jueves, 27 de agosto de 2009

El hombre que veía los Documentales de la 2

El rumor corrió como un reguero de polvora por toda la barriada. Había un hombre que decía no solo que veía los Documentales de la 2 sino que además podía demostrarlo. Se disparó toda la artillería de la rumorología sobre de quién podría tratarse. Solo dos cosas parecían estar claras: era un varón y decian que era viudo y vivía solo. La Comunidad General aparcó durante unos días su mansedumbre ante el poder establecido y tomó cartas en el asunto. Ellos debían ser los abanderados en descubrir quién era tan raro y singular espécimen humano. Se creó un Comité de Investigación compuesto por la propia Comunidad, la Asociación de Pensionistas de la 3º Edad, las peñas deportivas, la Hermandad de Penitencia del barrio y la Asociación rociera. Todos lógicamente bajo la dirección y coordinación de un supervisor enviado por el Distrito. Una especie de Comisario político. Se creó además un grupo de voluntarios para descubrir a tan singular personaje.

Que duda cabe que la organización y la férrea disciplina consiguen sus frutos tarde o temprano. Un día, un vecino que tenía amarrado a su perro en la farola de la puerta de la farmacia, observo como un cliente de la misma hacia un comentario sobre la raza del can, y como al ser de pelo corto, tenía dificultades para que su piel no sufriera con los rigores de la calor. Aquello lo puso en alerta. Lo siguió discretamente y ya lo demás fue coser y cantar (sobre todo cantar). Al día siguiente fue abordado el interfecto a la salida del bloque donde vivía por el Presidente de la Comunidad General. Le expuso la causa del abordaje y que si no le importaba acompañarlo para tomar un café. Nuestro hombre no opuso resistencia, total ¿para qué?. Le explicó al “mandamás” que efectivamente no solo veía los Documentales de la 2, sino que además era adicto a Natural Geographic, Odisea y al Discovery Channel. Era el origen y el fundamento de todas sus aficiones y a ellas dedicaba todo su tiempo libre que era mucho. Aparte disponía de una copiosa y excelente biblioteca sobre el mundo animal. Videos y libros desparramados por el piso. Todos ellos dedicados a la vida de los animales. Decía, no haber descubierto mejor manera que adentrarse en el fascinante mundo de los animales, para descubrir sin paliativos que el mayor y más perverso de todos era: el Ser Humano.

Una vez notificado este singular episodio a las altas autoridades locales, estas decidieron someter a una serie de pruebas a esta especie de Robinson Crusoe del asfalto. Así lo hicieron y fue requerido de urgencia a la Casa Grande. Allí le prepararon un pequeño tests que a la postre iba a determinar si mentía o era verdad cuanto decía. El formulario lo componían cinco preguntas sobre cultura televisiva de alto interés cultural e informativo. Decía asi:

1. ¿En que esfera o actividad científica/cultural situaría a Jesús Mariñas y María Patiño?.

2. ¿Qué equipo de fútbol español consiguió el año pasado el llamado triplete?.

3. ¿Cuál ha sido el fundamento dialéctico/filosófico del debate entre Belen Esteban y la Campanario?.

4. ¿Si una pelicula empieza en A-3 a las 10 de la noche a que hora es previsible que termine?.

5. ¿Sabría concretar en que consisten unos programas llamados “Andaluces, Madrileños, Extremeños, Canarios, Leoneses o Lebrijanos por el mundo”?.

Para darle rigor al formulario le comentaron a este buen hombre que en caso de acertar sería recompensado con 5.000 euros de las arcas municipales. No hubo manera. Después de rascarse parsimoniosamente la cabeza contestó que ignoraba la totalidad de esas preguntas. Que le preguntaran sobre orcas, elefantes marinos, delfines, ballenas azules, linces ibéricos, tortugas, lobos, gatos monteses o leopardos en celo, que ahí ya podría lucirse en las respuestas. Los examinadores se miraron asombrados y exclamaron al unísono…..!Joder, es verdad, este tío solo ve los Documentales de la 2!.

