miércoles, 7 de octubre de 2009

El Tiempo de las hojas caídas


Cuando escribo este “Toma de Horas”está dando su último suspiro la tarde de un domingo 20 de septiembre del 2009. En el reloj de las horas están a punto de dar las nueve –en el de los días las cosas van por otras coordenadas-. Me siento en el ordenador sin saber ni tener un tema predeterminado para cubrir un nuevo “Toma de Horas”. El Betis acaba de ganar en Albacete. El ayer Eurobetis de donmanué, hoy hace equilibrios en navajas albaceteñas, por tierras manchegas, en busca de su sitio natural: la Primera División. Como por arte de magia aparece Camarón en el Canal flamenco de Internet. Empieza a cantar el “Romance del Amargo” de Federico García Lorca. Canta “El Pijote”con su inigualable voz impregnada de aires salineros:


- El veinticinco de junio
le dijeron al Amargo:
ya puedes cortar si quieres
las adelfas de tu patio.

Pinta una cruz en la puerta
y pon tu nombre debajo
porque cicutas y ortigas
nacerán en tu costao,
y agujas de cal moja
te morderán los zapatos.
(………………………………………)



Ya empezó a rodar, en todos los aspectos, eso que eufemísticamente llamamos “el nuevo Curso”. Renovarse o morir, o morirse con las no siempre acertadas renovaciones. Al final todo queda reducido a los estados de ánimo de cada uno, motivado por la circunstancias personales que atravesemos. Para mí, a que negarlo, en lo personal empieza una etapa verdaderamente ilusionante: la más que inminente posibilidad de estrenarme como abuelo. Mi hija me comentó hace poco días que aparte de que el embarazo va viento en popa, la ecografía le confirma que en su vientre late el corazón de un sevillano. Se llamará Rafael como su bisabuelo –mi padre- y como el genio italiano de la pintura del Renacimiento (Raffaello). En su futuro DNI figurará un nombre rotundo y de hermosa pronunciación sevillana: Rafael Muñoz Franco. Muñoz por su padre y como Muñoz y Pavón, el canónigo que defendió el funeral de Joselito el Gallo en la Catedral. Franco por su madre y recordando la sevillanía de su abuelo Rafael Franco “Niño de San Nicolás”, y agarrado amorosamente al sevillano martillo de un capataz de capataces del mismo nombre: Rafael Franco Rojas.

Lo cierto es que ya ha empezado a moverse el mágico círculo de la Ciudad. Cuando este Toma de horas vea la luz del amanecer sevillano, se habrá celebrado el Triduo en el Salvador de la Virgen de la Merced, espléndida tras ser hermosamente restaurada.

Dentro de poco rebuscaremos en nuestro armario –fijarse si queda alguien dentro- alguna ropa de abrigo. Chaquetas de fina textura o chalecos finos de pico con reminicencias a los Almacenes Peyré o Algarín Hermanos. Con el cambio de hora los días serán más cortos y las noches más largas. Tiempo de lecturas sosegadas y paseos por una Ciudad que hecha el cierre de sus persianas antes de que muera la tarde. Ya habrá sido cautivo y desarmado el pegajoso espíritu del duro y correoso verano sevillano. Tardará algún tiempo en que nuestro primer comentario mañanero sea….”ojú, vaya nochecita de caló. No se ha podido pegar un ojo”. Ya todo será distinto y el reloj de los tiempos -no el de la horas- caminará con paso firme y decidido hacia lo que está por venir: los Días Grandes de esta vieja y sabia Ciudad. Un buen amigo –al que quiero dedicarle para que lo conozcan un Toma de Horas- dice que Sevilla se disfruta en los sueños y, se padece en las realidades. Dicho queda.

Visitar el Alcázar una mañana de sol otoñal. Sentir crujir las hojas bajo nuestros pies a la salida de la Basílica del Señor de Sevilla. Caminar pausadamente un lunes cualquiera por el ángulo callejero y sentimental de Pajaritos, Abades, Aire y Federico Rubio, hasta desembocar en la Placita de Ramón Ybarra. Luego entrar en San Nicolás y sentarse a contemplar el divino rostro de la Reina de la Judería, Señora de la Candelaria.

O ver llover tras los cristales con la mirada perdida hacia la cornisa del Aljarafe –el que se sueña más que se ve-, percibiendo olores de pan de pueblo, a carrilladas pro-colesterol y a mosto recien parido de la uva. Nadie lo dijo nunca como Serrat:


Llueve
detrás de los cristales, llueve y llueve,
sobre los chopos medios deshojados
sobre los pardos tejados,
sobre los campos llueve.

Pintaron de gris el cielo
y el suelo
se fue abrigando con hojas,
se fue vistiendo de otoño.

