lunes, 4 de mayo de 2015

En este lao del río





“Debiera sentirse honrado
el que en Triana ha nacío,
porque en este lao del río
cualquiera que haya cantao
ha sio pa quitá er sentío”
- Fandango de Paco Taranto -

Triana se me viene a la memoria del paraíso complaciente y feliz de la niñez. Recuerdos de cuando en compañía de un gran amigo íbamos cada sábado a ver a su abuela en la calle Pureza. Cruzar el Puente era para nosotros como entrar en la tierra prometida. Veníamos caminando desde la antigua judería sevillana a rendirle pleitesía al Barrio de los barrios de la Ciudad.  Dos niños de la generación del “pan con aceite y azúcar” cruzando el Puente de los puentes sevillanos.  Triana está hecha para bebérsela a sorbos con la manzanilla que le llega a través del río Betis  desde Sanlúcar. Una Triana profundamente cantaora entre el barro y la fragua. Tierra de poetas, pintores y músicos donde, casi siempre, los políticos de todo signo y condición terminan rompiendo la magia de lo verdaderamente hermoso. Nunca nadie en Triana se sintió forastero y en ella el Flamenco tomó sus cartas de naturaleza. Esta “Niña bonita” de Sevilla no es tan solo un pueblo; tampoco simplemente un Barrio más de la Ciudad y para nada una “República Independiente”. Es simple y llanamente Triana.  Los viejos trianeros que con la demolición de los viejos corrales de vecino se mudaron a los “Polinganos” siempre se consideraron exiliados. La diáspora inmisericorde capitalista los alejó de su querido arrabal para cambiarle sus apodos y pasar a ser conocidos por su ubicación en un bloque made VPO.  Hace un par de días me encontré a mi viejo amigo en la Alfalfa y me recordó cuando de niño íbamos los dos a Triana a ver a su abuela.  Son de esos recuerdos que a golpes de Soleá de los Alfareros se te quedan clavados para siempre en las paredes del alma. Es verdad que debiera sentirse honrado el que en Triana ha nacido.


Juan Luis Franco – Lunes Día 4 de Mayo del 2015

domingo, 3 de mayo de 2015

La misma piedra





Además de cierto es archiconocido, por repetitivo, el dicho (de los dichos) de que “nunca es conveniente tropezar con la misma piedra”.  Si acaso hazlo con otras nuevas pero nunca con la misma pues terminarás gastando piedra y zapato. Evidentemente este “consejo” en la mayoría de las ocasiones sirve para bien poco y tropezamos, no dos, sino cientos de veces con la misma piedra. Quién esté libre de culpa que tire la primera piedra (la misma con la que tropieza muchas veces).  El ser humano a la lo largo de su existencia siempre esta sometido a un continuo proceso de aprendizaje.  Aprende, piensa (los menos), aplica, arriesga y unas veces acierta y otras se equivoca. Es ley de vida. Puedes vivir cien años y serán muchas las cosas que tienes pendientes de aprender y muchos los caminos aún por recorrer. El problema es cuando de continuo equivocamos las llaves y, como diría Felipe González, por consiguiente confundimos las puertas que debían abrirse con las mismas. Somos pertinaces a la hora de no reconocer nuestros errores y así nos va. Llamamos amistad a los intereses coyunturales. Amor a la pasión del deseado “mete y saca”.  Confundimos lealtad y fidelidad y siempre pedimos a los demás lo que nosotros nunca estaríamos dispuestos a darles a ellos. Tratamos a los mayores como niños y a los niños como mayores. Buscamos la fe tan solo en el reverso de una estampa o en el lento goteo de una vela. Somos, en definitiva, llaneros solitarios buscando una cantina donde con un trasfondo musical una hermosa mujer nos sirva, por el mismo precio, el vino de la vid y la pasión de la vida. Pero, por una vez y sirviendo de precedente, seamos optimistas. Solo los que aún caminan por los senderos del Hijo de Dios y del Carpintero pueden tropezarse con las piedras del camino. La piedra, siempre tropezamos con la misma piedra. El que este libre de culpa que tire la primera o…. ¡la penúltima piedra!

viernes, 1 de mayo de 2015

1 de Mayo





El tiempo pasa y a su paso se lleva con él la esencia que da sentido a las cosas. Hoy estamos a 1 de Mayo y hasta hace muy pocos años esta fecha estaba considerada la Fiesta de los Trabajadores. Una jornada reivindicativa donde la clase trabajadora mostraba en la calle de manera pacifica que si bien era mucho el camino andado    todavía quedaba un gran trecho por recorrer. Hoy las cosas han variado considerablemente y no precisamente porque los trabajadores no tengan muchas tropelías contra las que luchar. La clave es que los Sindicatos que en teoría debían defender sus intereses (no los suyos sino los de los trabajadores) andas enredados en otras cuestiones menos nobles. Con la excusa de la Crisis los trabajadores de la Vieja Europa han visto como se han desactivado los derechos adquiridos tras muchos años de durísimo sacrificio. Hoy la Clase Obrera está severamente fragmentada y sus prioridades se diversifican en función de las apremiantes necesidades de millones de personas. Los hay trabajando de manera más o menos fijos. Están los que trabajan con contratos temporales y salarios basuras. Los hay desempleados que cobran el paro. Luego están los que una vez agotadas todas las prestaciones se sitúan dentro de la pobreza más extrema. Las mujeres que trabajan siguen cobrando, por los mismos trabajos, menos que los hombres. Todo nació el día que con la excusa del “Estado del Bienestar” nos convencieron que, exceptuando a los mendigos que pedían en las puertas de las iglesias, todos formábamos ya parte de la hoy devaluada Clase Media. Con el panorama actual más que “Conciencia de Clase” lo que prevalece es la supervivencia individual y/o familiar del día a día. Curiosamente a la par que han aumentado los ataques a los derechos de los trabajadores ha disminuido considerablemente la asistencia a las “manifestaciones” del 1 de Mayo.  ¿Motivos?  La nula credibilidad que Partidos de Izquierda y Sindicatos les ofrecen a los trabajadores. Las ideologías duermen indefensas en la cuna del pragmatismo político y en brazos de un Sistema económico al que se le puede llamar cualquier cosa menos justo y equitativo. El fantasma del populismo planea sobre nuestras cabezas y los que han generado a estas palomas ahora se quejan de que se les caguen en sus azoteas y piscinas. Veremos.


Juan Luis Franco – Viernes Día 1 de Mayo del 2015