jueves, 28 de mayo de 2009

Donde madura el limonero.

Cada cierto tiempo, alguno de nuestros políticos locales replantea la importancia de “repatriar” los restos de don Antonio Machado Ruiz, el insigne poeta nacido un 26 de julio de 1875 en el sevillano Palacio de las Dueñas. “Mi infancia son recuerdos de una patio de Sevilla y un huerto claro donde madura el limonero…”. Hace unos días don Alfredo, nuestro Alcalde, lo planteó nuevamente, aclarando que…”más pronto que tarde habría que replantearse este asunto”. Sinceramente, como machadiano converso y confeso, me da miedo cada vez que tocan este –parece ser- tema de gran calado social y cultural de nuestra Ciudad. Si se aburren con la que está cayendo podrían hacer como el diablo. O si acaso gestionar mejor y dedicar más tiempo a solucionar los problemas de esta maltratada Ciudad. Pero nada, no hay manera. Con toda claridad lo dejo dicho un poeta que fue Premio Nobel y que nació en Moguer...”no la toques ya más, que así es la rosa”.

Antonio Machado llegó a Colliure (Francia) huyendo de la sangrienta barbarie de nuestra Guerra Civil. Estaba enfermo e invadido por la tristeza y el desconsuelo. Las circunstancias de su exilio son sobradamente conocidas y han sido ampliamente estudiadas. Llegó a este bello pueblo francés acompañado de Ana Ruiz, su madre, (que en su delirio preguntababa continuamente…¿llegaremos pronto a Sevilla?) y su hermano José y la esposa de este. Todos los biógrafos de Machado coinciden en que sin lugar a dudas, la muerte de quien escribió….”caminante no hay caminos / se hace camino al andar…..” fue como consecuencia de la pena. Sus pulmones estallaron de tanto tabaco y tanto sollozo contenido. La misma pena que tan magistralmente definió Miguel Hernández….”Tanto dolor se agrupa en mi costado / que por doler me duele hasta el aliento”. En su raido abrigo se encontró un trozo de papel doblado y escrito a lápiz, donde el poeta sevillano recordaba su niñez…”Estos días azules y este sol de la infancia”. Su muerte ocurrió un 22 de febrero de 1939. A los tres días falleció su madre. Ambos están enterrados en este bello pueblo costero francés de algo mas de 3.000 habitantes colindante con la frontera española. De hecho está situado en la llamada Cataluña francesa, en el marco incomparable de los Pirineos Orientales y dentro de la región de Languedoc-Rosellón. El esplendor y la celebridad de esta localidad nace en la epoca de los Reyes de Mallorca. Su luz atrajo a pintores como Matisse y Derain que la plasmaron con sus pinceles. Tampoco fueron ajenos a su riqueza cromática genios de la talla de Juan Gris y Picasso. También el novelista Patrick O´Brien fue un ilustre vecino de esta villa.

Pero en definitiva la fama internacional de Colliure es debida a que cobija en su cementerio los restos de don Antonio Machado Ruiz. Sitio de peregranación de machadianos de todos los confines. Los mismos que depositan amorosamente en la tumba del poeta flores, poemas y reflexiones sobre la paz, la bondad y la solidaridad. Magnifico el estado de conservación del sitio donde reposan –esperemos que para siempre- Antonio Machado y su madre.

Recomiendo fervientemente organizar una visita a esta bella localidad costera francesa. Sus estrechas callejas, sus hermosas vistas al mar, la excelente acogida de sus gentes y lo que es más importante: poder rendirle pletesía en su tumba a unos de los mejores poetas universales, y también de los mayores referentes civicos de la España del ayer, del hoy y del mañana. Hice esa inolvidable peregrinación hace muchos años y espero no rendirle cuentas al Dios de los cielos sin repitir una vez más tan gratificante odisea. Cataluña y Francia disponen de una de las redes de carreteras de las mejores de Europa, y llegar hasta Colliure en coche es una delicia para los sentidos. Haganme caso y no se arrepentirán.

