Llevas atado al pliegue de tu talle retazos de la eterna primavera.
Llegas desde la sombra de los fríos días invernales y nos muestras tu luz
crepuscular de radiantes amaneceres. Siempre serás el verdadero preámbulo de
los gozosos días que están por llegarnos.
Alargas los atardeceres para que la Plaza de San Lorenzo recupere la risa de los
juegos infantiles y el vuelo rasante de los vencejos. En tu honor las flores de
las macetas de ventanas y balcones se muestran sonrosadas y radiantes ante tu
presencia. Te escriben desde la distancia los buenos poetas y los malos lo
hacen en la cercanía amparados en tus veleidades de mujer hermosa. Tu color va atado al lazo de la trenza de una
niña y a la cuerda de la campanilla de un convento. Un santo carpintero nació
tu día diecinueve y otro, menos santo, talló una cruz para clavar al Hijo del
primero. Todo, al final, quedó resuelto en clave de carpintería. Los ancianos
suspiran aliviados ante tu presencia por la derrota del invierno. Los niños se
muestran alborozados con tu llegada que es la llegada de la luz más hermosa. Toca
con tu presencia el ir despojándose de un ropaje que nos ocultaba la piel como
las capas de una cebolla. Marzo, como todo lo bueno, siempre nos llega por la
cornisa del Aljarafe. Luminoso como pocos tienes tu “Talón de Aquiles” en quien
te sustituirá en las hojas del almanaque. Decir Abril en Sevilla es decirlo
casi todo. Pero nadie podrá nunca arrebatarte el placer de ponernos en los
preámbulos de la gloria. Tienes treinta y un días como treinta y un soles. Te
llaman Marzo y abrazarte siempre supuso abrazar a una Ciudad que,
afortunadamente, se resiste a ser como las demás. El calendario sentimental
atado al círculo mágico de los momentos vividos y por vivir. Marzo de luna clara.
miércoles, 4 de marzo de 2015
lunes, 2 de marzo de 2015
Rastrojos
Pasaron cien años de soledad
buscando a Dios en la maleza.
Comprobaron cargados de tristeza
el sabor que desprende la
orfandad
en cunas que las mece la piedad.
Confundieron los soles con la
luna,
toro negro bebiendo en la laguna.
Doblaron las esquinas presurosos
viendo labrar a hombres sudorosos
sin apego, sin Dios y sin
fortuna.
Juan Luis Franco – Lunes Día 2 de Marzo del 2015
domingo, 1 de marzo de 2015
Desvergüenza y pobreza
Ahora, cuando ya se vislumbra en el horizonte nuevas convocatorias
electorales, nuestros “queridos gobernantes” han decretado una serie de medidas
tendentes a paliar las necesidades más perentorias de los más desfavorecidos. Se trata de un perverso círculo
político-financiero donde primero se genera el aumento de la pobreza y luego se
intenta solventar demagógicamente una parte de ella. Nos enredan con los datos
económicos de la macro y la microeconomía (¡que sabremos nosotros, pobres
ilusos, de cuestiones económicas!) y desde nuestra programada incultura, eso
si, observamos que los ricos aumentan a la par que lo hacen los pobres.
Asistimos impávidos como nuestro actual Presidente de Gobierno (también nuestro
Monarca) alardean en el exterior del gran nivel de nuestros jóvenes científicos
sin ser capaces de crear unas condiciones dignas de trabajo que impidan su
exilio profesional. El bipartidismo en nuestro país parece ser que ya tiene
fecha de caducidad y esto, fundamentalmente, es debido al trato tan infame y
torticero que le han dado a las clases medias (las han desactivado
completamente) y trabajadoras (a muchos los han puesto en las puertas de
Caritas). Se presentan a las Elecciones
con un Programa Electoral repleto de medidas que a la postre siempre serán
incumplidas. Evidentemente, son las circunstancias y la “Herencia recibida” las
culpables de que todo haya quedado en buenos propósitos e intenciones. Cuando ya el ciclo de Gobierno está tocando a
su fin y se aproximan nuevas Elecciones tiran de manual para volver a
engañarnos. Ahora, de prisa y corriendo,
verán que pequeñas cosas de su Programa Electoral se pueden sacar adelante. Lo buscarán olvidado en un cajón y echarán
migajas por el suelo a la par que nos dicen…pío, pío, pío. Han conseguido, entre “tirios y troyanos”, que
caminen cogida de la mano la desvergüenza y la pobreza. ¡Que país!
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