“El espejo en que te mira
te dice como tú ere
pero nunca te dirá
los pensamientos que tiene”
(Soleá de Camarón de la Isla)
El espejo de mi cuarto de baño lleva no menos de cuarenta años acompañándome cada mañana. A una hora tempranera uno “está” en el cuarto de baño y en el resto del día lo que hacemos es un trasiego intermitente. La importante es la primera incursión del día. Entre el espejo y nosotros existe una desigualdad manifiesta. Él espejo sigue siendo el mismo (con algunos desgastes en los perfiles) mientras que uno cada día va avanzando hacia un inevitable deterioro físico. Al primero que saludas recién levantado es al espejo del cuarto de baño y este se encarga sin cortapisas de reflejar en tu rostro como has pasado la noche. Este espejo ha visto con el transcurrir de los días como mis hijas pasaban de niñas a mujeres. Me han visto envejecer mostrándome, no sin cierta satisfacción, que el paso de los años no me ha tratado tan mal. Es cierto que al tener contigo un trato diario te considera como de la familia y te trata con cierta benevolencia. Intenta no distraerte mientras te afeitas para no terminar con un corte inoportuno en la cara. Por motivos obvios el verano le sienta peor al espejo que el invierno. En el invierno sales de la ducha y tras secarte te enfundas en el albornoz y esto, unido al vaho, impide que el espejo te refleje con toda su crudeza. Te libras por poco pero te libras. El verano ya resulta más transparente y demoledor. Te afeitas en calzoncillos y ya observas que tu antaño “cuerpo serrano” va perdiendo fuelle y cada día es menos cuerpo y también menos serrano. Tu silueta reflejada sin ambages. Gajes del oficio de….vivir.
Recuerdo que cuando “mi cueva” la habitaba mi Libro de Familia al completo había que saber gestionar el uso mañanero del cuarto de baño. Todas se levantaban con prisas de agenda (horarios) y yo solucionaba parte de este problema madrugando para ser el primero. Lo importante era no frenar el recorrido cuarto-bañero de los demás. El Cine y la Literatura están llenos de secuencias o capítulos donde el espejo (los espejos) tienen un papel predominante. Todos los protagonistas utilizan el espejo para mostrarnos sus distintos estados de animo. Nos muestra lo que nos acecha y también lo que acechamos nosotros. Si asumimos que hasta el alma tiene espejo estamos asumiendo que ni lo físico ni lo espiritual se libran de los reflejos que dimana de los espejos. Los cristaleros se cuidan de montar los espejos de las formas más diversas y ambivalentes. Decían los antiguos que un espejo roto solía traer mala suerte y había que retirarlo lo antes posible. Mi padre nunca se miraba en el espejo. Se peinaba a tanteo y se afeitaba con una maquinilla eléctrica. Lo cantaba Serrat en su inmortal canción “Mi Niñez” : - Mi madre crió canas / Pespunteando pijamas / MI padre se hizo viejo / Sin verse en el espejo……
El espejo, los espejos, marcando sus pautas de reflejos cotidianos. La vida enmarcada en un cristal que nos dice lo que ve de verdad y no lo que nosotros quisiéramos que viera. Esta Ciudad de nuestros amores y desvelos es una ciudad de espejos y luces. Los escaparates de los comercios del Centro reflejan el distraído y continuo pasar de la gente; el reflejo de las bombillas que anuncian las Fiestas Navideños y el colmo de la belleza sevillana reflejada en un Paso de Palio. Sevilla siempre se miró en los espejos del río.
Todo, absolutamente todo, queda reflejado en el mágico mundo de los espejos. Los reflejos del alma y el cuerpo como testigos fieles e inapelables de nuestra andadura por los senderos de la Vieja Híspalis. La primera vez que un niño se mira en un espejo primero muestra cara de asombro y luego se ríe. Llega un momento en que los espejos duermen en pequeños formatos el sueño de los justos en los bolsos de las mujeres. Acicalarse un poquito le llaman a eso. Espejo que nos lleva en volandas por entre las luces y las sombras. Un transparente testimonio de nuestro paso por la Tierra. Existe un momento para todo y también para mirarse en el espejo. Espejo, espejito mágico.
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