Este pasado lunes, friolero a más no poder, falleció Franz Beckenbauer. “El Káiser” tenía 78 años de edad y desde hacia tiempo venia arrastrando serios problemas de salud. Ha sido, a que dudarlo, el mejor líbero de la Historia del Fútbol. Pura elegancia en la salida del balón y creando escuela de como organizar un Equipo desde la propia defensa. Su palmarés da una cierta sensación de vértigo. Con el Equipo de toda su vida (Bayern Múnich) conquistó cuatro Bundesliga; cuatro Copas de Alemania; tres Copas de Europa; una Intercontinental y una Recopa de Europa. Comandando la Selección alemana gano una Eurocopa (1972) y un Mundial (1974). Fue cuatro veces elegido el Mejor jugador del año en Alemania (1966, 1968, 1974 y 1976). Dos veces Balón de Oro. Ya como Seleccionador alemán ganó el Campeonato del Mundo de Italia (1990). Viendo jugar a Beckenbauer se disipaban todas las dudas sobre la belleza estética que puede llegar a tener este Deporte llamado Fútbol. Jugaba como si ejecutara una danza clásica y avanzaba por el campo con la cabeza levantada y el balón cosido al pie. Épico aquel partido contra Italia donde “El Káiser” jugo con un brazo en cabestrillo. Aquel fue un partido que ha sido considerado el mejor de la Historia de los Mundiales. Se celebró el 17 de Junio de 1970 en el Estadio Azteca mejicano ante 100.000 espectadores. Fueron 120 minutos de puro fútbol. Ganaron los italianos (4-3). Mal empezamos en clave futbolera el año 2024. Se nos fue “El Káiser” y deja al Fútbol con la orfandad que produce la perdida de los más grandes genios. En nuestro país cuando alguien “roneaba” de buen futbolista siempre se le replicaba con un: “Venga, ni que fueras Beckenbauer”. La fama de “El Káiser” siempre fue asumida por todos los futboleros del planeta. Un futbolista excepcional y un alemán de oro puro. Los buenos aficionados que tuvimos la suerte de verlo jugar siempre lo recordaremos. Honores y Gloria eterna a “El Káiser”. Descanse en paz.
martes, 9 de enero de 2024
jueves, 4 de enero de 2024
Oro, incienso y mirra
A mis nietos Rafa y Lola
En unas horas esta Ciudad volverá a ver por sus calles a los Reyes Magos de Oriente. Un trío de eternos Monarcas que nunca terminan de pasar del todo. Melchor, Gaspar y Baltasar como una replica sevillana al falso modismo anglosajón que nos invade. Monarcas de la Ilusión infantil y participes imprescindibles de la más bella Historia jamás contada. Portadores de oro, incienso y mirra para depositarlos ante los pies del recién nacido. Los mismos pies que años más tarde serán clavados en un madero. El origen de la Cabalgata sevillana se encuentra en el Ateneo y bajo la feliz iniciativa de José María Izquierdo. Un escritor, poeta y humanista de una gran altura intelectual y, como ocurre con demasiada frecuencia en esta Ciudad, poco conocido y valorado. La primera salida de una Cabalgata de Reyes en Sevilla se produjo un sábado día 5 de Enero de 1918. El Rey Melchor fue encarnado por Jesús Bravo Ferrer (Vicepresidente 2º del Ateneo); el Rey Baltasar fue José María Izquierdo (entonces Vicepresidente 1º del Ateneo) y el Rey Baltasar lo encarnó el botones del Salón Lloréns (un hombre de raza negra al que conocían en Sevilla por Antoñito de Santo Domingo). Más de un siglo de encuentros callejeros entre la Cabalgata de Reyes y las calles de una Ciudad que se llena de ilusiones infantiles (solo ha faltado a su cita el año 2021 con motivo de la Pandemia). Noche mágica sevillana donde se funden los niños intemporales con los que ahora ejercen plenamente su primera etapa de la vida. Pocas dudas existen de que cuando la infancia se nos muestra enmarcada dentro del afecto verdadero y son atendidas sus necesidades más primarias se nos presenta como el autentico paraíso. Las prisas de los niños