domingo, 7 de junio de 2026

San Salvador de la Cruzcampo



Sevilla siempre deambuló entre los hechos que ocurrieron (su Historia) y aquellos que nunca llegaron a ocurrir pero que hubieran merecido la pena que ocurrieran (su Leyenda). Aquí siempre nos supimos mover entre las medias verdades y las medias mentiras (cosa bien distinta es la proliferación de mentirosos y embaucadores de manual). El Santo Padre al que algunos preferimos más como Padre (espiritual) que como Santo (de entramados burocráticos) está estos días por tierras españoles. No tiene previsto darse una vuelta por Andalucía y, evidentemente, pasará de largo por la Tierra de María Santísima. No pasa nada, otra vez será. Lo importantes es que su mensaje esté impregnado de un claro y rotundo contenido social donde se apunte directamente a quienes expolian y se aprovechan de la endémica pobreza. Los mismos que se dedican de manera prioritaria a disparar sus flechas contra los más desfavorecidos de la tierra.
Resultaba más que conveniente crear un breve paréntesis artificial para dejar plasmado que su Santidad en verdad si estuvo por Sevilla. La Fe mueve montañas y, por estas fechas, en Sevilla también mueve barriles de la Cruzcampo (aquí no hablamos de cerveza; aquí se habla de la Cruzcampo). Sabíamos que todos los santos sevillanos están últimamente muy ocupados por ser innumerables las plegarias de los habitantes de la Ciudad. Vivimos atrapados por los innumerables problemas del presente que siempre se enmascaran y solapan con las grandes bondades que nos deparará un esplendoroso futuro. ¡¡Nadie se imagina lo bien que vivirán los hijos de nuestros nietos!!
Fue entonces cuando ocurrió el llamado para siempre “Milagro de los botellines”. Nuestras suplicas a San Salvador de la Cruzcampo fueron debidamente atendidas. Este ínclito y simpar santo sevillano se puso manos a la obra y el milagro tomó forma y cuerpo sevillano. Queda para la posteridad una foto que lo atestigua. Ahí están en “El Tremendo” (Capilla cervecera de Santa Catalina) el Santo Padre acompañado por San Salvador de la Cruzcampo. Este templo cervecero fue reconocido justamente hace unos días dentro del rango de entidades o personas de alto raigambre sevillano. Siempre en nuestro afectuoso recuerdo a Mari como principal insignia de este buque de cerveza fermentada. Pediremos al que mora y recibe en San Lorenzo para que el Santo Padre tenga un pontificado fecundo y clarificador (en lo espiritual) y positivo (en lo social). Lo va a necesitar ante unos tiempos tan crueles y desgarradores. No dudamos que San Salvador de la Cruzcampo seguirá velando por todos nosotros. Almas sedientas veraniegas vagando por los aledaños de Santa Catalina o de la Puerta la Carne. Los malos tiempos con un botellín en la mano siempre serán mas digeribles. Los buenos ratos entre amigos siempre le dan sentidos a nuestras vidas. Esos siempre estarán con nosotros.