¿Se deben traer los restos de Machado y su madre a Sevilla?. ¿De verdad que merece la pena sustraerle a Colliure el ser un santuario machadiano?. ¿Qué ganaría Sevilla con esta “repatriación”?. En fin espero que impere el sentido común y no nos dediquemos a “tocar la rosa”. No estaría de más mientras tanto tratar de resolver –entre otros temas- la ola de vandalismo que nos invade a los sevillanos. La misma que pinta groseramente el monumento al Faraón de Camas. Aquella que pintarraquea salvajemente un monolito dedicado a la memoria de los fusilados en las murallas de la Macarena. La que hace pintadas en las fachadas de la iglesias amenazando con nuevos bárbaros incendios. La que añora en definitiva las trincheras de los fanáticos de las dos Españas. La que ya nos anunciaba el que está enterrado en Colliure…”Españolito que vienes al mundo te guarde Dios / una de las dos Españas ha de helarte el corazón”. Pues eso, si añorais a don Antonio pasaos por Francia a rendirle pleitesía y mientras, velad por la grandeza y el bienestar de esta Ciudad que él tanto quería.

martes, 26 de mayo de 2009

Paquiño Correal

La primera noticia que tuve de Francisco Correal (Paquiño Correal para las tres cuartas partes de los sevillanos/as que leen y piensan libremente. La parte lectora restante, anda vanidosamente metida en su caparazón de fieles depositarios de las esencias de la Ciudad) fue una tarde que lo escuché hablar en Radio Sevilla. De estos hace ya unos años. No sabía quien era y me produjo una fuerte impresión su verbo culto, popular, nada empalagoso y directo al corazón de los problemas.

Luego ya las cosas con los años vinieron rodadas. Nos tropezamos en infinidad de ocasiones, él como escritor y yo como lector. En mis felices encuentros mañaneros con el “Diario de Sevilla” no deja nunca de sorprenderme con sus variados artículos y reportajes. Nada le resulta ajeno a este periodista de raza, libre y ajeno a clanes y figurones de tres al cuarto. Lo mismo se introduce -y nos cuenta a su manera- en un Congreso del PSOE, que lo hace en uno Eucarístico en el Alcázar sevillano. Todo lo transforma en sutil literatura, elevando el periodismo a sus cotas más altas de riqueza estilística y narrativa. Es un narrador de fábulas reales (que no de reales fábulas) que hace coincidir en el tiempo -de la manera mas simple- a Ladislalo Kubala con Jame Joyce. A su suegra con doña Concha Piquer. A Marcelo Campanal con David Bisbal y a Morante de la Puebla con Barak Obama. Todo lo hace con un filtro de erudición aplastante y un conocimiento de la calle asequible solo a gentes, que como él, se la patea a diario. Suelo pasar en autobús (el medio de transporte habitual de Maese Correal) por los confines de la Alameda y lo veo arrancar de mañana portando su inseperable cuaderno de notas. Camina garboso y con firmeza pertrechado bajo su gorra, y emulando a don Antonio Machado embuido en su “torpe aliño indumentario”. Lo veo pararse y hablar con personas de toda clase y condición social. Aprende de todo y de todos. Nos habla y escribe de su entorno más familiar y parece que el mismo es parte inseparable del nuestro. Lo he visto en el jueves ojeando libros. Con sus hijos de vuelta del colegio. Coincidiendo en el mismo autobús. Lo sorprendente es que todo lo hace sin dejar de observar cuanto le rodea. Todo, en la cotidianidad de las gentes le resulta interesante. Siempre me he dicho….”este tío tiene todas las cartas para ser feliz”. Me lo imagino repartiendo su fructífero tiempo andando, observando, leyendo, escribiendo y lo mas importante: disfrutando de su familia. Su pluma –a diferencia de algunos- no necesita mojarla en la tinta del rencor y el partidismo. Saber decir las “verdades del barquero” desde la nobleza y sin provocar “batallitas” innecesarias”, solo está al alcance de unos pocos privilegiados. Es un cronista que nos cuenta lo que vé desde la erudición y la riqueza expresiva. Ama a esta Ciudad que lo acogío como hijo predilecto (sin necesidad de medallas ni títulos) con todas sus fuerzas. Lo cierto es que la Alameda no sería la misma sin este ilustre vecino. Allí murió al Cante La Niña de los Peines y nació al periodismo sevillano Paco Correal. Solo en una ocasión he hablado con él: lo paré en la calle Tetuán para comentarle algo referente a la Abuela del Betis.

