viernes, 15 de febrero de 2013

¿Hay luz al final del túnel?



José Luis Sampedro se nos configura como uno de los intelectuales más lucidos que nos ha dado este sufrido y hermoso país. El pasado día uno de febrero cumplió los noventa y cinco años de edad. Todo cuanto nos dice en el terreno político, económico, social y cultural no debía de caer en saco roto (cuando en un país tienen más predicamento Kiko Matamoros y Belén Esteban que José Luis Sampedro o María Zambrano nada debía extrañarnos ya). Hace unos días lo entrevistaron para un canal de televisión y escucharlo era un canto a la esperanza y a la vida.  Decía encontrarse intelectualmente muy activo y lamentaba, eso si, los estragos que los años habían ocasionado en su deteriorado cuerpo. Comentaba: “De mente me conservo bien pero mi cuerpo, definitivamente, se me ha rebelado. No puedo evitar el cagarme y mearme encima y tomo, para seguir adelante, no menos de doce pastillas diarias”. Continuaba diciendo: “No puedo rendirme pues soy consciente que a pesar de todo le hago mucha falta a mi mujer. Algunas veces me encuentro muy cansado y esperando poner el punto y final a mis días en la tierra. Nada, salvo mi mente, funciona en mi cuerpo como debía. No le temo para nada a la muerte y tengo, eso si, una gran curiosidad intelectual por averiguar que me aguarda después (suponiendo que haya un después). A ver en que queda la teoría del túnel y esa luz al final del mismo”. Escucharlo, insisto, era un canto a la vida y a la esperanza. Animaba a la gente joven a rebelarse pacíficamente contra todas las tropelías que los políticos cometen contra ellos. Tenía fundadas esperanzas en el movimiento del 15-M y decía que la gente tiene que entender que existe vida civil al margen de Partidos y Sindicatos. Este tipo de personas traspasan de manera natural la frontera que separa a los intelectuales de los sabios.  Todas sus vivencias y numerosas lecturas los han llevado al campo de la reflexión y la duda existencial.  Aborrecen todo atisbo de fundamentalismo por su tremenda carga de irracionalidad. Nos hablan del más allá sin olvidarse para nada del más acá. Ese túnel y esa luz que nos comentan aquellos que estuvieron a punto de dejarnos no dejan de ser un supremo ejercicio de racionalidad intelectual y/o espiritual.  Puede que el túnel no sea más que los últimos fogonazos de vida que emite nuestro cerebro al desconectarse, y el resplandor las luces traseras del que va delante nuestra. ¿Quién puede saberlo y/o averiguarlo sin recorrerlo?  José Luis Sampedro sueña, fundamentalmente, ese momento desde su insaciable curiosidad intelectual. Otro lo harán apoyados en la estela de su Fe.  La existencia humana está llena de interrogantes y el trance final ocupa un lugar preferente. No debemos –o debíamos- tener miedo a la muerte (el ejercicio de vivir siempre será lo más duro).  Desapareceremos como por arte de magia (venimos de la nada y puede que volvamos a la nada) o flotaremos al reclamo de las aladas almas de las flores entre los almendros de nata. Lo dice meridianamente claro la letra de un Fandango: “Yo no le temo a la muerte / que morirse es natural / le temo a una mala lengua / y a una cruel enfermedad”.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Copiar y pegar