Ya la noticia corrió como la pólvora por toda la Ciudad. Fue portada en toda la prensa local. El Ateneo le propuso para representar al Rey Gaspar en la próxima Cabalgata (el mismo que según un “historiador” nació en Sevilla). El Sevilla le propuso para el saque de honor en su primer partido de Champions. El Ayuntamiento propuso ponerle su nombre a una plaza en la Barriada de los Pajaritos. El Betis hacerle un busto de bronce (evidentemente más pequeño que el de donmanué) y situarlo en una esquina del palco de autoridades. La Sociedad Protectora de Animales lo nombraría Presidente de Honor de la Entidad.

La vida de nuestro hombre cambió de la noche a la mañana. Los niños le paraban en la calle para pedirle autógrafos. Las vecinas se guiñaban un ojo al verlo pasar y comentaban entre dientes….”Ahí va el de los bichos, si mujer, ese que no conoce a la Belen Esteban”.

Pero todo tiene un límite y Joaquín –que así se llamaba nuestro hombre- se marchó con alevosía y nocturnidad de la ya –para él- molesta barriada de sus amores. Sólo dejó una nota junto con la llave del piso en el buzón de la Comunidad. Decía así:….”Estimado Presidente, ahí le dejo la llave de mi piso por si necesita hacer uso de ella. Me voy con mi hijo Félix –llamado así en homenaje a Rodríguez de la Fuente-. Trabaja de veterinario en un pueblecito del Sur de Francia. Espero volver algun día. Ahora mismo no sabría decirle cuando. Me siento bastante agobiado. Le ruego cuide del loro que tengo en el salón. No se extrañe de que no hable, tenga presente que es de ceramica. Gracias por todo y un saludo.
Firmado: Joaquín Lobo Tirado”.

martes, 25 de agosto de 2009

Cuando languidece la Ciudad

Sevilla. Domingo 23 de agosto. Hace tan sólo unos días que la Virgen de los Reyes se retiró a su divino retiro en la Catedral sevillana. Nos empapó con su luz y su divina gracia, y nos dijo un “hasta pronto”, que en realidad encierra un “hasta cuando vosotros queráis que ya sabéis donde encontrarme”. Curiosamente la vimos hace unas pocas horas en la antigua Punta del Diamante y nos parece eterno el tiempo transcurrido. Una vez más los preámbulos del gozo se cumplieron en toda su plenitud, y el evento soñado nos dejó un sedimento equilibrado de alegría y nostalgia. Soñamos con la ilusión de un niño lo que estaba por llegar, disfrutamos viviendo intensamente lo que tan generosamente nos ofrece la Ciudad, y luego aguantamos estoicamente el tirón a golpe de melancolía y soñando el próximo encuentro. Es el mágico círculo que a modo de tíovivo nos indica el momento oportuno para subirnos y luego se detiene para que nos bajemos lentamente. Cuando le preguntamos…?cuanto és?, nos responde….”no es nada, tan sólo la promesa -con el permiso del de arriba- de verte de nuevo por aquí el año que viene”. Hecho, puede contar con ello. No somos simples comparsas o mirones ilustrados, significamos algo más: un pueblo fiel en la busqueda permanente de sus señas de identidad. Aquella que heredamos de nuestros mayores y que confiamos en trasladar a los que nos precedan.

Sevilla. Domingo 23 de agosto. Son las 6 de la tarde. Descorro el visillo de la ventana y observo una Ciudad ausente, huérfana de vida callejera y lastimada por los rigores de la canícula. No hay un alma en la calle. Unos estarán a pié de playa soñandola desde la distancia. Otros, atrincherados en casas y pisos tras las reparadoras ráfagas del aire acondicionado. Con sensaciones térmicas de varitas de merluzas congeladas, pero frescos al fin y al cabo. A estas horas imagino a la Ciudad tomada en su zona monumental por heroicos turistas. Ahora tendrán los pies en remojo en la fuente de la Plaza Virgen de los Reyes. Colorados como cangrejos buscando refugio en la Placita de Doña Elvira entre tragos de aguas, y bamboleos al aire de gorras y sombreros de paja. Abanicos improvisados con tal de tomar resuello. Nunca sabrán que esta Ciudad durante unas horas les perteneció por completo. Fue suya por que supieron aguantar en las ardientes arterias de sus calles y plazoletas el pegajoso abrazo del verano.

