lunes, 9 de junio de 2025

Muelle de la Sal



Ya, definitivamente, parece que nos tocará a la gente de mi generación seguir remando contracorriente. No hay forma de atracar la barca en el puerto de la tranquilidad. Nuestra mayor preocupación en la actualidad es el tipo de Sociedad que vamos a dejarle a nuestros nietos. El mundo está hoy comandado por media docena de majaretas que son capaces de arrasarnos a todos antes que ver menguados sus perversos y descomunales egos. Definitivamente han conseguido que la ignorancia cotice en Bolsa. Nos quieren lerdos y por ende manipulables. Aunque la verdad es imposible enterrarla para siempre.
 La gente joven no encuentra una vivienda digna donde poder empezar un proyecto de vida. El capitalismo a través de sus fundaciones (fondos buitres) compra edificios enteros para ponerlos al servicio de las ganancias más suculentas. Lo liberal se ha convertido en un concepto político difuso y ultraconservador que termina por asfixiar cualquier forma de vida donde no esté omnipresente el beneficio económico. El grave deterioro al que someten a diario al Medio Ambiente es negado en redondo en un ejercicio de interesado supremacismo y de negatividad programada. Se sienten cómodos navegando por los mares de la sinrazón y blandiendo en el palo mayor la bandera de la intransigencia. Han hecho de la mentira verdad a través de la difusión de los falsos relatos. Solo necesitan repetirla muchas veces contando siempre con los medios afines. Si como muestra nos vale un botón tomemos uno de la chaqueta de ese “pobre hombre” huidizo y esquivo que en un ejercicio de desvergüenza política sigue presidiendo la Generalidad Valenciana. Se esconde hasta de su propia sombra y siempre contando con la manta protectora de sus superiores. Si lo dejan caer el polvo de los escombros les manchará sus trajes o vestidos de falsos políticos. O ese dirigente “socialista” extremeño corriendo como un conejo asustado buscando la protección del innoble pero eficaz aforamiento. O esa militante “socialista” que buscando sus cinco minutos de gloria grababa las miserias humanas de la que ella es parte sustancial. Posteriormente, en un ejercicio de frikismo, programa una rueda de prensa donde acuden más de cien periodistas (¿).
  Todos en este gallinero se insultan unos a otros con los mismos términos y los mismos conceptos. Cloaca, barro, mafia, corrupción… son empleados a diario de forma un tanto aleatoria y gratuita para derribar al contrario como sea. Saben que ya han conseguido narcotizar a la gente y no necesitan mostrar pruebas de sus graves acusaciones. ¿Y para cuando toca hablar de los problemas de los ciudadanos? ¿No existe un solo tema donde se pueda llegar a acuerdos puntuales? ¿De verdad refleja nuestro Parlamento el contexto social y político de nuestro país? ¿Actuamos así con nuestros vecinos, nuestros compañeros de trabajo y con aquellos con los que compartimos la vida cotidiana?
Nunca terminamos de entender que la Democracia es frágil por su propia naturaleza y defenderla a diario se convierte en algo fundamental. Las Libertades y los Derechos Sociales siempre se conquistaron dejando algunos y algunas jirones de su piel por los caminos. Hoy están en entredicho por nefastas políticas dictatoriales sutilmente disfrazada de Democracia. Los retrocesos son más que evidente y corremos el riesgo de que el futuro ya no exista más que en el incierto presente.
No son ínfulas catastrofistas son retazos de una realidad asfixiante y manipuladora. Ya ni las tortugas se atreven a sacar las cabezas desde sus caparazones a la espera de tiempos mejores. El Muelle de la Sal buscando saleros donde depositar la sal derramada.

