El pasado 25 de Agosto abandonó el Reino de los vivos (unos más que otros) la genial, única e irrepetible Dolly Parton. Tenia 80 años de edad y llevaba algún tiempo luchando contra una cruel enfermedad (vamos: peleando contra el cáncer). Como andaba aquellos días alejado de mis tareas cotidianas pensé en dejar pasar unos días antes de rendirle la pleitesía que tan grandiosa mujer se merece. No quería que en este modesto Blog no se hiciera referencia al fallecimiento de tan insigne artista y gran persona. Aquí, en este Blog, estamos plagados de recuerdos laudatorios hacia artistas de toda condición y que tanto significaron en nuestra cultural sentimental. Eso esta bien, recordar con cariño y gratitud a quienes proporcionaron a nuestras vidas grandes momentos de dulces placeres, hondas reflexiones y fuertes emociones. Sin ellos y sin ellas nuestras vidas estarían reducidas a una implacable Ley de Mercado donde todo es susceptible de comprarse y venderse (el contexto mercantilista que todo lo sustenta en clave de beneficios y plusvalías ). Quedamos siempre a la espera de que la Cultura y el Arte salgan al rescate de nuestras desnortadas existencias humanas. “Cuando nos han robado la ética que nos quiten también la estética” – (Makinavaja) . Vivimos en un duermevela con el sustento que nos proporciona cada día el cariño de nuestro reducido circulo afectivo y abrazados al poder sanador de nuestras queridas imágenes. Pasajeros de una nave que avanza imparable hacia un incierto destino que posiblemente más que final sea principio.
Dolly Parton, la genial Dolly Parton, nos deja un legado musical de unas dimensiones gigantescas y un legado humano y vivencial verdaderamente admirable. Como artista fue grande, muy grande, como también lo fue como mujer y como persona. A lo largo de su vida compuso más de 3.000 canciones en sus 60 años de fecunda trayectoria artística. Ganó 11 Premio Grammy y gozó del respeto y la admiración de millones de seguidores. Mujer insobornable fue un ejemplo de libertad y rebeldía ante cualquier intento de paliar su empoderamiento de mujer y de persona libre. ¡Era mucha Dolly esta Dolly Parton!
Siempre comprometida con los más desfavorecidos empleó tiempo y dinero en abanderar aquellas causas (por desgracia cada días más numerosas) donde la ignominia y los abusos caminan a sus anchas por los senderos de la vida. Más que un icono mundial (que también lo fue) era un ejemplo de perseverancia, talento y derroche solidario. Se va y nos deja un hueco estelar difícil, muy difícil, de rellenar. Su canción “Jolene” se nos representa como una de las mejores y más escuchadas canciones contemporáneas. Nunca la dejaremos de escuchar pues ya forma parte indisoluble de nuestras vidas. No cesa este largo goteo mortuorio que no para de caer sobre nuestras cansadas almas de viejos rockeros. Toca aguantar con los velas al viento de poniente.
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