El mar abre su cremallera de siglos de orfandad para mostrarnos en sus tripas las contradicciones de los seres humanos: restos de galeones repletos de tesoros y tablones de pateras astillados por la extrema miseria. Las ramas de los árboles se balancean gozosas cuando los jilgueros, posados en ellas, cantan al amanecer por tierras aljarafeñas. Dios siempre nos dio una de cal y otra de arena. Noviembre apura su último rescoldo de vida y se nos va tan sigiloso como nos había llegado. Nos deja, eso si, un reguero sentimental de Santos, Difuntos y Tenorios. Suena al atardecer un Cante de Trilla por la Sierra cordobesa y Andalucía intenta, una vez más, renacer de sus cenizas. Quien canta su mal espanta. Los cielos ya alternan los tonos azules con los grises y negros. Comprobamos gozosos como crecen nuestros nietos a la par que, pesarosos, decrecemos sus abuelos. “Ea la ea la ea, que mi niña Lola duerme / en sabanitas de sea”. Dios siempre nos da una de cal y otra de arena. Lo canta por Soleá Enrique Morente y ya está dicho casi todo: “Los pájaros son clarines entre los cañaverales / que le dan los buenos días / al divino sol que sale”. Se apaga Noviembre y nos encendemos nosotros. Las barricas de roble del Aljarafe guardan placenteras en sus vientres el mosto que pronto degustaremos para saborear la vida. Llega Diciembre que es principio y final de casi todas las cosas: se mueren los días e intentan renacer las ilusiones. Las jardineras de los balcones cubren su orfandad con flores de plástico mientras, nosotros, nos cubrimos cuanto podemos para seguir pasando de largo por los ambulatorios. A ciertas edades si puedes decir un día más ¡Presente!, te puedes dar con un canto en los dientes. Solo en la Ciudad donde la desmesura tomó cuerpo y forma es posible sacar para un Vía Crucis ¡catorce! imágenes a la calle. Si sirven para recuperar la –perdida- fe bienvenidas sean. Monseñor confunde pasos con andas y nosotros confundimos los cirios con las velas. Silba el viento entre las ramas y estas se balancean soñando tiempos mejores. “Que pájaro será aquel / que canta en la verde oliva / anda ve y dile que calle / que su canto me lastima”. Empezamos Noviembre instalados en la zozobra y lo despedimos inmersos en el desosiego. Los “palmeros” de Zoido en el Corpus andan comprando silbatos en las tiendas de los chinos. Aparte de la de “Riesgo” prima la desconfianza: “La noche del aguacero / donde anduviste metía / que no te mojaste el pelo”. Para que seguir escribiendo si, definitivamente, Dios siempre nos da una de cal y otra de arena.
viernes, 30 de noviembre de 2012
miércoles, 28 de noviembre de 2012
Y se encuentran por la calle
“Amores que se han querío / y se encuentran por la calle / o se mudan de color / o se hacen un desaire / por dentro sufren los dos”.
Te vi, me viste y nos vimos. Fue la pasada semana esperando turno en la puerta de la Agencia Tributaria sita en la Plaza de la Encarnación. Hacía mucho tiempo que no tenía noticias tuyas y sabía, eso si, por amigos comunes que vivías en la Villa y Corte de esta maltratada tierra llamada España. Compartimos momentos ilusionantes e ilusionados de nuestra juventud y el amor se nos escapó de las manos como el agua de la lluvia. Nuestro entorno de roneos y bailes “agarraos” por San Bernardo tuvieron como compañeras de viaje a las estrellas y a una luna que se reflejaba desde la cercana Puerta de la Carne. Desde el primer día me gustaste, te gusté y nos gustamos. Teníamos un problema de difícil solución: tú buscabas un novio-formal y yo una amante-informal. Los tiempos dorados y sentimentales de la juventud siempre quedan grabados en el alma por el pentagrama de las canciones. La nuestra siempre será la “Diana” de Paul Anka. Ahora, por los azares contributivos del destino hemos coincidido, después de muchos años, al amparo de unas “Setas” sin bosque pero con muchos enanos. Nos saludamos afectuosamente como dos viejos amigos que dejaron escapar la posibilidad del “derecho al roce”. Estabas realmente esplendida después de cruzar la barrera de los cincuenta años de existencia. Así te lo manifesté y después de ruborizarte me devolviste el halago: “Tú también te conservas muy bien, Juan Luis”. Esa puede que