La tarde que se adormece
parece
un niño que el viento mece
con su balada de otoño.
(…………………)



Poco queda por añadir. Mejor no tocar la rosa, que diría el Poeta de Moguer. Esa es en definitiva la esencia del alma sevillana: ser siempre niños eternos en busca del paraíso soñado.

lunes, 5 de octubre de 2009

El saludable ejercicio de la discrepancia


Debatir, polemizar o simple y llanamente discutir, pueden parecer ramas de un mismo árbol, pero son conceptos antagónicos y que nada o poco tienen en común. Es un ejercicio saludable y necesario–tanto intelectual, cómo política o socialmente- debatir nuestras ideas con la de los demás. Sobre todo si no fluctúa en el diálogo el fantasma del adoctrinamiento o el fundamentalismo en cualquiera de sus variantes.


Cuando tratamos de imponer nuestras teorías elevando el tono de la voz en detrimento del peso de nuestras argumentaciones, poco bueno puede esperarse. Dialogar consiste fundamentalmente en saber escuchar, sobre todo cuando valoramos los comentarios o rectificaciones que se nos hacen desde el rigor, la objetividad y el afecto.

Nada nuevo bajo el sol. Nadie posee la llave de la verdad absoluta en ningún campo de la vida, y por tanto no está de más sacar las ideas a pasear de cuando en cuando. Traigo a colación una frase que me repetía de continuo mi abuelo Félix:…..”Un amigo es aquel que te crítica en tu cara y te defiende a tus espaldas”. ¿Cuántos habemos de esa hornada?. Creo que se pueden contar con los dedos de una mano.

Afortunadamente, dispongo de un círculo de amigos íntimos a los que veo periódicamente, y donde estoy seguro que estas coordenadas se cumplen a rajatabla. Miguel Angel Fernández, Manolo Henares, Santi Pardo, Antonio Carrillo, José Antonio Zamora, Eduardo Pérez y el más caro de verse, Salva Gavira, son amigos entrañables con los que es un placer compartir vino, viandas y tertulias de las que agradece el alma y el espíritu. Sin embargo estoy completamente seguro de que si se nos hiciera un profundo test de personalidad, tendríamos entre nosotros muchas diferencias (más en las formas que en el fondo). Esto es profundamente positivo. Nos unen unos valores ético y estéticos –hoy en franca decadencia- y sabemos cultivar la amistad, y potenciarla desde el afecto, la diversidad y la tolerancia. Podemos discrepar sobre lo divino y lo humano, y ser capaces de mantener la sangre bien lejos de la orilla del río de la intolerancia. Nos encontramos cómodos y cómplices de sentimientos compartidos y verdades relativas. Cada vez que alguno hemos tenido alguna dificultad, he podido comprobar como el resto se pone -nos ponemos- manos a la obra para que el problema –al ser compartido- resulte menos traumático. Si algo me han enseñado los años, es a valorar en toda su grandiosidad la enorme importancia de la verdadera amistad. Digo más: en muchos casos –como el mío- ha resultado fundamental para poder navegar por los borrascosos mares de las realidades y los sueños. Un hermano te lo “regala” la vida, un amigo es un regalo que te haces a tí mismo.

Hoy vivimos en una Sociedad crispada, grosera e insolidaria en todas sus variantes. En lo político, lo cultural, lo social o lo espiritual (religioso) no se discute sometiendo las ideas al filtro de la dialéctica. Para nada, todos son exabruptos destemplados sin que exista el menor interés en confrontar o tan solo escuchar las opiniones ajenas. Solo si vienen de tu cuerda son bien recibidas. Hoy las famosa coordenadas del ejercicio intelectual de: leer, observar, vivir, reflexionar y actuar a pasado a mejor vida. Estamos inmersos, en todos los campos, dentro de “lo políticamente correcto”.



Algunas televisiones –afortunadamente no todas, pero sí la mayoría- han cumplido con suma eficacia la tarea de embrutecer al personal. Le han robado a las gentes la capacidad de pensar y por ende de discernir por su cuenta. Están –estamos- teledirigidos hacia una meta común: el acarajotamiento más pernicioso. Una Sociedad libre es una sociedad informada-formada, con un espíritu crítico y a la que resulta bastante complicado darles gato por liebre. Seamos realistas, esto no interesa para nada. A un antifranquista converso y confeso como un servidor le resulta paradójico que ayer el futbol estuviera considerado el opio del pueblo, y hoy exista un Canal futbolero de pago (con millones de telespectadores) y que dan una media de 150 partidos al mes. Vamos, que aún siendo un enamorado del buen fútbol me surge una pregunta: ¿Porqué lo que antes se llamaba alienación hoy se llama diversión sana y socializante?. Camelo del nueve en estado puro.

Lo dicho, ante la orfandad social, afectiva y espiritual que padecemos en esta Sociedad, lo más sano es configurar una tertulia de buenos amigos y disfrutar de los placeres que la vida pone a nuestro alcance. Un buen vino, una buena comida y una charla afectuosa y distendida es el mejor aval para conseguir un trozo de Gloria en la Tierra.