Llegará la tarde-noche y la Ciudad poco a poco se irá desperezando lentamente abriendo balcones, terrazas y ventanas. Los pocos bares abiertos empezarán el ajetreo de sillas y veladores en zonas previamente regadas para auyentar las horas de fuego acumuladas. Las calles verán de nuevo a transeúntes recien duchados y repeinados con olores a colonia fresca de baño. Mujeres acicaladas al sevillano modo y niños liberados ¡al fin! del habitáculo familiar.

Atrás quedó una Ciudad que languidece con la melancolía de su vertiente más insolidaria. Tristemente sola y abandonada a su suerte ante los rigores del verano. Imaginando a Luis Cernuda paseando lentamentamente por la calle Aire, mientrás elabora en su imaginación como darle forma a las páginas mas bellas que nadie nunca le dedicó: Ocnos. O soñando a Antonio Machado pensativo, sentado en un banco del jardín del Palacio de las Dueñas buscando la sombra fresca de la tarde, sabiendo que un día no lejano lo recordará emocionado…….”
Mi infancia son recuerdos
de un patio de Sevilla
y un huerto claro
donde madura el limonero”.

Sevilla. Domingo 23 de agosto. Son ya las 8 de la tarde. El verano a partir de ahora empieza una lenta pero inevitable cuenta atrás. En los próximos días poco a poco la Ciudad irá recuperando la normalidad. Volveremos a gozar/padecer nuestros cotidianos días llenos de luces y sombras. Las ciudades no son malas o buenas por sí solas, siempre están determinadas por la buena o mala voluntad de sus habitantes. Ellas siempre ponen su grandeza y su belleza a nuestra disposición. Saber apreciarlas y luchar con mimo por su esplendor es cosa nuestra.

Me siento en el ordenador sin una predisposición determinada hacia ninguna tarea concreta. Abro el correo electrónico y hasta este se ha ido de vacaciones. Pongo a Camarón y empieza a cantar por Tientos:

El mundo una gran mentira
Cuantos quisieran tené
Pa comé lo que otros tiran.

Si lo canta “El Pijote” de San Fernando tiene que ser verdad. Lo que pasa es que muchas veces tenemos las verdades tan cercanas, que pasamos de largo sin ni siquiera mirarlas. Ya dentro de poco saludaré de nuevo a las estrellas de la noche y recordaré a José María Izquierdo –aunque me tachen de chovinista- cuando decía aquello de: “Nadie es culpable de no nacer en Sevilla”.

jueves, 20 de agosto de 2009

Galopando sobre la arena



Río de mi Sevilla
no te entretengas
que te espera en Sanlúcar
la mar inmensa.


Escribía hace tan solo unos días el maestro Luis Carlos Peris extrapolando aquella famosa frase del Gallo….”quien no ha visto toros en el Puerto no sabe lo que es un día de toros”, a las Carreras de Caballos de Sanlúcar de Barrameda. Bien cierto es, y a este recomendable evento agosteño lo podemos encuadrar entre los más hermosos del verano andaluz. En este mágico entorno se dan una serie de condiciones ambientales que hacen absolutamente vital el no perdérselas.
Son tres días de Carreras repetidas cada dos semanas aprovechando la bajamar. Aquí la naturaleza se mostró espléndida esparciendo los colores de su divina paleta. Con un tramo que comprende desde Bajo de Guía hasta el remonte de las Piletas. Todo con el fondo incomparable del Coto de Doñana que nos presta su extraordinaria belleza natural, para que el galopar de los caballos tenga un marco natural incomparable. El sol, en esos maravillosos atardeceres sanluqueños, se resiste a abandonar la playa hasta que no entre el último caballo a golpes de fusta de su jinete. Siempre parece que a la última carrera del día le sorprenderá las sombras de la noche, pero esto nunca ocurre. Son esos momentos andaluces donde el tiempo se detiene para saborear la templanza de las cosas armonizadas.