sea la diferencia: las mujeres se mantienen hermosas en la madurez y los hombres bien conservados. Me comentaste que habías vuelto definitivamente a Sevilla para ayudar a tu hija en el cuidado de tus nietos. En un carrito portabas un niño de pocos meses rubio como la cerveza de “Casa Coronado”. La magia la rompió la inminencia de tu turno. Tú tenías el 132 y yo el 143. La vida siempre quiso que nunca tuviéramos el mismo número. Mientras te atendían me dejaste al cuidado de un ángel rubio que dormía placidamente. Luego una despedida cordial formalizada con un sincero beso en la mejilla. Te vi alejarte esplendida en tu papel de complaciente abuela. Deduje por tu aspecto que la vida te ha tratado –nos ha tratado- bien. Me place comprobar que la felicidad no pasó de largo por ninguna de nuestras puertas. Lo vivido cuando es gozoso se llama dulce melancolía; cuando manda la tristeza se llama pesadumbre. Viendo como te alejabas no pude evitar silbar entre dientes la “Diana” de Paul Anka. Ignoro cual será actualmente en tu vida eso que llaman “estado civil”. Tampoco creo que importe mucho, ¿qué más da? Estoy seguro que nunca olvidaremos el primer beso que nos dimos en el túnel de San Bernardo y eso es lo verdaderamente importante. Te vi, me viste y nos vimos. Me gustaste, te gusté y nos gustamos. Te dejé, me dejaste y nos dejamos. Como diría Julio Iglesias….”La vida sigue igual”.
lunes, 26 de noviembre de 2012
Ningún día es como cualquier otro
Hoy estamos a 26 de Noviembre del Año del Señor del 2012. Los acontecimientos históricos delimitan que cualquier día del año tenga unos antecedentes eternos e intemporales. Ningún día es como cualquier otro. Tal día como hoy en 1504 falleció la Reina Isabel la Católica, y el mismo día de 1912 nació el dramaturgo Eugène Ionesco. En 1897 Cuba y Puerto Rico consiguieron la autonomía y en 1942 se estrena la mítica película “Casablanca”. En 1997 se crea en España el “Consejo Económico y Social de Andalucía” (cuyos resultados, evidentemente, se quedaron a años luz de sus objetivos: menos trabajo igual a más paro) y en el 2003 el avión supersónico “Concorde” realiza su último vuelo. En 1991, Michael Jackson, lanza al mercado su álbum “Dangerous” y en 1838 se promulga en Madrid la “Ley de Instrucción Primaria” (nuestra última etapa democrática ya lleva ¡siete! planes educativos). Acontecimientos que confirman históricamente que el 26 de Noviembre, como cualquier día del año, no es un día cualquiera. Los seres humanos, afortunadamente, nos movemos –o debíamos movernos- en nuestro calendario afectivo a golpes de sentimientos. Fechas marcadas a sangre y fuego en las paredes del alma debían tener relación con lo estrictamente sentimental. El día que te nacieron tus hijos y/o nietos. Cuando la orfandad te cubrió con su velo negro. Cuando te licenciaste del Servicio Militar retornando a la añorada vida civil. Cuando desde la atalaya de niños trabajadores precoces viste a tu hija licenciarte en la Universidad. Mi calendario sentimental se apoya en tres fechas fundamentales: un 13 de Mayo cuando, por Tangos, nació mi primera hija; un 21 de Octubre cuando, por Siguiriya, mi madre subió a los cielos azules de Sevilla y, un 31 de Enero cuando, por Bulerías, al nacer mí primer nieto supe paladear el verdadero sabor de la felicidad. Salva Gavira y un servidor creamos este Blog para dar testimonio del paso de los días –pasados, presentes y futuros- en una Ciudad tan amada como ninguneada. Lo llamamos “Toma de Horas” en concordancia con una sección del programa semana-santero que Salva Gavira dirigía magistralmente en Radio Giralda. A estas alturas, y con la época tan convulsa que nos ha tocado vivir, no sabríamos concretar si nosotros le tomamos las horas a la Ciudad o si, por el contrario, es Ella quien nos la toma a nosotros. Aquí ni se reconducen comportamientos ni, pretenciosamente, intentamos ser conciencia cívica de nada ni de nadie. Para algunos aquí se dicen –escriben- cosas de cierto interés, mientras que para otros resultarán irrelevantes. Posiblemente, todos tengan parte de razón. Al final puede que sea verdad que las personas, como los días, nunca son iguales.
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