miércoles, 24 de julio de 2013

Morente en el recuerdo





En lo que me entretenía
cuando yo estaba en prisiones
en contar los eslabones
que mi cadena tenía
siempre me salían nones.
 (Fandango de Morente)
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Fue un infausto 13 de diciembre del 2010 cuando Enrique Morente cerró su ciclo existencial (en el del Flamenco será eterno). Parece que fue ayer y ya va camino de hacer los tres años. Las circunstancias de su muerte fueron claramente discutidas y denunciada por sus familiares más directos. Sobre ese particular y el posterior archivo de la causa prefiero –por desconocimiento- no pronunciarme. Enrique Morente, Manolo Caracol, Manuel Vallejo, Antonio Mairena, Pepe Marchena, Camarón, Niño Ricardo y Paco de Lucías son los artistas flamencos que más han influido en mi arquitectura sentimental flamenca (Tomás y Pastora siempre serán punto y aparte). Descubrí a Morente hace ya muchos años cuando podía apretar el paso sin ni siquiera cansarme. Enrique me abrió el camino flamenco que podía unir armoniosamente clasicismo con vanguardia.  Fue un autentico flechazo y desde entonces raro es el día que desde que abro y cierro mi periplo existencial no escuche su Cante. En los cenáculos flamencos de la época de los que yo era un asiduo asistente estaba mal visto incluso nombrar a Morente. Estábamos inmerso en el fundamentalismo más radical y a los heterodoxos no le concedían ni el beneficio de la duda. ¡Cualquiera se atrevía a decir lo bien que cantaba Morente! Después, como siempre ha pasado, recogieron velas y cambiaron el famoso “digo” por el no menos famoso “Diego” (he leído, después de su muerte, loas a Morente de gente a los que escuche decir de él verdaderas barbaridades). Morente ha crecido enormemente con el paso de los años y los cantaores jóvenes lo tienen como uno de sus principales referentes. Camarón y Morente abrieron dos senderos por donde discurre el Cante de nuestros días.  Ayer me llamó un amigo del alma, granaino de muchos kilates, y estuvimos hablando un buen rato de Morente. No podemos creer todavía que su ausencia ya será definitiva. ¡Le quedaban todavía tantas cosas por hacer!  Pero la muerte ataca a su libre albedrío y nadie está a salvo de su zarpazo. Tengo –y tendré- a Enrique Morente en un lugar de privilegio de mis sentires flamencos. Hoy me apetecía escribir sobre él y lo hago desde la emoción del agradecimiento más sincero. Morente, siempre Enrique Morente en el recuerdo.

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