sábado, 3 de diciembre de 2016

Eduardo Mendoza



En la vida se dan circunstancias que aparte de inexplicables son ciertamente gratificantes. La semana pasada conseguí en el “Mercadillo del Jueves” una de las pocas novelas de Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943) que tenía pendiente de lectura. Me refiero a “Riña de gatos” (Premio Planeta-2010). Estando enfrascado en su gozosa lectura me llega la agradable noticia de la concesión del “Premio Cervantes-2016” a Eduardo Mendoza.  Este Premio, aparte de muy merecido, le llega al escritor barcelonés en una edad donde todo lo bueno que aparece siempre es motivo de alegría.  Eduardo Mendoza lleva escrita quince novelas y todas con unas connotaciones que las acercan a la gran Literatura (la que llega para quedarse para siempre). Su novela “La verdad sobre el caso Savolta” (excelente la adaptación cinematográfica dirigida por Antonio Drove e interpretada magistralmente por José Luis López Vázquez) supuso un antes y un después en la contemporaneidad literaria de la lengua castellana.  Fue publicada en 1975 y consiguió el “Premio de la Crítica–1976”. El lenguaje literario de Eduardo Mendoza es sencillo, directo, culto y con una expresividad narrativa que siempre te atrapa desde la primera página. Por poner algún pero (y alguna que otra manzana) este Premio se lo debían haber concedido hace ya algunos años. Eso si, nos congratulamos como buenos lectores que escritores que tanto placer nos proporcionan sean premiados en vida.  Eduardo Mendoza con el “Premio Cervantes-2016” consigue el máximo galardón de las letras españolas.  Como se dice en la Santa Misa...”Es (era) justo y necesario”


Juan Luis Franco – Sábado Día 3 de Diciembre del 2016



viernes, 2 de diciembre de 2016

Faraón de los sueños



Ayer, 1 de diciembre del 2016, cumplió Curro Romero 83 años de edad.  Nació, para la vida y el Arte,  en la localidad sevillana de Camas un primero de diciembre de 1933. Una leyenda viva del Toreo y, sin lugar a dudas, uno de los máximos referentes artísticos de esta Ciudad.  En Sevilla cuando se nombra al Señor todo el mundo sabe que nos estamos refiriendo al que mora y recibe en el Barrio de San Lorenzo.  Si decimos Curro pocas dudas existen de que hablamos de don Francisco Romero López  (Curro Romero para la gloria eterna de la tauromaquia).  Empezó su andadura como novillero un 22 de agosto de 1954 en la pequeña Plaza de Toros de la Pañoleta (toreando junto a Limeño) y cerró su vida de genio del Toreo un 22 de octubre del 2000 en un Festival benéfico celebrado en la Plaza de Toros de La Algaba.  Tenía 66 años y 42 de actividad torera. ¡Cualquier cosa!   Curro Romero es uno de los ejemplos más preclaros que conozco de absoluta fidelidad a sus raíces populares y de cómo la fama no ha conseguido despegarlo ni un centímetro de lo que entendemos, sin conservantes ni colorantes, por Cultura Popular.  Bético confeso y gran amante del Flamenco (son legión los artistas flamencos que se han honrado –y se honran- con su amistad).  Con Curro el Toreo alcanza su cota más altas de plasticidad.  Un toreo que cuando brotaba en el ruedo era un manantial de duende y arte. Curro no es un torero de Sevilla: es el Torero de Sevilla (afirmar esto en la tierra de Pepe Luis Vázquez, Paco Camino. Chicuelo o Manolo González no es cuestión baladí).  Pero Curro es mucho Curro.  En sus pocas apariciones en público lo vemos feliz y sobrellevando la edad con el mismo garbo que hacía los paseíllos maestrantes.  Lo cantaba Camarón por Bulerías….”Curro Romero, Curro Romero tu eres la esencia de los toreros”.  Un Faraón sin pirámides pero con Giralda, Maestranza y Torre del Oro.  Faraón de los sueños sevillanos.


Juan Luis Franco – Viernes Día 2 de Diciembre del 2016


jueves, 1 de diciembre de 2016

Las Kardashian



Debo reconocer que no soy lo que se dice un gran consumidor de televisión.  La utilizo en momentos puntuales y en ocasiones que entiendo me resultan interesantes y/o gratificantes. Allá cada cual con la manera y forma en que suela emplear su tiempo libre. Pero sin previo reconocimiento pocas veces hay a posteriori sentimiento (ni conocimiento).  Recuerdo el pasado noviembre que leí una noticia en la prensa donde decía que a Kim Kardashian le habían robado en su casa una serie de joyas de gran valor monetario.  Me quedo un poco descolocado y entro en Google para averiguar, dado mi desconocimiento, quien era esta mujer.  Ignoraba si se trataba de una actriz, una modelo o quizás una tenista.  Pues bien resulta que Kim Kardashian es una mujer (la más guapa por cierto) de la saga de las Kardashian. Este clan está formado por seis mujeres (una madre y cinco hijas).  Desde el año 2007 tienen un “Reality Show” de bastante éxito en la televisión norteamericana. Allí exponen sin rubor una vida llena de lujos con exposiciones públicas (y privadas) de las más diversas y variopintas. Todo en aras de potenciar el continente en detrimento del contenido.  He visto algunos capítulos de la citada serie en la cadena “TEN” y la verdad es que no dejan de ser un claro exponente de la sociedad que nos ha tocado en suerte (o en desgracia) vivir.  Se mueven en un falso glamour donde la exquisitez se les escapa por las aristas de la zafiedad.  Recuerdo una escena donde las hijas le comentaban a la madre con total divertimiento que “la tarde anterior la habían escuchado como foll... como una loca”. En otra ocasión una de las hermanas le comenta a una amiga que hace un par de días “que le pica el co... una barbaridad”.  Llamar a esto  glamour es una ofensa a mujeres de la talla de Grace Kelly, Audrey Hepburn o Claudia Schiffer.  Pero lo cierto es que el programa de marras tiene una audiencia millonaria y los publicistas se frotan las manos. El “Show de Truman” de Peter Weir demostrándonos que aquello que no aparece en televisión no merece la pena ser reseñado. Verdad o mentira siempre será una cuestión secundaria.  Estas mujeres venden su privacidad y están en su pleno derecho pero luego no podemos quejarnos de que Donald Trump sea el próximo Presidente de los EEUU.


Juan Luis Franco – Jueves Día 1 de Diciembre del 2016