jueves, 5 de junio de 2025

Espejo, espejito mágico


Con el paso de los años el espejo de nuestro cuarto de baño se nos configura como un fiel testaferro de nuestro deambular por la Tierra de María Santísima. Un firme reflejo de nuestro inconformismo juvenil; del conformismo en la madurez y de nuestra incierta vejez que da por creer en casi nada. Si el algodón no engaña mucho menos lo hace el espejo. El tiempo pasa y con él pasamos nosotros a lomos del caballo galopante de los años. El espejo permanece inmutable y pendiente de que cara tendrá esta mañana el que cada día se le pone enfrente. A ciertas edades el verano y el espejo se nos muestran como elementos irreconciliables. Durante el invierno sales de la ducha, te secas y del tirón te pones el albornoz. En verano, después de ducharte, te acercas al espejo casi como tu madre te trajo al mundo. Mientras te afeitas ya te vas dando cuenta de que el espejo va desarrollando su implacable misión de mostrarte tu físico actual. Reconoces, sin disimular un cierto optimismo, que la cosa no te ha ido tan mal. Bien cierto es que ya cada vez va quedando menos de aquel soñador muchacho que quedaba reflejado hace unos años. Mantienes la misma talla de ropa desde hace más de treinta años. El pelo está blanqueado por las nieves del tiempo pero mantiene intacta su espesura. De momento te puedes servir la teoría del vaso medio lleno. Seguiremos avanzando mientras el espejo va anotando nuestra entradas y salidas. De los objetos caseros el espejo posiblemente sea nuestro mayor referente.
Cantaba el gran Serrat aquello de: “Mi padre se hizo viejo sin mirarse al espejo”. El mío también formaba parte de aquella luchadora generación que nunca se miraba al espejo. No lo hacía incluso ni cuando se peinaba o afeitaba. Recuerdo un día que mi hermano le preguntó: “Papá tu por qué te afeitas sin mirarte en el espejo”. La respuesta de mi padre fue antológica: “Cuando te afeitas no hay que mirar al espejo sino a la cuchilla. Es esta la que te puede cortar una oreja. Además que me va a decir el espejo que yo ya no sepa”. Cuando mi hermana empezaba a sentirse mujer se llevaba todo el santo día mirándose en el espejo. Cualquier momento del día era bueno para mirarse. Un día mi madre le dijo: “Chiquilla deja ya de mirarte en el espejo que lo vas a gastar”. No lo gastó pues el espejo nunca se gasta; terminamos gastándonos nosotros.
En las entradas de algunas capillas sacramentales suele haber un cartel metálico o de madera que dice: “El Maestro está aquí y te llama”. Allí te encuentras a la custodia litúrgica en cuyo centro siempre figura un pequeño espejo circular. Un halo de luz que refleja, a través de ese espejito, el transito entre lo humano y lo divino. El espejo como síntoma inequívoco de que allí está omnipresente el Hijo de Dios palpitando por su sangre derramada. Los espejos son mágicos y también son humanos pero algunos incluso pueden llegar a ser divinos. Todo va en función del cristal con que se miren.
El Cine y la Literatura no serian lo que son sin la fuerza magnética y expresiva de los espejos. La trama transcurre mientras que un espejo se nos presenta como un invitado de cristal. Los grandes escritores y cineastas siempre supieron sacar a los espejos de su pasividad para transformarlos en entes activos de la narrativa. El asesino que se mira con una media sonrisa burlona después de haber perpetrado su crimen.
 La mocita casadera que se mira de frente y de perfil soñando que aquella tarde por fin conocerá el amor. El enorme espejo de un Salón del lejano Oeste que terminará hecho añicos durante el fragor de una pelea. El espejito donde un indio ve su rostro por primera vez y se ríe con estruendosas carcajadas. El trozo de espejo que desde una trinchera hace señales para dejar constancia de que las cosas funcionan de acuerdo con lo previsto. Ese espejito redondo que tu abuela llevaba en su bolso y que nunca conoció más vida que la del susurro y la oración fruto de la Fe más verdadera. El espejo, los espejos, como reflejos imperecederos de la vida vivida y la de la que está por vivirse. Ya nada es igual que antes y ya solo nos miramos de refilón en los volátiles espejos de los escaparates. Nos mostramos desafiantes ante los espejos de los probadores de ropa. La Inteligencia Artificial terminará con la magia de los espejos. Ya nada será igual que antes. Solo seremos capaces de ver aquello que otros quieren que veamos.

martes, 3 de junio de 2025

Las múltiples cara de la barbarie


“Cada vez que matan a un niño inocente también están matando al niño que todos llevamos dentro”

Definitivamente ya vivimos instalados en la barbarie. La misma forma parte de nuestra vida cotidiana. Los bombardeos salvajes y criminales sobre la indefensa población de Gaza o sobre tierras ucranianas son un ejemplo de la más perversa barbarie programada. Las personas decentes y humanitarias (salvo su natural indignación) poco o nada pueden hacer para parar esta masacre. Esto, más que una cuestión de ideologías es , o debía ser, un mero ejercicio de solidaridad humana y de empatía compasiva. Los dirigentes políticos de las democracias occidentales (unos más que otros) solo se atreven a manifestarse en tibias declaraciones de condena.
Nunca estuvo la política más alejada del sentir de la gente y esto, desgraciadamente, supone un enorme caladero de votos para la extrema derecha. La barbarie campa a sus anchas pues hoy prevalece sobre todo el no molestar al “Sheriff del rotulador negro”. Critícalo y te expones a que caiga sobre tu pais o tu entidad una lluvia de aranceles o una drástica perdida de subvenciones. La confrontación abierta contra la Universidad de Harvard (posiblemente la más prestigiosa del mundo) es bastante significativa. Una Universidad privada de corte liberal y donde históricamente siempre prevalecieron la razón y una libertad intelectual sin ninguna clase de tapujos. Su aportación a la Ciencia y a la Cultura (Premios Nobeles incluidos) resulta verdaderamente extraordinaria. Para el “Trumpismo” aquello es un nido de comunistas a los que hay que asfixiar de todas las formas posibles. Su delito es manifestarse en contra de la masacre de Gaza y esto le resulta molesto al poderoso Lobby judío norteamericano. Afortunadamente en EEUU los jueces (algunos jueces) están funcionando como un muro de contención para frenar los abusos del Poder. Siempre serán nuestro último asidero democrático.
Estamos ante una ecuación tan antigua como el mundo: el dinero al servicio del Poder y el Poder al servicio de la sin razón y la barbarie. Los países ya no contamos para nada en esto que pomposamente se llama la Aldea Global. Los Derechos Sociales y Laborales; el Medio Ambiente; la justa distribución de la Riqueza o el vital desarrollo democrático de las sociedades ya se consideran cuestiones anacrónicas y totalmente superadas. El mar, los mares, se han convertido en las lágrimas azules de la ignominia y la vergüenza. Se traga de manera implacable a cientos de personas (niños incluidos) desesperadas que no han cometido mayor delito que huir de la guerra y de la hambruna. Un ancestral cementerio marino donde ya ni las cruces pueden flotar en su superficie. Las pateras flotando sobre nuestras conciencias. Hoy las personas solo son valoradas en función de su renta per cápita o de su ocupación (rentabilidad) en la cadena de montaje del capitalismo. El lema que dimana de los poderosos es meridanamente claro: más productores y consumidores y menos pensadores. Todo lo demás les resulta secundario.