Esto no tiene nada que ver con las Carreras del Hipódromo de la Zarzuela o el sevillano Pineda. Tampoco el desfile de sombreros imposibles de las de Ascot en Inglaterra. No, es mucho más simple. Naturaleza, caballos (el animal más noble de la Creación) y pueblo llano en toda su pureza. Madres afónicas de tanto llamar durante el día a Vanesa para que no traspase los limites de seguridad de la orilla….”Bane, como te ahoges encima te mato”. Adolescentes tumbados entre continuos arrumacos en enormes toallas de Coca-Cola. “Pacos” amorancados y colorados como salmonetes con la media papalina a medio digerir. Suegras sentadas en butacas playeras a rayas con los colores del Depor, pegando una cabezadita que ya sobrepasa las tres horas. Niños con taquillas de apuestas hechas de cartón y donde engrandecen su imaginación infantil. Todos pendientes de que un todo-terreno con una sirena luminosa les haga exclamar de manera compartida….!!ya vienen, ya vienen!!.

Carreras que arrancan según sus Estatutos Fundacionales en 1845. La primera que se celebró en las arenas sanluqueñas fue un 31 de agosto del mismo año. Su origen nos cuentan los historiadores se debe al transporte del pescado en carros tirados por nobles equinos. Quiero pensar que todo empezó cuando a uno se le ocurrió decir….”su p… madre el último en llegar al pueblo”. Y a correr a lomos de hermosos caballos hasta el día de la fecha. Tampoco era plan de no defender el honor de las madres.

Creánme, Sanlúcar –independiente de la época del año- siempre se merece una visita. Es un regalo para los paladares más exquisitos. Buen clima, buena gente, buen pescado y por si fuera poco: la Tierra de la Manzanilla. ¡Cualquier cosa!

Si pueden, vayan a pasar el día cuando el almanaque y la bajamar nos digan que hay Carreras de Caballos en sus playas. Desayunen –desafiando al colesterol- en la Venta el Pan de las Cabezas de San Juan. Lleguen a tierras sanluqueñas cuando ya la mañana este a punto de darle el relevo al mediodía. Visiten la Taberna de La Habana y degusten dos copazos de manzanilla de “La E” o de “Viruta”. Retrocedan sobre sus pasos y aterrizen en la Plaza del Cabildo. Primera visita obligada a la Barbiana, para saborear sus “papas aliñás” (están recomendadas hasta en la Guía Michelin). Luego desembarquen en Casa Balbino. Allí están sabrosos hasta los mostradores, pero no olviden pedir tortillitas de camorones. Llegado a ese punto ustedes sabrán si seguir tapeando o ha llegado el momento de sentarse a comer. Para ambas opciones hay sitios de total garantía culinaria.

Después, por la tarde, vayan a la playa a ver las Carreras (si pueden en un coche de caballos, no resulta caro y es una delicia el recorrido) y a disfrutar con los mágicos atardeceres sanluqueños. Tocarán la Gloria con la punta de los dedos.

Cuando retornen a sus lugares de origenes llevaran los sentires empapados de los placeres de esta bella Ciudad. Serán –a que dudarlo- nuevos pretendientes para conquistarla. Alguien dijo que Sanlúcar es el pueblo más sevillano de la provincia gaditana. Con perdón, ahí un servidor discrepa. No es sevillano ni gaditano, es andaluz, español y universal, , tiene señas de identidad propias y se llama: Sanlúcar de Barrameda.

P.D. Los siguientes días a tan inolvidable experiencia sanluqueña, pongan en su equipo de música u ordenador a Sal Marina y a Manolo Sanlúcar, en ellos estará eternamente el alma sentimental de todo lo vivido en esta bella Ciudad.