El pasado sábado día 3 de Octubre se clausuró la XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla y lo hizo -ya que estaba cerca de la Plaza de Toros- saliendo por la Puerta Grande. El cierre de esta Bienal, que como todas habrá tenido luces y sombras, se realizó de una manera majestuosa en el Teatro de la Maestranza. Noche de ecos flamencos en unas voces que se confunden con el repiqueteo del martilleo fragüero que resuena a lo lejos en el Barrio de Triana. Un velero flamenco surcando los mares de los sueños comandado por el sabio magisterio de una ilustre capitana: la Dama del Cante, Carmen Linares. Este inolvidable día se conmemoraba el 30 aniversario de unas de las obras discográficas más importantes de toda la Historia del Arte Jondo. Nos referimos a “La Antología de la Mujer en el Cante” de Carmen Linares cuya producción musical estuvo a cargo de José Manuel Gamboa. Un trabajo inconmensurable donde la cantaora de Linares desarrolló su majestuoso magisterio propiciando que el Cante alcanzase sus cotas de máximo esplendor. Si la memoria no me juega una mala pasada creo que esta excelente obra discográfica ha sido reeditada recientemente. Esta Antología cantaora no debía faltar en la Colección personal de todo buen aficionado. El Cante Flamenco con el alma desnuda y pletórico de sentimiento y jondura. Un deslumbrante homenaje a las mujeres cantaoras. Un canto (cante) a la vital importancia de la Mujer en el Cante.
Para despedir la Bienal, Carmen Linares se rodeó de una serie de compañeras de sentires flamencos y todas con un empaque majestuoso y poseedoras de una excelsa calidad sonora. Mujeres del Cante y el Baile para el mejor Flamenco del ayer, del hoy y del mañana. Justo al lado del rio Betis (“Para los barcos de vela / Sevilla tiene un camino / por el agua de Granada / solo reman los suspiros”) quedó aquella noche bordado un capote de grana y oro que sembró de eternas “chicuelinas” la noche sevillana. El Cante y el Baile expresados en toda su belleza y jondura. Allí estaban la genial cantaora granaína Marina Heredia; la excelsa bailaora y coreógrafa sevillana Rafaela Carrasco; una joven y dignísima heredera de los cantes jerezanos como es María Terremoto y una nueva perla cordobesa que responde al nombre de Rocío Luna. Linares, Granada, Sevilla, Jerez y Córdoba. Cinco mujeres y un destino…Flamenco. Un ramillete florido del Jardín del Arte Jondo. Al frente de todo y de todas la inigualable Carmen Linares. Una noche de las que se te impregnan en el alma y se quedan allí guardadas para siempre. Un nuevo plus para engrandecer el rincón de los recuerdos donde se archivan las más nobles emociones. Cante, noche de Cante Grande y noche de emociones compartidas. La grandeza de lo Jondo llevada a sus máximas expresiones. Mujeres al borde de un ataque de…..grandeza cantaora. El gozo y la pena dibujados por entre las estrellas del Cielo de Sevilla. Una estela de buen Cante y de buen Baile transitando por entre las estrellas.
Pocas dudas existen ya de que Carmen Linares ocupa un lugar de honor entre las más grandes cantaoras contemporáneas. Su hermoso Cante; su compromiso con el Flamenco; su actitud cívica y siempre reivindicativa y su señorío dentro y fuera de los escenarios la configuran como un ser excepcional. La ciudadana Carmen Pacheco Rodriguez para la vida. La cantaora Carmen Linares para la Historia del Flamenco.
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