lunes, 27 de julio de 2026

El Paraíso del Lope de Vega

El Teatro Lope de Vega será de nuevo puesto al servicio del Arte y la Cultura ante la ya inminente Bienal de Sevilla. Se tuvo que cerrar en el verano del 2023. Serios problemas estructurales aconsejaban, por problemas de seguridad, su cierre de manera inmediata. Han sido tres años de espera donde la desidia y el abandono se hicieron presente en forma de jaramagos. La grandeza de Sevilla es de tal magnitud que siempre consigue mantenerse en pie a pesar de las tropelías que sus gobernantes cometen contra su Patrimonio. Pues bien la tan esperada reapertura del Lope de Vega será solo a medias. La parte más alta del Teatro donde se ubica la conocida como “zona Paraíso” (la ubicación de “los tiesos”) permanecerá cerrada. No se puede garantizar la seguridad de esa zona y carece de sentido ir a disfrutar con el mágico piano de Dorantes y terminar escayolado en el Hospital. Habrá pues que esperar a la reapertura de la reapertura. Sevilla en estado puro. La “Bombonera cultural” sevillana sin los bombones de coco. Parece ser que tres años de espera no son suficientes como para rematar las reformas en todas sus dimensiones. Las obras en Sevilla siempre están condiciones por dos elementos endémicos. A saber: la demora en los plazos de ejecución y el sobrecoste de lo presupuestado. Todo, eso si, al sevillano modo.
El Teatro Lope de Vega construido para la Expo sevillana de 1929 es el Teatro más importante de Sevilla (tanto por lo que representa como por lo que allí fue representado). Construido como Teatro-Casino formaba un solo cuerpo arquitectónico junto con el imponente Casino de la Exposición. Se utilizaron como referentes los existentes en Niza o Mónaco. El arquitecto Vicente Traver mezcló en su construcción el llamado Barroco levantino con el Neobarroco andaluz. El resultado fue de una belleza extraordinaria que al parecer es obviada por nuestros dirigentes políticos actuales (tampoco los de antaño le prestaron mucha atención). Se hace realidad una vez más que Sevilla es una Ciudad que se disfruta en los sueños y se padece en las realidades. Nada nuevo bajo este sol de justicia que actualmente se recrudece con la nefasta aportación del “negado” cambio climático. España arde por sus cuatro costados y, como pasa siempre, son los sufridos ciudadanos los que tienen (y tendrán) que pagar la ceguera de algunos. 


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