en ser atrapados por el sueño en la noche del 5 de Enero se complementan, como un mágico eslabón, con la nerviosera al despertar el día 6. Ahora en el colmo del “Progresismo de Salón” (nada que ver con ser de izquierda) se está cuestionando hasta la validez legal de los montajes de Belenes (lo que por aquí siempre hemos llamado un Nacimiento). ¡Existe cosa más hermosa que un Belén napolitano o barroco! La Navidad aparte del consumismo compulsivo tiene su profunda verdad en el mundo de los niños. Todo gira en torno al Nacimiento de un Niño. El mismo al que los primeros en adorar fueron unos pastorcillos (niños). Allí donde Herodes mandó asesinar a muchos niños para que se truncase el comienzo de la Historia del Rey de Reyes (los mismos niños que dos mil años después son vilmente asesinados en Gaza). Saldrá a la calle otra Cabalgata para que los niños y niñas de la Ciudad sientan, sobre su dulce inocencia, el bello escalofrió de la ilusión. La misma que es siempre compartida por los que nunca han renunciado al niño o la niña que un día fueron. Oro, incienso y mirra en el Portal de los Sueños infantiles. Ya vienen los Reyes Magos caminito de….Sevilla.
martes, 2 de enero de 2024
El principio de todo
“Buscaron a Dios en la penumbra
huyendo de la pena y el dolor
y encontraron la luz que más alumbra
a los pies del que está en El Salvador”
Como pasó siempre Sevilla comienza el año en la Plaza de San Lorenzo con el Quinario del Señor de Sevilla. Allí siempre empieza un lento proceso de relevos generacionales y de asentamiento de las más nobles tradiciones. Después, como un hermoso punto y seguido sevillano, llega la Novena del Señor de Pasión. Dos Juanes (de Mesa y Martínez Montañés) esculpieron la madera para dotar a estas imágenes del hilo conductor que lleva a la Fe por los mágicos senderos de la Ciudad. En la siempre ancestral y sempiterna confrontación sevillana se ha querido dilucidar que Nazareno (artísticamente) es el más portentoso. Esto seria como abrir un debate sobre el orden racional de los Mandamientos. Aquí se nos muestra como el Arte más majestuoso ha sido puesto al servicio de la Fe de un Pueblo. El Señor del Gran Poder trasmite el dolor más expresivo para así proporcionar consuelo y poder atenuar el de los mortales. El Señor de Pasión interioriza ese dolor para hacerlo más reflexivo y así queda intelectualizada la inminente tragedia. Estamos ante el Alfa y el Omega del dolor. El Gran Poder duele desde las distancias cortas. Pasión cobra todo su sentido en las medias distancias. En clave flamenca el Señor de Sevilla es un cante por Seguiriya en el eco gitano de Manolo Caracol. Pasión es uno por Granaina en la dulce garganta de Manuel Vallejo. No existe en el mundo de la cristiandad dos imágenes que mejor reflejen el tortuoso camino del Mesías hacia el Monte Calvario. En Sevilla nunca existieron las casualidades y no lo son que el Gran Poder y Pasión nos marquen siempre el camino de salida. Después, en su discurrir callejero de Semana Santa, se invertirán los papeles sevillanos. Con las últimas luces de la tarde del Jueves Santo saldrá Pasión por el dintel de la Colegial del Salvador. Después, cuando la Madrugá se haga dueña de las calles sevillanas, el Gran poder aparecerá como un ascua de luz por la puerta de su Basílica. Nunca coinciden en la calle para que podamos ordenar racionalmente el impacto emocional de sus presencias. Quienes han visto a Pasión por la calle Francos y al Gran Poder por la Plaza de Molviedro han tocado el cielo sevillano con la palma de la mano. Gran Poder y Pasión; Pasión y Gran Poder unidos por las lágrimas de cera que derrama la Ciudad. Un sentimiento que sobrepasa el tiempo de los mortales. El principio de todo.
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