida laboral tuvimos la ocasión de podernos refugiar en una especie de mini-confinamiento. Salir a la calle se nos antojaba como una operación de alto riesgo. Con el fuerte viento las ramas de los árboles se bamboleaban peligrosamente propiciando un grave aterrizaje sobre los cuerpos de los viandantes. Mis dos hijas por separado se pusieron de acuerdo con un razonable consejo: “Papá no salgas que hay mucho peligro con la caída de las ramas. Mejor quédate en casa”. Dicho y hecho. Una reclusión voluntaria más que una reclusión es una razonable decisión acorde con las circunstancias meteorológicas. Ser proclive a los buenos consejos nunca está de más.
El pasado miércoles mi calle amaneció alfombrada de naranjas y de ramas de todos los tamaños posibles. Era la resaca de la tormenta del martes y el preámbulo de lo que todavía se nos venia encima. Resultaba conveniente ampliar unas horas esta especie de confinamiento. Sinceramente recluirme unos días con mis recuerdos y mis grandes aficiones no me supone un menoscabo importante. Con algo de paciencia y sabiendo en tiempo real que tus hijas, tus nietos y los pocos y grandes amigos que te quedan están bien la espera hacia la libertad callejera podía espera un poco más.

 Reflexionaba sobre las ramas de mi calle y el tiempo que tardarían en retirarlas (esta vez la recogida, junto con las naranjas, fue rápida y eficaz). Una rama por los suelos es un síntoma de derrota ecológica. La empuja el viento hasta desgarrarla del árbol con la inestimable ayuda de la falta de mantenimiento del arbolado. Los arboles urbanos enferman debido a dos factores fundamentales: la contaminación ambiental y la más que evidente falta de cuidados y conservación. En Sevilla, si el Ayuntamientos presente o venidero no lo remedia, los árboles serán solo un ejemplo de una propuesta urbana fallida que se nutre de lo superficial y banal en detrimento de la unión entre la funcional y lo bello. Las ramas se bambolean entre pájaros mudos; ruido de motores y el murmullo de las voces que nunca dicen nada. Sus hojas se caen (o al menos debían caerse) por los suelos en las tardes otoñales donde los tonos grises y ocres de los cielos le dan a la Ciudad una de sus formas de mayor belleza expresiva. Cuando al andar pisas las hojas puedes notar el crujir del tiempo bajo las suelas de tus zapatos. Las ramas son la parte más visible de los arboles aunque es en sus raíces donde se sustenta la verdadera fortaleza del árbol. Cuando mi abuela nos hacia su delicioso arroz con leche siempre lo remataba con un poquito de canela en rama. Aquello era probar un trozo de cielo sevillano. Un canto a la nostalgia de los sabores perdidos del paraíso de la infancia.
Rama en los arboles; rama en los añorados postres de la infancia y rama en una manzanilla sanluqueña de olores a barcas y sabores a los mediodías de Bajo de Guía. Las ramas que se derraman por las calles de la Ciudad empujada por la fuerza de los vientos.
La vida, encerrada en un mar de pasiones donde merodean las luces y las sombras, pidiéndole a Dios que si alguna vez naufraga nuestra barca tengamos a mano una rama donde poder agarrarnos. Una rama que nos eleve del suelo y nos lleve en volandas por los callejones secretos de la Ciudad. Una rama de algún árbol centenario de la Plaza del Museo que se tensa cada mañana para poder ver más de cerca la Inmaculada de Murillo.