En Canal Sur Radio, poco antes de dar las siete de la mañana, hay unos minutos de reflexión religiosa patrocinados por el Arzobispado, en él mismo Rafael Sánchez Pallarés se despide con una frase antológica:…”Buenos días y, disfrutad del día que se os regala”. Pue eso, ni más ni menos.

jueves, 1 de octubre de 2009

El duro rostro de Satán

Hace unos días, en un pueblo de Tenerife, un uruguayo mató a su mujer y posteriormente la metió en un arcón. Después se suicidó tirándose por un barranco de más de veinte metros de altura (tenía que haber empezado por el final). Previamente había enviado a sus dos hijos, de cinco y siete años con una familia -uruguaya como ellos- que vivían en su misma calle. En el bolsillo del pantalón del menor de los niños la policía encontró un papel que decía textualmente:….”cuando lean esto mi mujer y yo estaremos muertos”.

Unos días antes, una “madre” en EEUU mató a su hijo de pocos meses. Le cortó posteriormente la cabeza a rodajas y….!se la comió!. Sin irnos tan lejos y más concretamente en la Muy Noble, Leal y Sufrida Ciudad de Sevilla, un asesino canalla que responde al nombre de Miguel Carcaño, ha cambiado de nuevo su declaración sobre el asesinato de Marta del Castillo, y de cómo se desprendió –se desprendieron- del cadáver de esta infeliz muchacha sevillana. En un alarde de criminal cinismo y con una sangre fría tan solo al alcance de las alimañas más crueles, vuelve a darle al Juez una nueva versión de los hechos y con esta ya van…..!cuatro!. Terrible el que estos padres y esta familia no puedan siquiera enterrar a su hija. Descansar de tan cruel incertidumbre, y sufrir el eterno duelo de los desconsolados que entierran a sus hijos. Son creyentes y esto debe ser el soporte donde poder agarrarse, e intentar sobrevivir en el duro día a día que les aguarda. Ahora mismo su mayor deseo es recuperar el cuerpo de su hija para darle cristiana sepultura.

Se me argumentará que los tres ejemplos expuestos anteriormente pueden considerarse como extremos y diabólicos. ¿Así lo creen?. Hoy día basta leer la prensa, escuchar la radio o ver la televisión para percartarnos de que el duro rostro de Satán se refleja en todos los espejos de la Sociedad. A una alarmante pérdida de valores éticos y morales, podemos añadir un evidente pasotismo a la hora de intentar remediar los males que nos aquejan. Hoy si el Mal está campando a sus anchas, es porque su antídoto natural –el Bien- ni está ni se le espera. Solo cuando un problema serio nos afecta personalmente, es cuando pretendemos que los demás lo conviertan en un problema colectivo. Siempre pensamos que serán otros desde instancias superiores los que tienen la obligación –en parte es bastante cierto- de reconducir a la Sociedad hacia metas más nobles y justas. ¿Y nosotros que podemos hacer para remediar este estado de cosas?. Unas pocas que –como miembro activo del escepticismo- creo que dejaremos en el baúl de las buenas intenciones. Podíamos por ejemplo hacerles ver a los políticos –de todo signo y condición- que nuestro voto no está cautivo de nada ni de nadie. Que nos pertenece, y que nuestro mayor aval democrático es el buen uso que de él hagamos. También procurando dinamizar la vida ciudadana en nuestros barrios, haciéndoles ver a los “funcionarios” que hoy dirigen las Asociaciones de Vecinos, que no somos monos de feria a los que torear de manera permanente. Podemos –y debemos- apoyar sin complejos todas las causas justas y tendentes a liberarnos del negro futuro que nos espera (sobre todo a nuestros hijos y nietos). Existen algunas personas honradas y eficaces en la política, el sindicalismo y los movimientos vecinales, aunque soterradas por los inventores y beneficiarios de “lo políticamente correcto”. Apoyemoslas sin fisuras.

Los Carcaños de marras son el fiel exponente de una Sociedad permisiva, pusilánime y anclada en una falsa “Progresía de salón”. Estos criminales son la punta del iceberg, pero no olvidemos que este se sustenta sobre la perniciosa y podrida base del salvajismo más atroz. Consecuencia directa de una “Educación” que desde hace mucho tiempo –en este sufrido país- hace aguas por todas partes. Ha triunfado plenamente el individualismo para el que hemos sido programados desde todos los frentes ideológicos. Nunca estuvo más de actualidad el:…”Yo soy yo y mis circunstancias”.

Si miran con disimulo –hacerlo sin tapujos nos puede acarrear funestas consecuencias- a ese grupito de jóvenes, y algunos no tan jóvenes, que se reunen en los aledaños de su bloque, y que solo tienen como meta las drogas, el alcohol, el sexo como dominación machista y el vandalismo más salvaje, no le quepa ninguna duda de que entre ellos hay un Miguel Carcaño en potencia listo para actuar. Le esperará despues de sus tropelías la fama mediática y la confianza de que en unos pocos años ya estará en la calle (el salvaje asesino de Marta recibe carta de “admiradoras” en la cárcel, y me han comentado –no he tenido “estomago” para averiguarlo en internet- que tiene un blog para recibir muestras de apoyo). Charles Manson en versión tristemente sevillana. No nos equivoquemos, si en el grupito que les comento puede haber de hecho un Miguel Carcaño, lo que es seguro es que cualquiera de nuestras hijas o nietas puede haber una Marta, y en nosotros a la postre puede haber un desconsolado Antonio del Castillo.