No es la primera vez que comento que los Toma de Horas nacieron de una manera no programada y gracias a la paciencia y el interés de Salva Gavira.  No se crearon para auspiciar debates y mucho menos para adoctrinar y/o pontificar sobre nada o sobre nadie. Nos marcamos dos objetivos que, sinceramente, ignoro hasta que punto se están cumpliendo: transmitir nobles emociones y provocar un punto de reflexión en quienes amablemente nos visitan. Tenemos a doña Tolerancia como eje vertebrador y asumimos, sin complejos, entrar en los pantanosos terrenos de la subjetividad. Unas veces se considerará que aquí se plantean cosas de cierto interés y en otras que las mismas son absolutamente irrelevantes. Posiblemente, en ambos casos les –os- asista la razón.  Recibimos una media que ronda las doscientas visitas diarias y eso nos parece motivo más que suficiente para seguir generando Toma de Horas.  Cuando llegamos y traspasamos el umbral de las 100.000 visitas nos dimos por plenamente satisfechos y realizados (en clave cofrade podríamos haber dicho: ¡Ahí queó! Pero creemos que aún tenemos cosas que contar). Con toda sinceridad, nunca pensé –pensamos- llegar a suscitar más interés que el provocado en nuestro círculo más intimo. A una serie de amigos muy escogidos me permito enviárselos por el sistema de “copiar y pegar” pues me consta que valoran cuanto aquí se escribe (valorar no significa necesariamente estar de acuerdo en todo). Esto me provoca una cierta sensación de pudor, pues parece como si les metiera de rondón en sus ordenadores los Toma de Horas. Los blogs se crearon para ser visitados y no para que ellos visitaran a los amigos.  Lo hago por ser plenamente conocedor de que son gente que me aprecia y valora, posiblemente, en mayor medida de lo que uno merece. Cuando alguna vez dejo de mandarlos, no pocos de ellos, me comentan si el motivo es solamente por problemas técnicos. Con amigos de esta valía uno tiene asegurado un lugar en el paraíso. Escribo diariamente de cinco a seis Toma de Horas y solamente uno de ellos ve la luz (y la sombra). Descarto aquellos que me parecen excesivamente individualistas (para nuestras “batallitas” personales ya tenemos a nuestra almohada) o por considerar que puedan herir algunas sensibilidades. Internet nos ha proporcionado la posibilidad de expresarnos libremente y no vamos a renunciar a tan noble propósito. Sevilla, siempre Sevilla, como eje fundamental de nuestros desvelos y ensoñaciones. Nuestras inquietudes no conocen límites y luchamos diariamente contra lo que más daño ha hecho siempre a los seres humanos: la soberbia, la inquina, la avaricia y la vanidad.  Seguiremos por estos lares mientras el cuerpo y la mente aguanten. Aquí, en los Toma de Horas, solo sobran aquellos que caminan -desfilan- alborozados detrás de la Bandera del Fundamentalismo.  Un día, esperemos que aún lejano, seremos pasto de las llamas del olvido. No pasa nada. Lo importante es sentirse vivos y expresar emociones, sensaciones y opiniones de todo cuanto nos rodea. No hay más pero tampoco menos.  Copiar y pegar (amigos) siempre será preferible antes que pegar y copiar (a los amigos).

martes, 12 de febrero de 2013

Estrella Morente



Hoy, día 12 de febrero del 2013, no es un día corriente y moliente (en este caso Morente) en Sevilla. Hoy, concretamente hoy, canta en el Teatro de la Maestranza de la Ciudad del Paro la hija del genial y recordado Enrique Morente: Estrella de soles y lunas. Con la muerte de su padre, tan inesperada como sorprendente (la familia, en aras de su legítimo derecho, tiene denunciado en los tribunales los para ellos erróneos protocolos que siguió el equipo médico durante el ingreso y posterior intervención quirúrgica de Morente) Estrella ha tenido que padecer una larga y dura travesía en el desierto. De una misma tacada perdió a su adorado padre y a su guía espiritual en el Flamenco y en la vida. Ha reconocido en más de una entrevista que, a la muerte de su mentor, se quedó vacía y desorientada. Cuando la orfandad manda en nuestras vidas la pena se nos hace verdaderamente insoportable. Vuelve rehecha y rotundamente hermosa a Sevilla para mostrarnos en vivo su último trabajo discográfico: “Autorretrato”.  La vida y el arte son complejos por su propia naturaleza y configuración. Enrique Morente nunca logró conectar del todo con Sevilla debido en parte a la campaña que los fundamentalistas flamencos sevillanos emprendieron contra él. Me consta que una de sus pocas asignaturas flamencas pendientes era la de cantar en el Festival de Cante Grande de Mairena del Alcor. Tarea imposible para ser asumida por el estrecho y cicatero mundo del fundamentalismo flamenco. ¿El rey de los heterodoxos cantando en el Reino de la ortodoxia flamenca? ¡Hasta ahí podíamos llegar!, se dirían indignados.  Pero lo que no consiguió Enrique en vida (que se le abrieran de par en par las puertas de Sevilla) lo ha conseguido con creces su hija Estrella. La Ciudad la adora y junto con Pasión Vega son las dos diosas foráneas a las que aquí siempre se espera de manera tan anhelante como ilusionada.  Cuando vemos en un escenario a Estrella Morente con su mantón sobre los hombros casi ni necesitamos que cante para sentirnos satisfechos. Pero es que encima canta: ¡ya lo creo que canta!  Hoy, concretamente hoy 12 de febrero del 2013, la hija de Enrique “el Granaino” escribirá en el Maestranza un nuevo capítulo de su inacabado idilio con Sevilla.  Son fechas que a la postre se nos presentan como inolvidables.  La vida, para el gozo, se nutre de los momentos donde la magia impone su hermoso poema inacabado de rocío mañanero. Hoy canta Estrella Morente en Sevilla y su padre desde los balcones del Cielo pensará complacido que la Ciudad, esta compleja y hermosa Ciudad, siempre nos ofrece una segunda oportunidad. Canta Estrella en Sevilla y hasta el río Betis se parará para verla y escucharla.