En fin, apreciado Paquiño, siga vuestra merced andando inperturbable por esta Ciudad de la gracia y la luz. Observe, escriba y cuentenos lo que vea. Intente no mudarse de la Alameda. No sería la misma sin su presencia. Acuerdese de una letra del Flamenco que dice: “Allí veo a mi compare con la gorra echá pa´trá / y yo que vengo traspuesto no se si viene o se vá/. Pues eso, da lo mismo que venga o vaya, lo importante es que esté muchos años entre nosotros. ¡Larga vida a los grandes cronistas sevillanos!.

jueves, 21 de mayo de 2009

….Que relucen más que el sol.

Uno de esos tres gloriosos Jueves es el Corpus Christi. Mañanita de olores a juncia y romero. De altares distribuidos por el centro de la Ciudad. Con escaparates engalanados con el estilo y señorío de las cosas bien hechas. Una Plaza de San Francisco donde un arco y un altar nos indican donde está el ecuador de lo que se nos muestra.

Veremos un año más iniciarse la procesión con los niños carrancanos. Las mártires trianeras Santa Justa y Rufina. Mártires, alfareras y de Triana ¡cabe mayor gloria en la Tierra!. Veremos al filósofo San Isidoro que nos mostró el camino hacia Dios a través de la reflexión y las buenas obras. Detrás su hermano San Leandro, tambien arzobispo de esta Ciudad. Luego vendrá San Fernando, el personaje histórico de mayor calado que anduvo por estos lares. Su ejemplo y su legado fueron de tal magnitud que lo hacen ser de los más importantes de Europa. ¡Gran desconocido para muchos sevillanos “cultos” que solo saben mirar la Historia usando el filtro de la “progresía”!. Para ellos, en su corta y sectaria interpretación, San Fernando solo fue un conquistador más de esta Ciudad. ¡Que tristeza causa comprobar como cada dos por tres cuestionen como festivo el día de tan importantísimo personaje!.

Ya en el último tramo de la Procesión vendrá la Inmaculada. Clave de nuestra fé en una Ciudad mariana por encima de otras consideraciones religiosas. Limpia y Pura de mancha. Concebida sin pecado original. Faro de nuestra fé y último reducto de nuestras Esperanzas. Sin ella todo carece de sentido. Seríamos como barcos a la deriva. Detrás el Niño como adelanto bondadoso e inocente del que de mayor sufrirá los mayores desprecios y torturas. Todo conforma nuestro sentido de la Espiritualidad Cristiana. Todo está enlazado y todo tiene sentido en su conjunto.
Cierra la procesión la Custodia Pequeña como hermoso preámbulo de lo que realmente dá sentido magno a la mañana: la Sagrada Custodia de Arfe. La misma constituye una de las mayores expresiones artísticas de la Cristiandad en el simbolismo del Corpus Christi. Enrique de Arfe nos legó una antológica obra de Arte para orgullo del rico patrimonio de nuestra Ciudad. Para completar el sevillano cortejo este año se incluirá una imagen de Santa Angela de la Crúz, madre eterna de los pobres y afligidos de esta Ciudad. Será portada por hermanos de la Amargura. ¡Bendita la hora donde a alguien se le ocurrió incluirla!.
Estos elementos procesionales -que son los que verdaderamente nos mueven sentimentalmente- estarán integrados en un (para mí excesivo y fácilmente recortable) largo cortejo. Representaciones de Hermandades de Glorias y de Penitencia. Autoridades civiles y militares. La cúpula del clero sevillano. La Banda Municipal y una representación del Ejército. La Escolanía de Nuestra Señora de los Reyes. El Baile de los Seises en la Cátedral. Aquí todo huele a Sevilla e incluso los excesos son netamente sevillanos. Manifiestamente mejorables pero sevillanos.

Mañanita del Corpus donde la lúz cae dulcemente sobre lo que fuímos, lo que somos y lo que seremos. Tradición secular de una Ciudad que se renueva cada año en sus tradiciones. Ocupen posiciones que nos retrotraigan a la niñez. Disfruten con el cortejo. Soporten estoicamente el largo tiempo de paso de la Procesión. Huelan el romero tempranero y siéntanse participe de un acto litúrgico callejero. Después como somos mortales rematen la mañana con un buen papelón de calentitos del Postigo del Aceite. Hermosa y añorada mañanita del Corpus.